FORMACIÓN, TÉCNICA Y APRENDIZAJE

Enviado: 18-06-2026 00:19
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Durante una discusión en el hilo de vídeos didácticos, Antonio Serrano ha dejado este mensaje al que no queria dejar de responder, y que incluso me ha parecido suficientemente interesante como para abrir un nuevo hilo.

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Antonio Serrano
Buenas PepM,
dices que la enseñanza está enfocada en flexionar o extender... en lugar de gestionar la presión y no estoy del todo de acuerdo , más bien lo matizaria, y además pongo de ejemplo a Carolo que se encarga del programa metodológico y técnico de un centro de formación de donde salen los futuros enseñantes .
Cómo digo la formación no pone el foco en extender o flexionar , lo pone expresamente en la gestión de la presion , lo que pasa es que hay que explicar cómo se hace , el cómo es la flexión-extension,etc y el para qué es la gestión de la presión para poder girar , y creo que todos tenemos claro para qué hacemos lo que hacemos y hay muchos matices en el cómo y de hecho se ve en este post donde el cómo genera mucha literatura .

Para mi, aquí está la clave y por ello el titulo del post.

Pienso que la enseñanza se centra en extender o flexionar, en juntar o separar las piernas, en contrarotar o rotar, etc..... porque precisamente el modelo de profesor que tenemos todos en la cabeza es el de aquel que enseña cómo se hacen las cosas. Sin embargo, para mi el profesor és aquel que guia el aprendizaje del alumno, que no se centra tanto en enseñar sino en generar las condiciones necesarias para que aprendizaje se produzca. Buscar sitio y condiciones idónias, y propone un fin, 'esquiar se trata de ir sobre un esquí, de tener un buen equilibrio, apoyo, ... sobre el esquí exterior. Vamos a probarlo....' a partir de ahí es el alumno que busca la forma de mantener ese equilibrio, ese apoyo sobre el esquí. 'Para girar, relájate, dejate caer y ponte encima del otro esquí'. No importa como lo haga (si extendiendo o flexionado) se trata de que se relaje, sienta la acción de la inercia hacia el nuevo giro y cambie de apoyo. Es a partir de ahí, que se introduce 'las formas' de hacerlo. 'Ahora vamos a probar de hacer lo mismo pero antes de girar te centras en flexionar el exterior futuro interior' o 'en ponerte de pie extendiendo sobre el interior futuro exterior'.

Dejando a un lado los ejemplos, lo que trato de expresar es que primero intento que sientan y entiendan que lo importante es la gestión del apoyo, sentir y jugar con las inercias (la graveda) y hacer girar el esquí, y después, las distintas formas de conseguirlo.

Espero haberme explicado... me parecia interesante comentarlo...

pulgar arribapulgar arribapulgar arriba
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Enviado: 18-06-2026 10:47
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Después de muchos años en la educación (empecé muy joven, que conste, no soy tan mayor smiling smiley ), he visto metodologías de todos los colores. Y una cosa que tengo clara es que metodología, alumno y educador tienen que ir de la mano.

Creo, como ya he comentado alguna vez, que la manera más efectiva y honesta de enseñar es desde la convicción de lo que se enseña, pero sobre todo de cómo se enseña. Y creo que ahí están muchas de las discrepancias que aparecen en este debate.

Leyendo vuestras aportaciones , me da la sensación de que muchas veces no estamos discutiendo tanto sobre la técnica en sí, sino sobre dónde ponemos el foco cuando intentamos comprenderla o enseñarla.

Por ejemplo, me parece muy interesante la reflexión de Pep ( pq yo lo siento igual) cuando plantea que quizá lo primero no sea enseñar a extender o flexionar, angular o contrarrotar, sino entender que el esquí va de apoyos, de equilibrio, de gestionar la presión y de hacer girar los esquís. Después ya aparecerán las diferentes formas de conseguirlo.

Esa idea me resulta familiar. Muchas veces el aprendizaje es más sólido cuando el alumno entiende primero qué está intentando conseguir y qué sensaciones debe buscar, antes de centrarse en la mecánica concreta con la que lo logra. Asi lo siento yo y así me es mas facil transmitir.

Quizá por eso una parte del debate habla más del vértice de la curva y otra más de la transición. No necesariamente porque unos tengan razón y otros no, sino porque están observando momentos distintos del mismo proceso.

Se me ocurre una comparación con la conducción. Cuando un coche llega mal al vértice de una curva, normalmente el problema no nace en el vértice. Allí todavía se pueden hacer correcciones, pero muchas veces la situación ya viene condicionada por cómo se preparó la entrada: la velocidad elegida, el momento de la frenada, la trayectoria escogida o cómo se repartieron las cargas antes de girar.

Para la mayoría de conductores la curva empieza cuando giran el volante. Sin embargo, desde el punto de vista de la dinámica del vehículo, gran parte de lo que ocurrirá en esa curva ya viene condicionado por cómo se ha preparado la entrada: la velocidad elegida, la frenada, la trayectoria o el reparto de cargas.

Quizá en el esquí ocurre algo parecido. Muchas de las situaciones que observamos en el vértice no nacen allí, sino que son consecuencia de cómo se ha gestionado la transición y la entrada al giro. Si observamos el giro desde el vértice, veremos unas cosas. Si lo observamos desde la transición, veremos otras. Y probablemente ambas sean ciertas, porque forman parte del mismo continuo.

Por eso cada vez me convence más la idea de que, tanto para esquiar como para enseñar a esquiar, a veces es más importante entender qué queremos que ocurra que centrarnos exclusivamente en cómo debe moverse cada parte del cuerpo para conseguirlo.

Pep, cuando dices: "primero quiero que sienta el apoyo, la inercia y el cambio de apoyo". Primero permitir que el sistema se autoorganice en torno a esas sensaciones., lo veo.

Cuando me he puesto a enseñar desde la transición, no doy muchas indicaciones al principio. Diseño el escenario adecuado y acoto la tarea con variables temporales externas, no con órdenes musculares. No le digo cómo mover sus articulaciones; le limito el tiempo en el que el esquí interactúa con la nieve.

Para buscar dinamismo: Libera el apoyo rápido, haz que el esquí plano dure lo que un parpadeo.
Para buscar control: Libera el apoyo despacio, alarga la transición de forma progresiva.

Ella no piensa en sus músculos; reacciona a una restricción temporal en un escenario controlado.
A veces le digo , en esta parte de la pista ¿cuál crees que te irá mejor? ¿Y en este otro, cuál?. Busco escenarios donde vaya mejor uno que otro . Y al reves, prueba el que no va tan bien y siente lo que pasa y como lo tienes que gestionar.

--- ¿Lo que pasa entre la transición y el vértice define la curva? Por supuesto. Pero esa "definición" no es una acción muscular aislada, sino la gestión de la inercia que desataste en la transición. Como creo entender que dice Richi Berger en su último vídeo: "early but gently". Igual solo veo lo que quiero ver. No lo sé. ---

El ciclo es: Escenario - Acción- Sensación - Consecuencia. Cuando ella empieza a relacionar la velocidad de esa liberación con la trayectoria resultante, es el momento de refinar la técnica (introducir la flexión, la extensión o la angulación).

Primero percibir el problema, luego resolverlo de forma propia y después refinar la técnica ( aquí, -libera el apoyo o flexiona-, -construye el nuevo apoyo o extiende, -haz que el esquí agarre o angula-, -Orienta te o contrarota-.) Se dice lo mismo de diferente manera. Pero después, no antes. Es como lo veo yo.

Tengo claro que no aporto nada nuevo que no este escrito y discutido. Esto no es mas que el modelo de constreñimientos de Newell. Si alguien se siente comodo con el, ahí lo tiene.


Saludos.
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Enviado: 18-06-2026 13:32
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Para daros la razón, comparto un par de páginas de esta presentación de una charla dada hace 20 años en ETEVA

Esta combinación de foco externo interno, la percepción sensorial (tanto la exterocepción como la propiocepción), encaja con las teorías de Wulf y otros que ya hemos compartido.

¡Buen finde!







Solo sé que Sócrates no sabía nada, o algo así era
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Enviado: 18-06-2026 22:51
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son un poco cutres y se les podría dar una vuelta para ctualizar, pero es que son de hace dos décadas, y entonces hacer un ppt era hasta moderno, juas, juas... Por cierto que tengo una graciosa anécdota de una de las veces que di esa charla. En persona os la cuento, jaja



Solo sé que Sócrates no sabía nada, o algo así era
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Enviado: 19-06-2026 11:32
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son un poco cutres y se les podría dar una vuelta para ctualizar, pero es que son de hace dos décadas, y entonces hacer un ppt era hasta moderno, juas, juas... Por cierto que tengo una graciosa anécdota de una de las veces que di esa charla. En persona os la cuento, jaja
Gracias, Carolo, por compartirlo.

Ahora mismo voy bastante a tope con el cierre del curso y el inicio de las actividades de verano, así que ando más entre reuniones y tablas Excel que entre lecturas tranquilas. Con tiempo escribiré algo . De momento, esto me sirve también como pequeño espacio de desconexión, mientras me tomo el cafe, jajaja.

En el tema de la metodología creo que todavía hay mucha pedagogía que hacer.

El miércoles, durante el cierre de curso, tuve una conversación curiosa con dos padres que me hizo pensar. Uno de ellos había sido alumno mío y yo, a su vez, fui alumno de su padre. Nos trae a su hijo de 5 años a unas actividades de iniciación deportiva donde hacemos mucho trabajo motriz y muy variado, sin especialización temprana.

Me comentaba que el año que viene volverá a traerlo y que intentará alargar al máximo la especialización deportiva. Lo curioso es que trabaja en el primer equipo de un club de fútbol Champions fuera de España igual que lo hacia su padre aquí.

Poco después hablé con otro padre. Me decía que el año que viene apuntaría a su hijo a fútbol 7. Yo sabía que él venía del fútbol sala y le pregunté por qué no lo llevaba allí. Su respuesta fue que había visto los entrenamientos y que en fútbol sala aquí "no trabajan bien la técnica", y que lo importante a los 6 años era empezar cuanto antes con la técnica específica.

Me llamó la atención porque, en apenas media hora, tenía delante dos visiones casi opuestas del aprendizaje.

Y, salvando mucho las distancias, a veces tengo la sensación de que algunos debates sobre la enseñanza del esquí se parecen bastante a esto. Una visión pone el foco en enseñar pronto las formas concretas del movimiento. La otra pone más atención en desarrollar primero capacidades, percepciones, equilibrio, adaptabilidad y comprensión de la tarea, confiando en que la técnica aparezca después con más solidez.

No digo que una sea correcta y la otra incorrecta. Pero sí creo que muchas veces las discrepancias nacen más de ahí que de la técnica en sí misma.

Al final, cuando leo intervenciones como las de Pep, o las que compartes tú sobre foco atencional, percepción y aprendizaje motor, tengo la sensación de que probablemente estáis más cerca de lo que parece. A veces las diferencias parecen mayores cuando hablamos del gesto que cuando hablamos del aprendizaje. risasrisas

Saludos ,,,, se acabo el cafe. Triste
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Enviado: 19-06-2026 11:54
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Gracias, Carolo, por compartirlo.

Ahora mismo voy bastante a tope con el cierre del curso y el inicio de las actividades de verano, así que ando más entre reuniones y tablas Excel que entre lecturas tranquilas. Con tiempo escribiré algo . De momento, esto me sirve también como pequeño espacio de desconexión, mientras me tomo el cafe, jajaja.

En el tema de la metodología creo que todavía hay mucha pedagogía que hacer.

El miércoles, durante el cierre de curso, tuve una conversación curiosa con dos padres que me hizo pensar. Uno de ellos había sido alumno mío y yo, a su vez, fui alumno de su padre. Nos trae a su hijo de 5 años a unas actividades de iniciación deportiva donde hacemos mucho trabajo motriz y muy variado, sin especialización temprana.

