Donde no hay publicidad, resplandece la verdad, ese era el lema de la extinta y famosa Codorniz, "la revista más audaz para el lector más inteligente", y la única forma de escribir con cierta libertad sin ser censurado, o incluso metido en la cárcel por la siniestra dictadura franquista.
Querido Camperski, creo que te has introducido en la saga familiar sin tener idea de que va la cosa. Como progenitor de Pepe Nevasport, y en aras del famoso principio de "causa causarum, causa causorum, o lo que es lo mismo, el que es causa de la causa es causa del mal causado

, me creo en la obligación de intervenir para informar de alguien que ya va teniendo una cierta repercusión pública muy a su pesar (Filomeno a mi pesar, decía Torrente Ballester) y en contra de mi penúltima decisión de no escribir en un foro donde se me censura
En un flash back de mi curriculum vitae (discurrir de la vida) me sitúo a las 21:50 horas del día 4 de febrero de l97*.
En ese día una chica a la que por no haber sitio en Andorra, se le ocurrió venir a Sierra Nevada a esquiar cuatro años antes, se puso de parto. Entonces en S. Nevada ni había vándalos, ni chorizos ni gilipollas.Ni tampoco las chicas se quedaban embarazadas, así como así, en las cumbres penibéticas, como opinaban las beatonas madres de las chicas granadinas que prohibían a sus vírginales hijas subir a S. Nevada por temor a un embarazo nevadensis.
Pues bien, esta chica, buena esquiadora, venía del Pirineo, del bressol (cuna) de Cataluña (Ripoll) y fijó su residencia y su vida en Granada. No todos el mundo se iba a Cataluña, también había catalan@s que se bajaban al moro.
En la sala de espera del hospital, y mientras oíamos los gritos de la parturienta, como si estuviera bajando por nieve polvo, había grandes y conspicuos esquiadores y amigos. Campeones universitarios de esquí (ahora hombre famoso andalusí) miembros del equipo nacional de esquí, un entrenador de esquí alpino aficionado a las putas y los pocos amigos de siempre.
La abuela de Pepe Nevasport (q.e.p.d.) dijo aquello de: ¡es un niño! (entonces no había ecografías detectoras precoces de la sexualidad) y yo le dije a mi amigo Pelos Blacos (que entonces los tenía negros): Asómate y dime si es normal....!
Salió diciendo: ¡parece un obispico!. Yo creía que era una referencia a la potencia testicular del episcopado español, uno de cuyos más conspicuos ejemplares era su tío-abuelo.
Pero no, era que lo habían extraído del útero materno con unas ventosas, algo así como la goma de desatrancar fregaderos (con perdon).
Me preocupó enormemente que ese balon de rugbi que tenía por cabeza no cambiase de forma y tentado estuve de apretar como si fuera un melón.
La cosa (la cabeza) se arregló pronto y creció sano, fuerte y con una espléndida cabellera rubia

, tal como el principito Borbón al que se parecía extraordinariamente.
Con 2 años de edad nos lo llevamos a pasar las navidades a Innsbruck. Le encantaba revolcarse en la nieve y nunca tenía frío.Me acuerdo que al entrar en el maravilloso Valle del Inn, todo nevado (por cierto dentro de unos días estaré por allí) su abuela materna le arreó una hostia de mucho respeto, lo que lo hizo llorar.
Parece ser que esa era una costumbre ancestral de sus bisabuelos franceses-pirenaicos por parte de madre. Arreaban una hostia a los chicos para que guardesen en su memoria los momentos más sublimes
Fueron unas buenas navidades, blancas como todas las de su vida. Paseaba en trineo por las laderas de Nordkette-Seegrube y a punto estuvo de que nos echaran del hotel familiar porque se empeñó en cantar la "gallina turuleta", tras el tradicional cántico del Stille Nacht (Noche de paz) entonado con impresionante fervor religioso y un fuerte savor a snapp por todos los huéspedes, siguiendo la tradición de un tal Grüber, que lo cantó por priemera vez en esa ciudad, acompañado de una guitarra y en busca de unas cuantos céntimos de aguinaldo.
Luego, a partir de los 5 años, y durante 3 vivió en S. Nevada, donde yo trabajaba.
Yo no he sido nunca partidario de que los niños empiecen a esquiar desde pequeños. El esquí es una cosa para mayores (y si no fijaros en mí), pero lsu madre, por quitáselo de encima, lo echaba a la calle a las 9 de la mañana, escaso de ropa.
Para evitar el frío, se ponía una careta de una animal, y con ella se iba a las pistas. Mi amigo que e.p.d. Ángel Sanz, entonces director de la E.E.E., la ÚNICA escuela de esquí que había en S. nevada

