Bueno yo no guardo ninguna foto de mi primer día en la nieve aunque os puedo describir las pintas que llevaba: pantalones de snow fuera de moda (comprados para la ocasión), pero que encajarían en las tendencias posteriores y actuales, nada llamativos ni fosforitos, simplemente ocres claritos. La chupa un plumas verde que tenía ya para los días fríos, al igual que los guantes, que calaban más que si estuviesen hechos de ganchillo. Pero el presupuesto no dió más de si, con 55.000 ptas de las de entonces me compré tabla, fijaciones, botas (malas, malas, malas, peores imposible) y el pantalón.
Me compré todo el equipo antes de probar el snowboard por primera vez, ya que las estaciones que me quedaban cerca no alquilaban material de snow por aquel entonces. Tampoco había monitores de snow en San Isidro, que fue la primera estación que visite, así que ni corto ni perezoso me cogí el telesilla desembragable de Cebolledo, cuando llegue arriba, me puse la otra fijación gire a la izquierda hacia la zona de debutantes, y enfile la primera rampa que me pareció tremenda, hice un recto y me tiré al final ante la perspectiva de coger más velocidad (la primera leche que aun recuerdo perfectamente).
El resto del día se resume en golpes y contusiones múltiples, no tenía ni idea de cómo se giraba aquello, y el único método valido para frenar era tirarme al suelo. Sin nadie en que fijarme se me hizo bastante duro y pensé que yo no aprendería nunca, de hecho es probable que si no hubiese comprado el equipo, lo hubiese dejado tras ese día (mentiría si dijese lo contrario). En los siguientes días, fijándome en alguno de los que andaban con tabla, le pille el tranquillo a los giros, al tercer día empecé a encadenar giros y defenderme más o menos (como veis me costó lo mío aprender). Y desde entonces he seguido aprendiendo.
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