Porque el esquí es un deporte muy agradecido.
En cuanto se domina la cuña ya puedes ir por todos lados y tu mismo te vas regulando tu nivel de esfuerzo. Es un deporte aeróbico, placentero y que además suele realizarse al aire libre, con buen tiempo y en espacios muy bonitos.
Eso hace al esquiador optimista.
El problema empieza cuando te comparas con otros. Hay quien se pasa todo el rato en las pistas como la madrastra de Blancanieves preguntando ¿quien esquía mejor?
Otro problema es cuando utilizas el esquí como el sistema de transporte más rápido sin ayudas externas. Hay algun@s que pretenden batir el récord del kilómetro lanzado sin desplazarse a las pistas ad hoc instaladas en Cervinia (Italia), con peligro evidente para su integridad física y para los demás,
Pero disfrutan un huevo notando el vientecillo rugir en sus orejas y además ahora con la moda de los cascos se ven mismamente como el Body Miller ese.Tambien disfrutan creyendo que todo el mundo los mira.
Y no es verdad, lo que hacen es apartarse y mentarles la madre
Luego están los que se compran libros. Es algo parecido a los libros sobre vida sexual sana, que cuando se intenta poner en práctica lo que está en los libros, la cosa no sale bien. Pero mientras ojean los libros se lo pasan fenomenal, identificándose con el escritor.
Esta gente suele pasar del autodidastismo doctrinario a la contratación de profesores, que por el método del ensayo-error, van intentando distintas posturas.
Incluso en eso se divierte la gente. Piénsese que el kama-sutra y el ananga-ranga más que libros de sexo son libros de posturas
Y la verdad es que en las pistas se ven "posturitas" de lo más sugerentes, lo que hace que sea un disfrute, si no para el que las ejecuta, si para el que las presencia
Pero lo mejor del esquí es que es muy simple y al mismo tiempo freudiano
El esquí alpino es una cuestión de cintura para abajo. De cintura para arriba, pues eso, el lema de la guardia civil: vista al frente (valle) paso corto (brazos adelantados) y mala leche (valor).
De cintura para abajo hay que ir sueltos. Los piés separados prudentemente, lo cual es una garantía de estabilidad y no una necesidad exhibicionista como la del tío de la gabardina, buena prise de carres (que así le llaman los franceses a meter los cantos) y poca cosa más.
La cuestión de la toma de cantos es muy importante, porque además de servir para girar sirve para no derrapar y salirse por la tengente, como el Maragall ese de la Generalitat.
Pero también tiene sus ventajas: es imposible meter el canto exterior (aunque hay virtuosos incluso para eso

), por lo cual no tienes que pensar que cantos metes. Sólo puedes meter unos, los de fuera, luego no pienses en ello.
Y por último la tan traída y llevada cuestión de los pesos. Que si en el esquí de afuera, que si en los dos que si en el de adentro.
Ahí funciona el método ensayo-error. Vas probando y como mejor te salgan los virajes, pues tu mismo.
Lo que puedo garantizaros es que si echais el peso en el esquí interior como veis que hacen los de la Copa del Mundo os podeis meter una buena hostia.
En fin, que ya veis que esquiar es muy, pero que muy fácil...os lo digo yo, que mi problema no es esquiar, es el ponerme encima de los esquís y sobre todo no caerme, porque si me caigo, no me pouedo levantar y me tienen que izar como a los dinosaurios del Museo de Ciencias Naturales de Madrid.
Saludos, a disfrutar de la nieve.