Guia oficial del Pirineo francés

Guia oficial del Pirineo francés
Ediciones Desnivel vuelve a la carga con la guía Pirineo francés 40 itinerarios y ascensiones, una obra escrita mano a mano por Víctor Riverola y Juanjo Garbizu (alpinista donostiarra experto conocedor del Pirineo vasco-navarro), que en esta ocasión unen fuerzas por vez primera con la intención de proponer una guía completa y oficial sobre el Pirineo francés.


Nubes que decoran un cielo azul intenso, aire puro, cumbres agrestes, pueblos de cuento, estaciones de esquí con solera, cumbres míticas, canales heladas, paredes que invitan a ser escaladas, bosques frondosos, senderos de cuento, lagos de aguas cristalinas, caminos donde pasear con niños, animales en libertad, caballos, asnos, águilas, buitres, vacas, marmotas y algún que otro cervatillo que se deja ver entre los abetos... A finales del invierno, los árboles del camino reciben al visitante con un manto blanco capaz de crear un efecto realmente único si sopla algo de viento. El aire en movimiento difumina millones de copos de nieve polvo hacia el cielo azul, creando, junto al astro rey, una danza grácil, un movimiento etéreo…

Es solo un ejemplo de la magia del Pirineo francés, con su bosques de ensueño, cumbres míticas, glaciares que sobreviven con orgullo y de rincones que trasladan al senderista y al montañero hacia otra dimensión, desde el Atlántico al Mediterraneo y viceversa. Dicen que el Pirineo francés es más verde, más salvaje y más húmedo que el español, y dicen que, en general, está mejor señalizado; dicen que algunas zonas son muy alpinas, y también dicen que está más cuidado y que disfruta de una mejor política de explotación. En general, el Pirineo francés es único e inimitable, y goza de buena salud, ofreciendo al visitante un maravilloso caleidoscopio de sensaciones.

La guía oficial del Pirineo francés publicada por Desnivel, sigue los pasos de los 13 libros que ha publicado con Ediciones Desnivel un servidor de ustedes Víctor Riverola, la mayoría de ellos junto a Jekaterina Nikitina, detallanado no solo 40 itinerarios y ascensiones por el Pirineo galo, sino también aspectos interesantes como son la cultura, la historia, el arte, la gastronomía o los deportes de invierno. Sin lugar a dudas, un buen libro para preparar unas buenas vacaciones en la montaña o para tener en cuenta a la hora de planificar salidas de varios días.


Hablar con Víctor y Juanjo nos ayuda a descubrir su pasión por los Pirineos y por uno de los Parques Nacionales mas espectaculares del sur de Europa. Dos montañeros experimentados, que unen sus fuerzas para compartir un mismo denominador en común: su pasión por la montaña.

¿Qué tiene el Pirineo francés que lo convierte en mágico?

Juanjo Garbizu: Los valles del Pirineo francés en época estival están muchas veces cubiertos por la bruma y siempre he sentido que la niebla aporta un toque onírico, casi mágico, al paisaje. Y cuando estás ascendiendo por una ladera, camino de la cima de la montaña, y de repente emerges de la niebla, te invade una sensación casi mística. Esos momentos se producen con más frecuencia en la vertiente gala del Pirineo.

Víctor Riverola: Sea porque es mas húmedo y mas verde, o sea por sus brumas, la imagen que tengo del Pirineo francés siempre suele ser mágica, onírica, incluso en sus vertientes mas orientales y occidentales. No digo que el español no tenga paisajes de ensueño, como pueden ser los bosques de Irati, la selva de Oza, Ordesa, Aigüestortes, Nuria o el Pedraforca etc…pero el Pirineo francés tiene una magia especial, puede que sea debido a la formación de sus macizos, a la frondosidad de sus bosques y la pureza de sus lagos. Siempre he pensado que llega a parecerse a los Alpes en varias zonas, como la que abarca los circos de Tromouse y Gavarnie, donde brillan con luz propia la norte del Vignemale y el glaciar de Ossoue.

