Enviado: 28-10-2024 11:36
Registrado: 1 año antes
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Buenos días!
Soy Marc, vivo en Barcelona, tengo 27 años y quiero adentrarme en el mundo del esquí de montaña para ampliar mis horizontes en la nieve.
Después de 25 años esquiando en Boí Taüll, siento que las pistas se me han quedado pequeñas. Sin haberlo probado antes, me lancé a comprar todo el equipo de skimo de una vez. Sé que suena un poco arriesgado, pero creo que es el paso correcto para seguir disfrutando y explorando. Abro este hilo para compartir mi historia y recibir opiniones y consejos de los veteranos en el mundo del skimo.
Empecé a esquiar a los 2-3 años, y a los 9 me pasé al snowboard. Me incliné por el freeride, buscando líneas técnicas y escondidas, aunque siempre debía regresar a las pistas. Boí Taüll, al ser un circo de montañas, permite cierta libertad sin perderse demasiado. El año pasado, tuve un pequeño incidente intentando un frontflip (spoiler: salió mal) y rompí la tabla el primer día del fin de semana. Por suerte, un amigo que estaba probando el esquí y no le convencía, me prestó sus esquís y botas, y después de casi 20 años volví al esquí. ¡La memoria muscular es increíble! En cuanto bajé del telesilla, volví a esquiar casi sin pensarlo (mil gracias a mis padres por las horas de monitor cuando era pequeño).
Terminé la temporada alternando entre esquí y snow según las condiciones de la nieve y me siento bastante cómodo con mi nivel de esquí. Al final de la temporada, empecé a buscar ofertas de material online y encontré un pack de Elan Ibex 78 con pieles y fijaciones Marker Alpinist en Private Sport Shop por 525€ (¡más del 50% de descuento!). Hasta ese momento, no había considerado el skimo, pero pensé que era una buena oportunidad: podría explorar la zona alrededor de Boí Taüll, entrenar en altura para mejorar el VO2 max para ciclismo y hacer subidas y bajadas en lugar de repetir la misma pista en años de poca nieve. Decidí lanzarme y compré el pack, además de cuchillas, ropa y otros accesorios durante el verano.
Estoy entusiasmado por comenzar la temporada. Compré el libro Vall de Boí. 41 itinerarios de esquí de montaña de Francisco Román y ya tengo preparados los tracks para empezar poco a poco. Mi intención es iniciarme en rutas sencillas y seguras, para ir ganando experiencia antes de enfrentarme a rutas más técnicas.
Después de esta introducción, lanzo mis preguntas para los que habéis llegado hasta aquí (¡gracias por leer!):
Seguridad en solitario: Comenzaré yendo solo, ya que mis compañeros habituales de esquí no quieren pasarse al skimo. ¿Creéis que un dispositivo Arva es útil si voy solo, o sería mejor un Garmin InReach? ¿O debería invertir en una mochila con airbag? Empezaré por rutas de bajo riesgo que acaban en pista o cerca de ella.
Equipo adicional: Tengo esquís, palos, botas, pieles, cuchillas, ropa de capas, casco, gafas, guantes, etc. No tengo crampones, piolets ni arnés, ya que no planeo rutas complicadas al menos durante los primeros años. ¿Me falta algo esencial?
Rutas recomendadas: ¿Alguna recomendación de rutas para principiantes cerca de Boí Taüll?
Guías: Me gustaría contratar un guía una vez al año para rutas más técnicas. ¿Conocéis a algún guía recomendado en la Vall de Boí? ¿Información sobre precios o enlaces?
Compañeros de skimo: ¿Hay grupos de skimo por la zona, o alguien en una situación similar buscando compañero de aventuras? Si voy en grupo, alquilaría arva, sonda y pala (hice un curso de rescate en avalanchas hace años).
¡Muchas gracias de antemano y nos vemos en las montañas!
Enviado: 30-10-2024 17:03
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Cita mendialdua
Buenos días!
Soy Marc, vivo en Barcelona, tengo 27 años y quiero adentrarme en el mundo del esquí de montaña para ampliar mis horizontes en la nieve.
Después de 25 años esquiando en Boí Taüll, siento que las pistas se me han quedado pequeñas. Sin haberlo probado antes, me lancé a comprar todo el equipo de skimo de una vez. Sé que suena un poco arriesgado, pero creo que es el paso correcto para seguir disfrutando y explorando. Abro este hilo para compartir mi historia y recibir opiniones y consejos de los veteranos en el mundo del skimo.
Empecé a esquiar a los 2-3 años, y a los 9 me pasé al snowboard. Me incliné por el freeride, buscando líneas técnicas y escondidas, aunque siempre debía regresar a las pistas. Boí Taüll, al ser un circo de montañas, permite cierta libertad sin perderse demasiado. El año pasado, tuve un pequeño incidente intentando un frontflip (spoiler: salió mal) y rompí la tabla el primer día del fin de semana. Por suerte, un amigo que estaba probando el esquí y no le convencía, me prestó sus esquís y botas, y después de casi 20 años volví al esquí. ¡La memoria muscular es increíble! En cuanto bajé del telesilla, volví a esquiar casi sin pensarlo (mil gracias a mis padres por las horas de monitor cuando era pequeño).