Me comentaba que el año que viene volverá a traerlo y que intentará alargar al máximo la especialización deportiva. Lo curioso es que trabaja en el primer equipo de un club de fútbol Champions fuera de España igual que lo hacia su padre aquí.

Poco después hablé con otro padre. Me decía que el año que viene apuntaría a su hijo a fútbol 7. Yo sabía que él venía del fútbol sala y le pregunté por qué no lo llevaba allí. Su respuesta fue que había visto los entrenamientos y que en fútbol sala aquí "no trabajan bien la técnica", y que lo importante a los 6 años era empezar cuanto antes con la técnica específica.

Me llamó la atención porque, en apenas media hora, tenía delante dos visiones casi opuestas del aprendizaje.

Y, salvando mucho las distancias, a veces tengo la sensación de que algunos debates sobre la enseñanza del esquí se parecen bastante a esto. Una visión pone el foco en enseñar pronto las formas concretas del movimiento. La otra pone más atención en desarrollar primero capacidades, percepciones, equilibrio, adaptabilidad y comprensión de la tarea, confiando en que la técnica aparezca después con más solidez.

No digo que una sea correcta y la otra incorrecta. Pero sí creo que muchas veces las discrepancias nacen más de ahí que de la técnica en sí misma.

Al final, cuando leo intervenciones como las de Pep, o las que compartes tú sobre foco atencional, percepción y aprendizaje motor, tengo la sensación de que probablemente estáis más cerca de lo que parece. A veces las diferencias parecen mayores cuando hablamos del gesto que cuando hablamos del aprendizaje. risasrisas

Saludos ,,,, se acabo el cafe. Triste
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Sifu
Gracias, Carolo, por compartirlo.

Ahora mismo voy bastante a tope con el cierre del curso y el inicio de las actividades de verano, así que ando más entre reuniones y tablas Excel que entre lecturas tranquilas. Con tiempo escribiré algo . De momento, esto me sirve también como pequeño espacio de desconexión, mientras me tomo el cafe, jajaja.

En el tema de la metodología creo que todavía hay mucha pedagogía que hacer.

El miércoles, durante el cierre de curso, tuve una conversación curiosa con dos padres que me hizo pensar. Uno de ellos había sido alumno mío y yo, a su vez, fui alumno de su padre. Nos trae a su hijo de 5 años a unas actividades de iniciación deportiva donde hacemos mucho trabajo motriz y muy variado, sin especialización temprana.

Me comentaba que el año que viene volverá a traerlo y que intentará alargar al máximo la especialización deportiva. Lo curioso es que trabaja en el primer equipo de un club de fútbol Champions fuera de España igual que lo hacia su padre aquí.

Poco después hablé con otro padre. Me decía que el año que viene apuntaría a su hijo a fútbol 7. Yo sabía que él venía del fútbol sala y le pregunté por qué no lo llevaba allí. Su respuesta fue que había visto los entrenamientos y que en fútbol sala aquí "no trabajan bien la técnica", y que lo importante a los 6 años era empezar cuanto antes con la técnica específica.

Me llamó la atención porque, en apenas media hora, tenía delante dos visiones casi opuestas del aprendizaje.

Y, salvando mucho las distancias, a veces tengo la sensación de que algunos debates sobre la enseñanza del esquí se parecen bastante a esto. Una visión pone el foco en enseñar pronto las formas concretas del movimiento. La otra pone más atención en desarrollar primero capacidades, percepciones, equilibrio, adaptabilidad y comprensión de la tarea, confiando en que la técnica aparezca después con más solidez.

No digo que una sea correcta y la otra incorrecta. Pero sí creo que muchas veces las discrepancias nacen más de ahí que de la técnica en sí misma.

Al final, cuando leo intervenciones como las de Pep, o las que compartes tú sobre foco atencional, percepción y aprendizaje motor, tengo la sensación de que probablemente estáis más cerca de lo que parece. A veces las diferencias parecen mayores cuando hablamos del gesto que cuando hablamos del aprendizaje. risasrisas

Saludos ,,,, se acabo el cafe. Triste

Así es, son debates eternos.

Personalmente me inclino más por crear atletas completos que se diviertan y crezcan sanos, que "quemar" a chavales con supuestas técnicas ideales que a los diez años resultan no ser las mejores, o incluso lesivas.

Y hablo de casos reales que he visto y comentado por aquí, pero no deja de ser mi visión limitada.

Siendo my difícil resumir actividades tan complejas, hay dos frases que podrían sintetizar bien todo esto de la enseñanza: "todos los caminos llevan a Roma" (o casi todos, aunque algunos sean más rectos que otros, jaja) y "Cada maestrillo tiene su librillo" risas

Creo que, en la enseñanza de actividades físicas y en el éxito deportivo tienen más peso la atención constante y el grado de compromiso que lo acertado o equivocado de los métodos.



Solo sé que Sócrates no sabía nada, o algo así era
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Enviado: 20-06-2026 10:45
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Me imagino que quien lea todo esto pensará:

"Vale... ¿y todo esto cómo me ayuda a esquiar mejor?".

Bueno, voy a intentar explicarlo de una forma sencilla.

Hay una idea que he repetido varias veces y que cada vez me convence más: "Nuestro ruido es su silencio".

El ruido es todo lo que estudiamos, discutimos y analizamos los que enseñamos: biomecánica, pedagogía, aprendizaje motor, neurociencia, técnica, física, material... El silencio es lo que recibe el alumno/a : una tarea clara, una sensación fácil de reconocer y un entorno donde pueda aprender.

Durante mucho tiempo pensamos que aprender consistía principalmente en copiar movimientos. Cada vez hay más evidencia de que aprender consiste en percibir mejor la información que nos ofrece el entorno y encontrar una solución propia a partir de ella. La técnica sigue siendo importante. Mucho, pero quizá no siempre es el punto de partida. Tenemos que diseñar escenarios de aprendizaje. Que, aunque parece un palabrejo raro, no es más de lo que hemos hecho muchas veces todos y todas.

Un ejemplo que me gusta mucho es aprender a ir en bicicleta. Te vas un día tranquilo a un camino, calle o plaza,,, con poca gente o ninguna,,, sin muchos peligros, plano , y empujas la bici. Solo le dices que pedalee (tu objetivo no es que aprenda a pedalear, es que aprenda el equilibrio dinámico que necesita la bicicleta). Ya diseñaste un escenario .

Nadie aprende a montar en bici porque le expliquen el ángulo exacto del tronco, la posición ideal de las rodillas o la fuerza que debe ejercer sobre cada pedal. Aprende porque recibe miles de pequeñas señales de equilibrio y desequilibrio. Se inclina demasiado y se cae. Corrige. Vuelve a intentarlo. Descubre qué funciona y qué no. El cerebro prueba, se equivoca, corrige y acaba encontrando una solución estable.

Y sabemos que los miedos condicionan los aprendizajes. Ese: "No me sueltes, ¿eh?", y tú corriendo al lado y diciendo: "Tranquila, yo no te suelto, pero pedalea y mira hacia delante". Y cuando percibes que casi no haces fuerza --lo percibes, lo sientes--, en ese momento sabes que puedes dejarla sola , te paras , la vas mirando y gritas : "¡Ya vas sola, ya sabes ir en bici sola!!!!!". Prácticamente aprendió sola: solo le dimos inercia y seguridad.

Y aquí, añado unpoco de nuestro "ruido", porque creo que ayuda a entender por qué pasa esto: la inercia (velocidad lineal) es el constreñimiento físico imprescindible para que actúe la estabilidad dinámica de la bicicleta. La seguridad reduce el nivel de cortisol y la rigidez muscular (el foco interno defensivo), permitiendo que el sistema nervioso capte las fluctuaciones de la gravedad y las inercias.

Si nosotros conocemos ese porqué técnico, lo podemos extrapolar a muchos otros aprendizajes.

Tú diseñaste el escenario y controlaste sus miedos. Ella encontró la solución. Después, cuando ya sabe montar en bicicleta, ya podremos enseñar otras cosas más "técnicas".

Con tiempo podemos ir aterrizando todos estos modelos para ver si a alguien le ayuda.

Saludos, y sigo trabajando, que hoy también toca. Se me acabó el café. smiling smiley
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clásico sin registrar
Enviado: 22-06-2026 09:23
Os he leido bastante y ya os he hecho una critica en el otro hilo que creo que tiene cierta conexión con tu ultimo comentario Sifu respecto al ruido y al silencio.

Yo, ato comentario le añadiría que es muy diferente enseñar a un niño a hacerlo a un adulto. Quizás ya lo habéis comentado antes, disculpad entonces.

Lo digo porque he enseñado a esquiar a muchos niños y ninguno presta atención a las palabras y en cualquier caso solo lo hacen si son muy muy evidentes. Aprenden por imitación, por copiar movimientos como bien dices tu.

Y al adulto creo que le pasa lo contrario, necesita entender y entonces "vuestro ruido" cobra mucho sentido.
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Enviado: 22-06-2026 20:13
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Buenas a todos!
a ver si soy concreto y no me extiendo mucho,jeje
Lo primero es que creo que todos tenemos una idea sobre como enseñar muy parecida en lo que respecta a la relación entre enseñante y aprendiz y como enfocar a través de una combinación de conocimiento del asunto, promover entornos favorecedores (no sólo físicos) y apoyos importantes en las sensaciones para conseguir éxito en esa relación y lógicamente todo lo que redunde en mejorar a nivel profesional todas las áreas implicadas en el proceso nos dará una mejor relación alumno-profesor.
Eso que dice PepM y Sifu de ser favorecedores es muy claro pero en el fondo lo que estamos hablando es de ser un buen enseñante y eso no es nada fácil y hay muchos factores que intervienen en ello , externos y sobre todo internos, como decia Carlolo en su último post y dándole la vuelta tiene mucho más peso la atención constante y el grado de compromiso del profesional que el método aprendido que se utilice.
Pero la realidad es que al igual que es difícil encontrar enseñantes completos pasa lo mismo con los aprendices y la variabilidad que se encuentra uno es tan grande ( motriz, motivación, edades, grupos, colegios y un largo etc) que a pesar de ser imperfecto un modelo de enseñanza es imprescindible y es el punto de partida desde donde evolucionar.
El problema es hacer un modelo universal para esa gran variabilidad comentada, donde también entra en juego la competición para terminar de complicar más aún el asunto, además de la legislación que obliga a unos determinados curriculos obligatorios y de esto sabe mucho Carolo.
Mi experiencia personal es muy parecida a la vuestra en cuanto a evolución personal como enseñantes, y he ido escribiendo mi librito a lo largo de los años , pero desde el 2008 que pasé de ser profesor a ser dueño de una escuela con un tamaño razonable me tocó cambiar el chip y pensar en la enseñanza y en el modelo desde una perspectiva diferente, buscando el éxito en las clases y el éxito comercial, pero teniendo mucho menos control del que habia tenido hasta entonces.
Por eso me he preocupado mucho durante estos años en conocer bien con que recursos contaba y cómo gestionarlos para encontrar ese éxito comentado y resumiendo mucho mi conclusión es que el modelo ( con sus imperfecciones ) es necesario porque te da un entorno concreto y conocido sobre el que trabajar para mejorar el conocimiento fundamental de cómo funciona esto y para qué hacemos las cosas que hacemos, no hay aprendizaje sin conocimiento inteligente, pero el modelo es claramente insuficiente y por eso no queda más remedio que invertir tiempo en enseñar a los enseñantes los recursos que aqui hablamos y que no se dan en todos los centros de formación y casi obligar a trabajar en ellos y fomentar el interés por mejorar mucho el libro personal.
Ya os digo que no es nada fácil y yo soy afortunado porque tengo capacidad de dedicar recursos personales y económicos en ello, y aún asi se necesita paciencia y perseverancia, pero la dinámica actual de escuelas muy atomizadas y pequeñas más el auge de los autónomos deja muy al libre albedrio todo esto que estamos hablando.
Ya más adelante ,si eso, os cuento más sobre mi modelo algo más detalladamente.
Un saludo,
Antonio Serrano
PD: cuando me refiero a modelo lo hago refiriéndome al modelo tradicional o nuevo de la enseñanza que se impartia y se imparte en centros de formación
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Enviado: 29-06-2026 14:43
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Voy estos días muy liado, casi sin tiempo, y con estos calores hablar de esquí me parece un poco masoca...risas Pero ya los días son cada vez más cortos , así que, poco a poco, nos vamos acercando al deseado invierno. risas

Me parecen interesantes las aportaciones de ambos porque creo que señalan dos de las dificultades reales de cualquier modelo de enseñanza.

