Querido
Kitaro: Tus
extraordinarios reportajes de sobre esquí para discapacitados me han hecho reflexionar sobre varias cuestiones, aunque especialmente una, y ciertamente gratificante: el sentimiento de solidaridad y apoyo que el foro ha manifestado hacia estas personas. Más allá de discusiones banales entre palilleros y snows, entre porros y cervezas, he percibido un unánime apoyo de todos, y un reconocimiento a su tremendo esfuerzo y afán de superación. Y quiero pensar que nadie alzaría la voz ni protestaría lo más mínimo si tuviéramos que renunciar a una pista o a un remonte en beneficio de los discapacitados.
No creo extraño pues, ese sentimiento de rubor o vergüenza que algunos sentimos al verles pasar a nuestro lado con sus esquíes adaptados, con su peto fluorescente siguiendo la voz de sus guías... Este pasado invierno, sin ir más lejos, coincidimos varias veces con grupos de estos; y creo que hay que ser muy frío e insensible para que no te recorra un cierto cosquilleo por el cuerpo al contemplarles. Porque no hay que mirarles; hay que admirarles.
Gracias,
Kitaro, por darnos una vez más ese "pellizco" en nuestras conciencias, y recordarnos que hay mucha gente para quien la vida no es en absoluto nieve polvo. Para quienes por desgracia, su día a día es una continua placa de hielo en medio de niebla espesa. Y que debemos hacer todo cuanto podamos para que su cielo también despeje. Y su nieve se ablande.
El Barón.