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fugitibo
Mi estancia en ceuta, durante el periodo de instrucción militar obligatoria, la mili, fue bastante provechosa. Pese a pasar en el calabozo 7 de los 9 meses que allí permaneciera por razones que no vienen al caso, saco conclusiones totalmente positivas de mi experiencia sureña. Debo hacer un paréntesis en este punto puesto que, tal vez, el lector más aventajado ha esbozado una sonrisa al comprobar como, únicamente separadas por una coma, se encuentran las palabras "caso" y "saco", formadas por las mismas letras y solamente ordenadas de diferente manera. Es la grandeza de nuestro idioma. Como iba diciendo, mi instrucción ceutí fue del todo positiva en temas cien por cien ajenos a la milicia.
Aprendí a comerme los macarrones que daban en la celda sin romperme los dientes. Cuando era un experto en este tema me faltaban un incisivo y dos premolares, el cabrón del Cabo Cañaveral decía que le gustaban asi, "al dente", cuando en realidad quería decir crudos.
Y ahora viene la parte interesante, tan interesante como necesaria de una introducción breve y sincera como la que precede a estas letras. Compartí celda durante 5 de los 7 meses que estuve en cautiverio, me gusta llamarlo así, cautiverio, con un estudiante de física de la Vajol. El tipo era de lo más tozudo y no hacía más que hablarme en catalán pese a los problemas que le comportaban, no por otra cosa me estaba haciendo compañía. Dediqué los 3 primeros meses de su compañía a aprender catalán, idioma que ahora domino gracias a aquel trimestre intensivo. Ahora viajo a Barcelona y pido el pantumaca con una soltura que asusta. A lo que iba, una vez aprendido el idioma me enseñó unas cuantas lecciones de meteorología, ya sabéis, disciplina íntimamente atada a la física. Al principio todo eran mesoescalas, convecciones, cizalladuras y demás conceptos que flotaban en la atmósfera de la celda sin organización alguna. Pero poco a poco empecé a relacionar dichos conceptos y hoy puedo hacer un pronóstico en catalán de alto nivel. El único problema es ese, lo aprendí en catalán y no he encontrado la manera de hablar de meteorología en otro idioma, podéis imaginaros lo que son mis conversaciones en el ascensor, esas que siempre versan sobre cuestiones meteorológicas.
Finalmente llego al punto que puede interesaros. Tras un vistazo rápido al cielo y a unos mapas meteorológicos, compruebo que de cara a la semana que viene, cullons, a partir del martes-miércoles, existe una marcada posibilidad de la llegada de nieve a nuestras montañas, si us plau. Se infiere una nortada con tintes de noroestada que sin duda supondría el primer episodio de nevadas para el norte peninsular, sobre todo para las estaciones occidentales de Huesca, para Baqueira, Andorra, pirineo oriental, y pirineo francés, renoi. Con un poco de suerte y de cumplirse los pronósticos, caram, podríamos ver nieve en ciudades como Burgos, Vitoria, etc.
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Mi estancia en ceuta, durante el periodo de instrucción militar obligatoria, la mili, fue bastante provechosa. Pese a pasar en el calabozo 7 de los 9 meses que allí permaneciera por razones que no vienen al caso, saco conclusiones totalmente positivas de mi experiencia sureña. Debo hacer un paréntesis en este punto puesto que, tal vez, el lector más aventajado ha esbozado una sonrisa al comprobar como, únicamente separadas por una coma, se encuentran las palabras "caso" y "saco", formadas por las mismas letras y solamente ordenadas de diferente manera. Es la grandeza de nuestro idioma. Como iba diciendo, mi instrucción ceutí fue del todo positiva en temas cien por cien ajenos a la milicia.
Aprendí a comerme los macarrones que daban en la celda sin romperme los dientes. Cuando era un experto en este tema me faltaban un incisivo y dos premolares, el cabrón del Cabo Cañaveral decía que le gustaban asi, "al dente", cuando en realidad quería decir crudos.
Y ahora viene la parte interesante, tan interesante como necesaria de una introducción breve y sincera como la que precede a estas letras. Compartí celda durante 5 de los 7 meses que estuve en cautiverio, me gusta llamarlo así, cautiverio, con un estudiante de física de la Vajol. El tipo era de lo más tozudo y no hacía más que hablarme en catalán pese a los problemas que le comportaban, no por otra cosa me estaba haciendo compañía. Dediqué los 3 primeros meses de su compañía a aprender catalán, idioma que ahora domino gracias a aquel trimestre intensivo. Ahora viajo a Barcelona y pido el pantumaca con una soltura que asusta. A lo que iba, una vez aprendido el idioma me enseñó unas cuantas lecciones de meteorología, ya sabéis, disciplina íntimamente atada a la física. Al principio todo eran mesoescalas, convecciones, cizalladuras y demás conceptos que flotaban en la atmósfera de la celda sin organización alguna. Pero poco a poco empecé a relacionar dichos conceptos y hoy puedo hacer un pronóstico en catalán de alto nivel. El único problema es ese, lo aprendí en catalán y no he encontrado la manera de hablar de meteorología en otro idioma, podéis imaginaros lo que son mis conversaciones en el ascensor, esas que siempre versan sobre cuestiones meteorológicas.
Finalmente llego al punto que puede interesaros. Tras un vistazo rápido al cielo y a unos mapas meteorológicos, compruebo que de cara a la semana que viene, cullons, a partir del martes-miércoles, existe una marcada posibilidad de la llegada de nieve a nuestras montañas, si us plau. Se infiere una nortada con tintes de noroestada que sin duda supondría el primer episodio de nevadas para el norte peninsular, sobre todo para las estaciones occidentales de Huesca, para Baqueira, Andorra, pirineo oriental, y pirineo francés, renoi. Con un poco de suerte y de cumplirse los pronósticos, caram, podríamos ver nieve en ciudades como Burgos, Vitoria, etc.
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