Respecto a lo que comenta el compañero sobre niños y adultos, estoy bastante de acuerdo. Mi experiencia también es que un niño rara vez aprende porque le expliquemos algo muy elaborado. Aprende explorando, imitando, jugando y repitiendo. Muchas veces ni siquiera es consciente de lo que está aprendiendo.

El adulto, en cambio, suele necesitar entender. No necesariamente para aprender, pero sí para confiar en el proceso. A muchos adultos les cuesta entregarse a una tarea si antes no comprenden mínimamente qué están buscando, o, dicho de otra forma, "¿a qué estamos jugando?".

Ahora bien, cuanto más leo sobre aprendizaje motor, más me convenzo de que, tanto en niños como en adultos, el cerebro aprende principalmente de la relación entre acción, sensación y consecuencia.

La diferencia es que el adulto, además, quiere una explicación. Para el niño o la niña muchas veces basta con descubrir algo nuevo.

Por eso cada vez me gusta más pensar que nuestro "ruido" tiene que servir para construir después el aprendizaje, no para sustituirlo.

Primero vivir algo. Después entenderlo. Y luego volver a hacerlo con más intención.

Respecto a lo que plantea Antonio, creo que toca otro punto fundamental.

A veces hablamos de modelos de aprendizaje como si fueran únicamente una cuestión científica, pero la realidad es que también son una cuestión organizativa y de personas.

Cuando tienes una escuela, profesores con niveles de experiencia muy diferentes, alumnos de todas las edades, grupos, horarios y necesidades distintas, necesitas un modelo común. Es imposible trabajar sin él.

De hecho, cuanto más lo pienso, menos creo que el debate sea entre modelo tradicional y modelo moderno.

El modelo sigue siendo necesario.

Lo que quizá está cambiando es cómo entendemos el papel del profesor dentro de ese modelo, y eso es lo que intento compartir.

Durante muchos años el profesor era, sobre todo, quien transmitía soluciones (simplificando mucho, ¿eh? ).

Cada vez veo más claro que también debe ser quien diseña situaciones donde el alumno pueda descubrir esas soluciones.

No creo que una cosa sustituya a la otra.

Más bien creo que se complementan.

Y quizá por eso me resulta tan interesante este debate.

Porque da la sensación de que muchas veces estamos mucho más de acuerdo en el objetivo de lo que parece.

Todos queremos que el alumno aprenda, disfrute, sea autónomo y progrese.

Las diferencias suelen aparecer cuando discutimos cuánto debemos decirle, cuándo debemos decirlo y cuánto espacio dejamos para que encuentre parte de la respuesta por sí mismo. Y ahí, para mí, está una parte importante de la maestría del buen educador: saber leer a la persona que tiene delante. Porque esas respuestas cambian con cada alumno y, muchas veces, también cambian con el momento en el que se encuentra ese mismo alumno.

Y ahí es donde creo que la neurociencia y el aprendizaje motor están aportando cosas muy interesantes. No tanto porque invaliden los modelos anteriores, sino porque nos ayudan a entender mejor por qué unas estrategias funcionan mejor que otras y, sobre todo, cuándo intervenir y cuándo apartarnos un poco para dejar que el aprendizaje ocurra.

Al final, probablemente todos buscamos lo mismo: que la persona que tenemos delante aprenda más, disfrute más y llegue antes a ser autónoma sobre los esquís. Si la ciencia nos ayuda a comprender un poco mejor ese camino, creo que merece la pena incorporarla sin renunciar a toda la experiencia acumulada durante tantos años de enseñanza.

A ver si cuando afloje un poco el trabajo y bajen las temperaturas seguimos dándole vueltas a todo esto. Creo que es un debate de esos que no se agotan y del que todos podemos aprender.

Saludos.
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Enviado: 29-06-2026 22:18
Registrado: 12 años antes
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Estoy de acuerdo con todos y al mismo tiempo discrepo en cierto modo, no con nadie ni con ningún comentario en particular, de hecho no estoy seguro de qué o de quien je., je .... Pero es que esta es la gracia de este debate, de hecho así es como evolucionan las ideas, las teorias, la ciencia, .... Muchos diran que la física es la física y sus las leyes las que son, y es erdad, pero la forma en que las entendemos puede variar. Newton y Einstein entienden la gravedad de forma bien distinta, por ejemplo, y bien que en La Tierra usamos cualquiera de las dos y consideramos a ambos grandes científicos.

Espero sinceramente, como dice sifu, que el debate continue y todos podamos disfrutarlo, unos dándole a los teclados en épocas calurosas, otros leyendo y pensando en sus próximas bajadas en invierno, y a otros reflexionando y, quizá, dándole pequeñas vueltas de tuerca a sus propios pensamientos y métodos... En fin que cada uno que lo disfrute a su manera aún sabiendo que les no hará esquiar mejor je, je, .... (bueno, quizá discrepe un poco en esto último je, je, ... pero mejor lo dejamos para otro momento...)

Buen verano a todos !!!!
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Enviado: 01-07-2026 20:55
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Pep, creo que precisamente esa es la gracia del debate.

No creo que ninguno de nosotros esté intentando encontrar "la verdad" sobre cómo enseñar a esquiar. Más bien estamos intentando entender un poco mejor por qué unas cosas funcionan unas veces y otras no.

Como dices con Newton y Einstein, muchas veces no cambia el fenómeno; cambia el modelo con el que lo interpretamos.

Lo que está cambiando hoy es que entendemos un poco mejor cómo aprende una persona.

Y, al menos para mí, ahí está lo interesante.

No porque la neurociencia vaya a sustituir la experiencia de un buen profesor (ni mucho menos), sino porque puede ayudarnos a poner nombre a cosas que muchos buenos enseñantes ya intuían desde hace años, como ya hemos comentado alguna vez.

Durante mucho tiempo entendimos el aprendizaje como un proceso en el que el profesor transmitía información y el alumno la convertía en acción.

Cada vez hay más evidencias de que una parte muy importante del aprendizaje ocurre interactuando con el entorno, percibiendo información relevante y ajustando continuamente la acción. La información sigue siendo importante, pero quizá ya no sea el centro del aprendizaje, sino una herramienta para orientarlo.

Eso no significa que los modelos anteriores estuvieran equivocados. Igual que seguimos utilizando a Newton para lanzar un satélite, probablemente seguiremos utilizando muchos recursos de la enseñanza tradicional. Lo que ocurre es que aparecen modelos (Newell, Gibson, Wulf, la neurociencia actual...) que amplían esa mirada y ayudan a explicar mejor por qué unas estrategias funcionan más que otras.

Hay otra reflexión que me ronda la cabeza y que vivo casi a diario en la escuela.

En Primaria, en el centro donde trabajo, se están introduciendo metodologías diferentes para enseñar matemáticas. Se busca que los niños comprendan el número, manipulen, descubran relaciones y resuelvan problemas antes de automatizar procedimientos.

El problema aparece cuando llegan a ciclo superior , entran las prisas,, y algunos profesores vuelven a un enfoque mucho más tradicional, centrado en el procedimiento y la repetición.

Y ahí muchas veces aparece el conflicto.

No porque uno de los modelos sea bueno y el otro malo, sino porque muchos alumnos aún no ha consolidado una forma de aprender y, de repente, le cambiamos el marco.

Empieza a recibir mensajes distintos sobre qué significa aprender.

Y eso me hace pensar que con el esquí puede ocurrir algo parecido.

No basta con tener un buen modelo de enseñanza. También hace falta que quienes enseñamos compartamos una cierta manera de entender cómo aprende una persona.

Porque si un profesor invita al alumno a explorar, sentir y descubrir soluciones, y el siguiente vuelve inmediatamente a decirle exactamente cómo debe mover cada articulación, el alumno puede acabar más pendiente de obedecer instrucciones que de entender lo que está ocurriendo bajo sus pies.

Leyendo a Antonio Serrano me daba cuenta de que quizá este sea uno de los mayores retos para una escuela. No diseñar un modelo perfecto, sino conseguir que todo el equipo comparta una misma filosofía de aprendizaje.

Porque cambiar un manual es relativamente fácil; cambiar la forma en que los profesores entendemos cómo aprende una persona es muchísimo más difícil.

Y creo que eso no pasa solo en el esquí. La educación lleva años intentando resolver exactamente el mismo reto.

Quizá por eso estos debates me parecen tan interesantes. Porque, aunque hablemos de esquí, en el fondo estamos hablando de cómo aprenden las personas.

Vale... ¿y a mí, que solo quiero esquiar mejor, en qué me cambia todo esto?

Creo que sí tiene una aplicación muy práctica.

La próxima vez que hagas un ejercicio intenta no memorizar únicamente cómo colocar cada parte del cuerpo. Intenta descubrir qué sensación estás buscando y qué efecto produce.

Por ejemplo, en lugar de pensar solo "flexiona", pregúntate: ¿qué cambia en el esquí cuando libero antes el apoyo?

O en lugar de obsesionarte con "angular", busca: ¿cuándo noto que el esquí empieza realmente a agarrar?

No te preguntes únicamente "¿lo estoy haciendo bien?". Pregúntate también "¿qué estoy sintiendo?" y "¿qué ha cambiado cuando lo hago así?"

Ahí empieza un aprendizaje que después te acompañará cuando esquíes solo o sola, sin profesor al lado.

Ese pequeño cambio de enfoque hace que poco a poco dejes de depender tanto de la supervisión externa y empieces a construir tus propias referencias.

Nuestro objetivo no debería ser que el alumno dependa de nuestras palabras cuando esquíe solo. Es el que interpreta mejor la información que le devuelve la nieve.

Y quizá ahí también esté una parte importante del trabajo de quienes enseñamos, ayudar a ser competente... cuando esquíe solo o sola, , sea capaz de interpretar por sí mismo lo que le están diciendo sus esquís, su cuerpo y la nieve.

Si llega ese día, probablemente nos necesitará mucho menos.

Y, paradójicamente, creo que ese puede ser uno de los mayores éxitos de un profesor.

Quizá ese sea el verdadero cambio de modelo: pasar de enseñar respuestas a ayudar a construirlas.

Si conseguimos eso, probablemente estaremos enseñando a esquiar... y también a aprender a esquiar.

Un saludo. Ya falta menos parael invierno.
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Enviado: 15-07-2026 10:05
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Ayer tuve una conversación muy interesante con una compañera del trabajo. Ha acabado este año el grado, aunque ya lleva años trabajando con nosotros, ( esos fijos discontinuos) y hoy estaba con su grupo haciendo juegos deportivos complejos.

Trabajamos en un entorno deportivo e inclusivo, con grupos muy diversos y, en muchos casos, con alumnado con necesidades educativas especiales. Precisamente por eso, cada pequeño detalle en cómo planteamos una tarea suele marcar bastante la diferencia.

Me resultó muy interesante escuchar cómo vive ella el contraste entre lo que le han explicado en la universidad y lo que luego se encuentra en el día a día .

Hablando con ella me volvió a venir a la cabeza una idea a la que cada vez le doy más vueltas.

Cada vez me convence más pensar que el profesor no construye directamente el aprendizaje. Construye las condiciones para que el aprendizaje ocurra.

