De vez en cuando aparece en conversaciones de telesilla, cursos o cenas entre fanáticos del esquí esa famosa teoría: las 10.000 horas.
La idea es sencilla, según esa teoría (Malcolm Gladwell, 2008), para dominar cualquier habilidad —da igual si es tocar el piano, programar en COBOL o esquiar— necesitas invertir unas 10.000 horas de práctica.
Y claro, cuando lo llevas al esquí, la pregunta aparece sola:¿Hace falta todo eso para esquiar bien? Y lo más importante, ¿tiene sentido invertir ese volumen de horas en ello?
La respuesta corta es: 'si, no, y depende'.
La larga… es más interesante.
Porque para responder a ella, según mi punto de vista, entra en juego otro concepto que quizá muchos conocéis: la ley de Pareto. Esta establece que establece que el 80% de los resultados provienen del 20% de las causas (acciones, esfuerzos o recursos).
Ese famoso 80/20 que, sumado a la teoría de las 10.000 horas y llevado al esquí, vendría a decir que quizá con 'sólo' unas 2.000 horas (que ya son unas cuantas) puedes llegar a esquiar más que correctamente...
A disfrutarde cualquier pista, con control, seguridad… y buenas sensaciones.
Por otra parte, en la otra cara de la moneda, pasar de ese 80% a un nivel realmente alto, es 'maestría' total del esquí en todas sus dimensiones y posibilidades… cuesta MUCHO más. La inversión en horas a realizar para subir del 80 al 90% o al 95% o al 99% no es lineal. Es exponencial.
La verdad es que llegado a un cierto nivel de esquí, cada pequeña mejora, cada pequeño ajuste o progresión cuesta cada vez más y más tiempo, mucho más esfuerzo, todo requiere más precisión… y mucha más paciencia.
Y aquí viene la pregunta interesante:
¿Tiene sentido invertir entonces 10.000 horas en esquiar muy muy pero que MUY bien?
¿O es mejor (y más eficiente en cuanto a coste/beneficio) simplemente esquiar bien… y dedicar el resto de ese tiempo a otras cosas?
Porque con esas “horas de sobra” hasta las 10.000, podrías aprender otro deporte, un NUEVO idioma, tocar un instrumento… o simplemente disfrutar más tiempo esquiando en la montaña sin obsesionarte con mejorar cada ínfimo detalle.
Sinceramente, creo que no hay una elección objetivamente correcta... Cada uno debe decidir por si mismo que es lo mejor para él.
Hay quien disfrutará afinando cada giro hasta la más mínima 'imperfección', dedicando horas y horas a mejorar pequeñísimos detalles en una fase concreta de un tipo de curva. Y hay quien solo quiere esquiar bien y disfrutar sin complicarse.
Y eso (buena noticia para la mayoría) llega mucho antes de las 10.000, o 2.000 horas. ¡¡¡Incluso antes quizá de las 500 horas!!!
Porque al final… Esquiar muy bien está genial. Pero simplemente disfrutar esquiando está aún mejor.
Y tú, ¿eres de los que buscan el 100%, llegar a la perfección de la ejecución técnica… o te quedas feliz en ese 80% que 'solamente' estaría 'bien' hecho?
Nos vemos en pistas,
“Aprender, enseñar, divulgar.”
Sam Suarez
Técnico deportivo superior de esquí alpino
Formador de profesores de esquí @FESNEU
Entrenador competición @LMCE