Terminé la temporada alternando entre esquí y snow según las condiciones de la nieve y me siento bastante cómodo con mi nivel de esquí. Al final de la temporada, empecé a buscar ofertas de material online y encontré un pack de Elan Ibex 78 con pieles y fijaciones Marker Alpinist en Private Sport Shop por 525€ (¡más del 50% de descuento!). Hasta ese momento, no había considerado el skimo, pero pensé que era una buena oportunidad: podría explorar la zona alrededor de Boí Taüll, entrenar en altura para mejorar el VO2 max para ciclismo y hacer subidas y bajadas en lugar de repetir la misma pista en años de poca nieve. Decidí lanzarme y compré el pack, además de cuchillas, ropa y otros accesorios durante el verano.
Estoy entusiasmado por comenzar la temporada. Compré el libro Vall de Boí. 41 itinerarios de esquí de montaña de Francisco Román y ya tengo preparados los tracks para empezar poco a poco. Mi intención es iniciarme en rutas sencillas y seguras, para ir ganando experiencia antes de enfrentarme a rutas más técnicas.
Después de esta introducción, lanzo mis preguntas para los que habéis llegado hasta aquí (¡gracias por leer!):
Seguridad en solitario: Comenzaré yendo solo, ya que mis compañeros habituales de esquí no quieren pasarse al skimo. ¿Creéis que un dispositivo Arva es útil si voy solo, o sería mejor un Garmin InReach? ¿O debería invertir en una mochila con airbag? Empezaré por rutas de bajo riesgo que acaban en pista o cerca de ella.
Equipo adicional: Tengo esquís, palos, botas, pieles, cuchillas, ropa de capas, casco, gafas, guantes, etc. No tengo crampones, piolets ni arnés, ya que no planeo rutas complicadas al menos durante los primeros años. ¿Me falta algo esencial?
Rutas recomendadas: ¿Alguna recomendación de rutas para principiantes cerca de Boí Taüll?
Guías: Me gustaría contratar un guía una vez al año para rutas más técnicas. ¿Conocéis a algún guía recomendado en la Vall de Boí? ¿Información sobre precios o enlaces?
Compañeros de skimo: ¿Hay grupos de skimo por la zona, o alguien en una situación similar buscando compañero de aventuras? Si voy en grupo, alquilaría arva, sonda y pala (hice un curso de rescate en avalanchas hace años).
¡Muchas gracias de antemano y nos vemos en las montañas!
Hola Marc, te doy mi opinión sobre algunas de las cuestiones que planteas.
El piolet y los crampones yo los llevo siempre, me parecen necesarios porque las dificultades pueden aparecer aunque uno no las busque, y si por el motivo que sea tienes que quitarte los esquís (una ladera helada que no te esperabas, la rotura de una fijación,...), sin esos elementos estás vendido. Suponen poco más de medio kilo adicional entre ambos, si te los compras ligeros. Además, no llevarlos puede limitarte mucho a la hora de escoger las rutas, incluso las sencillas.
El ARVA yo también lo llevo aunque vaya solo. Ciértamente no es muy útil, pero nunca se sabe, siempre hay gente en según que zonas.
Por lo demás si te gusta el freeride y la montaña, te aseguro que te va a enganchar como no te imaginas, y para el ciclismo te pondrás como un toro.
Saludos
Enviado: 31-10-2024 07:52
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Mendialdua , por la zona de Boi , en la boca sur del túnel de Viella tienes el Tuc de Mulleres , el Besiberri del Miguel dos clásicas , sencillas y muy disfrutonas , buenas huellas , busca un club de montaña por tu zona y te informas , buenas huellas
Enviado: 31-10-2024 12:11
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El mejor consejo que creo se puede dar a un novato en skimo (aunque sea un experto esquiador) es: Formación, formación y formación. La gestión del riesgo, la elección de ruta y de trazada son super importantes y no se aprenden solas, se aprenden con conocimiento compartido.
Por eso mi recomendación es hacer algún curso, solo o en grupo con algún guía o monitor especializado a través de algún club.
La parte de técnica de bajada o de subida, es casi lo de menos. El aprender a manejarse en el entorno no controlado y las buenas practicas son más difíciles de aprender.
Enviado: 22-12-2024 13:43
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Mensajes: 26
Cuchillas, Piolet y crampones diría que es básico por seguridad...
Nunca sabes lo que te vas a encontrar y como te veas atrapado en una placa de hielo, lo tienes complicado para salir solo con los esquís. Las cuchillas muchas veces las acabas poniendo por zonas con pendiente y nieve muy dura o con costra helada porque facilitan mucho las maniobras. Pero por seguridad pura y dura, el poder cambiar a crampones, poner los esquís en la mochila y subir apoyando el piolet te puede salvar la vida.
Pero lo que dicen por arriba, lo importante no es solo el material, es saber usarlo y evitar situaciones en las que te veas forzado a usarlo.
Si vas a ir en solitario a zonas con riesgo de aludes... yo creo que el ARVA es el menor de tus problemas.
Enviado: 26-12-2024 13:53
Registrado: 20 años antes
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Respecto a lo de la seguridad yendo en solitario...
Desgraciadamente aquí en el foro sufrimos la perdida en una avalancha de un conforero que iba solo y que días antes estaba participando en una discusión de seguridad en solitario similar, que si Arva para qué, que si mochila, etc...
Los dispositivos, solo sirven cuando ocurre el accidente. La clave de la seguridad, especialmente en solitario, es que no ocurra el accidente. Y para ello, formación, disciplina y precaución.
