Buenas tardes en España, mañana aquí en Santiago.
Hoy nos está lloviendo y hemos decidido tomar un día de descanso por lo que aprovecho para escribiros una crónica de lo que estamos viviendo por estos lares. Las fotos en Septiembre by Recal.
El lunes
segundo día de esquí pasado decidimos ir al
Portillo, ya que nos habían hablado muy bien de esta estación, y efectivamente, no defraudó, aunque como siempre, cuando te creas unas expectativas quizás esperes aún más de lo que realmente nos encontramos.
Comentar que el Portillo está a algo así como 180 Km. de Santiago, por lo que tardamos como 2 horas y media en llegar. Como curiosidad, para llegar a esta estación hay que tomar la carretera internacional que lleva a Mendoza (Argentina), por lo que el tráfico de camiones de mercancías es muy elevado. Según se llega existe un puerto seco en el que se utiliza para carga y descarga y se llegan a formar colas de espera de hasta 30 km.

lo que hace que muchos camioneros tengan que esperar un día para poder cargar o descargar.
La subida a la estación tiene unas vistas espectaculares. La carretera atraviesa una zona de frecuentes avalanchas, de hecho, vimos los restos de unas cuantas, pero al ser carretera internacional, lo tienen todo pensado, y construyen lo que llaman cobertizos, que están numerados y no son más que túneles construidos con el único propósito de que los aludes pasen por encima de ellos. Todos los cobertizos tenían restos de aludes.
El último de los cobertizos además se utiliza para que pasen las pistas del Portillo por encima, lo que significa que se esquía en cierta parte de la estación por encima de una carretera internacional y viendo circular a los camiones. Algo similar a lo que ocurre en los Tres Valles (Alpes).
Cuando llegamos lo que vemos es una estación enclavada en mitad de un valle, donde en el centro existe un lago y en ambas laderas existen remontes. Desde luego, el paisaje es espectacular.
La nieve no estaba tan buena como en Valle Nevado pero era bastante aceptable. Cosas que nos llamaron la atención.
Los andariveles o arrastres para cuatro o cinco personas. Divertidos ellos, pero sólo pueden utilizarlo personas con buen nivel de esquí, ya que van muy rápido y el trayecto no es totalmente plano, ademas de que daban acceso a pistas sin pisar y con gran desnivel.
La sensación es como de estar esquiando hacia arriba. Fue muy divertido y hasta dábamos saltos involuntarios en el trayecto debido a los baches que había por medio del trayecto de subida. Realmente es difícil mantenerse en equilibrio en estos remontes.
También nos llamó la atención que fuera una zona de aludes y en el centro del valle el lago. Sólo hay un hotel y aquí viene una primera crítica a las estaciones chilenas. El apreskí es prácticamente inexistente. Eso sí, tenían una piscina termal en la que se estaban bañando un montón de brasileñas y apunto estuvimos de caer con los esquís a la piscina, jajaja.
Otra de las cosas de las que estoy más sorprendido, y no sólo del Portillo, sino de las tres estaciones en las que hemos esquiado es el
excelente trato al cliente. Aquí te tratan con muchísima educación y se desviven para que estés en todo momento cómodo, hasta tal punto que cuando fuimos a comer, en el local donde pedimos la comida, tuvieron la delicadeza de sacarnos las bandejas a la mesa en la que estábamos sentados para que no nos cayéramos y nos quedáramos sin comida. En los remontes, como ya dije en la otra crónica, al menos tres personas, una para controlar la cola, otro para sujetar la silla y otro para parar la silla por si hay algún problema. Esto es impensable en España.
Y esto es lo que más llama la atención del Portillo, al menos por mi parte.
Día 3 - El Colorado
Ayer decidimos ir al Colorado, ya que debido a las previsiones de nieve, no queríamos ir a una de las grandes. Amaneción soleado, como los dos días anteriores, aunque a partir de las 14.00 h. se cubrió y se colocó una niebla muy espesa que impedía ver más allá de los 10-15 metros.
Como siempre, en estas estaciones lo que prima es la seguridad, así que cuando se nos echó la niebla encima, sonó una alarma que se podía oir en toda la estación, con sonido similar a las alarmas de ataques aéreos de la segunda guerra mundial, jejeje, y según nos explicaron, cuando suena significa que vienen condiciones meteorológicas muy peligrosas y que conviene dejar de esquiar, cosa que así hicimos. En este caso fue la niebla y realmente era peligroso porque puedes acabar perdido en medio de ninguna parte. Me gustó mucho este detalle.
En cuanto a la estación, me recordaba mucho a Valdesquí, una estación donde casi todas las pistas son iguales, a excepción de la pista que mira hacia Valle Nevado, y por tanto, resulta un poco monótono. De las tres estaciones, ésta es la que menos me ha gustado. Aún así, las pistas son muy largas y se puede disfrutar de ellas, sobre todos si, como a mí, os gusta correr en condiciones de seguridad.
La nieve estaba dura, pero MUY BIEN pisada, lo que permitía, junto a la baja densidad de esquiadores, correr de lo lindo.
Es más, los equipos canadiense y polacos de esquí estaban entrenando ayer en El Colorado, lo que es toda una gozada. Verlos esquiar es una maravilla, y tenían las condiciones ideales para entrenar. Tenían copadas varias pistas, a las que no podíamos acceder, pero esto es algo que a mí no me molesta en absoluto, ya sólo por verlos merece la pena.
Las pruebas que estaban entrenando eran, slalom, gigante y baches, espectacular verlos dar botes por las bañeras a toda leche.
Otra de las cosas que me llamó la atención es que tenían un park con una inmensa cantidad de saltos, y todo tipo de aparatos para subirse en ellos. Medía más de un kilómetro de longitud y habían dos filas de saltos. Yo no he visto un park tan grande ni en los Alpes.
Y otra curiosidad en cuanto al trato al cliente. Cuando fuimos a comer, debido a que ya estaba entrando la niebla, decidimos ir a un restaurante que tenía terraza y luego un lugar cubierto, en el que no había nadie. Preguntamos si podíamos comer dentro, y en vez de ponernos pegas diciendo que el sitio estaba cerrado, nos lo abrieron, y nos encendieron la chimenea SOLO PARA NOSOTROS, un detallazo por su parte. Además de que nos trajeron de nuevo la comida, no tuvimos que esperar de pie por ella.
Es lo que más destaco en estas estaciones. EL EXCELENTE TRATO AL CLIENTE. Insuperable, es que ni en Austria.
Y como todo no van a ser alabanzas, una de las cosas que no me gusta de estas estaciones es, quizás, el elitismo que se vive en ellas. Aquí sólo esquian las clases pudientes y el resto ni se molesta en subir. Son las pocas pegas que se le pueden sacar a estas estaciones, donde es realmente difícil hablar mal de ellas.
Hoy conoceremos, por fin a Chilenoski, y mañana iremos a esquiar con él a Valle Nevado. Ya estamos deseando conocerle y estamos seguro de que nos espera un gran día de esquí y una buena tarde de cañas.
Mañana o pasado MÁS