Lo sé... esto ya lo he comentado varias veces risas Pero cuanto más observo situaciones reales, más sentido le encuentro.

Si aceptamos esa idea, el trabajo del profesor deja de ser únicamente explicar bien la técnica, el juego o el contenido y empieza mucho antes.

En el esquí sería algo así como: Elegir la pendiente adecuada, elegir el tipo de nieve adecuada para cada aprendizaje, proponer una tarea que obligue al alumno/a a buscar una solución. Saber cuándo intervenir... y, sobre todo, cuándo no intervenir.

Con mi compañera hablábamos de unos juegos que no acababan de salir. Ella me decía: "Pero si lo he explicado de varias maneras, con ejemplos visuales, con demostraciones, intentando aplicar lo que me enseñan para esta edad.... "

Y seguramente lo había explicado muy bien.

Pero los niños/as seguían sin jugar como ella esperaba. Le comenté una idea que utilizamos bastante: quizá el problema no era la explicación, sino el tamaño del juego. Le propuse trocearlo. Primero una única norma, una única acción, una consecuencia de esa acción. Y otro día añadir una nueva capa o hacer otro pedazo del juego. Poco a poco. Como montar un puzle.

No pretendemos que monten cien piezas de golpe. Les damos primero las esquinas, luego los bordes y, poco a poco, el resto empieza a tener sentido.

Quizá el trabajo del profesor no consiste tanto en enseñar el puzle terminado como en saber en qué orden entregar las piezas. Esa conversación no iba solo de Educación Física.

Con el esquí sospecho que ocurre exactamente lo mismo.

Muchas veces creemos que una buena clase es aquella en la que el profesor habla mucho. Y quizá una buena clase sea aquella en la que el alumno puede pensar, probar, equivocarse y descubrir.

Ese silencio no aparece por casualidad. Ha sido cuidadosamente diseñado por el profesor. Y aquí creo que está una parte importante del cambio. Explicar bien sigue siendo importante, mucho, pero explicar muy bien una tarea mal diseñada rara vez genera un buen aprendizaje.

En cambio, una buena tarea, en el entorno adecuado, muchas veces "explica" por sí sola lo que el alumno necesita descubrir.

Ahí es donde, creo yo, el conocimiento del profesor deja de verse tanto... pero probablemente vale más que nunca.

Por eso os lanzo una pregunta.

¿Creéis que un buen profesor es el que mejor explica... o el que mejor diseña situaciones para que el alumno descubra?

Yo cada vez pienso más que las dos cosas son necesarias.

Pero también creo que, durante muchos años, hemos dedicado muchísimo esfuerzo a mejorar nuestras explicaciones y quizá bastante menos a diseñar mejores tareas de aprendizaje.

Quizá ese también sea un cambio de modelo. No pasar de un método a otro, sino pasar de preguntarnos continuamente "¿cómo lo explico mejor?" a preguntarnos también "¿cómo diseño una situación para que el alumno pueda descubrirlo?".

Creo que ahí todavía tenemos mucho recorrido. Al menos, esa es la sensación que me deja mi experiencia diaria, y por eso me parecía interesante compartirla con vosotros.

Un saludo,,, se acabo el café.Triste


Editado 2 vez/veces. Última edición el 15/07/2026 10:09 por Sifu.
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Enviado: 15-07-2026 11:56
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Ayer tuve una conversación muy interesante con una compañera del trabajo. Ha acabado este año el grado, aunque ya lleva años trabajando con nosotros, ( esos fijos discontinuos) y hoy estaba con su grupo haciendo juegos deportivos complejos.

Trabajamos en un entorno deportivo e inclusivo, con grupos muy diversos y, en muchos casos, con alumnado con necesidades educativas especiales. Precisamente por eso, cada pequeño detalle en cómo planteamos una tarea suele marcar bastante la diferencia.

Me resultó muy interesante escuchar cómo vive ella el contraste entre lo que le han explicado en la universidad y lo que luego se encuentra en el día a día .

Hablando con ella me volvió a venir a la cabeza una idea a la que cada vez le doy más vueltas.

Cada vez me convence más pensar que el profesor no construye directamente el aprendizaje. Construye las condiciones para que el aprendizaje ocurra.

Lo sé... esto ya lo he comentado varias veces risas Pero cuanto más observo situaciones reales, más sentido le encuentro.

Si aceptamos esa idea, el trabajo del profesor deja de ser únicamente explicar bien la técnica, el juego o el contenido y empieza mucho antes.

En el esquí sería algo así como: Elegir la pendiente adecuada, elegir el tipo de nieve adecuada para cada aprendizaje, proponer una tarea que obligue al alumno/a a buscar una solución. Saber cuándo intervenir... y, sobre todo, cuándo no intervenir.

Con mi compañera hablábamos de unos juegos que no acababan de salir. Ella me decía: "Pero si lo he explicado de varias maneras, con ejemplos visuales, con demostraciones, intentando aplicar lo que me enseñan para esta edad.... "

Y seguramente lo había explicado muy bien.

Pero los niños/as seguían sin jugar como ella esperaba. Le comenté una idea que utilizamos bastante: quizá el problema no era la explicación, sino el tamaño del juego. Le propuse trocearlo. Primero una única norma, una única acción, una consecuencia de esa acción. Y otro día añadir una nueva capa o hacer otro pedazo del juego. Poco a poco. Como montar un puzle.

No pretendemos que monten cien piezas de golpe. Les damos primero las esquinas, luego los bordes y, poco a poco, el resto empieza a tener sentido.

Quizá el trabajo del profesor no consiste tanto en enseñar el puzle terminado como en saber en qué orden entregar las piezas. Esa conversación no iba solo de Educación Física.

Con el esquí sospecho que ocurre exactamente lo mismo.

Muchas veces creemos que una buena clase es aquella en la que el profesor habla mucho. Y quizá una buena clase sea aquella en la que el alumno puede pensar, probar, equivocarse y descubrir.

Ese silencio no aparece por casualidad. Ha sido cuidadosamente diseñado por el profesor. Y aquí creo que está una parte importante del cambio. Explicar bien sigue siendo importante, mucho, pero explicar muy bien una tarea mal diseñada rara vez genera un buen aprendizaje.

En cambio, una buena tarea, en el entorno adecuado, muchas veces "explica" por sí sola lo que el alumno necesita descubrir.

Ahí es donde, creo yo, el conocimiento del profesor deja de verse tanto... pero probablemente vale más que nunca.

Por eso os lanzo una pregunta.

¿Creéis que un buen profesor es el que mejor explica... o el que mejor diseña situaciones para que el alumno descubra?

Yo cada vez pienso más que las dos cosas son necesarias.

Pero también creo que, durante muchos años, hemos dedicado muchísimo esfuerzo a mejorar nuestras explicaciones y quizá bastante menos a diseñar mejores tareas de aprendizaje.

Quizá ese también sea un cambio de modelo. No pasar de un método a otro, sino pasar de preguntarnos continuamente "¿cómo lo explico mejor?" a preguntarnos también "¿cómo diseño una situación para que el alumno pueda descubrirlo?".

Creo que ahí todavía tenemos mucho recorrido. Al menos, esa es la sensación que me deja mi experiencia diaria, y por eso me parecía interesante compartirla con vosotros.

Un saludo,,, se acabo el café.Triste
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Sifu
Ayer tuve una conversación muy interesante con una compañera del trabajo. Ha acabado este año el grado, aunque ya lleva años trabajando con nosotros, ( esos fijos discontinuos) y hoy estaba con su grupo haciendo juegos deportivos complejos.

Trabajamos en un entorno deportivo e inclusivo, con grupos muy diversos y, en muchos casos, con alumnado con necesidades educativas especiales. Precisamente por eso, cada pequeño detalle en cómo planteamos una tarea suele marcar bastante la diferencia.

Me resultó muy interesante escuchar cómo vive ella el contraste entre lo que le han explicado en la universidad y lo que luego se encuentra en el día a día .

Hablando con ella me volvió a venir a la cabeza una idea a la que cada vez le doy más vueltas.

Cada vez me convence más pensar que el profesor no construye directamente el aprendizaje. Construye las condiciones para que el aprendizaje ocurra.

Lo sé... esto ya lo he comentado varias veces risas Pero cuanto más observo situaciones reales, más sentido le encuentro.

Si aceptamos esa idea, el trabajo del profesor deja de ser únicamente explicar bien la técnica, el juego o el contenido y empieza mucho antes.

En el esquí sería algo así como: Elegir la pendiente adecuada, elegir el tipo de nieve adecuada para cada aprendizaje, proponer una tarea que obligue al alumno/a a buscar una solución. Saber cuándo intervenir... y, sobre todo, cuándo no intervenir.

Con mi compañera hablábamos de unos juegos que no acababan de salir. Ella me decía: "Pero si lo he explicado de varias maneras, con ejemplos visuales, con demostraciones, intentando aplicar lo que me enseñan para esta edad.... "

Y seguramente lo había explicado muy bien.

Pero los niños/as seguían sin jugar como ella esperaba. Le comenté una idea que utilizamos bastante: quizá el problema no era la explicación, sino el tamaño del juego. Le propuse trocearlo. Primero una única norma, una única acción, una consecuencia de esa acción. Y otro día añadir una nueva capa o hacer otro pedazo del juego. Poco a poco. Como montar un puzle.

No pretendemos que monten cien piezas de golpe. Les damos primero las esquinas, luego los bordes y, poco a poco, el resto empieza a tener sentido.

Quizá el trabajo del profesor no consiste tanto en enseñar el puzle terminado como en saber en qué orden entregar las piezas. Esa conversación no iba solo de Educación Física.

Con el esquí sospecho que ocurre exactamente lo mismo.

Muchas veces creemos que una buena clase es aquella en la que el profesor habla mucho. Y quizá una buena clase sea aquella en la que el alumno puede pensar, probar, equivocarse y descubrir.

Ese silencio no aparece por casualidad. Ha sido cuidadosamente diseñado por el profesor. Y aquí creo que está una parte importante del cambio. Explicar bien sigue siendo importante, mucho, pero explicar muy bien una tarea mal diseñada rara vez genera un buen aprendizaje.

En cambio, una buena tarea, en el entorno adecuado, muchas veces "explica" por sí sola lo que el alumno necesita descubrir.

Ahí es donde, creo yo, el conocimiento del profesor deja de verse tanto... pero probablemente vale más que nunca.

Por eso os lanzo una pregunta.

¿Creéis que un buen profesor es el que mejor explica... o el que mejor diseña situaciones para que el alumno descubra?

Yo cada vez pienso más que las dos cosas son necesarias.

Pero también creo que, durante muchos años, hemos dedicado muchísimo esfuerzo a mejorar nuestras explicaciones y quizá bastante menos a diseñar mejores tareas de aprendizaje.

Quizá ese también sea un cambio de modelo. No pasar de un método a otro, sino pasar de preguntarnos continuamente "¿cómo lo explico mejor?" a preguntarnos también "¿cómo diseño una situación para que el alumno pueda descubrirlo?".

Creo que ahí todavía tenemos mucho recorrido. Al menos, esa es la sensación que me deja mi experiencia diaria, y por eso me parecía interesante compartirla con vosotros.

Un saludo,,, se acabo el café.Triste

Es obvio que es mejor hacer que decir (imagina si se aplicaran esto en la política, jajaja). Como sabeis de sobra esto tiene mil nombres, aprendizaje experiencial, activo, descubrimiento guiado, basado en retos... en fin, todas esas movidas nacidas del constructivismo con diez mil nombres que viene a decir que la explicación influye entre un 10 a un 30% y la acción de un 70 a un 90.

