Hola Miguel: el jamón, y más si es de Trevélez, aunque sea suspuestamente, debe formar parte del apreski de Sierra Nevada
Considero que no se utiliza la proximidad de una ciudad como Granada para potenciar el llamado "apreski" de la estación de esquí de Sierra Nevada
En días de mal tiempo, como el que me imagino que estará haciendo hoy, lo mejor que puede hacerse, en vez de deambular por la cada vez más incomoda fabela de Pradollano, es bajar a Granada a "comer de pié"
Un amigo mío, granadino, pero que trabaja de catedrático de física en una universidad andaluza dice que él no sabe comer de pié y que necesita el apoyo en la barra del bar para no caerse.Algo de eso debe saber, pues es catedrático de física del estado sólido
Comer y mear de pié son dos de los elementos diferenciales del sexo macho/hispánico, ahora que las mal llamadas políticas de género tienden a la igualdad, aunque también hoy las chicas aguantan de pié en las barras (incluso con tacones, lo que tiene su mérito

) y en mi infancia veía a las gitanas abrir sus piernas y dejar un regatillo de "agüita amarilla" que salía bajo sus largas faldas de lunares y discurría por las empinadas cuestas del Albayzín
La barra de los antiguos Manueles, era junto con la de los Mariscos en el Escudo del Carmen y el Jandilla en el Corral del Carbón donde la generación de mis padres daba clases de física del estado líquido desde las 2 a las 3 de la tarde, de lunes a viernes y los sábados y domingos, un poco más temprano
Los dos últimos han desaparecido, y el primero ha sido trasladado a la Plaza Nueva, donde no he entrado aún, porque seguro que lo han adaptado a la ley de igualdad (dotando plazas para mujeres sentadas) y han quitado la barra, porque los japoneses son bajitos y no llegan
En verano, mi padre se quedaba de "rodriguez" en Granada y en los Manueles, en su barra, comían todos los "rodriguez" de Granada. De vez en cuando me llevaba a comer con él, proque quería que me hiciera "tenedor de libros" y estaba enseñándome la llamada "contabilidad por partida doble", una cosa muy rara, porque en el debe figuraba lo que tenías y en el haber lo que debías, y luego se hacía el llamado balance, donde el debe y el haber tenían que "cuadrar" es decir arrojar las misma cantidad en pesetas y céntimos, con lo cual reuslta que no tenías nada
Eso me hizo arrojarme inconscientemente en los brazos del Derecho
Cuando llegabas a la barra, el camarero saludaba a mi padre llamándolo, por supuesto de D. y le ponía la servilleta, el plato y los cubiertos en el mostrador. A continuación le preguntaba que qué iba tomar.Se dirigía aun micrófono y decía: jamón tacos o jamon con ajos, cuatro croquetas o un rape en adobo......
La comanda iba dirigida a la cocina situada en un piso inferior y de ahí la utilización del micrófono, pero daba tales gritos que igual lo hubieran oido sin necesidad del amplificador
Mientras esperaba la comida mi padre recorría la barra con la vista y saludaba con una reverencia a sus amistades que, se supone, también estaban de "rodriguez"
Entraba el limpiabotas, que sabía el día exacto en que mi padre se limpiaba los zapatos, el de la lotería con el número abonado y de vez en cuando el trío de "pulso y púa" Albéniz que tocaba más bien para los turistas (sentados) que para nosotros, los de la barra.
Conforme iba poniendo los platos sobre la barra, que no sobre la mesa

el camarero anotaba los precios en el mármol, al lado de la servilleta, con una tiza que llevaba en la oreja. Al final cuando mi padre preguntaba: ¿qué se debe?, tiraba una enérgica raya y sumaba con una velocidad increíble
Mi padre decía que a ver si aprendía. No sabía que iban a llegar las calculadoras.
Se pagaba sin factura y sin IVA
El Borbón, un día de esos imposibles en Sierra Nevada, estuvo allí, comió sentado

y le pusieron una placa..........
Pero cuando iba de rodriguez se quedaba en el Lodge
Luego llegaron los de una franquicia y los mandaron a todos a Plaza Nueva para que los "tíos turistas" como les llamaba Federico García Locra, coman sentados, a saber qué.....
Un saludo