Hola de nuevo, espero shán terminá hoy de contaro nuestras aventura y desventura en los arpes dolomitaicos.
Ante de ná, sus tengo que jasé un repaso de arguna costumbre locale de aquesha sona, que a la Mega la dejaron de piedra. Mimmante se me viene a la cabesa los horarios der apreskí. Solprendentemente, la gente terminaba desquiá y se iba a las tascas con esquises, monos y botas, y se ponía tó pedo sin quitarse los atuendos. Pa que sus hagai una idea, etta panda degenerao de la arfoto están bailando na má y ná meno qe er aserejé.... ¿y sabei a qué hora? A las sinco de la tarde. Toma shan, ¿cómo se quedalcuerpo? No sus perdai er detashe de las bota de la mushasha der pantalón asul.
Er garito en cuestión é er famoso PostaZirm, recomendao con musho asierto por Sonic. Eso sí, a la sei y media, toquisqui recoge lo bártulo y se van. ¿Que a donde se van? Joé, po a sená, que como senan a las siete, er tiempo jutto pa dusharse, comé, y a las siete y media ar sobre, a dormí como angelito. ¿Te lo puede de creé? Qué gente má rara...
Ea, siguiendo con er esquís próspiamente disho, esa noshe mientra degustábamo er menú ininteligisble que la abuela balbona nos había preparao, empesamo a diseñá er dia siguiente de esquí. La Caro resibió una shamada de César, que ettaba resién shegao a ValGardenia, y como la gente de ashín ar dia siguiente se iban a Cortina, pos pa quedá con nosotro. Er caso é que quedamo en tó lo arto der paso Gardenia a la nueve y media der dia siguiente, pa vé esa potita estasión. Nuestra intensión era shegá hatta los Arpes de la Susi, que estaban como musho má pallá en ese camino, pero lo veiamo difísir, sobre tó por curpa der puñetero problema de lo tirolese con las distansia y con la jodía manía locá de atravesarse andando los pueblos, que segun se veia en er mapa íbamo a tené que jasé varia vese. Pol suerte íbamo a desvelá arguno de los misterio que er recóndito mapa nos tenía guardaos desdel primer dia.
Totá, que ar dia siguiente na má er gasho empesó a gritá, yastaba er campamento base de Corvara en assión, camino del paso Gardenia, que consistía en shegá ar putoguevo boé (ya habíamo aprendío er camino, por fin), la géslida silla plana, un guevo con forma de piña y dó sillla má. Osbiamente, er amigo César ya shevaba un rato esperandono cuando shegamo, y eso que fuimo raspidos. Nos presentamo, y en resurta que él ya había estao ashín varias veses y se ofresió a jaserno de guia, cosa que selebramo enormemente, má que ná polque nos evitaba la dó hora mínimo de tiempo perdío ar dia en equivocasione, y las ardua peleas frente ar mapa discutiendo por er camino más óstimo.
Na má aseptá su ofresimiento como guia, er César dijo “Ea, seguirme”, y ¡¡ Shiummmm ¡! La leshe tú, desaparesió comolrayo. Mi marío me miró y me dijo “ostia tú como esquia este, si queremo seguirle vamo a terminá má reventao quel camarero de Massiel”. Y comostaba feo de perderlo na má en la primera bajada, sobre tó pol lo que é iba a desí despué de nosotro, nos tiramo a manta por una presiosidá de pitta roja que baja hasta Selva. Madre mia como esquía er César, qué barbaridá y qué bien. Ashín íbamo los tré como tré desesperao shupando rueda, y eso quel pobre se paraba de vés en cuando pa esperarnos. Ea, toa una cura de humirdá pa la Mega, que polque er dia de ante había hesho cuatro girillo a lo cásvin ya se creía esha una FernándesOshoa, vamo hombre.
Er caso é que bajamo hatta er pueblo de Selva (eso de Val Gardena, en verdá no essiste ni ná, lo mimmo que Arta Badía, que tampoco é un pueblo ni es ná. No se shón que coño de cashondeo se traen lo tirolese con los nombre, eshos sentenderán...)
Ashín abajo pillamo un guevo que nos catapurtó hatta la sima duna montaña desde donde se veía una presiona vista dun ñusco enorme que se llamaba argo asín como Sassolungo. Joé, me heacordao, pa que vea César que te prettaba atensión.
Desde ashín también se veía una presiosa panosrámica de los Arpes de la Susi. No ettabamo mu seguros nosotro de shegá a conosé a la Susi en persona, polque a simple vitta aquesho ettaba mú lejo y er camino era mú intrincao.
