Es difícil encontrar un rato para hacer un reportaje, y más en estas fechas. Pero en cuanto me sumerjo en mis recuerdos y en las toneladas de fotos que me traje de Austria este mes de Diciembre, en seguida me entran las ganas de contaros cómo culminó mi viaje al Ötztal.
Y los próximos dos días tocaba el plato fuerte del viaje, Sölden. Y no porque sea una estación más potente que Obergurgl (que sin duda lo es) sino porque nos esperaban 48 horas de tiempo estable, sol… y frío, mucho frío. Hubo momentos de -20º. Esquiando se aguanta todo, pero en cuando te paras 5 minutos, estás perdido. Benditas capotas de los telesillas, telecabinas y demás remontes cubiertos, qué sería de los españolitos sin ellas… A mí que me den los 40 gradacos de la Gran Vía madrileña en Agosto, que para fríos polares no estoy hecho.
Pero bueno, empezaremos por el principio. Sölden es una estación grande, muy grande. Los 147 kilómetros de pistas que figuran sobre el papel dan mucho más de sí de lo que parece. ¿Sölden puede ser una estación para una semana? Perfectamente. Cunden mucho. En dos días repetimos poquísimas pistas y más o menos lo bajamos todo. Pero sin parar de esquiar y aprovechando bien la jornada.
Creo que pocas veces he pillado una nieve tan buena con tantas ganas. Después de dos días de niebla en Gurgl, dábamos saltos de alegría cuando mirábamos por la ventana de nuestro apartamento. Esto era lo que veíamos… por primera vez en 3 días teníamos horizonte.
Así que pensamos en planificar los días. Después de conocer Sölden, pensamos que el típico recorrido que suele hacer todo el mundo que la visita en un día desmerece bastante la estación. Quizás sea mejor sacrificar ciertas zonas para poder bajar más pistas de las que merecen de verdad la pena. Las que marcan la diferencia: desniveles de más de 1000 metros que empiezan en montañas y acaban en bosques.
El área esquiable tiene tres zonas diferentes. Gaislachkogl, Giggihoch y los glaciares (Tiefenbach y Rettenbach). Además, hay una zona adicional que conecta Giggi con Rettenbach. Sólo sirve de enlace, es sosita y aburrida, parece uhhhhm ¿Astún? Sin menospreciar, me refiero a que las pistas son cortas y de pequeños desniveles, como en España. Puestos a pedir, claro, porque los modernos remontes, la anchura de las pistas, la poca gente y sobre todo los paisajes, no dejan lugar a dudas. Estamos en Alpes y aquí cada metro de pista es diferente.
Así que en nuestra estancia en Sölden, todos los días repetimos el mismo esquema, que es el que os voy a contar ahora mismo. Subimos a la estación por el Gaislachkoglbahn, remonte que el año que viene será modernizado. 1700 metros de desnivel de un solo tiro y toda una montaña a nuestros pies para bajar al pueblo.
La única pista que sale de la cumbre del Gaislachkogl es espectacular. Tanto por sus vistas como por su longitud, palas y desnivel. Es totalmente imprescindible hacer esta bajada, y hasta repetirla. Primero, es un camino encajonado, después se va ensanchando, buscando las zonas más suaves que permite el relieve, y poco a poco se empieza a dividir en variantes que se dirigen hacia diferentes zonas de la montaña: Giggohoch, la estación intermedia o la zona izquierda de la estación, la más remota y solitaria. Ojo, que en la zona superior hay una tremenda pala de unos 500 metros de longitud que calienta las piernas…y sería una buena negra en España.
Nosotros estuvimos toda la mañana en la zona. Alternando bajadas al pueblo (algunas por pistas marcadas y otras por caminos que nos encontramos) con remontes de la zona. Aquí se puede esquiar casi media hora tranquilamente sin coger ningún medio mecánico.
Las bajadas al pueblo son increíbles. Y la llegada a Innerwald (la aldea que se encuentra justo encima de “Sölden city”, preciosa. El típico pueblo de Heidi pero con unos monstruos por las esquinas escupiendo nieve 24 horas al día. Vaya invento los cañones de baja presión. Los colocan donde hace falta nieve, dos o tres juntos si es necesario, y mueven nieve con las máquinas continuamente. Un trabajo de chinos, ya que aunque veáis muchísimo blanco en las fotos, de 1600 metros para abajo no habría más de 10 o 15 centímetros.
En este remonte, a la izquierda del todo, hicimos un par de bajadas impresionantes. ¡No os lo perdáis!
Más de 500 metros de desnivel que se suben en muy pocos minutos. Como veis, aquí prácticamente todas las sillas son desembragables y con capota.
Por cierto, no sé si os habéis fijado en esa mole blanca y afilada que se ve cerrando el valle. En la foto anterior, justo entre la silla y la pilona. ¡Eso es Hochgurl! En esta foto que sigue se vuelve a apreciar muy bien, justo al fondo.
Y como había mucha nieve recién caída, polvo seco y suelto de la mejor calidad, no me pude resistir a trazar mis primeras líneas en la nieve. No tengo mucha técnica en esquí fuera de pista (cómo me duelen las piernaaaaaaas) pero hago mis pinitos.
Seguimos en un rato :D
Editado 1 vez/veces. Última edición el 30/12/2009 10:51 por vladd.