De hecho, en mi limitada experiencia, la gente no entiende las explicaciones, por brillantes o torpes que sean, incluso tras muchos años de interactuación, de modo que esa parte verbal constituye un pequeño mundo personal e imaginario que, igual, es incluso contraproducente risas

Aterrizándolo en el esquí, diría que la ecuación contempla los factores terreno tarea y atención. La atención incluye todo ese proceso contínuo-circular que decíamos ayer (explicación, ejecución, percepción directa y ajustes derivados de dicha percepción...)



Solo sé que Sócrates no sabía nada, o algo así era
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Enviado: 01-08-2026 19:21
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Aquí, unos señores, han hecho un estudio muy interesante que llega a las conclusiones de siempre, juas, juas

[www.tandfonline.com]



Solo sé que Sócrates no sabía nada, o algo así era
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Enviado: 07-08-2026 12:49
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Quizá no descubra nada que muchos profesores no saben ya. Pero poner nombre, estructura y, sobre todo, disponer de una forma objetiva de evaluar y medir esas dimensiones me parece un paso importante.

Imagino que existen cientos de estudios biomecánicos sobre el esquí. Lo que no sé es si esas variables ya estaban organizadas como dimensiones técnicas continuas, o, dicho de una forma más rebuscada, como un modelo reducido de la técnica obtenido directamente de datos biomecánicos.

A mí me da la sensación de que este trabajo precisamente organiza todo eso.

Y si lo conecto con la idea que intentaba desarrollar en el hilo del "Esquí competente": buscar el menor número posible de parámetros realmente importantes para describir la técnica, asumiendo que el resto de movimientos del cuerpo acabarán reorganizándose alrededor de ellos,,, lo veo muy interesante.

Un ejemplo sería el PC2 (movimiento anteroposterior).

El estudio puede medir en centímetros dónde se encuentra el cuerpo respecto a los esquís durante todo el giro. Pero el esquiador no puede esquiar pensando en centímetros.

Lo que necesita es una referencia perceptiva, un sentir.

Para mí esa referencia sería algo como preguntarse: "¿Estoy donde el esquí trabaja fácil?"

La respuesta no la da una regla; la dan las sensaciones.

¿Qué debería sentir?, Un contacto vivo con la lengüeta (no presión).Un apoyo estable bajo el pie.

¿Qué no debería sentir? Que el esquí me escupe hacia delante. Que me voy sentando atrás.

La lengüeta no es el objetivo. Es simplemente un sensor. Y ese contacto tampoco debería ser fijo. Para mí se parece mucho al pedal del acelerador de un coche. No conduces mirando el pedal ni lo llevas siempre igual de pisado. Lo sientes. Lo modulas continuamente según la curva, la velocidad o el terreno. Con la lengüeta ocurre algo parecido. No se trata de "cargar delante" y ya está, sino de mantener un contacto vivo que te informe constantemente de dónde estás respecto al esquí.
( de ahí la importancia de un flex de bota correcto para el esquador o esquiadora y su forma de esquiar). Si la bota es demasiado blanda o demasiado dura para ese esquiad@r y su forma de esquiar, ese "sensor" deja de transmitir información útil...
Me da la sensación que es lo que le pasa a una buena amiga y sus Gea RS, de Flex 120, y sus 43kg, la información simplemente no le llega igual.

Saludos y a disbrutar del calorcito.
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Enviado: 07-08-2026 13:33
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Hay una cosa mas del estudio que me ha llamado especialmente la atención, aunque no sé si la estoy interpretando bien.

Si miramos las cuatro componentes principales, me da la sensación de que tres de ellas (inclinación lateral, movimiento anteroposterior y movimiento vertical) evolucionan de una forma bastante parecida en las distintas técnicas. Lo que cambia sobre todo es la amplitud del movimiento.

Sin embargo, la rotación del tronco parece comportarse de una manera más diferenciada. No sé si esto puede tener alguna lectura desde el aprendizaje.

Un paralelo básico puede funcionar razonablemente bien sin una gran disociación entre piernas y tronco. A velocidades bajas y con derrapaje, quizá no sea una necesidad mecánica importante.

En cambio, cuando aumentan la velocidad, el agarre del canto y las fuerzas que aparecen en el giro, esa independencia entre el tren inferior y el superior parece ser mucha más importancia.

Quizá por eso la disociación sea una de las capacidades que más cuesta desarrollar. No porque sea un gesto complicado en sí mismo, sino porque durante bastante tiempo el propio esquí "te deja vivir" sin necesitarla realmente. El cuerpo encuentra soluciones suficientes con las otras dimensiones (PCA).

Casi podríamos decir que las tres primeras componentes regulan principalmente cómo interactuamos con el esquí (equilibrio, carga e inclinación), mientras que la rotación del tronco aparece como una dimensión más específica de los niveles alta energia.

No afirmo que el estudio diga esto; es simplemente una reflexión que me ha surgido al mirar las gráficas.

Si alguien que domine más la biomecánica ve que estoy mezclando churras con merinas, encantado de aprender.
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Enviado: 07-08-2026 13:49
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Hay una cosa mas del estudio que me ha llamado especialmente la atención, aunque no sé si la estoy interpretando bien.

Si miramos las cuatro componentes principales, me da la sensación de que tres de ellas (inclinación lateral, movimiento anteroposterior y movimiento vertical) evolucionan de una forma bastante parecida en las distintas técnicas. Lo que cambia sobre todo es la amplitud del movimiento.

Sin embargo, la rotación del tronco parece comportarse de una manera más diferenciada. No sé si esto puede tener alguna lectura desde el aprendizaje.

Un paralelo básico puede funcionar razonablemente bien sin una gran disociación entre piernas y tronco. A velocidades bajas y con derrapaje, quizá no sea una necesidad mecánica importante.

En cambio, cuando aumentan la velocidad, el agarre del canto y las fuerzas que aparecen en el giro, esa independencia entre el tren inferior y el superior parece ser mucha más importancia.

Quizá por eso la disociación sea una de las capacidades que más cuesta desarrollar. No porque sea un gesto complicado en sí mismo, sino porque durante bastante tiempo el propio esquí "te deja vivir" sin necesitarla realmente. El cuerpo encuentra soluciones suficientes con las otras dimensiones (PCA).

Casi podríamos decir que las tres primeras componentes regulan principalmente cómo interactuamos con el esquí (equilibrio, carga e inclinación), mientras que la rotación del tronco aparece como una dimensión más específica de los niveles alta energia.

No afirmo que el estudio diga esto; es simplemente una reflexión que me ha surgido al mirar las gráficas.

Si alguien que domine más la biomecánica ve que estoy mezclando churras con merinas, encantado de aprender.
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Sifu
Hay una cosa mas del estudio que me ha llamado especialmente la atención, aunque no sé si la estoy interpretando bien.

Si miramos las cuatro componentes principales, me da la sensación de que tres de ellas (inclinación lateral, movimiento anteroposterior y movimiento vertical) evolucionan de una forma bastante parecida en las distintas técnicas. Lo que cambia sobre todo es la amplitud del movimiento.

Sin embargo, la rotación del tronco parece comportarse de una manera más diferenciada. No sé si esto puede tener alguna lectura desde el aprendizaje.

Un paralelo básico puede funcionar razonablemente bien sin una gran disociación entre piernas y tronco. A velocidades bajas y con derrapaje, quizá no sea una necesidad mecánica importante.

En cambio, cuando aumentan la velocidad, el agarre del canto y las fuerzas que aparecen en el giro, esa independencia entre el tren inferior y el superior parece ser mucha más importancia.

Quizá por eso la disociación sea una de las capacidades que más cuesta desarrollar. No porque sea un gesto complicado en sí mismo, sino porque durante bastante tiempo el propio esquí "te deja vivir" sin necesitarla realmente. El cuerpo encuentra soluciones suficientes con las otras dimensiones (PCA).

Casi podríamos decir que las tres primeras componentes regulan principalmente cómo interactuamos con el esquí (equilibrio, carga e inclinación), mientras que la rotación del tronco aparece como una dimensión más específica de los niveles alta energia.

No afirmo que el estudio diga esto; es simplemente una reflexión que me ha surgido al mirar las gráficas.

Si alguien que domine más la biomecánica ve que estoy mezclando churras con merinas, encantado de aprender.

He sacado las mismas conclusiones que tú, con algún pequeño matiz, por aportar algo. A ver si tengo un ratillo, jaja

Por cierto, no quiero que malinterpretéis mi comentario jocoso sobre qué "es lo de siempre". En realidad es poner de forma objetiva y medible lo que se hacía empíricamente, por intuición y tal. Al fin y al cabo es una d e las funciones de las investigaciones



Solo sé que Sócrates no sabía nada, o algo así era
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Enviado: 07-08-2026 14:24
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Yo ya hace 20 años que cuando pase de una Gran Escuela ( más por tamaño que calidad) a una Fundación y al esquí Adaptado, me di cuenta de grandes errores de bulto que me habían inculcado a fuego, la primera vez con un Autista y Asperger vi que con el planning de enseñanza que llevaba No llegaba a nada, ni siquiera lograba su atención, hay te das cuenta que No tienes ni idea de comunicar que para mí es lo más importante, cuanto aprenderíamos si fuera obligatorio en el TD2 dar clase a este tipo de personas, para ver el cambio, ver qué muchas cosas que te dan como guión No funciona con estos Clientes hay que abrir mentes 😜😎



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Enviado: 07-08-2026 19:51
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Mirad, es cambiar un poco de tema pero me acaba de salir este vídeo en el rulo de yutub. Ya salió hace tiempo, pero merece la pena recordarlo. Involucrarse para evolucionar. Es lo mismo que decíamos arriba del compromiso y la atención y tal.

Y la frase del final me parece que podría convertirse en una máxima: "Lo último que necesitas para pasar un gran día de esquí, es esquiar bien".

Me quito el cráneo, como diría Latino de Híspalis, jajaja (si no sabéis quien es pues gugleadlo, jaja).







Solo sé que Sócrates no sabía nada, o algo así era
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Enviado: 07-08-2026 22:06
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Creo que Glen Plake siempre ha transmitido algo que va mucho más allá de su forma de esquiar. Lo que realmente deja huella es su actitud vital: la curiosidad, las ganas de jugar, de experimentar, de equivocarse sin miedo y de seguir aprendiendo toda la vida. Lo uno también con Mark Twight, con esa forma de entender el alpinismo, y con ese espíritu punk que siempre me ha gustado.

Y creo que, curiosamente, todo esto tiene bastante que ver con lo que estamos hablando.

Si lo unimos a lo que ha comentado Balsa sobre la importancia de saber comunicar, y a lo que llevamos debatiendo durante estos meses, lo podría resumir así:

Enseñar esquí, (o enseñar a secas), no consiste tanto en enseñar movimientos como en crear las condiciones para que la persona quiera implicarse, explorar, experimentar y percibir qué ocurre cuando interactúa con los esquís y la nieve. Ser capaces de transmitir por qué nos apasiona nuestro trabajo, enseñes lo que enseñes. Educar es ser capaz de transformar, y eso es más fácil si eres capaz de transmitir tu pasión.

Creo que, al final, casi todos los que participamos en este debate ponemos el foco en el proceso de aprendizaje y desplazamos un poco a un segundo plano la forma concreta de los movimientos. No porque la técnica no importe, sino porque entendemos que muchas veces las formas más eficaces aparecen como consecuencia de una buena interacción con la tarea, con el entorno y con el material.

Al final, más que enseñar una forma, intentamos crear situaciones en las que cada alumno se divierta y así pueda descubrir soluciones cada vez más eficaces.

Me gusta el vídeo de Plake. Porque, más allá de lo que haga con los esquís, lo que transmite es precisamente eso: ganas de estar ahí, de probar, de aprender y de seguir jugando.

Y entonces vuelvo a la frase del final, como indica Carolo: "Lo último que necesitas para pasar un gran día de esquí es esquiar bien."

Quizá ese sea también uno de los mejores objetivos que podemos tener como profesores: conseguir que el alumno tenga ganas de seguir explorando.

