¡¡Hermosos peplos, vive Dios, cuanta lozanía!!
Los griegos eran muy aficionados a poner adjetivos a las personas o comunidades, así a una diosa le llamaban "leucolenos" la de los blancos brazos, a otra "glaucopis" ojos de lechuza, a Aquiles le llamaban "podás okus" o rápido de pies, a los aqueos, una de las familias troyanas, les llamaban los de las hermosas glebas. Por lo visto era una raza de fuertes pantorrillas que cubrían con una especie de polainas (las glebas) bellamente decoradas.
Las mujeres griegas lucían unas hermosas túnicas plisadas con un cinturón debajo del pecho, que además de resaltar los pechos, los dejaban al descubierto (no se si habeis visto las cariátides). Estas túnicas se llamaban "peplum" y había unas mujeres en la Ilíada a las que definía como de "bellos peplos".
El bueno de Homero, que aunque ciego no era manco, parece ser que tenía catalogadas a cierta raza de mujeres, a las que los peplos los tenían que sentar de maravilla. Esta podría ser una de ellas