Al hilo de la estupenda noticia de Iván en Noticias Nevasport en la que se dice que en la estación de invierno de San isidro se busca a un contable que sepa esquiar

, quiero manifestaros mi opinión no sobre la noticia, que no es tan absurda como parece, sino por el hecho en sí.
El deseo de una persona joven a la que le guste esquiar debe ser trabajar en una estación de esquí.Te imaginas que es ese paraiso de miles de vírgenes al que van a ir los que se inmolan con dinamita en nombre de Alá....
Yo os voy a contar mi experiencia, no la de inmolarme con dinamita, cosa que a algun@ le gustaría, pero si en relación con el trabajo en una estación de invierno, porque yo he pasado por eso.
Decía Blanca Fernández Ochoa que el trabajo de una esquiadora de competición era como otro cualquiera, consistía en ir a la oficina todos los días (y esto también va por l@s profesor@s) con la diferencia de que la oficina era un sitio maravilloso y agradabilísimo.
Y eso se imagina cualquier aficionad@, pero vayamos por partes.
Yo tuve la oportunidad de trabajar 3 años en cetursa, y había dos Cetursas entonces: la de S. nevada y la de Granada.
En S. nevada estábamos los "chalados" los que no teníamos horas ni descansos semanales, porque entonces nos encargábamos de todo, incluida la limpieza de la urbanización, quitar la nieve, etc.
En Granada estaba la gente importante. la que tomaba las decisiones. Los llamados "cuellos blancos". Entraban a las 9, salían a las 14 y luego por la tarde trabajaban de 5 a 7 o algo así. Comían en sus casas, con sus familias, echaban la siesta

y por supuesto, sus jornadas máximas semalaes, sus festivos y domingos eran sagrados.
Alguno de ellos subía, en su época de descanso y nos veía currar a todo plan y nos decía: ¡que bien vivís aquí, rodeados de nieve y chicas guapas...!
Y nos pagaban menos, porque sonsideraban que eso era un salario en especie. Pudera ser en elagunos casos

, pero todo eso, lo de esquiar y lo de las chicas había que hacerlo fuera de horario....

y siempre pensando que por la mañana temprano tenías que estar en la oficina, el remonte o las pistas.
Pero claro, los que conocíamos los entresijos del negocio éramos nosotros, los que tratábamos con los clientes, los que soportábamos los cierres de los medios mecánicos y las averías de la Estación, pudiendo comprobar en nuestras carnes lo desagradable que puede llegar a ser la gente, con o sin razón éramos nosotros.
Pero resulta que la Empresa acordó en un momento dado que los contables se subieran para arriba, lo que provocó una protesta de estos, pero el Mando se puso serio y dijo que a trabajar a la nieve....
A mi me tocó recogerlos en Granada y subirlos a sus oficinas el primer día. Se presentaro ambos (eran 2) con sus trajes, sus corbatas y sus mocasines.....
Recuerdo que antes de llegar a Pradollano tuvimos que parar, porque la carretera era un placa de hielo,y un coche con un matrimonio mayor había caído por un barranco.Afortundamante no pasó nada, pero claro, a los contables les tocaba ayudar.
En cuanto pusieron pie a tierra dieron con sus cuerpos al suelo,y para colmo me tuvieron que dar un "empujoncito" para salir del trance....
Cuando llegaron a la estación estuvieron a punto de pedir la baja voluntaria en la empresa...
Quier decir qon esto que para vivir en una estación de invierno te tiene que gustar el esquí o al menos la nieve, porque a pesar de lo que la gente pueda pensar una estación de invierno es un sitio muy aburrido para quien no esqúíe, y además se puede romper la crisma de un resbalón.
He hecho bastantes viajes a esquiar con con gente que no esquía, y claro, nosotros nos pegábamos el madrugón para llegar pronto a los remontes y bajabamos los últimos.
Mientras tanto, nuestros acompañantes de secano, aburridos paseando una y otra vez por la calle principal y machacándose la Visa....
Y para colmo, cuando se reunían con nosotros el grupo de esquiadores venga hablar de los lances de la jornada y pensando en acostarnos pronto porque al día siguiente hay que madrugar.Incluso pienso, a pesar de la teo´ría del burro cansado, que a mas de un@ esquiador@ ello le imposibilitaba para cumplir sus obligaciones de pareja....
Pero incluso para el que le gusta la nieve con locura, mi consejo es que no trabaje en la nieve, si no quiere aborrecerla, lo cual no es mi caso, pero a punto estuve.
Las jornadas se hacen muy largas, y cuando ha pasado la Navidad ya te crees que es primavera y no ves que llegue el día en que cierren la estación

A partir de la Navidad estás harto de todo, y el estress te pasa factura.
Es el llamado síndrome del ginecólogo que consiste en odiar tu sitio de trabajo, porque es donde otros se divierten
Porque así es la naturaleza humana.
¿Entonces debo aconsejar a quien le guste la nieve que no trabaje en una estación de invierno?
Pues no sabría que decir. Lo que si le aconsejo a quien no le guste la nieve es que no trabaje en ella, porque "no es nieve todo lo que reluce"
Por eso considero muy oportuno el anuncio de la estación de San Isidro, buscando un contable esquiador o un esquiador contable.
Porque hubo un psicólogo industrial americano llamado Maslow que inventó aquello del enriquecimiento del puesto de trabajo, y evidentemente, esquiar puede ser, y digo sólo puede ser, una forma de enriquecer un puesto de trabajo....
Y vosotros ¿que opinais?
saludos