La mayoría de los accidentes son evitables con conocimiento y sentido de la precaución.
Por ejemplo, la planificación. Es muy importante planificar las rutas acorde al tiempo disponible, nivel técnico y la meteo anterior, presente y futura, confeccionando rutas adecuadas por terreno adecuado para esas condiciones. para ello existen cartografías especializadas como los mapas ATES.
Y también tener capacidad de modificar los planes si cuando llegas allí las condiciones no son lo esperado, o llegas mas tarde de lo esperado o similar. Hay que tener planes alternativos , B, C o D que para poder cambiar el plan original sobre la marcha. Muchas veces nos empeñamos en un plan que llevamos tiempo pensando y en el momento aunque no sea la mejor elección continuar con ello lo hacemos por que no tenemos preparada otra opción.
Enviado: 21-01-2025 14:19
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Antes de nada, quiero daros las gracias de corazón por la increíble acogida que tuvo mi primer mensaje. Leer vuestras respuestas, consejos y ánimos ha sido un placer. Es un lujo contar con tanto conocimiento compartido en este foro. ¡Mil gracias a todos!
He decidido aprovechar este hilo para ir actualizando mis primeras experiencias en el skimo, con la esperanza de que mi proceso de aprendizaje desde cero pueda servir a otros que estén pensando en dar el salto (¡hacedlo mola mucho) o que estén en la misma situación. Esta modalidad me tiene completamente fascinado, y estoy disfrutando de cada pequeño descubrimiento, así que aquí va el relato de mi primera experiencia:
Todo comenzó con mi estreno oficial en Pas de la Casa (21-23 de diciembre), donde por fin pude ponerme toda la equipación nueva que llevaba des de las rebajas de final de temporada en el armario. Admito que estrenar material da un plus de motivación: me levanté a las siete de la mañana con el Garmin diciéndome “4h calidad del sueño deficiente” por los nervios y, a las ocho menos cuarto, ya estaba subiendo, siguiendo la línea de los remontes.
Las primeras sensaciones fueron espectaculares. Tener la montaña para mí solo, con ese frío intenso de primera hora (-7/-8 si recuerdo mal), pero sintiendo cómo el cuerpo entraba en calor con el movimiento, fue increíble. A medida que subía, iba abriendo las ranuras de ventilación y notaba cómo se aceleraba el pulso. Era una mezcla de emoción, quizá un ritmo un poco demasiado ambicioso y, por supuesto, el efecto de la altitud. A los 50 metros de desnivel positivo ya me di cuenta de que esto no es como correr por Collserola… ni de lejos.
Lo primero que me sorprendió fue la rapidez con la que se acumulan los metros subiendo con esquís. Ni la bici ni el trail se le acercan. Pero claro, ese cocktail de más de un 20% de desnivel combinado con el esfuerzo aeróbico a más de 2.000 metros hace que el aire sea más fino de lo normal. Muscularmente me sentía relativamente bien, diría que en Z2-Z3 en términos ciclistas, pero el corazón estaba trabajando a todo lo que daba, rondando el umbral anaeróbico con más de 190 pulsaciones al mínimo esfuerzo extra. Una buena lección para empezar: en altura, el cuerpo funciona diferente; y una segunda: que gozada poder entrenar estas zonas de frecuencia cardíaca que en bici o corriendo suponen un esfuerzo muscular agónico.
A mitad de la subida, decidí empezar a hacer algunas pruebas. Quise comprobar hasta dónde agarraban las pieles, así que busqué una zona más inclinada, una pista roja, y levanté las alzas al máximo. La conclusión fue que, en condiciones normales, las pieles tienen una tracción espectacular. Incluso cuando parecía que los esquís empezaban a patinar, acortando los pasos y ayudándome con los bastones, seguía avanzando sin demasiados problemas. Me quedé impresionado por lo que el equipo puede llegar a hacer. Tengo que matizar que esto es en condiciones idílicas de pista de alpino, imagino que en una travesía real será otro mundo completamente distinto.
En la última parte de la subida, ya estaba completamente agotado e iba necesitando algunos pequeños parones cada x metros para coger aire y bajar el pulso. Aproveché para practicar la vuelta maría, tanto en pista pisada como en algo de polvo que había en los laterales. Fue un ejercicio divertidísimo (y no tan fácil como parece en los vídeos de Pablo Ral)… salvo por un par de caídas tontas que me hicieron retroceder unos preciosos metros que tuve que volver a subir.
Finalmente, tras unos 40 minutos y algo más de 400 metros de desnivel positivo, llegó la recompensa. Y qué recompensa. La bajada, aunque no era técnicamente complicada —una pista roja ancha que conectaba con una azul más sencilla—, se convirtió en una de las mejores de mi vida. Puede que no tuviera grandes retos, pero el contexto lo hacía todo especial: pistas recién pisadas, un silencio absoluto y la sensación de haberme ganado cada curva con mi propio esfuerzo. Fueron cinco minutos de pura felicidad, concentrando en cada giro y en cada metro todo el trabajo de la subida. No exagero si digo que esa bajada estará en mi memoria durante mucho tiempo.
El resto del día lo pasé esquiando con mis amigos, alternando entre dominar los esquís ligeros de skimo, que me costaron lo suyo, y disfrutar de la estación. Fue un día perfecto.
