Bajo este título se esconde mi inicio de temporada este año.
Ha sido, como dice el título, brutal.
Hacía años que no iba a Gourette, pese al buen recuerdo que dejó en mi. Hoy, al llegar, parecía que el parte no había engañado en cuanto a espesores. Sobre la cota 1350, sus buenos 50 cm de nieve, y según ibamos subiendo, mucha más, terrible. El día amaneció cerrado, nevando y con viento. Tan sólo un claro a mediodía nos hizo pensar, a otra forera y a mi, que podía levantar

levantar... qué ilusos.
Hemos esquiado todo lo que hemos podido, en sus pistas largas y pendientes, entre sus bosques, a pesar de la nevada intensa que a ratos hacía que no viéramos a un metro.

y sin casi nadie por las pistas.
En el rato que ha despejado, hemos sacado estas fotos. Hemos intentado escribir (somos muy bien mandados) Chilenoski en la nieve, pero era tal la cantidad y calidad de la misma que las letras se deshacían. Era imposible dar forma a nada.
Las pistas cerradas, no lo estaban por falta de nieve precisamente
Así estaba el núcleo de la estación a mediodía
Nieve seca. Nieve polvo que ya a mediodía nos cubría por los tobillos en las pistas. Era como si no las hubieran pisado
También hemos sacado una de las famosas cestas, jaulas o telebennes que antes subían hacia el sector de Cotch, hoy en día sustituidas por un TSD6
Ya por la tarde la nevada se hacía aún más intensa
Para muestra un botón, en las subidas en las sillas, nos convertíamos en muñecos de nieve
Hasta que a las cuatro, las pistas eran impracticables. Como ejemplo, la poca visibilidad que se aprecia en la base de la estación de la nevada que estaba tirando
Al llegar al coche, prácticamente lo hemos tenido que desenterrar, poner cadenas y nevando hasta Les Eaux-Bonnes, con aguanieve hasta Laruns.
En fin, ha sido un día precioso,
brutal. Espero que disfrutéis las fotos tanto como yo mi día
In vino veritas, in nive sanitas