Hola de nuevo a tós y tóas, qué barbaridad de mensajes, un besoten pa tós. No he podío escribí en tol dia con la leshe der trabajo acumulao, joé que no se puede uno í de vacasione, cuando shega de vuerta tiene shena hatta la papelera.
Os sigo contando cómo fueron nuestros días dolosmístico. Yo estaba toa acojoná polque úrtimamente, a donde iba la Mega, iba er megacopo siguiéndola comuna sombra. Y malamente empesamo polque tol camino desde que empesamo a subí montaña hatta que llegamo a la pensione balbona, y luego toa la noshe estuvo nevando. Así que la Mega etaba shán má mosqueá que un pavo, disiendose a sí mimma: “verá tú como te has venío ar quinto cogno pa tirarte toa la semana escoñándote entre nieblas y temprestade pavorosa, como siempre”.
Asín que er primé dia empesó con argo de mosqueo mirando tol rato a las puñetera nube. Cuando terminamo de comprá los pase ettos supelmodelnos que te los pegas a una teta y ya se abren tóas las puertas y desidimo empesá a descoñarnos, justo en ese momento, descubrimo uno de los grandes poblemas dolomísticos que más nos jodería en los próssimos días, y que consiste básicamente en que pol aqueshas tierras no vieron Barriosésamo de pequeño, y no conosían la diferensia entre “serca” y “lejo”. Y como les daba iguá, pos lo mimmo te ponían un remonte ar finá dunapista, que te lo ponían tré kilómetro más pallá y tenía que pegarte una pateá con las botas y los esquises a cuesta que se te caían lagrimone como guevo de pascua. Eso nos pasó varias veses y la verdá é que era un cognazo. No vea pa bajá ar guevo ese der Boé, la de botancaso que tuvimo que pegá, crusá tré calle, dos cuestas y un puente. Vamo a vé, tanto pijerío y tanto kilometro de pitta, qué pasha ¿que no les quedaba aunque fuera una cutresilla der cuaternario pa ponerla dunlao a otro der pueblo? Que una está acostumbrá a siertas comodidade y tanto cashondeo ma tocao las narise un rato, que pa prásticá marsha asléstica sha se pone una otros trapitos má aprospiados a la situasión, y no toa la caterva de camiseta, forro polares y demá leshes arpinas, que a los sinco minuto de caminata yastaba yo ensharcaita de sudó y con el glamour pol los suelos. Leshe ya.
Meno má que nos lo tomamo con sierto humó (de perros, pero humó), y nos ibamos riendo de tó, y sino miren a mi marío intentando correspondé con su grásil y esberta figura ar icono que muestra la señá. Er jase lo que puede pero ettá claro que le farta elastisidá y equislibrio (y un poco de pesho), pero por sé mi marío le daré un osho con nueve, ea.
Una vé shegao a la esplaná de los remontes, uno ve que hay un guevo y una silla a la deresha, y otra silla a la isquierda. Y ustede se preguntarán: ¿y estaban serca? Pos no, señora, qué nesesidá hay, amo a vé, si utté tiene una esplaná como siete vese er bernabeu, ¿pa qué va a poné usté tós los remontes juntitos? Nada nada, tanta comodidá ni tanta pamplina, una silla en cá punta, y por si habíamos jodío poco la marrana, pa shegá a la silla é cuesta arriba. Qué prosdigio verdá? Si ya les digo shon que los arquitestos dolosmísticos no se qué coño hisieron en la clase de toposgrafía, polque tó les ha salío al peo.
Finasmente pillamo una silla plana de enlase con dos sonas que no tienen pendiente sufisiente pa unirse con pistas. Tó un detashe de ettas personas, polque seguro que eta silla la pusieron er año pasao despué de que murieran reventao vario esquiadore tras patearse la pradera.
Como verei, las vistas y lo paisaje son de pegá chillíos de bonitos, y también der frio que jasía, que en ese pasishito entre arboles no vea tu er biruji que corría.
Subiendo pol ese camino, pasando Colfosco y cogiendo un guevo en forma de piña, argo autóstono de la sona y muy común según vimo andispués, shegamo mú arriba y empesamo a bajá pa jasé tiempo y esperá ar resto de forero, que estaban en ValGardenia. De camino ar punto de reunión, jisimo arguna afotisho como etta, en la que se ve er famoso Val Mezdi, y arguno claros que ya anunsiaban la defisnitiva retirada der megacopo, pa alivio personá de esta gafe empesdernida.
Otra masravishosa vista del valle, con Corvara ar fondo, y er amigo Edu en primer plano
En etta bajadita la Mega esperimentó un suseso estrasensoriá que le puso los pelishos tós de punta, y é que de vé en cuando, ar í bajando la montaña, la Mega oía voses y cánticos estraños que paresían salí de su propio cuerpo, entre los que pudo distinguí, casi enmudesío por el bramío der viento, la cansión der torito der fari. No vea la sensasión de pavó que recorrió sus tuénstanos, hasta que la mú maripava se dio cuenta de la fuente de tós sus miedos, que no era otra cosa quel guarkitarki que la Carol le había dao pol la mañana y que shevaba corgao ar pesho debajo de la shaquetilla de esquiá. Y claro, las voses eran los demás foreros que shá estaban ar arcanse der shisme aqué, y que no paraban de jasé de las suyas en plan operasión triunfos arpino.