Al día siguiente, tenía ganas de repetir la experiencia, pero esta vez quería probar una ruta menos transitada. Sin embargo, entre el check-out del hotel, cargar los coches y todos los líos habituales de las despedidas, se me hizo tarde. Decidí cambiar de plan y dedicar el día al snowboard, que también lo echaba de menos y había algo de nieve nueva que habría algunos sectores de freeride.
Próximamente iré publicando según vaya subiendo a esquiar y pueda seguir practicando. Hace dos semanas subí a Cerler y tenía que hacer un dia de alpino y otro de Skimo en Llanos del Hospital, pero el viento unido al frío no nos dejó salir del coche (-10 y sensación de -17). Otra vez será... de momento lo volveré a intentar el finde del 31/01/2025 en Boí Taüll y luego en marzo viaje bueno a Saas-Fee (Suiza) que seguro que saco un par de ratos para explorar con los esquís.
Enviado: 05-02-2025 12:37
Registrado: 1 año antes
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Primera salida real de skimo: espectacular, pero me quedó grandehttps://www.strava.com/activities/13520055938
Este fin de semana tocaba la esquiada anual de la Unió de Joves de Traiguera (mi pueblo). Como cada año, subimos un buen grupo a Boí Taüll, esta vez unas 60 personas, para disfrutar de la nieve después de las recientes nevadas, que salvaron la llovida hasta los 2300m del lunes.
El sábado amaneció con nieve y visibilidad bastante mala, así que opté por hacer snowboard y dejar cualquier intento de skimo para otro momento. La previsión para el domingo pintaba espectacular, así que decidí que era el día perfecto para hacer algo más auténtico que la primera salida de travesía que hice por pistas.
Y vaya si fue auténtico.
El día perfecto para intentarlo
El domingo nos recibió sin una nube en el cielo, temperaturas bajo cero y ni una gota de viento. Un día de 10 absoluto. La tarde anterior, con alguna cerveza de más, convencí a un amigo para que alquilase equipo de skimo y me acompañase en la aventura. Por cierto, punto positivo para la estación, que alquila todo el material de travesía a pie de pistas por 48€/día (y más barato si es por varios días).
Elegimos empezar desde la base del telesilla Exprés, subiendo por la pista roja Vista Aran Collbirros, que estaba cerrada y sin pisar, pero tenía continuidad de nieve todo el rato. Incluso había zonas con más de 50 cm de polvo. Hasta ahí, todo bien.
Los primeros 400m de desnivel positivo (de 2050m a 2440m) discurrieron sin problemas, aunque con bastante práctica de vuelta maría debido a la pendiente y a la nieve cambiante (polvo, hielo, algún árbol...). A la que le pillas el truco —y después de haber visto unos cuantos vídeos de YouTube—, la cosa va saliendo mejor y los giros se vuelven más fluidos.
Hasta aquí, todo era más o menos lo esperado.
La gran decisión: seguir fácil o complicarnos la vida
Al llegar a este punto, teníamos dos opciones:
Seguir por el camino hasta el Cap de les Raspes Roies (Puig Falcó), la opción más fácil y lógica.
Subir al Bony de la Redona por una pala virgen, bajar por el otro lado y seguir subiendo hasta Puig Falcó.
Como nos sentíamos bien y vimos unas huellas de esquí marcando el camino, nos liamos la manta a la cabeza y decidimos tirar por lo difícil.
Fue ahí cuando sentí algo difícil de describir. Estábamos fuera del dominio esquiable, ascendiendo por una pala virgen, con vistas espectaculares y una sensación brutal de libertad. Entre la adrenalina, la emoción y la brutalidad del paisaje, mi cerebro iba a mil. Un momento que no olvidaré fácilmente.
Pero la montaña no regala nada, y pronto nos puso en nuestro sitio.
Primera lección: dar media vuelta a tiempo
A medida que íbamos subiendo, la cosa se empezó a complicar.
La nieve, que hasta ese momento había estado en condiciones aceptables, empezó a estar soplada y dura, haciendo que los esquís patinaran más de la cuenta. Cada vez aparecían más rocas y el terreno se volvía menos amigable.
Fue en ese momento cuando me di cuenta de que habíamos cometido un error de planificación: no llevábamos ni crampones ni piolet.
No era mi intención que la ruta se pusiera tan técnica, pero aquí aprendí la primera gran lección del día: siempre hay que llevar todo el material en la mochila, sin importar lo sencilla que parezca la ruta.
Después de un momento de análisis, decidí que lo mejor era dar la vuelta antes de meternos en un marrón serio. Siempre he leído en libros de alpinismo que "saber cuándo dar media vuelta es igual de importante que alcanzar la cima", y esta vez lo viví en primera persona.
Un vistazo a la bajada que habíamos planeado por la otra cara de la montaña me confirmó que había tomado la mejor decisión posible.
Segunda lección: No analizo igual una bajada con esquís que con snowboard
Tras una transición caótica (por falta de experiencia), llegó el momento de la bajada.
Y aquí me llevé otra hostia de realidad: no puedo analizar la dificultad de una bajada con los mismos ojos que lo haría en snowboard.
Mi nivel de esquí no es comparable a mi nivel de snowboard, y lo noté en cuanto empezamos a descender. La bajada fue muy difícil, con nieve profunda en algunos tramos, nieve dura en otros, y yo intentando aplicar la teoría de giros en nieve no tratada sobre la marcha.
