Los que llevamos años subiendo a Valdezcaray sabemos que esta estación a veces parece tener una pequeña maldición con la nieve.
Pero hay días en los que todo encaja. Hoy ha sido uno de esos.
Nieve fría, suelta, recién pisada a primera hora, de la que cruje bajo los esquís y te devuelve directamente a los días de infancia aprendiendo a girar.
Hacía años que no veía la estación así… y por eso he ido haciendo fotos durante todo el día.
Empiezo con esta.
En taquillas había una calma rara. Casi silencio.
Café en la mano, mirando hacia arriba, y a lo lejos la silla de Campos Blancos arrancando poco a poco.
De esos momentos en los que piensas: hoy puede ser un gran día.
Llegar arriba y verla así… en calma, todo blanco, el paquete bien asentado y el sol empezando a entrar.
De esas imágenes que ya te dicen cómo va a ir el día.
Primeras bajadas calentando en Colocobia.
El pisado de las pistas… de 10. Sinceramente, como pocas veces lo he visto aquí.
Y tocaba subir a la parte alta de Valdezcaray.
Allí aparecía La Ese, negra y balizada. Algo que no se ve todos los inviernos.
La nieve al principio estaba algo durilla, pero según avanzaba la mañana iba soltando y poniéndose cada vez más noble.
Sinceramente, de las pocas veces que he visto esta pista abierta así.
Y claro, con el paquetón que había caído tocaba escaparse un poco de las pistas.
Bajada por Ormazal, lejos del bullicio, aprovechando toda esa nieve reciente.
De esas bajadas largas, silenciosas, que parecen no acabarse.
En la parte noble de Valdezcaray tocaba pararse un momento a mirar los nuevos cañones Alpinestar.
Hoy estaban apagados. Con la humedad que había no merece la pena ponerlos a trabajar: para que produzcan nieve de calidad necesitan temperatura húmeda baja, no solo frío.
Mucha gente no lo sabe, pero estos cañones modernos ajustan automáticamente la mezcla de aire y agua según esa temperatura húmeda para sacar cristales más finos y duraderos.
Si entran en juego en los días buenos, pueden marcar mucho la diferencia en esta estación.
Y tocaba poner rumbo a Dos Torrentes.
Por fin pisando rojas en Valdezcaray. Algo que este invierno se estaba resistiendo.
Hoy sí. Hoy por fin se podía disfrutar de verdad.
Y vuelta hacia Las Hayas para una de esas bajadas que nunca fallan.
Para mí, el fuera de pista más bonito de Valdezcaray. Entre hayas, nieve suelta y silencio.
De esos descensos que te hacen cerrar el círculo: sales de la parte alta, te pierdes entre árboles… y acabas desembocando en la pista de debutantes.
Justo donde empezó todo para muchos de nosotros. 🎿
Y para cerrar el día, última escapada hacia La Olla.
Probablemente la zona más impresionante de Valdezcaray. El acceso es un pasillo estrecho y muy expuesto que se baja prácticamente sin girar.
Pero al salir se abre una pala enorme… hoy con la nieve perfecta.
De esas bajadas que se te quedan grabadas.
Y antes de quitar los esquís, todavía alguna bajada más por La Ese. Lo mejor, sin duda, la primera pala de entrada.
Un final de día redondo.
Días así son los que te recuerdan el potencial que tiene Valdezcaray cuando todo se alinea.
Ojalá vengan muchos más así este invierno.
Nos vemos en la nieve.