¿Desde cuándo pateais sus cumbres y senderos?

Juanjo Garbizu: Mi primera incursión en el Pirineo francés fue como turista. Con 14 años viajé en Le petit train d´Artouste y aquello me marcó profundamente. Contemplar esas montañas, entre las que lógicamente destacaba el Pic du Midi d’Ossau, fue algo que me impresionó profundamente. A esa edad se me antojaban colosos insalvables. Afortunadamente años más tarde pude comprobar que no era así, ya que mi primera ascensión de cierta importancia en esa vertiente del Pirineo fue precisamente al Midi d’Ossau. Hace treinta años lo subí por vez primera, cuando las chimeneas de su vía normal estaban equipadas con los suficientes pitones como para poder coronarlo sin necesidad de utilizar cuerda y sin tener que padecer los atascos de hoy en día.

Víctor Riverola: Desde que era un crío, con menos de diez años, mis padres ya me llevaban de excursión al Pirineo francés, pero mi bautizo en las alturas llegó a finales de la década de los años 80, cuando contaba con unos 14-15 años. Recuerdo con mucho cariño varios veranos pasados en el macizo del Canigó y el mes de julio de 1993, recorriendo durante dos semanas todo el Parque Nacional de los Pirineos (una maravilla que aparece en nuestro libro)…luego llegarían ascensiones y travesías de cierto nivel por la zona del Neouville y el Balaitús y con Jekaterina Nikitina varias cumbres míticas, incluyendo la Pique Longue del Vignamale por el glaciar de Ossoue. Hoy en día, me estoy enamorando perdidamente de la pequeña comarca del Capcir, en el Pirineo francés oriental. A nivel general, puedo decir que Francia y Suiza han sido durante décadas una escuela sensacional para la familia Riverola (y muchos de sus amigos).


¿La riqueza lacustre es única?

J.G: No me atrevería a decir tanto como única, porque en la vertiente española también hay lagos e ibones espectaculares, pero en el Pirineo francés hay enclaves increíbles como el lago de Gaube o los de la reserva de Néouvielle. Éstos últimos son además perfectos para practicar el senderismo en familia.

V.R: Puede que sea mas completa. Tienen mas agua y mas humedad, por tal motivo, sus ríos y sus lagos suelen soportar mejor los veranos secos. Me gustaría destacar varias zonas con lagos maravillosos, como pueden ser el área de influencia del Midi d´Ossau, los lagos que encontramos cerca de Saint Lary y Piau Engaly (Néouvielle) y los lagos del Carlit y el Peric, destacando los grandes lagos de Lanós, Boulloises y Matemala.

¿Cómo os conocisteis y cómo nació la idea del libro?

J.G: A Víctor lo conocí en la Feria del Libro de Madrid de hace unos cinco años. Coincidimos precisamente firmando libros en la caseta de Desnivel. Yo solo había publicado uno y cuando observé la cantidad de guías que él tenía, lo cierto es que me intimidó. Con su humor característico le quitó hierro al asunto y rápidamente conectamos. A partir de ahí siempre hemos estado en contacto y hace unos meses me llamó para contarme el proyecto que tenía entre manos, precisamente el libro sobre el Pirineo Francés. La idea lógicamente me encantó y no dudé en colaborar con él en esta publicación. Por tanto si alguien puede explicar la génesis de esta obra, ese es el amigo Víctor.

V.R: Nos conocimos en la Feria del Libro de Madrid y fue como un amor a primera vista; un buen ejemplo de conexión humana a nivel de empatía. Hace mas o menos un año y medio, cuando le comenté la idea de escribir una guía sobre el Pirineo francés que contase con el apoyo de oficinas de turismo y de varias regiones francesas, se apuntó sin dudarlo, aportando su sabiduría y su buen hacer.