También había una bonita vitta der pueblo de Santa Cristina, abajo en er valle
Nos bajamo la montaña pol una pista roja negrusca o negra rojisa mú shula que era una pitta de competisión o argo asín. Ar shegá abajo teníamo etta vista der pueblo de Serva:
Bajando pal pueblo de Santa Cristina, a un lao de la pitta, César nos enseñó etta presiosidá de castillo, ashín en medio de las montañas. Era er castillo Wolkenstein o argo asín. La maderita que se vé en la afotisho a la deresha abajo é er quitamiedo de la pitta. Vamo, que te descontrola un poco y te sale de la pitta y acaba en una habitasión der castillo.
Ar shegá a Santa Cristina, se despejó otra de las incósginas der mapa, er pugnetero autobú con las dó raya que crusaba er pueblo. Era un funiculá, como er de Tiñe, que atravesaba er pueblo por debajo pa ahorrá la caminata. Mira tú pol donde, parese que san dao cuenta de lo que jode. Shan podían habé puesto uno destos en tós los pueblos de por ashín.
Despué der funiculá, cogimo una sisha pa shegá arribota der tó, y de camino se veias cosita como etta
Etta parte de la montaña era como vardeskí pero a lo bestia. Tó a la vista, pero qué vistas, joé qué barbarida. La pitta hasta er pueblo de Ortisei eran 11 kilometro seguido. Vamo que los de vardeskí te cogen este troso montaña que se ve en la afoto y te sacan 100 kilometro de pittas pol lo meno...
En etta afotisho se ve ar Césa y la Caro, subiendo otra vé parriba a papeá en uno de lo garito de montaña
Estas son unas vittas de la bajada a Ortisei
Como veíamo que pol la hora que era iba a sé imposible de í a visitá a la Susi y a sus Arpes, desidimo de volvernos pa intentá shegá a tiempo a los remontes de nuestro pueblo. Ar shegá ar funiculá ette nuevo de Santa Cristina, enresulta que se había jodío y la gente ettaba subiendo por dentro der túnel, andando a botancaso limpio. Ashin nos tuvieron una hora parao. Er marío de la Mega, desesperao, se acostó en er suelo destrosao de cansansio y de agobio
Ar rato de está ashín shegó un viejo con una melena toa cana y una mirada de iluminao, y se metió dentro der funiculá. Abrió er suelo der funiculá y no vea lo que había ashín dentro. Tó tan modelno y tan superplús, y aquesho ettaba sheno de tubería cutres. Er viejo cano se metió en er gueco der suelo y se puso a toqueteá tubería y várvulas. De pronto una de las várvulas se rompió y salió un shorro de aire que le dió ar viejo en toa la cara y le eshó tós los pelos patrás, ar mimo tiempo que se le ponía una cara como der dostó infiernos der Masinger Seta. A mi aquesho no me gustaba ná de ná polque er supuetto esperto no jasía má que joderlo má de la cuenta en vé de arreglallo. En efesto, ar rato se presentó un carabinieri monísimo, y ar rato de está ashín, dijimo “ostra que ette mushasho etá disiendo argo” y dejamo de mirarlo con cara lujuriosa y prettamo atensión a lo que desía. Básicamente, que cogiéramo los bártulos y que a joerse, que bajaramo lo que pudiéramo hasta que shán no hubiera nieve, y a patealse er pueblo.
Y nos fartaba meno duna hora pa que nos serraran los remontes. Acojonaos questabamos, no te digo nán.
Er éssodo de esquiadore que se formó bajando ar pueblo fue de pinícula. Y claro, como ashín las carretera no tienen arsene, en cuanto se terminó la pitta y tuvimo que metelno en la carretera, a punto de morí atropeshao má de uno que estuvimo, mirá qué bonito érsodo:
Er caso e qué nos pateamo er kilometro largo a travé der pueblo y shegamo destrosaíto ar otro lao. De allí, César nos guió a la velosidá de la lú hasta er camino de salida de Val Gardenia pa enlasá con Arta Badía. Por er camino, pasamo por varia pittas, arguna de eshan con unas peasos de bañera que tenían hatta hidromasaje, que las ví shon. En una de esha, iba shón to lansao cuetta abajo y no paré en un cambio de rasante, y lo que había detrá der cambio de rasante era una plantasión de bañera gigante. La tré primeras las pasé no se cómo, pero en la cuarta jinqué las puntas y metí un guarraso que me acabé de jodé la cremashera de la shaqueta, que se me abrió darriba abajo comunasandia.
