Necesito encontrar a los jóvenes que me ayudaron en el accidente cerca del Iglú el pasado viernes 29 a sacar a mi amigo inconsciente del fondo del barranco del río.
Quiero agradecerselo en persona, conocerlos y decirles que nunca me olvidaré de lo que hicieron y de los cojones que le echaron en el agua helada para sacar a mi amigo desmayado. Vuestra madre y vuestra familia puede estar orgullosa de lo que tienen. Os portasteis de puta madre. Y perdisteis el día de esquí empapados y con riesgo de pulmonía y de lesiones.
Sé que también bajasteis a la enfermeria de Sextas antes de que se lo llevaran al Hospital de Huesca, y no os pude ver porque estaba congelado cambiandome de ropa.
Deciros que el herido va evolucionando muy bien aunque aun tiene algún mareo, magulladuras, el hombro tocado y el brazo en cabestrillo. Nada, comparado con lo que pensabamos todos.
Gracias también a las chicas y a la gente que estaban frente a mi y que tan rápidadmente llamaron al 112 y a los pisteros. Ellas, al acabar, me atendieron y me ayudaron en todo.
Gracias a los pisteros y que me perdonen por la mala leche que yo tenía y las voces que les dí. Tienen que cumplir el protocolo y asegurarse de no empeorar las posibles lesiones. Pero que comprendan mi estado, tras el tiempo que pasaba y el herido empapado de agua, desmayado allí en la nieve

Un cero a la seguridad de la estación. Es increible que en una pista azul, de principiantes, con la cantidad de nieve caida y la niebla de ese día, no esté acordonada una zona con un barranco en vertical y piedras enormes en el fondo. Es inexplicable. Cuando se lo eché en cara a un pistero me dijo había un palo por allí marcando la pista.
Cualquier niño que vea a su padre en el iglú se puede dirigir hacia allí y caer al torrente con extrema facilidad, sobre todo ahora que hay tanta nieve que oculta las cosas.
Conste que tanto mi amigo como yo llevamos décadas esquiando en todo tipo de estaciones y por lo tanto no hablo por hablar. Antes de que nadie me critique por lo que denuncio le ruego vaya al sitio y lo vea antes de que se vaya la nieve. Conste también que la velocidad que llevabamos era bajísima. Empezabamos a remar. De repente ví que desapareció de mi vista y cayó al fondo. Nadie mas lo vió. Si no voy con él, no quiero pensar lo que hubiera pasado.