Porque cuando aparece esa curiosidad y esa implicación, la técnica puede dejar de ser el punto de partida y convertirse en una consecuencia del propio proceso de aprendizaje. Y quizá ahí está una de las claves: cuando consigues captar la atención del alumn@, cuando realmente quiere estar allí y descubrir qué puede hacer en ese entorno, el aprendizaje simplemente fluye.

Uno de mis recuerdos de enganche con el esquí son las Navidades y Semana Santa en las que bajaba a Monachil. Siempre reservaba unos días para subir a pistas y me tiraba muchísimas horas por la zona de la Laguna. Para mí aquello era un parque de atracciones.

Esa misma sensación la he visto en personas que, en La Molina, descubren por primera vez la zona del Torrent Negre y el Clot del Hop.. "¡Qué divertido y qué bonito es este sitio!, la repetimos?.


Buen vídeo para esta tarde tormentosa, por aquí. Saludos


Editado 1 vez/veces. Última edición el 07/08/2026 22:07 por Sifu.
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Enviado: 05-09-2026 12:12
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Bueno, ya tengo leído la mitad del libro de Carolo, y como disléxico digo…

“tiene que ser bueno e interesante para que llegue un divergente como yo a estas alturas de un libro en tan poco tiempo” risas.

Mientras lo leía, apareció en el hilo el estudio de los PCA, y me pareció muy interesante. Lo junto con una idea de Pep al inicio del hilo:

“Para mí el profesor es aquel que guía el aprendizaje del alumno, que no se centra tanto en enseñar sino en generar las condiciones necesarias para que el aprendizaje se produzca.”

Yo lo veo igual que él, pero… puede sonar un poco vacío y aparece el problema práctico: vale, primero la función y después la forma. Como dice Pep: “Vamos a probarlo…”.

Y… ¿qué condiciones genero? ¿Qué pruebo?...

Y aquí es donde veo que los PCA pueden dar una estructura al aprendizaje. "Nada nuevo", como dice Carolo, pero útil. Son solo cuatro y, de alguna manera, organizan bastante bien todo esto. Son la base, sin modas pasajeras y transversales para todos los niveles.

Son las capacidades básicas que necesitamos para controlar lo que hacemos sobre los esquís. No son posturas que haya que copiar, sino herramientas para resolver situaciones.

“Centralidad”: mantener el CM en una relación funcional con el apoyo (horizontal movement).

“Carga”: gestionar las fuerzas que pasan entre el cuerpo y el esquí (vertical movement).

“Angulación”: organizar el cuerpo frente a esas fuerzas para poder controlarlas y dirigir la trayectoria (lateral tilt).

“Disociación”: evitar que los movimientos y perturbaciones de los esquís se transmitan innecesariamente al CM y disponer de recursos para recuperar el equilibrio (upper-body rotation).

No nos dicen “cómo tienes que colocarte”, sino qué capacidades necesitas para poder adaptarte y controlar los esquís en cada situación.

Y aquí lo veo interesante. Si los PCA son capacidades que queremos desarrollar, entonces nos pueden ayudar.

¿Qué situación puedo generar para que alguien tenga que utilizar esa capacidad?

Por ejemplo, Centralidad.

En vez de decirle a alguien “tienes que ir centrado”, “vas retrasada”… ¿qué pasa si hacemos que pruebe?

Unos giros claramente adelantado, otros claramente retrasado y luego buscar un punto intermedio.

La sensación debería ser bastante clara: adelantado, quizá la entrada al giro resulta más fácil pero la salida se complica; retrasado, cuesta más entrar pero cambia la sensación en la salida; y en medio aparece un sitio desde el que tienes más posibilidades de moverte en las dos direcciones.

Y seguramente deducirá qué tiene que hacer para que un giro sea más difícil...

No le hemos dicho dónde está “el centro”. Le hemos hecho experimentar qué pasa cuando cambia la relación entre el CM y el apoyo.

Y aquí está, para mí, lo importante : esa relación no es fija durante el giro,,, tiempo. La centralidad no está en un punto concreto donde llegas y ya está. Va cambiando y tenemos que ser capaces de movernos alrededor del apoyo según lo que está pasando.

Eso, para mí, es lo más importante que hay que aprender. Esa llave le ayudará a abrir muchas puertas.

Ya tenemos una utilidad de los PCA.

Si quiero trabajar centralidad, genero situaciones donde tenga que gestionar esa relación con el apoyo. Si quiero trabajar carga, genero situaciones donde tenga que gestionar las fuerzas...

Después ya vendrán las formas. Flexionando, extendiendo, por arriba, por abajo… lo que corresponda a la situación.

“Primero la función. Después la forma.”

Venga, saludos.
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Enviado: 06-09-2026 19:24
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Bueno, ya tengo leído la mitad del libro de Carolo, y como disléxico digo…

“tiene que ser bueno e interesante para que llegue un divergente como yo a estas alturas de un libro en tan poco tiempo” risas.

Mientras lo leía, apareció en el hilo el estudio de los PCA, y me pareció muy interesante. Lo junto con una idea de Pep al inicio del hilo:

“Para mí el profesor es aquel que guía el aprendizaje del alumno, que no se centra tanto en enseñar sino en generar las condiciones necesarias para que el aprendizaje se produzca.”

Yo lo veo igual que él, pero… puede sonar un poco vacío y aparece el problema práctico: vale, primero la función y después la forma. Como dice Pep: “Vamos a probarlo…”.

Y… ¿qué condiciones genero? ¿Qué pruebo?...

Y aquí es donde veo que los PCA pueden dar una estructura al aprendizaje. "Nada nuevo", como dice Carolo, pero útil. Son solo cuatro y, de alguna manera, organizan bastante bien todo esto. Son la base, sin modas pasajeras y transversales para todos los niveles.

Son las capacidades básicas que necesitamos para controlar lo que hacemos sobre los esquís. No son posturas que haya que copiar, sino herramientas para resolver situaciones.

“Centralidad”: mantener el CM en una relación funcional con el apoyo (horizontal movement).

“Carga”: gestionar las fuerzas que pasan entre el cuerpo y el esquí (vertical movement).

“Angulación”: organizar el cuerpo frente a esas fuerzas para poder controlarlas y dirigir la trayectoria (lateral tilt).

“Disociación”: evitar que los movimientos y perturbaciones de los esquís se transmitan innecesariamente al CM y disponer de recursos para recuperar el equilibrio (upper-body rotation).

No nos dicen “cómo tienes que colocarte”, sino qué capacidades necesitas para poder adaptarte y controlar los esquís en cada situación.

Y aquí lo veo interesante. Si los PCA son capacidades que queremos desarrollar, entonces nos pueden ayudar.

¿Qué situación puedo generar para que alguien tenga que utilizar esa capacidad?

Por ejemplo, Centralidad.

En vez de decirle a alguien “tienes que ir centrado”, “vas retrasada”… ¿qué pasa si hacemos que pruebe?

Unos giros claramente adelantado, otros claramente retrasado y luego buscar un punto intermedio.

La sensación debería ser bastante clara: adelantado, quizá la entrada al giro resulta más fácil pero la salida se complica; retrasado, cuesta más entrar pero cambia la sensación en la salida; y en medio aparece un sitio desde el que tienes más posibilidades de moverte en las dos direcciones.

Y seguramente deducirá qué tiene que hacer para que un giro sea más difícil...

No le hemos dicho dónde está “el centro”. Le hemos hecho experimentar qué pasa cuando cambia la relación entre el CM y el apoyo.

Y aquí está, para mí, lo importante : esa relación no es fija durante el giro,,, tiempo. La centralidad no está en un punto concreto donde llegas y ya está. Va cambiando y tenemos que ser capaces de movernos alrededor del apoyo según lo que está pasando.

Eso, para mí, es lo más importante que hay que aprender. Esa llave le ayudará a abrir muchas puertas.

Ya tenemos una utilidad de los PCA.

Si quiero trabajar centralidad, genero situaciones donde tenga que gestionar esa relación con el apoyo. Si quiero trabajar carga, genero situaciones donde tenga que gestionar las fuerzas...

Después ya vendrán las formas. Flexionando, extendiendo, por arriba, por abajo… lo que corresponda a la situación.

“Primero la función. Después la forma.”

Venga, saludos.
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Sifu
Bueno, ya tengo leído la mitad del libro de Carolo, y como disléxico digo…

“tiene que ser bueno e interesante para que llegue un divergente como yo a estas alturas de un libro en tan poco tiempo” risas.

Mientras lo leía, apareció en el hilo el estudio de los PCA, y me pareció muy interesante. Lo junto con una idea de Pep al inicio del hilo:

“Para mí el profesor es aquel que guía el aprendizaje del alumno, que no se centra tanto en enseñar sino en generar las condiciones necesarias para que el aprendizaje se produzca.”

Yo lo veo igual que él, pero… puede sonar un poco vacío y aparece el problema práctico: vale, primero la función y después la forma. Como dice Pep: “Vamos a probarlo…”.

Y… ¿qué condiciones genero? ¿Qué pruebo?...

Y aquí es donde veo que los PCA pueden dar una estructura al aprendizaje. "Nada nuevo", como dice Carolo, pero útil. Son solo cuatro y, de alguna manera, organizan bastante bien todo esto. Son la base, sin modas pasajeras y transversales para todos los niveles.

Son las capacidades básicas que necesitamos para controlar lo que hacemos sobre los esquís. No son posturas que haya que copiar, sino herramientas para resolver situaciones.

“Centralidad”: mantener el CM en una relación funcional con el apoyo (horizontal movement).

“Carga”: gestionar las fuerzas que pasan entre el cuerpo y el esquí (vertical movement).

“Angulación”: organizar el cuerpo frente a esas fuerzas para poder controlarlas y dirigir la trayectoria (lateral tilt).

“Disociación”: evitar que los movimientos y perturbaciones de los esquís se transmitan innecesariamente al CM y disponer de recursos para recuperar el equilibrio (upper-body rotation).

No nos dicen “cómo tienes que colocarte”, sino qué capacidades necesitas para poder adaptarte y controlar los esquís en cada situación.

Y aquí lo veo interesante. Si los PCA son capacidades que queremos desarrollar, entonces nos pueden ayudar.

¿Qué situación puedo generar para que alguien tenga que utilizar esa capacidad?

Por ejemplo, Centralidad.

En vez de decirle a alguien “tienes que ir centrado”, “vas retrasada”… ¿qué pasa si hacemos que pruebe?

Unos giros claramente adelantado, otros claramente retrasado y luego buscar un punto intermedio.

La sensación debería ser bastante clara: adelantado, quizá la entrada al giro resulta más fácil pero la salida se complica; retrasado, cuesta más entrar pero cambia la sensación en la salida; y en medio aparece un sitio desde el que tienes más posibilidades de moverte en las dos direcciones.

Y seguramente deducirá qué tiene que hacer para que un giro sea más difícil...

No le hemos dicho dónde está “el centro”. Le hemos hecho experimentar qué pasa cuando cambia la relación entre el CM y el apoyo.

Y aquí está, para mí, lo importante : esa relación no es fija durante el giro,,, tiempo. La centralidad no está en un punto concreto donde llegas y ya está. Va cambiando y tenemos que ser capaces de movernos alrededor del apoyo según lo que está pasando.

Eso, para mí, es lo más importante que hay que aprender. Esa llave le ayudará a abrir muchas puertas.

Ya tenemos una utilidad de los PCA.

Si quiero trabajar centralidad, genero situaciones donde tenga que gestionar esa relación con el apoyo. Si quiero trabajar carga, genero situaciones donde tenga que gestionar las fuerzas...

Después ya vendrán las formas. Flexionando, extendiendo, por arriba, por abajo… lo que corresponda a la situación.

“Primero la función. Después la forma.”

Venga, saludos.

