Al jugador Michel del Real Madrid le llamaban "el agonías", porque quería hacerlo él sólo todo, y al final fallaba.
Pues en estos grupos de gente que va a esquiar fuera siempre hay los clásicos agonías que se creen que se les va a derretir la nieve antes de empezar a esquiar o que no les va a dar tiempo a recorrer todas las pistas de esos magníficos lugares.
Los agonías se levantan cuando aún los rosados dedos de la aurora apenas rozan las cumbres alpinas y empiezan a formar cola para el desayuno, asombrando al pobre personal del hotel que los miran como bichos raros.
Van llegando al desayuno con las sudaderas, las pantunflas, ellos sin afeitar y ellas sin maquillar y desayunan como los pavos. Por supuesto que los que llegan los últimos porque a lo mejor se han detenido a practicar el sexo matinal, son severamente advertidos de que no se espera a nadie y que a las X horas, siempre una hora antes de que abra el primer remonte, todo el mundo debe estar con las botas puestas y los esquís preparados en el punto de encuentro.
Salen dsparados, siempre tras el lider (ya hablaremos del lidership en otro post), poque quieren estar los primeros en la cola del primer remonte, para llegar los primeros a las pistas.
Por supuesto que l@ que llega tarde al punto de encuentro, con las botas sin abrochar y jadeando ya de mañana se lleva la primera bronca, primero de su marido o legítimo poseedor y si hay confianza , del resto de los participantes.
Y luego el objetivo es el de bajar kilómetros y kilómetros sin detenerse y agotar el día hasta la última hora, a riesgo de perder el último remonte y trener que volver en un carísimo taxi.
Si alguien quiere pararse a tomarse una cerveza, se le llama abiertamente borracho, si las chicas quieren ir al wc, se las llama meonas y si hay algún reportero gráfico en el grupo, se encuentra con que no le da tiempo ni a preparar la máquina para inmortalizar esos únicos momentos, porque los pájaros han volado antes de posar.
Frente a este esquí agónico, quiero proponeros el esquí señor.
La pareja se despierta. El alivia la próstata y abre las ventanas para ver el día, deseando a veces que caiga una del carajo y no salir de la cama en todo el día.
Aprovecha la trempera matinera para cumplir sus deberes de pareja. Ella refunfuña, pero al final comprende que es el mejor modo de empezar el día.
Ponen la TV y ven los partes de nieve.
Se asean, se afeitan y se ponen de apreski.
Aparecen en la sala de desayuno con la mañana ya empezada y entrando el sol por las ventanas. Se hacen proyectos para el día y sobre todo se desayuna bien, porque ya habrán repuesto todos los croisants, todo el bacon y todos los huevos que se han comido los agonías matinales.
Tras el desayuno, hay que hacer las necesidades, ya que a las pistas conviene ir cagad@ y mead@, si se me permite la expresión.Mientras se hacen esas necesidades biológicas, se ilustra uno con el plano de pistas a ver por donde va a discurrir la mañana, sobre todo pensando en donde se va a hacer el alto para almorzar.
Decía el fundador de la Editorial Planeta, M. Lara, que un negocio que no daba para levantarse a las doce, ni es negocio ni es nada.
Pues bien, yo digo que un esquiador que aparece en las pistas antes de las 10:30 es un siervo de la nieve.
Y luego hay que buscar las pistas más bonitas, en las que haya menos gente. No ir a desvirgar negras como si uno fuera un ricachon de esos del sur de norteamérica en el siglo XIX.
Y se para uno en los sitios bonitos. Y se hacen fotos, para ponerlas luego en "internés", y por supuesto si hay algún chico a chica disponibles se l@ trabaja un@ para ver lo que cae fuera de las pistas.
Ah, y la hora de comer es sagrada.
Yo recuerdo a nuestros entrañables amigos del grupo los Panchos, que nos acompañaron en varias expediciones alpinas, que a las 13:00 o.clok. se detenian a almorzar. Aperitivos con cervezas varias, por aquello de la hidratación, dos platos, postre y abundante snaps o grappa.
Lo normal es que sobre las 15:00 o un poco más tarde, si es que no te has pasado con la bebida, esquíes como una hora para hacer la digestión.
Y sobre las 16:00 a la happy hour. Eso es sagrado en Europa.
Como vereis, un agonías de la nieve esquía ¡8 horas diarias!
Y un señor de la nieve, como mucho de 3 a 4 horas.
Y los dos recorren el mismo sitio, utilizan las mismas pistas y disfrutan de los mismos paisajes.
Así que de vosotros depende ser agonías o ser señores.
Yo ya os he avisado.
saludos