Usar también los cascos esquiando, o que algunas estaciones nos "amenicen" (estaría mejor dicho "amenAcen"

el silencio que suele imperar en la montaña, la música que interpretan tus tablas o las del que baja al lado, el riachuelo con sus alegres armonías cuando empieza el deshielo, el solo (a veces coro) de un pajarillo diciendote algo así como "yo vuelo pero no puedo esquiar".
En fin, ponerte unos cascos es destrozar parte, gran parte, de las sensaciones que completan una buena bajada, un buen día de esquí.
Saludos;