, lo tomó bajo su tutela y se convirtió en la mascota de los profesores.Hacía gracia verlo bajar en cuña, todo un enano de 5 años y con la careta de animal. Su ídolo era un tal Buho, un ex.esquiador del equipo nacional, buen chico, pero un poco pirado, que se dedicaba entonces al esquí acrobático, y por cierto terminó con un collarin ortopédico.
Se pasaba el día esquiando con ellos. Especial referencia a Guillermo y a José Antonio, el famoso Ardilla Asturiano, que se lo llevaban a esa tierna edad, responsabilizándose de la integridad del hereu de la familia.
Luego vino el traslado a Huelva, y un cierto paréntesis en eso del vivir de forma continuada sobre la nieve.
Hombre, decir que al llegar a Huelva se dió cuenta de que no había nieve, es bastante obvio, aunque yo tengo en mis oficinas unas magníficas fotos de Huelva nevada en el año 1956.
Y aunque en Huelva no descubrió la nieve, si descubrió la informática. Le regalamos un spectrum usado, lo desarmó y volvió a armarlo.Esto en cuanto a a la máquina se refiere, porque en cuanto a los programas, tuve que atender alguna que otra airada reclamación de pades de alumnos de su Instituto a los que los juegos programados por mi cibernético vástago y vendidos a la escandalosa cifra (entonces) de mil pesetas, no le funcionaban.
Luego, tras su año americano, se fué a estudiar a Granada, un sitio donde uno se divierte mucho y se estudia poco (o si no que me lo pregunten a mí).
En el segundo año de carrera, o por lo menos de matrícula, dijo que quería trabajar y estudiar. Le dije que eso era muy difícil, pero no me opuse. Nunca me he opuesto a nada de lo que quieren mis hijos.Me acuerdo el día, el sitio y la hora en la que hizo la prueba para agregado, como también me acuerdo que le dije al director de la escuela que si no servía que no lo admitiese.
A lo mejor perdíamos un gran esquiador y ganábamos un buen economista......
Pero no pudo ser, y el fluir natural de las cosas y de la familia conduce a la nieve, sin remedio. Es nuestro sino inevitable ¡que se la va a hacer! Nuestra familia debe tener un gen esquiador.
Luego emigró a una Isla llena de alemanes barrigudos y bebedores de cerveza. Las pasó putas. Trabajó mucho y bien.
Suerte tiene de su compañera Cristina, que le ayuda en todo.
Y en cuanto a Nevasport.com recuerdo cuando me pidió mi tarjeta para dar de alta la página en un servidor de Chicago, creo recordar.
Y ahora tiene much@s amig@s e incluso admirador@s y quien le escribe biografías como Camperski.
Pero un sólo consejo te doy: ya que por tus genes estás y estarás ternamente encadenado a la nieve, intenta ser libre.Libre de todo, de tu padre, de tu madre, e incluso de ti mismo.
Porque la libertad es el oxígeno del hombre....
Y sin oxígeno no hay vida.
Y deja de fumar, coño!
Felicidades te desea tu padre.