Por suerte, sé leer la traza y anticipar el terreno, lo que me ayudó a gestionar la bajada mejor de lo que esperaba. A los pocos giros pillé la técnica de girar saltando y, aunque no fue nada bonito, conseguí bajar sin incidentes. Pero esto me dejó claro que necesito clases de técnica fuera de pista sí o sí.
Tercera lección: ¿Hice bien en bloquear las fijaciones?
Aquí me surge una duda que agradecería que me ayudarais a resolver.
Descarté casi por completo el riesgo de avalancha porque la nieve estaba fría, sin transformar, y en la pala había unos 20-50 cm de polvo. Mi mayor miedo era perder un esquí en una caída y quedarme vendido sin crampones.
Por eso, bloqueé la fijación en modo caminar para evitar que saltase si me hundía demasiado en un giro (ya me pasó en pista y tuve que recoger el esquí 100m más abajo). También teníamos cobertura 5G en todo momento, así que no estaba demasiado preocupado por quedarme incomunicado.
Pero, ¿fue la decisión correcta o debí dejar las fijaciones en modo descenso?
Final de la ruta y cierre de la aventura
Después de esa bajada sufrida, llegamos al camino principal, hicimos la transición, comimos algo y reemprendimos la subida hasta el Cap de les Raspes Roies (2750m). Desde allí, bajamos por pista hasta la Carlina, donde comimos después de casi 4 horas de actividad, 831m+ y 8,14 km.
Una experiencia brutal que me ha servido para ver que, efectivamente, estoy más verde que un pimiento y que la montaña real no tiene nada que ver con el esquí alpino, por mucho fuera de pista que hagas dentro de la estación.
Está claro que toca formación, formación y más formación.
PD: No todo podía ser bueno...
Cuando volvimos a la civilización, recibí la noticia de que mi pareja se había lesionado la rodilla. Bajé siguiendo la camilla en mi última bajada… y con ella se fue también el viaje a Saas Fee que teníamos dentro de un mes. Ahora toca centrarse en su recuperación para que vuelva al ruedo lo antes posible.
Seguiré informando de mis progresos como novato en el esquí de travesía.
¡Saludos!
Editado 1 vez/veces. Última edición el 05/02/2025 12:41 por mendialdua.
Primera salida real de skimo: espectacular, pero me quedó grandehttps://www.strava.com/activities/13520055938
Este fin de semana tocaba la esquiada anual de la Unió de Joves de Traiguera (mi pueblo). Como cada año, subimos un buen grupo a Boí Taüll, esta vez unas 60 personas, para disfrutar de la nieve después de las recientes nevadas, que salvaron la llovida hasta los 2300m del lunes.
El sábado amaneció con nieve y visibilidad bastante mala, así que opté por hacer snowboard y dejar cualquier intento de skimo para otro momento. La previsión para el domingo pintaba espectacular, así que decidí que era el día perfecto para hacer algo más auténtico que la primera salida de travesía que hice por pistas.
Y vaya si fue auténtico.
El día perfecto para intentarlo
El domingo nos recibió sin una nube en el cielo, temperaturas bajo cero y ni una gota de viento. Un día de 10 absoluto. La tarde anterior, con alguna cerveza de más, convencí a un amigo para que alquilase equipo de skimo y me acompañase en la aventura. Por cierto, punto positivo para la estación, que alquila todo el material de travesía a pie de pistas por 48€/día (y más barato si es por varios días).
Elegimos empezar desde la base del telesilla Exprés, subiendo por la pista roja Vista Aran Collbirros, que estaba cerrada y sin pisar, pero tenía continuidad de nieve todo el rato. Incluso había zonas con más de 50 cm de polvo. Hasta ahí, todo bien.
Los primeros 400m de desnivel positivo (de 2050m a 2440m) discurrieron sin problemas, aunque con bastante práctica de vuelta maría debido a la pendiente y a la nieve cambiante (polvo, hielo, algún árbol...). A la que le pillas el truco —y después de haber visto unos cuantos vídeos de YouTube—, la cosa va saliendo mejor y los giros se vuelven más fluidos.
Hasta aquí, todo era más o menos lo esperado.
La gran decisión: seguir fácil o complicarnos la vida
Al llegar a este punto, teníamos dos opciones:
Seguir por el camino hasta el Cap de les Raspes Roies (Puig Falcó), la opción más fácil y lógica.
Subir al Bony de la Redona por una pala virgen, bajar por el otro lado y seguir subiendo hasta Puig Falcó.
Como nos sentíamos bien y vimos unas huellas de esquí marcando el camino, nos liamos la manta a la cabeza y decidimos tirar por lo difícil.
Fue ahí cuando sentí algo difícil de describir. Estábamos fuera del dominio esquiable, ascendiendo por una pala virgen, con vistas espectaculares y una sensación brutal de libertad. Entre la adrenalina, la emoción y la brutalidad del paisaje, mi cerebro iba a mil. Un momento que no olvidaré fácilmente.
Pero la montaña no regala nada, y pronto nos puso en nuestro sitio.
Primera lección: dar media vuelta a tiempo
A medida que íbamos subiendo, la cosa se empezó a complicar.
La nieve, que hasta ese momento había estado en condiciones aceptables, empezó a estar soplada y dura, haciendo que los esquís patinaran más de la cuenta. Cada vez aparecían más rocas y el terreno se volvía menos amigable.
