Como bien dice Nevasport, es un interesante tema, y él no se moja y podría hacerlo dada su dilatada experiencia
Yo, si me lo permitís, os voy a contar la mía y mi opinión.
El esquí como muchas cosas de la vida es una cuestión de ritmos, de vivencias, marcado por unos parámetros. Unos internos a tí y otros externos.
Pero lo bueno que tiene este deporte es que es aeróbico en lo físico y en lo social. No es como cuando juegas al tenis, que tienes que devolver la pelota al contrincante o cuando vas corriendo que si te paras, dejas de ejecer tu deporte.
En el esquí tu te puedes fijar los ritmos.
Una condición elemental para fijarte tus ritmos, es el espacio donde esquías. En estaciones pequeñas donde hay mucha gente como S. Nevada, empiezas pronto para evitar colas y terminas pronto porque también te quieres evitar las colas de bajada.
Sin embargo, si te vas a un gran dominio tienes que empezar pronto a esquiar para poder volver de tu periplo a tiempo de que no te cierren los remontes.
Este es un primer motivo para regular los ritmos.
Otro motivo, es la aparición de la mujer en el esquí. La ventaja de este deporte es que es unisex, es decir que a nivel normal, y por suerte para todos, hombres y mujeres pueden esquiar junt@s. Y la diferencia se centra no sólo por la cuestión evacuatoria (se de alguna que se ha caido en un agujero en la nieve por no poder esperar a los atiborrados servicios de señoras

), sino porque en general, las mujeres se toman el esquí de forma más tranquila. Eso del cafelito, el cigarrillo y el descanso es una costumbre esencialmente femenina de relajo y disfrute de la madre naturaleza, debido a que ellas no tienen que estar dale que te pego con tantos y tantos kilómetros y tantas y tantas horas. Digamos que ellas no tienen que demostar nada. Ya lo demostrarán cuando quieran, puedan y deban.
Tal ves sea biológico, porque ayer leía en el AVE que han hecho un experimento sobre como procesan la pornografía los hombres y las mujeres. Parece que los seres humanos tenemos un bulto o "lobanillo"tras las orejas, lleno de terminaciones nerviosas y conectadas al hipotálamo que en cuanto ven una foto sugerente se pone a funcionar. Pues bien en las mujeres ese lobanillo no se activa por mucho que vean
Pues en el esquí parece que el lobanillo de las mujeres les incita a hacer pis sentadas, a tomarse un cafelito y a fumarse un cigarro, y por supuesto a tomar el sol.Bendito deporte y benditas mujeres.
Mientras tanto, el lobanillo macho está por ahí despendolado "desvirgando" nieves.
Y digo yo: ¿que es mejor?: atacar a las primeras de cambio con todo el ímpetu esquiador, o mirar, reposar, acechar, compartir,etc.
A lo mejor, el cigarrillo de después (de esquiar se entiende) sabe mejor que la fogosidad de "pista que veo, pista que me tiro".
Porque la cuestión está en el lobanillo.
¡Hala y a cuidaros el lobanillo!