Hola amig@s!! Despues de leer todos los post, os voy a contar el porque empezé a esquiar y quizas sea el mas inusual (sin duda).
Todo empezó en Noviembre de 1995 cuando empezé la mili en Aizoain-Pamplona y mi único objetivo era esforzarme lo minimo y salir de juergota lo máximo (no sabia lo que me esperaba). Para ello me apunté a sacarme lo del carnet de camión pero como tenia 19 años, pasaron de mi como de comer mier** y me dieron a elegir entre machaca-fusilero o esquiador/escalador y visto que lo de esforzarme poco iba a ser dificil me quedé en la compañia de EE's (seguia sin saber lo que me esperaba).
A mediados de Enero de 96 nos trasladamos a Rioseta, entre Canfranc y Candanchú, hasta finales de Febrero para hacer el cursillo de esqui. Mes y medio de cursillo!!!! Empezamos en la mini-pista que se ve desde la carretera y cuando aprendimos algo, ya subiamos a Astún a las 10 hasta las 14 "non-stop" y los profesores eran nuestros sargentos, tenientes... Cuando ya teniamos algo de nivel ya empezaron a llegar las sorpresas para mi, empezamos con el esqui de travesia, hacer iglús, travesias nocturnas por Candanchú, prácticas de tiro en nieve, supervivencia en condiciones extremas... (y yo que pensaba que iba a divertirme). Como todo no iba a ser malo, los findes nos bajabamos a Jaca algunos amiguetes para intentar agotar las reservas de J&B, Ballantine's y demas productos en el Braulio, Bogart y otros locales de marchita

Eso si, siempre "vitaminando" en Casa Esteban a base de mega-hamburguesas XXL.
Una vez terminado el "cursillo" hicimos una travesia de 4 dias desde el Refugio de Linza hasta Formigal siguiendo el sendero GR11 con una mochila de 15 kgs a la espalda (cetme incluido), durmiendo en iglús o refugios improvisados y comiendo lo que nos traia el apoyo logistico en camiones. Yo pensaba que el infierno era de fuego

pero tambien hay un infierno blanco durante las 7-8h. de travesia sobre esquis. Aunque siempre queda el recuerdo de las imponentes montañas nevadas, el silencio de esos valles durante la noche y esos compañeros dando ánimos.
Ahora soy yo el que enseño a los amigos lo del esqui durante unas horas y luego me voy a mi aire a flipar una rato (para no olvidar lo del esqui fuera-pista)