Fue en ese momento cuando me di cuenta de que habíamos cometido un error de planificación: no llevábamos ni crampones ni piolet.
No era mi intención que la ruta se pusiera tan técnica, pero aquí aprendí la primera gran lección del día: siempre hay que llevar todo el material en la mochila, sin importar lo sencilla que parezca la ruta.
Después de un momento de análisis, decidí que lo mejor era dar la vuelta antes de meternos en un marrón serio. Siempre he leído en libros de alpinismo que "saber cuándo dar media vuelta es igual de importante que alcanzar la cima", y esta vez lo viví en primera persona.
Un vistazo a la bajada que habíamos planeado por la otra cara de la montaña me confirmó que había tomado la mejor decisión posible.
Segunda lección: No analizo igual una bajada con esquís que con snowboard
Tras una transición caótica (por falta de experiencia), llegó el momento de la bajada.
Y aquí me llevé otra hostia de realidad: no puedo analizar la dificultad de una bajada con los mismos ojos que lo haría en snowboard.
Mi nivel de esquí no es comparable a mi nivel de snowboard, y lo noté en cuanto empezamos a descender. La bajada fue muy difícil, con nieve profunda en algunos tramos, nieve dura en otros, y yo intentando aplicar la teoría de giros en nieve no tratada sobre la marcha.
Por suerte, sé leer la traza y anticipar el terreno, lo que me ayudó a gestionar la bajada mejor de lo que esperaba. A los pocos giros pillé la técnica de girar saltando y, aunque no fue nada bonito, conseguí bajar sin incidentes. Pero esto me dejó claro que necesito clases de técnica fuera de pista sí o sí.
Tercera lección: ¿Hice bien en bloquear las fijaciones?
Aquí me surge una duda que agradecería que me ayudarais a resolver.
Descarté casi por completo el riesgo de avalancha porque la nieve estaba fría, sin transformar, y en la pala había unos 20-50 cm de polvo. Mi mayor miedo era perder un esquí en una caída y quedarme vendido sin crampones.
Por eso, bloqueé la fijación en modo caminar para evitar que saltase si me hundía demasiado en un giro (ya me pasó en pista y tuve que recoger el esquí 100m más abajo). También teníamos cobertura 5G en todo momento, así que no estaba demasiado preocupado por quedarme incomunicado.
Pero, ¿fue la decisión correcta o debí dejar las fijaciones en modo descenso?
Final de la ruta y cierre de la aventura
Después de esa bajada sufrida, llegamos al camino principal, hicimos la transición, comimos algo y reemprendimos la subida hasta el Cap de les Raspes Roies (2750m). Desde allí, bajamos por pista hasta la Carlina, donde comimos después de casi 4 horas de actividad, 831m+ y 8,14 km.
Una experiencia brutal que me ha servido para ver que, efectivamente, estoy más verde que un pimiento y que la montaña real no tiene nada que ver con el esquí alpino, por mucho fuera de pista que hagas dentro de la estación.
Está claro que toca formación, formación y más formación.
PD: No todo podía ser bueno...
Cuando volvimos a la civilización, recibí la noticia de que mi pareja se había lesionado la rodilla. Bajé siguiendo la camilla en mi última bajada… y con ella se fue también el viaje a Saas Fee que teníamos dentro de un mes. Ahora toca centrarse en su recuperación para que vuelva al ruedo lo antes posible.
Seguiré informando de mis progresos como novato en el esquí de travesía.
¡Saludos!
Cita mendialdua Primera salida real de skimo: espectacular, pero me quedó grandehttps://www.strava.com/activities/13520055938
Este fin de semana tocaba la esquiada anual de la Unió de Joves de Traiguera (mi pueblo). Como cada año, subimos un buen grupo a Boí Taüll, esta vez unas 60 personas, para disfrutar de la nieve después de las recientes nevadas, que salvaron la llovida hasta los 2300m del lunes.
El sábado amaneció con nieve y visibilidad bastante mala, así que opté por hacer snowboard y dejar cualquier intento de skimo para otro momento. La previsión para el domingo pintaba espectacular, así que decidí que era el día perfecto para hacer algo más auténtico que la primera salida de travesía que hice por pistas.
Y vaya si fue auténtico.
El día perfecto para intentarlo
El domingo nos recibió sin una nube en el cielo, temperaturas bajo cero y ni una gota de viento. Un día de 10 absoluto. La tarde anterior, con alguna cerveza de más, convencí a un amigo para que alquilase equipo de skimo y me acompañase en la aventura. Por cierto, punto positivo para la estación, que alquila todo el material de travesía a pie de pistas por 48€/día (y más barato si es por varios días).
Elegimos empezar desde la base del telesilla Exprés, subiendo por la pista roja Vista Aran Collbirros, que estaba cerrada y sin pisar, pero tenía continuidad de nieve todo el rato. Incluso había zonas con más de 50 cm de polvo. Hasta ahí, todo bien.
Los primeros 400m de desnivel positivo (de 2050m a 2440m) discurrieron sin problemas, aunque con bastante práctica de vuelta maría debido a la pendiente y a la nieve cambiante (polvo, hielo, algún árbol...). A la que le pillas el truco —y después de haber visto unos cuantos vídeos de YouTube—, la cosa va saliendo mejor y los giros se vuelven más fluidos.
Hasta aquí, todo era más o menos lo esperado.