¿Qué opináis el uno del otro como autores?

J.G: Suelo bromear con Víctor diciéndole que es un hombre renacentista, pues su creatividad se materializa en muchas y diversas facetas. Sus guías aúnan dos virtudes; por un lado la rigurosidad de las mismas —buena prueba de ello es la confianza que por ejemplo la oficina de turismo suiza ha depositado en él— y por otro la amenidad. Tiene un estilo fresco, salpicado de percepciones personales que hacen que la lectura sea muy placentera. Además ha ido más allá de las guías, publicando un libro de realización personal (La montaña puede curar) e incluso una novela (El lobo de las nieves), y eso ya son palabras mayores, nunca mejor dicho. Queda por tanto patente que Víctor es un autor prolífico con una extensa obra que muchos aficionados a la montaña siguen con interés.

V.R: Es un lujo y un placer escribir con Juanjo. No se si queda prepotente decir que se expresa de un modo muy parecido al mío, pero que conste que lo digo con todo el cariño del mundo. Quiero decir que leo sus textos y me recuerdan a los míos, con lo cual me facilita muchísimo el trabajo, y creo que a Desnivel también. Juanjo es un excelente comunicador, me encanta como escribe y encima nos gusta la música, el cine y diría que tenemos los mismos gustos. Como autor, Juanjo tiene dos maravillas publicadas titulado Monterapia y Slow Mountain que me parecen sensacionales, son obras que me aportan motivación y mucha paz interior. Cuando nos conocimos, él presentaba Monterapia en Madrid y yo estaba terminando La Montaña Puede Curar. A fecha de hoy, me encanta observar como Juanjo coincide conmigo al afirmar que es muy importante unir sinergias, aportando ideas de un modo conjunto. Dos mentes piensan mas que una….y aquí tenéis el mejor ejemplo.

Hay pocas guías actualizadas y completas en castellano sobre todo el Pirineo francés ¿pretende esta guía cubrir dicho vacío?

J.G: Podemos encontrar rutas a montañas del Pirineo francés en libros que hablan del Pirineo en general, donde no establecen diferenciación alguna, pero faltaba una guía en castellano que abarcase un recorrido, desde el Mediterráneo al Atlántico, con las montañas y cimas que nos parecen más representativas. Por supuesto no están todas las que son, pero sí son todas las que están. Lógicamente las preferencias personales, tanto de Víctor como mías, han determinado qué rutas seleccionar y describir. Están algunas clásicas y en mi caso, otras no tan clásicas.

V.R: Desde hace unos años, es complicado encontrar guías actualizadas sobre todo el Pirineo francés, sea en el idioma que sea. Existen buenas guías, pero observamos que faltaba una guía completa actualizada, que aportara ideas nuevas y cubriendo (a poder ser) una gran parte del territorio que encontramos entre Hendaya y Cerbere. También observamos que las estaciones de esquí se han modernizado, que existen restaurantes excelentes de los que se habla poco y que la cultura y la economía del sur de Francia han evolucionado. Por tales motivos, creo que era necesaria la publicación de un libro que actualizara itinerarios, ascensiones y lo que entendemos como cultura montañera en general; un término que abarca aspectos como pueden ser la historia, el turismo, el esquí o la gastronomía.

¿Cómo os habéis repartido el trabajo?

J.G: Tanto la concepción de la obra, como el gran peso de ella, ha recaído en Víctor. Solicitó mi colaboración para poder cubrir esa parte del Pirineo francés, que por ubicación geográfica, más lejana le quedaba y por tanto le era más desconocida. Le propuse una lista de posibles rutas del Pirineo galo más occidental y seleccionamos las que mejor se ajustaban al espíritu de la guía. Otra de las gratas coincidencias con Víctor, tal y como comenta él mismo, es que nuestros estilos a la hora de redactar una ruta eran coincidentes, lo que logra una homogenización en el estilo general del libro que el lector creemos agradecerá.