Finasmente, en el punto de encuentro, fueron materialisándose tós los foreros convocados por las fuersas de nevaspó, y se produsjo una secuensia de afotos má larga que en la entrega de los oscar. Aquí va una:
Y ahora se supone que shon tengo que desí los nombres de losquestán en la afotos, ¿no? ¿Y tiene que sé en argún orden en particulá o puedo jaserme la loca como siempre? Ea, pos eso, que como no me voy a acordá de tós, pos que pa cagarla hay tiempo. Un besote pa tós y tóas!!
Después de los efusivos saludos y presentasione, salimos tós pitando de nuevo pa la silla plana, y después pillamo er guebo der boé ese, que te sheva a una peaso de pista roja entre árboles que na má que de mirarla se le sierran a una las piennas de gustito. Aquí sus pongo una vista de esa pista, desde la montaña de enfrente:
Despué de bajaditas varias, hisimos un alto en el Col Alto, que era un lugá de lo má apropiado pa er idem, y tol mundo aproveshó pa devorá viandas variadas, y para visitas múrtiples a esos sitios donde siempre hay que bajá escaleras a botancasos, sha me entendéi.
Poco despué de etto, la Carol, la Mega y su marío abandonamo ar grupo y no bajamo ar pueblo, porque por indicasión de la Caro, teníamo que jasé no se qué leshe de un canto con los esquises, que se escurrían musho y tal, asín que había que cantarles argo. Grasias a la Carol y su intervensión, la Mega descubrió ar dia siguiente el pol qué había estado jasiendo er giliposhas los seis años que shevaba esquiando. Luego sus lo esplico polque é pa morirse de verguensa propia.
Despué de dejá los esquises en un lugá donde les iban a cantá no se qué, nos fuimos pa la balbona, y estas son las vistas que se disfrutaban desde nuettros aposentros:
En espera de la sena, estuvimo analisando los mapa de pistas der engendro aqué, y descubrimo argunos misterios que tendíamo que í resorviendo los dias posteriore. Por ejemplo:
- ¿Qué era ese dibujito de una bailarina que ponían de ves en cuando por las montañas?
- ¿Qué significaba un disbujito de argo que atravesaba un puesblo, y que luego le ponían un autobú dibujao ar lao? ¿Un aubotú sobre raile? ¿Un tranvia pa esquiadore?
- ¿Qué leshe é una cosa que no é ni carretera ni pitta, donde se ve un musñeco como estirao escurriéndose?
- ¿Qué diressión tiene esa pista asul que está dibujá en medio der pueblo de Arabba y que une un telesilla con un guevo, cada uno en una punta der pueblo? ¿quiere desí que é una pitta de gravedá sero, que sescurre en los dó sentidos?
- ¿Qué significa ese telesqui donde los muñeco en vé de está arrastraos están corgaos como jamone?
- ¿Qué cohone hasía un telesquí con una pista asul má pequeña que er chanadús en er quinto cogno, solo y sin nada más arrededó? ¿Quiere desirse que arguien se coge un coshe y se planta a cuarenta kilometro montaña arriba, se pone tól equipo, y se sube un telesqui de tressiento metros, y luego se vuerve ar coshe tan contento, como si subiera subido ar everés?
No lo sabemo, pero nos intriga. La Mega tiene que reconosé que en esta ocasión las costumbres locales la han sobrepasao un poco, y esa farta genéstica de persessión de las distansias shega a sé argo molesta, la verdá. Arguno de estos misterios se irían resorviendo en los siguientes dias, pero otros quedarán irresolutos pa posteriores essploradores.
Er caso é que allí estabamos en er comedó, sumidos en nuetras deliberasione sobre los misterios que nos deparaban aqueshos intrinscados mapas, cuando aparesió Frau Blújer a reprendelnos polque habíamo shegao mú tarde a sená. Y eran las siete y media de la tarde, cágate lorilai. La mega instintivamente jiso acopio de panesillos y planeó una ruta de escape pa intentá comprá chuches en er pueblo antes de que serraran las tiendas, en previsión de la hambruna que asolaría las habitasiones 6 y 7 de la Balbona allá pol las 11 de la noshe, cuando la crema de petí puá de la abuela Balbona estuviese shan en los talone. Tó fue infrustuoso, polque claro, pa podé comé a las 7, hay que serrá las tiendas antes.
Lo disho, las pugneteras costumbres locales empesaban a desquisiá a la Mega. Menos má que lalemana sentendía con Frau Blújer y nos tradusía lo que ponía en la carta, polque si ensima de sená a la hora de las gallina nos pilla de sorpresa un menú tirolé de vete tu a sabé qué verdulaga, la Frau Blújer sale con la ensaladera por sombrero. Pero no, la merienda-sena estaba rica y abundante, y el estómago de la Mega se acostumbró en pocos dias a aquel horario montañero tan estravagante.
Ea, como é propio de la mega, que se enrolla como las persiana, éto sheva pinta de ser má tocho quel quijote, y solo he contao un dia. Bueno, prometo que mañana abrevio un poco y me siño a las fotishos y a los acontesimientos puros y duros. Sus dejo de momento que se me sierran los ojos y empieso a desí má tontería de lo habituá.
Buenas noshes a tós y tóas!!