A tó etto, a mi marío le dió un doló de puro agotamiento y congelasión en un pie, y no podía ni andá ni ná, así que en los espasios entre sillas iba cojeando con las botas desquí. Tó un espestáculo pa la vitta.
Finasmente César nos dejó al lado der guevo que subía de vuerta ar puerto Gardenia, y pallá que nos fuimos, despidiéndono de ér hatta er dia siguiente.
Mi marío se quitó la bota dentro der guevo, y aparte de atufarnos a tós, consiguió recuperá la vida en los deos del pie, justo a tiempo pa, na má salí der guevo, acojonao polque era mu tarde y la silla de abajo der tó podía está serrada, se tiró a manta desde lo arto der puerto Gardenia pa Corvara, duna forma que nunca lo había vitto shon. Los demá íbamo detrá a toa leshe y no habia manera de pisharlo ar mamonaso, se tiró a manta pol la linea de mársima pendiente por una roja, y no había dió de cogerlo. Cuando shegué abajo y pensé en cómo había bajao aquesho, me dije “coño, pabennosmatao”. Er caso é que shegamo pol los pelos, estaban shá recogiendo la silla, pero nos colamo rápido y conseguimo shegá a la esplaná der huevo der boé. De ashín deberíamos habé cogio otra silla que nos subía pa la Balbona, pero ya estába serrá, y tós nuestros lloros y lamentos no sirvieron pa ablandá er duro corasón tirolé der pistero, que ettaba como loca por irse a bailá la Macarena al pús.
Menos má que la Caro é una mujé de recursos y rápidamente localisó una furgona-taxi que por quinse mósdicos euros, nos shevó sanos y sarvos a la barbona, donde shá ettaba la abuela en la puerta tóa preocupá polque shegábamo tarde. E lo que tiene irse a un sitio familiá, que é demasia familiá...
Aquí una fotisho en er Tassis de camino a la pensión.
Y aquí una fotisho en er comedó de la Barbona.
A partir de aquín, los siguientes dias fueron tranquilos, sin grande sobresartos, sin megacopos ni megadesgrasias disnas de contá, asín que no sus aburro más con batallita y simplemente sus pongo las afotishos
Unas vistas de Alta Badia, por la sona de San Casiano
Con er amigo César, que se vino a Alta Badia a pasar el dia con nosotros. ¡¡ Un saludo César ¡!
De pronto en la montaña empesó a resoná de nuevo er torito bravo der fari, y vorvió a materialisarse er grupo de Var Gardenia, y estuvimo también con eshos er resto der dia. ¡¡ Chic@s, un saludo pa tós y tóas ¡!
Como no podía ser meno, los dolomita también tienen su marmota, una o varia. Nosotro encontramo una en forma de cafeteria de montaña. Ashín, como las pittas no tienen nombre, pos no puede haber ninguna pista Marmota como é tradisioná er los Arpes, pero a farta de pista, buenas son cafeterías
¿Y etto? Mirá qué cucada. Etta é la tíspica iglesia de shiste, de la que tienen que tenér ar cristo ahorcao porque crusificao no les cabe. Pa jaserse una idea de la escala, fíjense en los dó lugareño aposhao en la parte deresha de la iglesia.
Pistas de bajada hasia Corvara
Corvara al atardesé
Foto der úrtimo dia, en la sona de La Villa
Sona de la Branchia
Y finasmente, como el avión de vuerta a Madrí salía desde Venesia, dejamo los bártulo en el aeropuerto y nos dimos una vuertesita de meno de dó hora por la siudá, pero argo é argo. Como é un poco oss-topic, no pongo mushas fotos no sea quel jefe me jéshe la bronca.
Ea, y hasta aquí las aventura de la Mega en los dolomiti. Como verei pol las fotishos, er sitio é demorirse toa de bonito, las pistas son increibles, y solo le faltaría pa ser perfesto que se preocuparan un poco má de la comodidad y de evitarte esas pateadas que te dejan muerto. Si, é verdá, la Mega é mu comodona, pero leshe, é que andá con las bota y cargando con los esquís no é un gutto ni musho meno, y si son dié metro, pos bueno, pero tresiento o quiniento o mil ya é pasarse, según mi jumirde opinión. Pero bueno, nada é perfesto, y dedde luego merese musho la pena, y seguro seguro que aunque rajo y critico, er año que viene vuervo...
Un saludo a tós y tóas!!!