Enviado: 09-07-2004 07:47
Hola David_rD (y demás gobernantes) (1)
[David_rD]:
Hay otra opción, limpiarte con el brazo y luego chuparlo para así tener el brazo "limpio"
[Hander]:
Aparentemente es una buena opción, pero si la analizamos en profundidad vemos que nos encontramos ante la “Paradoja de Zenón” (1) y se puede observar que en realidad no es una solución ya que entraríamos en un bucle infinito del cual no podríamos salir y moriríamos al cabo de un tiempo (el tiempo variará de unas personas a otras dependiendo de varios factores).
Aplicando la paradoja a nuestro procedimiento, podemos observar que si partimos de unos morros manchados de grasa pancetera, al limpiarnos con el brazo, eliminaremos la manteca de la jeta para transferirla a la extremidad, en la siguiente etapa, chuparemos el miembro (que bueno) produciéndose el siguiente trasvase grasiento la mitad pasará a la lengua y este sebo podrá considerarse eliminado correctamente, pero la otra mitad retornará a los mofletes, siendo necesario iniciar el proceso nuevamente.
Como es de suponer (para cualquier conocedor de la paradoja antedicha), nunca terminaríamos de limpiarnos, por ello propongo las siguientes alternativas de finalización:
1.- No limpiarnos, puesto que tarde o temprano se hará de noche y no se verá mucho
2.- Una vez la grasa se encuentre en el brazo, frotarlo enérgicamente contra el otro brazo hasta que las rozaduras nos sangren, en ese momento acudir a Urgencias y allí nos limpiarán la herida
3.- Llegar a un acuerdo en cuanto al grado de suciedad que se puede considerar tolerable, y una vez llegado a ese punto dejar de repetir el procedimiento hasta el siguiente bocado al emparedado(2).
4.- Limpiarnos con el brazo del compañero de la derecha (3).
5.- Limpiarnos con el brazo del compañero de la izquierda (4).
6.- Comprar servilletas (5)
Aaaaaaaaadios
Javi
(1)Paradoja de Zenón Según el argumento de Aquiles y la tortuga.
Según este argumento, el más rápido de los hombres, Aquiles, no podrá alcanzar nunca al más lento de los animales, la tortuga, si se da a ésta una ventaja inicial en una carrera. Pues, mientras Aquiles recorre el camino que la tortuga llevaba por la mencionada ventaja inicial, la tortuga habrá recorrido otra porción, aunque más pequeña. Cuando Aquiles haya llegado a recorrer esta última porción de camino, la tortuga habrá avanzado otra porción más pequeña, y así la tortuga llevará siempre la ventaja hasta en espacios infinitamente pequeños, con lo cual, Aquiles no podrá alcanzarla nunca.
(2) Esta solución provoca un inconveniente por el cual nos veríamos obligados a estipular el mejor sitio para abandonar el remanente de grasa (morro o brazo). En una primera aproximación podríamos pensar que la mejor opción sería dejarlo en cada extremo de forma alternativa consiguiendo un balanceo del producto bastante equitativo, pero caeríamos en una de las trampas más desmoralizadoras que pudiéramos sospechar, ya que la cuando iniciásemos el procedimiento de limpieza de pringue de morro habiendo dejado anteriormente el sobrante en el brazo, al estar las dos partes perfectamente lubricadas, se produciría un deslizamiento tal, que la limpieza no llegaría a producirse. Ante esta nueva contrariedad, parece que lo lógico sería dejar el exceso en la boca, pero de nuevo nos encontraríamos con una complicación añadida y es que al sumarse la grasa procedente de la panceta a la que previamente ya estaba ubicada en los labios, probablemente se produciría la tristemente celebre precipitación aceitosa sobre nuestra camiseta. Llegados a este punto, lo aconsejable parece ser desistir del empleo de esta solución.
(3)Esta solución requiere de un sistema logístico que nos coloque a todos de tal forma que el compañero de la derecha sea siempre más débil, porque sino, el mamporrazo puede ser de órdago. Una vez conseguido el adecuado posicionamiento se dará comienzo, cada uno se limpiará con el brazo del compañero, posteriormente, el brazo nos lo chuparemos para limpiarlo de la grasa depositada por el compañero de la izquierda (vaya un compañero cerdo que nos ha tocado) y así hasta que se termine el refrigerio. Hay que hacer notar que el pobre individuo que este situado a la derecha de todos (el más débil) se llevará puesta toda la grasa del resto. Como punto final y aprovechando su blandenguería se le podría tirar a unas zarzas para que se quedara “hecho un Cristo”. A continuación le llevaríamos a Urgencias donde probablemente le limpiarían adecuadamente, quedando al final todos limpios. Este aparentemente perfecto método tiene un inconveniente y es el de cómo limpiar la tapicería del coche con el que se llevó al mindundi a urgencias.
(4) Ver nota 3 y cambiar la palabra “derecha” por “izquierda”
(5) Por ser tan obvios, no voy a entrar a detallar los innumerables contratiempos de esta solución.
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