No me extraña nada que te hirviera la sangre.
Yo creo que no lo habría dejado así, no sé.
Supongo que me habría pasado como a ti al principio pero, al reaccionar, habría bajado a hablar con el susodicho cuidador de la telesilla para echarle un sermón y desahogarme; que se trague otro el mal rato y aguante el chaparrón.
Y según cúal fuera su reacción, me pensaría el hacer alguna otra cosa.
A lo mejor al hablar con el susodicho remontero te sorprendes con lo que te dice al respecto de los surferillos esos u otras cosa que te puede contar...
Ahora bien, a toro pasado es fácil hablar, verdad???
Saludos,