Lamentablemente comunico mi baja para el evento. En la guerra que mantengo contra mi convexa y magra zona abdominal, mi departamento de inteligencia había detectado hasta tres bajas en el graso enemigo: Dos muertos y un herido. Pero ¡ay! en el reconocimiento de esta mañana, nuestros observadores han informado que el herido se ha reincorporado del hospital de campaña a las adipocíticas divisiones enemigas. Y es que a ver quién es el guapo que dice no a ver un partido (si lo de ayer tuvo algo que ver con el fútbol) si de paso te dan unas gambas y una centollita vaidefeis, y ver quién se aprieta marisquito sin una, dos, tres... Así está el frente, y un mariscal no puede abandonar a la tropa en lo más crudo (o cocinado) de la batalla, que como me deje ir, no sólo se refuerza el enemigo con la recuperación de sus bajas, si no que incluso puede reclutar nuevas levas.
Y además estoy hecho polvo y mañana tengo un día duro. Otra vez será.
Yo es que, en las mejores tradiciones del agit-prop revolucionario, prefiero sembrar la confusión y recoger tempestades, que a rio revuelto, ribera de curtidores.
yo no lo cambiaria, se entiende quien es quien, teniendo en cuenta que es leido como lo vemos normalmente, los parentesis de (M.) y el guion bajo de _Md se diferencian perfestamente.