La gran decisión: seguir fácil o complicarnos la vida
Al llegar a este punto, teníamos dos opciones:
Seguir por el camino hasta el Cap de les Raspes Roies (Puig Falcó), la opción más fácil y lógica.
Subir al Bony de la Redona por una pala virgen, bajar por el otro lado y seguir subiendo hasta Puig Falcó.
Como nos sentíamos bien y vimos unas huellas de esquí marcando el camino, nos liamos la manta a la cabeza y decidimos tirar por lo difícil.
Fue ahí cuando sentí algo difícil de describir. Estábamos fuera del dominio esquiable, ascendiendo por una pala virgen, con vistas espectaculares y una sensación brutal de libertad. Entre la adrenalina, la emoción y la brutalidad del paisaje, mi cerebro iba a mil. Un momento que no olvidaré fácilmente.
Pero la montaña no regala nada, y pronto nos puso en nuestro sitio.
Primera lección: dar media vuelta a tiempo
A medida que íbamos subiendo, la cosa se empezó a complicar.
La nieve, que hasta ese momento había estado en condiciones aceptables, empezó a estar soplada y dura, haciendo que los esquís patinaran más de la cuenta. Cada vez aparecían más rocas y el terreno se volvía menos amigable.
Fue en ese momento cuando me di cuenta de que habíamos cometido un error de planificación: no llevábamos ni crampones ni piolet.
No era mi intención que la ruta se pusiera tan técnica, pero aquí aprendí la primera gran lección del día: siempre hay que llevar todo el material en la mochila, sin importar lo sencilla que parezca la ruta.
Después de un momento de análisis, decidí que lo mejor era dar la vuelta antes de meternos en un marrón serio. Siempre he leído en libros de alpinismo que "saber cuándo dar media vuelta es igual de importante que alcanzar la cima", y esta vez lo viví en primera persona.
Un vistazo a la bajada que habíamos planeado por la otra cara de la montaña me confirmó que había tomado la mejor decisión posible.
Segunda lección: No analizo igual una bajada con esquís que con snowboard
Tras una transición caótica (por falta de experiencia), llegó el momento de la bajada.
Y aquí me llevé otra hostia de realidad: no puedo analizar la dificultad de una bajada con los mismos ojos que lo haría en snowboard.
Mi nivel de esquí no es comparable a mi nivel de snowboard, y lo noté en cuanto empezamos a descender. La bajada fue muy difícil, con nieve profunda en algunos tramos, nieve dura en otros, y yo intentando aplicar la teoría de giros en nieve no tratada sobre la marcha.
Por suerte, sé leer la traza y anticipar el terreno, lo que me ayudó a gestionar la bajada mejor de lo que esperaba. A los pocos giros pillé la técnica de girar saltando y, aunque no fue nada bonito, conseguí bajar sin incidentes. Pero esto me dejó claro que necesito clases de técnica fuera de pista sí o sí.
Tercera lección: ¿Hice bien en bloquear las fijaciones?
Aquí me surge una duda que agradecería que me ayudarais a resolver.
Descarté casi por completo el riesgo de avalancha porque la nieve estaba fría, sin transformar, y en la pala había unos 20-50 cm de polvo. Mi mayor miedo era perder un esquí en una caída y quedarme vendido sin crampones.
Por eso, bloqueé la fijación en modo caminar para evitar que saltase si me hundía demasiado en un giro (ya me pasó en pista y tuve que recoger el esquí 100m más abajo). También teníamos cobertura 5G en todo momento, así que no estaba demasiado preocupado por quedarme incomunicado.
Pero, ¿fue la decisión correcta o debí dejar las fijaciones en modo descenso?
Final de la ruta y cierre de la aventura
Después de esa bajada sufrida, llegamos al camino principal, hicimos la transición, comimos algo y reemprendimos la subida hasta el Cap de les Raspes Roies (2750m). Desde allí, bajamos por pista hasta la Carlina, donde comimos después de casi 4 horas de actividad, 831m+ y 8,14 km.
Una experiencia brutal que me ha servido para ver que, efectivamente, estoy más verde que un pimiento y que la montaña real no tiene nada que ver con el esquí alpino, por mucho fuera de pista que hagas dentro de la estación.
Está claro que toca formación, formación y más formación.
PD: No todo podía ser bueno...
Cuando volvimos a la civilización, recibí la noticia de que mi pareja se había lesionado la rodilla. Bajé siguiendo la camilla en mi última bajada… y con ella se fue también el viaje a Saas Fee que teníamos dentro de un mes. Ahora toca centrarse en su recuperación para que vuelva al ruedo lo antes posible.
Seguiré informando de mis progresos como novato en el esquí de travesía.
¡Saludos!
Una pena que se lesionara tu pareja, espero que se recupere pronto.
En cuanto a las fijaciones, siempre desbloquedas para bajar. Sólo en circunstancias extremas (pendiente muy fuerte con nieve dura y caída prohibida) se deberían bloquear para bajar. Para evitar que el esquí se te vaya pendiente abajo si se suelta, hay que llevarlo atado con correa si no llevas frenos. No es lo más deseable en caso de ser atrapado por un alud, pero es que sin correa ni frenos las probabilidades de perder un esquí son muy altas.