Gracias, Sifu: me alegro que te esté entreteniendo el libro, jaja

Eso sí, ten en cuenta que es un libro escrito en 1993. Ojo, no hay nada que cambiaría del fondo, pero en la forma puede ser a veces ingenuo y, en fin, una obra de juventud, con sus ventajas e inconvenientes.

Y, efectivamente, comparto tu conclusión sobre la función y la forma.

Este librito de juventud, en fin, intuía lo que hoy se llama con palabras así, en plan para darle importancia, jaja, el enfoque de la percepción acción (o enfoque ecológico le llaman otros) que se oponía a los enfoques cognitivos y mecanicistas tradicionales.

Yo no sabía nada de esto entonces, eh, era casi, casi mera intuición.



Solo sé que Sócrates no sabía nada, o algo así era


Editado 1 vez/veces. Última edición el 06/09/2026 19:27 por carolo.
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Sifu
Bueno, ya tengo leído la mitad del libro de Carolo, y como disléxico digo…

“tiene que ser bueno e interesante para que llegue un divergente como yo a estas alturas de un libro en tan poco tiempo” risas.

Mientras lo leía, apareció en el hilo el estudio de los PCA, y me pareció muy interesante. Lo junto con una idea de Pep al inicio del hilo:

“Para mí el profesor es aquel que guía el aprendizaje del alumno, que no se centra tanto en enseñar sino en generar las condiciones necesarias para que el aprendizaje se produzca.”

Yo lo veo igual que él, pero… puede sonar un poco vacío y aparece el problema práctico: vale, primero la función y después la forma. Como dice Pep: “Vamos a probarlo…”.

Y… ¿qué condiciones genero? ¿Qué pruebo?...

Y aquí es donde veo que los PCA pueden dar una estructura al aprendizaje. "Nada nuevo", como dice Carolo, pero útil. Son solo cuatro y, de alguna manera, organizan bastante bien todo esto. Son la base, sin modas pasajeras y transversales para todos los niveles.

Son las capacidades básicas que necesitamos para controlar lo que hacemos sobre los esquís. No son posturas que haya que copiar, sino herramientas para resolver situaciones.

“Centralidad”: mantener el CM en una relación funcional con el apoyo (horizontal movement).

“Carga”: gestionar las fuerzas que pasan entre el cuerpo y el esquí (vertical movement).

“Angulación”: organizar el cuerpo frente a esas fuerzas para poder controlarlas y dirigir la trayectoria (lateral tilt).

“Disociación”: evitar que los movimientos y perturbaciones de los esquís se transmitan innecesariamente al CM y disponer de recursos para recuperar el equilibrio (upper-body rotation).

No nos dicen “cómo tienes que colocarte”, sino qué capacidades necesitas para poder adaptarte y controlar los esquís en cada situación.

Y aquí lo veo interesante. Si los PCA son capacidades que queremos desarrollar, entonces nos pueden ayudar.

¿Qué situación puedo generar para que alguien tenga que utilizar esa capacidad?

Por ejemplo, Centralidad.

En vez de decirle a alguien “tienes que ir centrado”, “vas retrasada”… ¿qué pasa si hacemos que pruebe?

Unos giros claramente adelantado, otros claramente retrasado y luego buscar un punto intermedio.

La sensación debería ser bastante clara: adelantado, quizá la entrada al giro resulta más fácil pero la salida se complica; retrasado, cuesta más entrar pero cambia la sensación en la salida; y en medio aparece un sitio desde el que tienes más posibilidades de moverte en las dos direcciones.

Y seguramente deducirá qué tiene que hacer para que un giro sea más difícil...

No le hemos dicho dónde está “el centro”. Le hemos hecho experimentar qué pasa cuando cambia la relación entre el CM y el apoyo.

Y aquí está, para mí, lo importante : esa relación no es fija durante el giro,,, tiempo. La centralidad no está en un punto concreto donde llegas y ya está. Va cambiando y tenemos que ser capaces de movernos alrededor del apoyo según lo que está pasando.

Eso, para mí, es lo más importante que hay que aprender. Esa llave le ayudará a abrir muchas puertas.

Ya tenemos una utilidad de los PCA.

Si quiero trabajar centralidad, genero situaciones donde tenga que gestionar esa relación con el apoyo. Si quiero trabajar carga, genero situaciones donde tenga que gestionar las fuerzas...

Después ya vendrán las formas. Flexionando, extendiendo, por arriba, por abajo… lo que corresponda a la situación.

“Primero la función. Después la forma.”

Venga, saludos.

Gracias, Sifu: me alegro que te esté entreteniendo el libro, jaja

Eso sí, ten en cuenta que es un libro escrito en 1993. Ojo, no hay nada que cambiaría del fondo, pero en la forma puede ser a veces ingenuo y, en fin, una obra de juventud, con sus ventajas e inconvenientes.

Y, efectivamente, comparto tu conclusión sobre la función y la forma.

Este librito de juventud, en fin, intuía lo que hoy se llama con palabras así, en plan para darle importancia, jaja, el enfoque de la percepción acción (o enfoque ecológico le llaman otros) que se oponía a los enfoques cognitivos y mecanicistas tradicionales.

Yo no sabía nada de esto entonces, eh, era casi, casi mera intuición.
Bendita intuición en los 90 risas. Quizá la intuición no nace de la nada, sino de lo vivido, de lo observado y de lo practicado, de todo aquello que se va acumulando sin darnos cuenta y que el cerebro aprende a reconocer sin que se sepa muy bien cómo ni por qué. Luego quizá llega un día y se ponen palabras a algo que ya se había "intuido"...
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Frigola desde fuera
Enviado: 20-09-2026 09:16
Un problema al que no prestais ninguna atencion es el material que se emplea para la practica del esquí.

He visto mil y una veces a supuestos profesores "pofessionales" sugiriendo a gente que apenas esquia en un elemental derrapado que se compren esquis de SL o esquis de frirai.

Por otra parte, el absoluto desconocimiento por parte de distribuidores, tenderos, profesores, entrenadores y "padres manager" del material y sus caracteristicas. El dia que querais, hablamos del radio de giro.......
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Enviado: 20-09-2026 22:34
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Un problema al que no prestais ninguna atencion es el material que se emplea para la practica del esquí.

He visto mil y una veces a supuestos profesores "pofessionales" sugiriendo a gente que apenas esquia en un elemental derrapado que se compren esquis de SL o esquis de frirai.

Por otra parte, el absoluto desconocimiento por parte de distribuidores, tenderos, profesores, entrenadores y "padres manager" del material y sus caracteristicas. El dia que querais, hablamos del radio de giro.......
El material, por supuesto, influye, y creo que un instructor/a debería conocer bien lo que pone en y bajo los pies de un alumno/a. Otra cosa es qué papel debe ocupar ese material dentro de un modelo de aprendizaje, para no introducir demasiadas variables a la vez. Pero creo que sí hay que tenerlo en cuenta.

Yo lo considero una variable más de la situación. De hecho, con Joana, mi mujer, antes de salir de casa muchas veces me pregunta: "¿Qué esquís cojo hoy?". Tiene material de montaña y de pista variado y vamos cambiando en función de lo que vamos a explorar.

Puede que un día busquemos realizar una determinada acción con un esquí que facilite especialmente esa experiencia, y otro día cambiemos de esquí para comprobar si realmente ha aprendido la función o simplemente se ha adaptado a las características de ese esquí.

Para mí, aprender a esquiar es, en buena medida, aprender a adaptarse.

Antes se fiaba de mis decisiones de material sin más; ahora muchas veces me las cuestiona. Y creo que es una buena señal: empieza a percibir qué le da y qué le quita cada material, porque son materiales con características diferentes.

No tengo tan claro que el problema sea "qué esquí corresponde a cada nivel". No sé si va por ahí tu idea.

A mí me interesa más qué queremos que el alumno/a perciba, qué creemos que pueda hacer y cómo podemos utilizar el material para facilitar esa exploración; después, favorecer la transferencia y, más adelante, cambiar de material o el entorno y ver qué pasa: cómo se adapta.

Con quien he podido controlar esto de una forma más concreta , he buscado unos esquis con cotas más suaves en la parte inicial de su aprendizaje. Cuando ha ido aprendiendo a angular, empieza a tener sentido utilizar esquis con cotas mas diferentes.
Cuando quieras, abre la caja de los radios de giros, que me interesa saber qué relación concreta ves entre el radio del esquí y el proceso de aprendizaje.

Muchas gracias y saludos.
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Frigola desde fuera
Enviado: 21-09-2026 07:14
El material, por supuesto, influye, y creo que un instructor/a debería conocer bien lo que pone en y bajo los pies de un alumno/a. Otra cosa es qué papel debe ocupar ese material dentro de un modelo de aprendizaje, para no introducir demasiadas variables a la vez. Pero creo que sí hay que tenerlo en cuenta.

Yo lo considero una variable más de la situación. De hecho, con Joana, mi mujer, antes de salir de casa muchas veces me pregunta: "¿Qué esquís cojo hoy?". Tiene material de montaña y de pista variado y vamos cambiando en función de lo que vamos a explorar.

Puede que un día busquemos realizar una determinada acción con un esquí que facilite especialmente esa experiencia, y otro día cambiemos de esquí para comprobar si realmente ha aprendido la función o simplemente se ha adaptado a las características de ese esquí.

Para mí, aprender a esquiar es, en buena medida, aprender a adaptarse.

Antes se fiaba de mis decisiones de material sin más; ahora muchas veces me las cuestiona. Y creo que es una buena señal: empieza a percibir qué le da y qué le quita cada material, porque son materiales con características diferentes.

No tengo tan claro que el problema sea "qué esquí corresponde a cada nivel". No sé si va por ahí tu idea.

A mí me interesa más qué queremos que el alumno/a perciba, qué creemos que pueda hacer y cómo podemos utilizar el material para facilitar esa exploración; después, favorecer la transferencia y, más adelante, cambiar de material o el entorno y ver qué pasa: cómo se adapta.

Con quien he podido controlar esto de una forma más concreta , he buscado unos esquis con cotas más suaves en la parte inicial de su aprendizaje. Cuando ha ido aprendiendo a angular, empieza a tener sentido utilizar esquis con cotas mas diferentes.
Cuando quieras, abre la caja de los radios de giros, que me interesa saber qué relación concreta ves entre el radio del esquí y el proceso de aprendizaje.

Muchas gracias y saludos.
muy facil:

vamos a suponer 4 pares de esquis de 165, SL, todos ellos con los mismos materiales de composicion:

uno tiene unas dimensiones de 125-66-102, el segundo 130-66-97. el tercero 140-81-117 y el cuarto 122-67-106

geometricamente, estos esquis se van a comportar distinto pero, el calculo geometrico del radio de giro, va a ser el mismo, unos 13 metros, habituales de los esquis de slalom de 165 cm.

por una parte, el perfil de cualquiera de estos esquis se parece a un arco de circulo, lo que un huevo a una castaña

por otra, la gente en general y los "pofesionales" en particular, no tienen ni la mas remota idea de cuanto es un radio de 13 metros, o sea, 26 de diametro. Para hacerse una idea aproximada, el circulo central de un campo de futbol es de 9,15 metros de radio.

En un trazado de Slalom, los palos estan a una distancia de entre 6 y 12 metros con lo que para poder hacer curvas circulares, no deberian tener mas de entre 3 y 6 metros de radio.......

hay otros factores, que son los que realmente definen el comportamiento geometrico de un esqui, absolutamente desconocidos para la inmensa mayoria de la gente.
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Enviado: 21-09-2026 14:05
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mmmmmm son 4 geometrías distintas que coinciden en un único parámetro, el R, y a ese R se le da mucho peso.

Cuando he escrito "cotas más suaves", de los cuatro ejemplos que pones, para mí el 140-81-117 es el que las tiene más suaves, aunque tenga el mismo R que el 125-66-102. Además, los dos tienen la misma diferencia absoluta de cotas respecto al patín (+59 delante y +36 detrás), pero, al poner esas diferencias en relación con el propio patín, la geometría cambia bastante:

125/66 = 1,89 y 102/66 = 1,55

140/81 = 1,73 y 117/81 = 1,44

Es decir, aunque el radio calculado sea el mismo, las proporciones respecto al patín son diferentes.