V.R: Juanjo conoce al dedillo el Pirineo vasco francés, así como toda la frontera con Navarra y Aragón, y ha sido de gran ayuda a la hora de seleccionar y diseccionar los itinerarios que discurren por la zona mas occidental del Pirineo. Desde un primer momento tuve muy claro que la guía la supervisaríamos los dos, pero que él se encargaría de toda la parte que cubre el Pirineo vasco francés y un poco mas…llegando hasta el Midi d´Ossau. La ventaja de contar con amigos a la hora de escribir es que puedes compartir, opinar, discutir etc…sin problemas, aportando ideas en todo momento; ideas que ayudan al resultado final de la obra.


De todos los valles, lagos, cumbres…¿con que rincón os quedais?

J.G: Pregunta difícil, porque hay muchos. Pero si tuviese que quedarme solo con uno, escogería tal vez el circo de Lescún, al otro lado de la frontera de Somport. La primera vez que lo vi fue no hace muchos años, una primavera, con las cumbres teñidas de blanco y me impresionó profundamente. Es lo más parecido a Suiza, que no deja de ser una de las típicas referencias en cuanto a países bucólicos de alta montaña se refiere. Montañas como el Billare, Dec de Lhurs, agujas de Ansabere, Bacqué, etc. forman una pétrea muralla natural que rodea un entorno de verdes prados, riachuelos y cascadas, salpicado de bordas de pastores y de pequeños núcleos rurales como el propio Lescún. El paraíso, para que me entendáis. Y con muchas y variadas rutas a todos los niveles.

V.R: Personalmente me quedaría con el Pic d´Anie, los pueblos de Lescún, Gavarnie (con su circo y cascada) y Cauterets, cumbres como el Balaitús o el Vignemale y los puertos de montaña míticos del Tour de Francia, por sus historia y su papel a la hora de ayudar a comunicar pueblos de montaña. Luego seguiría con Vicdesos y el Mont Valier, para llegar al Canigó pasando por el Carlit, la comarca del Capcir y el macizo del Cambre d´Ase. La subida al refugio de Baysellance y al de les Oulettes de Gaube es impresionante, Alpes al 100%. Y ojo con el Couloir de Gaube en la norte del Vignemale. La primera vez…te deja sin aliento.

¿Existe alguna cumbre en especial que te robe el corazón?

J.G: Dejando a un lado las míticas como pueden ser el Vignemale o el Midi d’Ossau, hace un par de años ascendí el Lurien desde el lago de Fabrèges y me entusiasmó. Es una ruta de cierta envergadura, con un paisaje muy variado, en el que atraviesas varios ibones para llegar finalmente a una arista somital muy sencilla, pero gratificante. Las vistas desde la cima, al gozar esta montaña de cierto aislamiento, son espectaculares. Luego  están las montañas de Francia más cercanas a donde yo vivo. Me gusta subir de vez en cuando al fronterizo Iparla por la vertiente francesa, desde el pueblecito de Bastida, frente al precioso circo de Gapelu. Está claro que me gusta porque es una de las rutas que seleccioné para esta guía del Pirineo.

V.R: Existen varias, como pueden ser el Midi d´Ossau, la Pique Longue del Vignamale, el Balaitús, el Neouvielle o el Mont Valier, sin olvidar los grandes miradores orientales: Carlit, Peric, Cambre d´Aze, Puigmal, Infern, Costabona y Pica del Canigó, que forman parte de muchos recuerdos familiares…Pero de todos ellos, me quedo con el Vignemale, pues todo el macizo es una maravilla.


¿Está más cuidado o señalizado el Pirineo francés que el español?

