El conocimiento de uno mismo
"Gnosce te ipsum" (conócete a ti mismo) decían los clásicos.Pero ¿nos conocemos a nosotros mismos en las pistas? ¿Sabemos hasta donde podemos llegar o vamos siempre o casi siempre por encima de nuestras posibilidades técnicas o físicas y por pistas imposibles?
El esquí ya hemos visto que es un deporte que se desarrolla muchas veces en un medio hostil y que necesita de una técnica bastante complicada para dominarlo, y sin embargo lo practica, afortunadamente, cada vez más gente.
Desde los 5 años hasta incluso pasados los 90 puede la gente, hombres y mujeres mantenerse en las pistas a pesar de lo difícil del medio y de lo complicado que a veces supone dominar los esquies.
¿Porqué? aspectos estéticos o de modas aparte, lo que sucede es que el esquí, siempre que no se practique en plan competición, es un deporte aeróbico, lo que quiere decir que cada persona se puede regular su déficit de oxígeno, que es lo que pasa cuando los músculos no tienen suficiente oxígeno para quemar la glucosa que es como el combustible de los músculos y que cuando éstos necesitan oxígeno y no les llega, transforman la glucosa no quemada en ácido láctico, lo que se traduce en cansancio, perdida de reflejos y agujetas.
Pero como cada uno se puede organizar instintivamente el esfuerzo muscular, con paraditas en las pistas e incluso para tomarse cervezas king size durante la bajada, la cosa es más llevadera y todo el mundo tan feliz y contento.
Pero una cosa es que sea un deporte aeróbico y otra cosa es que no requiera un considerable esfuerzo físico.
Por eso extraña ver cómo muchedumbres sedentarias de lunes a viernes, se lanzan como jabalies (magnífica expresión de una contertulia) sobre las pistas el sábado por la mañana como si fueran el mismísimo Herman Maier o mi paisana la Rienda.
Y además le pegan un machaque al cuerpo de no parar, con hasta 8 horas sobre las pistas. Y eso tiene un precio que se llama accidente, propio y lo que es peor, que puedes lesionar a otro.
Yo siempre digo que hay que hacer la penúltima bajada. La última no se hace, o se hace en el telecabina, porque en esa última bajada coinciden el natural cansancio del esquiador con una nieve muy "damné" (dañada) como acertadamente señalan en las estaciones francesas tras la paliza que le pega el sol, el viento, la lluvia, la niebla o incluso los propios esquiadores que la derrapan, la agujerean y la ondulan formando a veces trampas para osos.
Así que ya sabeis: intentad manteneos en forma durante la semana.Tampoco es que haya que machacarse en un gimnasio con pesas y demás. se trata de fortalecer las piernas, rodillas y tobillos y aumentar vuestra capacidad respiratoria con ejercicios aeróbicos para que no os quedeis sin combustible en las pistas.
El tener una buena técnica asimilada te ayuda sobremanera a no cansarte, porque muchas veces los accidentes se producen por la tensión en que se encuentra la gente intentando procesar en el disco duro todos los mensajes necesarios para poder dominar esas máquinas que lleva bajo los piés.
El segundo mensaje, es pues, que una buena técnica ayuda a esquiar relajado y disminuye el cansancio.
También os recomiendo que aprendais a descansar esquiando. No me refiero a hacerlo en las subidas o en las colas de los telesillas, sino en la misma bajada. A mi esto me lo enseñó mi amigo y compañero Aurelio García, acompañante en Sapporo de Paco Fernández Ochoa y ya patriarca de la esquiadora saga de los García Oliver de Navacerrada.
Hay que esquiar con las piernas sueltas, para lo que te ayuda la técnica, respirando bien y alternando los virajes cortos, donde se supone que te cansas más, con los largos.
En los descensos suaves, boulevares y demás, nada de virajes, esquies cómodamente separados para no cruzarlos, posición elevada para no forzar el cuádriceps y disfrutar del paisaje y del aire puro.
No hay que ir por las pistas durante 5 0 6 horas en plena tensión competitiva/exhibicionista, porque eso no lo aguanta ni el mencionado Maier, por no decir cualquier esquiador de alta competgición.
Así que tercer mensaje: en esto del esquí, como en muchas cosas en la vida, tranquilidad y buenos alimentos.
Porque después de todo, en el esquí como en la vida hay sabios y hay gilipollas, y cómo decía la famosa canción de Alberto Cortés lo importante no es llegar primero, es saber llegar,
Y la verdad, yo veo a algun@s por esas pistas de dios que además de no llegar los primeros, lo más probable es que tampoco lleguen, o lo hagan en un estado lamentable.
Bueno, y aquí se acaba esta serie en la que espero haberos entretenido y sobre todo aficionaros a este maganifico deporte que tod@s podemos practicar casi desde la cuna hasta literalmente la tumba ( dos amig@s mios se han muerto a provectas edades esquiando).
Pero para eso hace falta un poco de sabiduría, no mucha, pero algo sí.
Os lo dice un viejo dinosaurio al que el esquí ya le lleva proporcionado más de medio siglo de felicidad sin haberse llevado ni un mal rato, ni haber sufrido un accidente y lo que más importante, sin haberlo provocado.
Es lo que os deseo a tod@s
Saludos y a cuidar esos cuerpos en la playita.