Si los cuatro esquís fueran idénticos en construcción y solo cambiáramos las cotas, para alguien que está aprendiendo yo tendería a buscar inicialmente una geometría relativamente neutra, y por eso el 140-81-117 me parece interesante. No porque 81 mm sea necesariamente "mejor para aprender", sino porque las cotas son menos extremas en relación con el patín.

Porque aprender a hacer un giro no es solo entrar "carga delante para entrar bien, que con estos esquís entran solos". Hay que entrar, estar en el apoyo, desarrollar la curva y después poder liberar y salir.
Por eso para mi sería que, para aprender, no buscaría simplemente "el radio adecuado", sino una geometría que permita explorar el giro completo y creo que esa geometría me puede ayudar a conseguirlo.

Si tuviera que escoger 2 de esos 4, escogería precisamente estos dos: el 125-66-102 y el 140-81-117. Mantienen el mismo R, mantienen la misma profundidad absoluta de cota y cambian la anchura del patín; con ello cambia también la relación entre el pie y los cantos y, por tanto, las condiciones en las que el alumno/a tiene que gestionar el cambio de un canto al otro. ( no sabes la de broncas que me he llevado con Joana al cambiarle los esquis " con estos esquis no me sale ahora" ).

Para mí, enseñar o aprender no consiste en buscar un material que simplemente facilite una fase concreta del aprendizage, sino en seleccionar unos material que permitan al alumno/a explorar la función que queremos escubrir y, a partir de ahí, aprender a gestionar : entrar, apoyar, desarrollar la curva, liberar y volver a entrar.

El material sí puede y debe facilitar determinados aprendizajes. Si estoy trabajando centralidad, por ejemplo, no le pondría a Joana una bota de flex 130 que limite precisamente la posibilidad de explorarla. Pero tampoco buscaría un esquí que le resolviera automáticamente la entrada al giro y le condicionara el resto.

Por eso me gusta cambiar el material y asi modificar las condiciones de la tarea y comprobar si la función que ha aprendido se mantiene cuando cambian esas condiciones.

Esos 2 esquis , tan parecidos y diferentes al mismo tiempo: pueden ofrecer condiciones distintas para resolver la misma función y obligar al alumno/a a adaptarse .

¿Es por ahí por donde van esos "otros factores" que comentabas?

Saludos.
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Frigola desde fuera
Enviado: 21-09-2026 14:57
mmmmmm son 4 geometrías distintas que coinciden en un único parámetro, el R, y a ese R se le da mucho peso.

Cuando he escrito "cotas más suaves", de los cuatro ejemplos que pones, para mí el 140-81-117 es el que las tiene más suaves, aunque tenga el mismo R que el 125-66-102. Además, los dos tienen la misma diferencia absoluta de cotas respecto al patín (+59 delante y +36 detrás), pero, al poner esas diferencias en relación con el propio patín, la geometría cambia bastante:

125/66 = 1,89 y 102/66 = 1,55

140/81 = 1,73 y 117/81 = 1,44

Es decir, aunque el radio calculado sea el mismo, las proporciones respecto al patín son diferentes.

Si los cuatro esquís fueran idénticos en construcción y solo cambiáramos las cotas, para alguien que está aprendiendo yo tendería a buscar inicialmente una geometría relativamente neutra, y por eso el 140-81-117 me parece interesante. No porque 81 mm sea necesariamente "mejor para aprender", sino porque las cotas son menos extremas en relación con el patín.

Porque aprender a hacer un giro no es solo entrar "carga delante para entrar bien, que con estos esquís entran solos". Hay que entrar, estar en el apoyo, desarrollar la curva y después poder liberar y salir.
Por eso para mi sería que, para aprender, no buscaría simplemente "el radio adecuado", sino una geometría que permita explorar el giro completo y creo que esa geometría me puede ayudar a conseguirlo.

Si tuviera que escoger 2 de esos 4, escogería precisamente estos dos: el 125-66-102 y el 140-81-117. Mantienen el mismo R, mantienen la misma profundidad absoluta de cota y cambian la anchura del patín; con ello cambia también la relación entre el pie y los cantos y, por tanto, las condiciones en las que el alumno/a tiene que gestionar el cambio de un canto al otro. ( no sabes la de broncas que me he llevado con Joana al cambiarle los esquis " con estos esquis no me sale ahora" ).

Para mí, enseñar o aprender no consiste en buscar un material que simplemente facilite una fase concreta del aprendizage, sino en seleccionar unos material que permitan al alumno/a explorar la función que queremos escubrir y, a partir de ahí, aprender a gestionar : entrar, apoyar, desarrollar la curva, liberar y volver a entrar.

El material sí puede y debe facilitar determinados aprendizajes. Si estoy trabajando centralidad, por ejemplo, no le pondría a Joana una bota de flex 130 que limite precisamente la posibilidad de explorarla. Pero tampoco buscaría un esquí que le resolviera automáticamente la entrada al giro y le condicionara el resto.

Por eso me gusta cambiar el material y asi modificar las condiciones de la tarea y comprobar si la función que ha aprendido se mantiene cuando cambian esas condiciones.

Esos 2 esquis , tan parecidos y diferentes al mismo tiempo: pueden ofrecer condiciones distintas para resolver la misma función y obligar al alumno/a a adaptarse .

¿Es por ahí por donde van esos "otros factores" que comentabas?

Saludos.
Cita
Sifu
mmmmmm son 4 geometrías distintas que coinciden en un único parámetro, el R, y a ese R se le da mucho peso.

Cuando he escrito "cotas más suaves", de los cuatro ejemplos que pones, para mí el 140-81-117 es el que las tiene más suaves, aunque tenga el mismo R que el 125-66-102. Además, los dos tienen la misma diferencia absoluta de cotas respecto al patín (+59 delante y +36 detrás), pero, al poner esas diferencias en relación con el propio patín, la geometría cambia bastante:

125/66 = 1,89 y 102/66 = 1,55

140/81 = 1,73 y 117/81 = 1,44

Es decir, aunque el radio calculado sea el mismo, las proporciones respecto al patín son diferentes.

Si los cuatro esquís fueran idénticos en construcción y solo cambiáramos las cotas, para alguien que está aprendiendo yo tendería a buscar inicialmente una geometría relativamente neutra, y por eso el 140-81-117 me parece interesante. No porque 81 mm sea necesariamente "mejor para aprender", sino porque las cotas son menos extremas en relación con el patín.

Porque aprender a hacer un giro no es solo entrar "carga delante para entrar bien, que con estos esquís entran solos". Hay que entrar, estar en el apoyo, desarrollar la curva y después poder liberar y salir.
Por eso para mi sería que, para aprender, no buscaría simplemente "el radio adecuado", sino una geometría que permita explorar el giro completo y creo que esa geometría me puede ayudar a conseguirlo.

Si tuviera que escoger 2 de esos 4, escogería precisamente estos dos: el 125-66-102 y el 140-81-117. Mantienen el mismo R, mantienen la misma profundidad absoluta de cota y cambian la anchura del patín; con ello cambia también la relación entre el pie y los cantos y, por tanto, las condiciones en las que el alumno/a tiene que gestionar el cambio de un canto al otro. ( no sabes la de broncas que me he llevado con Joana al cambiarle los esquis " con estos esquis no me sale ahora" ).

Para mí, enseñar o aprender no consiste en buscar un material que simplemente facilite una fase concreta del aprendizage, sino en seleccionar unos material que permitan al alumno/a explorar la función que queremos escubrir y, a partir de ahí, aprender a gestionar : entrar, apoyar, desarrollar la curva, liberar y volver a entrar.

El material sí puede y debe facilitar determinados aprendizajes. Si estoy trabajando centralidad, por ejemplo, no le pondría a Joana una bota de flex 130 que limite precisamente la posibilidad de explorarla. Pero tampoco buscaría un esquí que le resolviera automáticamente la entrada al giro y le condicionara el resto.

Por eso me gusta cambiar el material y asi modificar las condiciones de la tarea y comprobar si la función que ha aprendido se mantiene cuando cambian esas condiciones.

Esos 2 esquis , tan parecidos y diferentes al mismo tiempo: pueden ofrecer condiciones distintas para resolver la misma función y obligar al alumno/a a adaptarse .

¿Es por ahí por donde van esos "otros factores" que comentabas?

Saludos.

No va de eso, feliz navidad.....
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Enviado: 21-09-2026 15:45
Registrado: 9 meses antes
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Cita
Sifu
mmmmmm son 4 geometrías distintas que coinciden en un único parámetro, el R, y a ese R se le da mucho peso.

Cuando he escrito "cotas más suaves", de los cuatro ejemplos que pones, para mí el 140-81-117 es el que las tiene más suaves, aunque tenga el mismo R que el 125-66-102. Además, los dos tienen la misma diferencia absoluta de cotas respecto al patín (+59 delante y +36 detrás), pero, al poner esas diferencias en relación con el propio patín, la geometría cambia bastante:

125/66 = 1,89 y 102/66 = 1,55

140/81 = 1,73 y 117/81 = 1,44

Es decir, aunque el radio calculado sea el mismo, las proporciones respecto al patín son diferentes.

Si los cuatro esquís fueran idénticos en construcción y solo cambiáramos las cotas, para alguien que está aprendiendo yo tendería a buscar inicialmente una geometría relativamente neutra, y por eso el 140-81-117 me parece interesante. No porque 81 mm sea necesariamente "mejor para aprender", sino porque las cotas son menos extremas en relación con el patín.

Porque aprender a hacer un giro no es solo entrar "carga delante para entrar bien, que con estos esquís entran solos". Hay que entrar, estar en el apoyo, desarrollar la curva y después poder liberar y salir.
Por eso para mi sería que, para aprender, no buscaría simplemente "el radio adecuado", sino una geometría que permita explorar el giro completo y creo que esa geometría me puede ayudar a conseguirlo.

Si tuviera que escoger 2 de esos 4, escogería precisamente estos dos: el 125-66-102 y el 140-81-117. Mantienen el mismo R, mantienen la misma profundidad absoluta de cota y cambian la anchura del patín; con ello cambia también la relación entre el pie y los cantos y, por tanto, las condiciones en las que el alumno/a tiene que gestionar el cambio de un canto al otro. ( no sabes la de broncas que me he llevado con Joana al cambiarle los esquis " con estos esquis no me sale ahora" ).

Para mí, enseñar o aprender no consiste en buscar un material que simplemente facilite una fase concreta del aprendizage, sino en seleccionar unos material que permitan al alumno/a explorar la función que queremos escubrir y, a partir de ahí, aprender a gestionar : entrar, apoyar, desarrollar la curva, liberar y volver a entrar.

El material sí puede y debe facilitar determinados aprendizajes. Si estoy trabajando centralidad, por ejemplo, no le pondría a Joana una bota de flex 130 que limite precisamente la posibilidad de explorarla. Pero tampoco buscaría un esquí que le resolviera automáticamente la entrada al giro y le condicionara el resto.

Por eso me gusta cambiar el material y asi modificar las condiciones de la tarea y comprobar si la función que ha aprendido se mantiene cuando cambian esas condiciones.

Esos 2 esquis , tan parecidos y diferentes al mismo tiempo: pueden ofrecer condiciones distintas para resolver la misma función y obligar al alumno/a a adaptarse .

¿Es por ahí por donde van esos "otros factores" que comentabas?

Saludos.

No va de eso, feliz navidad.....
Aunque yo, con todos los esquís que tengo, puedo hacer todos los radios de giro… Y próspero año nuevo, no te olvides.Saludos


Editado 1 vez/veces. Última edición el 21/09/2026 15:53 por Sifu.
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