J.G: Francia es la cuna del senderismo, por lo que nos lleva una importante ventaja y eso se nota. Cuando veo a alguien de más de 75 u 80 años en una cima alta del Pirineo, por lo general suele ser francés. Y aunque es peligroso generalizar, diría que el senderista o el montañero francés posee una sensibilidad mayor respecto a la naturaleza y en consecuencia es más respetuoso con ella. Otra cosa que me llama la atención es lo cuidada de su señalética. Comenzaron a implementarla antes que nosotros y por lo general la mantienen en buen estado. Donde no encuentro diferencias significativas es en los refugios de montaña del Pirineo. Sinceramente en ese aspecto creo que no tenemos nada que envidiarles.

V.R: El Pirineo español está logrando un muy buen nivel a nivel de señalética y mantenimiento de senderos, pero los franceses nos llevan ventaja, siendo los suizos los que, bajo mi punto de vista, se llevan el primer premio. Digamos que los franceses, por tradición y experiencia, cuidan y mantienen su Pirineo en buen estado, aunque ojo…porque en mas de un aparcamiento cerca de un lago u hostelería de montaña me he encontrado con auténticas atrocidades…Mas allá de entrar en temas de carácter o actitud, pues nadie es perfecto, Francia siempre ha cuidado sus senderos, sus itinerarios y su oferta a nivel de turismo de montaña. Recuerdo ver en los años 80 paneles con mapas perfectamente cuidados, donde se señalizaban las rutas de un modo muy práctico, ayudándonos a nivel familiar a descubrir muchos valles, refugios y lagos que aparecen en nuestro nuevo libro.


Una última pregunta ¿La montaña puede curar?

J.G: Yo más que curar, diría que puede sanar. Es por tanto una terapia natural perfecta para personas que están aquejadas de algún tipo de enfermedad, siempre y cuando la misma no les impida desarrollar una actividad física, aunque sea de baja intensidad. La montaña es un buen bálsamo para la mente y te introduce en un estado de energía positiva en la que te resulta mucho más fácil espantar a nuestros demonios internos. Hay estudios científicos que han demostrado que caminar en espacios abiertos naturales, como puede ser un valle, inhibe nuestro cerebro del tipo de pensamientos que se asocian con la depresión. Suelo decir que cuando vas subiendo una montaña, la perspectiva que tienes sobre las cosas cotidianas cambia a muchos y variados niveles. Por eso los problemas se van quedando en el fondo del valle, y cada vez los vemos más y más pequeños.

V.R: La montaña nos cura de un modo especial; ayuda a superar muchos desafíos mentales y se convierte en un magnífico catalizador de emociones. Los deportes de montaña generan endorfinas, calman, fomentan el trabajo en equipo y ayudan a meditar y a relajarse, a la vez que facilitan el desarrollo muscular y ayudan a respirar aire puro, algo que los que trabajamos en una gran ciudad, agradecemos sobremanera. La montaña no curará el cáncer, pero si que aportará calidad de vida a muchos enfermos que reciben tratamientos que les destrozan anímica y físicamente. La montaña no curará un TEPT, pero si que ayudará a paliar sus efectos, incluso a recuperarse poco a poco a nivel mental. La montaña no curará a un minusválido, pero le aportará energía, motivación y ayudará a potenciar su fuerza de voluntad. He visto auténticos milagros en la montaña, gente que no podía andar y que poco a poco ha logrado recuperar movilidad….por no hablar de personas que con prótesis, han logrado escalar y esquiar, cuando nadie daba un duro por ellos. La montaña es fuente de vida, y en mi caso y en el de mi padre, que era un enamorado de Francia, la montaña nos ha curado muchas veces, aunque mi padre acabara muriendo. Su vida fue mucho mejor mientras pudo subir montañas.

Esta obra cuenta con el apoyo de varias oficinas de turismo del sur de Francia, del Parque Nacional de los Pirineos (cuya historia se detalla en el libro), las regiones de Aquitania y el Ariege, de Les Neiges Catalanes y A Tout France que han aportado su conocimiento y sus contactos desde el Atlántico al Mediterráneo. 

 

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