Enviado: 05-02-2025 15:11
Registrado: 7 años antes
Mensajes: 1.230
Una pregunta? Que prefieres más una lesión de rodilla o que se pierda el esquí? Las fijaciones tienen dos posiciones una de foqueo y otra de descenso, tú decides
Enviado: 05-02-2025 16:43
Registrado: 20 años antes
Mensajes: 6.288
Lo de las fijaciones ya te lo han dicho. Bloquearlas en descenso es solo en casos verdaderamente extremos.
Lo que igual necesitas es algún curso de biología y aludes.
20-50 cm de nieve polvo fría y sin transformar son buena candidatura para aludes si el terreno acompaña.
De hecho, la nieve transformada es mucho más segura y la situación ideal para travesear con el foco en la seguridad.
Otra cosa es la nieve fundiéndose que con temperaturas altas también puede ser peligrosa. Pero está situación de peligro es mas fácil de ver.
La nieve polvo engaña mucho más visualmente.
Lo de las fijaciones ya te lo han dicho. Bloquearlas en descenso es solo en casos verdaderamente extremos.
Lo que igual necesitas es algún curso de biología y aludes.
20-50 cm de nieve polvo fría y sin transformar son buena candidatura para aludes si el terreno acompaña.
De hecho, la nieve transformada es mucho más segura y la situación ideal para travesear con el foco en la seguridad.
Otra cosa es la nieve fundiéndose que con temperaturas altas también puede ser peligrosa. Pero está situación de peligro es mas fácil de ver.
La nieve polvo engaña mucho más visualmente.
¡Mil gracias a todos por el feedback! Ayuda mucho
Totalmente de acuerdo con vosotros y me doy cuenta que necesito muchísima formación en lectura del terreno, nivologia y aludes. De momento seguiré practicando en ambientes menos hostiles (dentro de dominio de pistas) y tengo mirado un curso de iniciacion al esquí de travesía de 3 días del CEC que tiene muy buena pinta.
Enviado: 06-02-2025 09:30
Registrado: 1 año antes
Mensajes: 57
Yo soy novato como tú, pero en la mochila cuchillas, crampones y piolet no pueden faltar. Como las empresas ya saben lo que necesitamos, PETZL tiene los modelos orientados al esqui de montaña que cumplen con lo que necesitas:
Piolet: PETZL RIDE , no hay excusa para no llevarlo
- Piolet provisto de una cabeza de acero que ofrece las mismas prestaciones que un piolet clásico.
- Hoja afinada a 3 mm en la punta para una buena penetración en el hielo.
- Mango curvado y zona de agarre mecanizada para una buena sujeción con la mano.
Gran ligereza: sólo 250 g.
Compacidad: con sólo 45 cm y un regatón biselado, el piolet se puede guardar dentro de la mochila:
- Reduce el riesgo de heridas cuando el piolet está fijado en el exterior de la mochila.
- Se puede llevar en el interior de la mochila para mayor discreción y sin riesgo de estropear la mochila.
Crampones: Irvis Hybrid 10 puntas y muy ligeros y ultracompactos (no confundir con los LEOPARD)
- Bloque trasero de aluminio y unión CORD-TEC de polietileno de alta densidad (PEAD) para optimizar el peso.
- Bloques delanteros compactos y sistema de unión flexible que favorece la compacidad una vez los crampones guardados en la funda de transporte.
- 570 g máximo con el sistema antizueco ANTISNOW.
Este equipo no ocupa ni pesa nada y para mi debería de ser obligatorio llevarlo
Enviado: 06-02-2025 14:30
Registrado: 19 años antes
Mensajes: 1.932
Totalmente de acuerdo en que se trata de equipo imprescindible en actividad de montaña invernal.
Solamente una duda, tiene que ser necesariamente Petzl o pueden ser de cualquier otra marca?
Lo pregunto por la (a mi parecer desmedida ) insistencia en la marca.
Enviado: 06-02-2025 14:46
Registrado: 7 años antes
Mensajes: 1.230
Los crampones los que tengas y el piolo también el que tengas, yo llevo unos de cada madre y el piolo de madera! Las cuchillas las dejo en casa , dan una falsa seguridad , crampones y piolo
Enviado: 06-02-2025 14:50
Registrado: 7 años antes
Mensajes: 1.230
Mendialdua , si estás pensando en hacer formación de esquí de trave , mira los cursillos que saca la federación de montaña , los imparten guías de alta titulados, suerte , y lo mejor con las dudas es preguntar , y practicar , buenas huellas
Totalmente de acuerdo en que se trata de equipo imprescindible en actividad de montaña invernal.
Solamente una duda, tiene que ser necesariamente Petzl o pueden ser de cualquier otra marca?
Lo pregunto por la (a mi parecer desmedida ) insistencia en la marca.
Cita apeski
Totalmente de acuerdo en que se trata de equipo imprescindible en actividad de montaña invernal.
Solamente una duda, tiene que ser necesariamente Petzl o pueden ser de cualquier otra marca?
Lo pregunto por la (a mi parecer desmedida ) insistencia en la marca.
Nono, lo de la marca digo porque me parece que es un producto majo orientado al esqui de montaña, por peso y capacidad de plegarse.
En crampones tambien están los blue ice harfang hybrid, que se plegarían bien.
No trabajo en nada relacionado con la nieve, ni las ventas ni nada, era una opcíon que la conozco por tenerla y pensaba que le podría ser útil tener algo recogido y ligero para no dudar nunca en llevarlo. 0 intereses ocultos