Aclarando que mis conocimientos doctrinales son muy limitados, os puedo contar mi experiencia con "mi alumna":
Adaptación al material:
Debido a su tardío acceso al esquí, decidimos que lo mejor era empezar por disfrutar de la nieve y "sus inconvenientes", a saber, ropa "rara", calzado "criminal", movimientos "anormales"..... y nos pasamos unos días patinando con los esquíes puestos en las zonas llanas con nieve. Se le quitó la congoja de tanta parafernalia y ella misma empezó a sentirse más "normal" con tanta anormalidad colgando de rodillas para abajo.
Calzado:
Pasamos algo así com dos horas en una tienda especializada de Zaragoza (muy buena gente) y, al final, las botas que mejor se adaptaron a su caña-pie fueron ....¡unas junior!, con lo cual, ni Racing, ni Soft, ni leches, lo que mejor le vino fue... la paciencia, ese bien del que nos olvidamos con mucha paciencia. Ella siempre a comentado que, si no hubiera sido por esas botas (habíamos alquilado un par de veces y fatal), no se habría enganchado a este nuestro vicio.
Soltarse las botas:
Pues ella sólo se las suelta cuando va a dejar de esquiar, pero para ello tuvo que estar ese par de horas poniendose-quitándose botas y caminando con ellas, lo dicho, paciencia. Desabrocharse las botas para centralizar más el equilibrio no creo que tenga que ver con la adaptación al material, más bien es un recurso más. A algunos les va bien, a otros menos bien.
En resumen (que pesadico me he puesto):
- La adaptación al material empieza por la paciencia en su elección;
- Quizás se pierda algo de tiempo al principio, pero es mejor sentirse menos "anormal" con el equipo que necesitamos que obviar esa inconveniencia con clases aceleradas de quita-y-pon.
- Cuando mi chica cogió un arrastre en Port-Ainé para descender por la pista verde central, el personal de la estación le hizo algún comentario en la linea de que no parecía sentirse extraña con las tablas, que su posición era perfectamente centrada y que la flexión que llevaba era la correcta....... y todavía no sabía hacer la cuña. ¡Que buena gente la de Port-Ainé! (y que "profesor tan majo tuvo

) Ahora no le doy clases ni de coña, que me grita mucho.
Paciencia, y disfrutar de la nieve y con la nieve. Quizás parece un consejo muy simple, pero...... a nosotros nos ha funcionado.
Saludos
El pesado de Pepeillo