¿Bienvenido? Mr. Marshall...

¿Bienvenido? Mr. Marshall...
La Pinilla sigue sin recibir la ansiada y necesaria inyección de dinero que logre certificar su viabilidad a largo plazo.
La Pinilla ¿Cómo? ¿que ha venido Mr. Marshall? Pues no. Ni está, ni se le espera; así que de "bienvenido" nada de nada.

La Pinilla sigue sin recibir la ansiada y necesaria inyección de dinero que logre certificar su viabilidad a largo plazo, pese a que algunos representantes públicos están tomando por costumbre darse un paseo por la zona. Según recogen distintos medios (por ejemplo El Adelantado) se ha producido la enésima visita de políticos a La Pinilla, aunque mucho me temo que ha dejado los resultados de siempre: frases tan grandilocuentes como huecas, fotos en las que los protagonistas no dejan ver el fondo... pero de ayudas reales "nasti de plasti". Da igual el color de las siglas del que viene, del que no viene, del que manda o del que quiere mandar; al final todo se reduce a vagas generalidades y una carencia absoluta de concreción en las propuestas para solucionar los muchos problemas existentes. Como muestra un botón: hace ya un año de esta visita, pero lamentablemente la presumida beligerancia del candidato en temas relativos a La Pinilla, ha brillado por su ausencia durante estos últimos meses.

La feliz y idea de esta temporada consiste en hacer una especie de Aramón «a la castellano-leonesa». Vaya por delante que estoy convencido de que cualquier propuesta tiene que tener, por pequeño que sea, un lado positivo o al menos aprovechable. La cuestión es cuánto y de dónde va a salir el dinero necesario para la inversión. Por otra parte es manifiesto que el punto de partida aragonés (con unas estaciones más concentradas) dista mucho de la heterogeneidad con que nos encontramos en Castilla y León: San Isidro, Sierra de Béjar-La Covatilla y La Pinilla, por poner unos ejemplos, se parecen como un higo a una lechuga. En el caso de La Pinilla, además, debemos contar con la cercanía a Madrid, con todo lo bueno y malo que ello supone, pero que en todo caso marca unas diferencias de necesidades que no se pueden obviar. Volveremos a dar un voto de confianza a la propuesta (no nos queda otra), y rezaremos para que esta vez sí se haga realidad y revitalice la Estación.

La Pinilla necesita proyectos concretos y completos, a corto y a largo plazo, que se debatan convenientemente y permitan -ojalá- que salga con celeridad del agujero en que se encuentra, y que sepan explotar de modo racional los extraordinarios recursos de que dispone, maximizando la inversión, y haciendo una apuesta firme por que La Pinilla sea una verdadera estación "todo tiempo", en el que los meses estivales tengan verdadero protagonismo y permitan garantizar y potenciar el desarrollo invernal. Con cuatro millones de potenciales clientes a una hora de distancia no lograrlo sería un fracaso.

Habrá que tener cuidado no obstante en ver dónde y en qué se invierte las hipoteticas ayudas; en el ámbito de la nieve el dinero sufre un efecto diametralmente opuesto al conocido «mal de altura» que puede afectar a los seres humanos: el dinero es más efectivo y útil cuando se aplica en cotas altas. En nuestro caso, de 1.500m para arriba es donde muestra toda su eficacia, ya que por debajo de esa cota sus propiedades de generar riqueza, desarrollo y empleo para la Estación se reducen drásticamente. Además no debemos olvidar el dinero es especialmente sensible al denominado "efecto moqueta", por el cual cuando aquél entra en contacto con despachos, sillones de cuero y demás fauna suntuaria, experimenta una acusada tendencia a la evaporación y autodisolución: desaparece como por arte de magia, para luego resurgir en sospechosas formas no previstas inicialmente. Porque el dinero es como la energía: ni se crea ni se destruye, sólo se transforma. Y para que el resultado de esa transformación sea una mejora sustancial de La Pinilla (más que sustancial "integral", no un simple lavado de cara) el dinero debe inyectarse directamente a partir de esa altura, y ser gestionado por quien verdaderamente entiende del asunto. Sin zancadillas ni palos en las ruedas.


Para vendernos humo ya tenemos al Snow-Forecast, que casualmente tampoco suele cumplir lo prometido, pero al menos es gratis...

3 Comentarios Escribe tu comentario

  • #1
    Fecha comentario:
    14/01/2010 19:02
    #1
    Estoy totalmente de acuerdo contigo, en este mundillo, los lumbreras-proyecta-macrourbanizaciones, prefieren inyectar las pasta de los 1500 para abajo antes que hacia arriba, ya que el beneficio que generan hacia abajo es más rápido (Nunca saben cuanto tiempo les va adurar el poder=trinque a saco) :-: :-:

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  • #2
    Fecha comentario:
    14/01/2010 22:25
    #2
    Por lo menos, proponen algo, porque otros, la querían desmantelar sin buscar recursos o posibles soluciones.Creo que tendrian que olvidarse de la politica.

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  • #3
    Fecha comentario:
    27/01/2010 09:00
    #3
    Sabias palabras¡¡, me gusta la definicion de "efecto moqueta"

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    • Gracias!

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