Cuando hablamos de material de esquí, en mi opinión el elemento clave son las botas, siempre las botas... Una buena o mala bota marca la diferencia entre un buen y un mal día de esquí.
Y, hablando de eso, pocas preguntas recibo más complicadas de responder que:
“¿Qué bota/flex debería comprarme?”
Y la respuesta más honesta es... que no es NADA sencillo contestar.
Dejando de lado que cada marca tiene diferentes hormas (con diferentes anchos), diferentes tipos de plásticos, diferentes tipos de botines, tipos de aberturas y recientemente hasta tipos de cierres (¿algún fan del BOA por aquí?), luego a todo eso se le añade el famoso 'flex' (dureza) de la bota.
Y lo que debería 'facilitar' un poco el tema, resulta que lo complica aún más... Porqué el flex de una bota no es un valor absoluto ni comparable entre marcas. Un flex 120 de una marca no tiene por qué parecerse en nada a un 120 de otra. Incluso dentro de una misma marca, dos modelos con el mismo número pueden comportarse de forma muy distinta (por ejemplo una bota 120 race contra una bota 120 freeride).
Entonces, volviendo a la eterna pregunta, ¿qué bota compramos? ¿de qué dureza?
Mi consejo es intentar acotar un poco la gama primero, ¿queremos una bota pistera? ¿racing? ¿freeride? ¿gama alta, media o baja?
Luego, proporcionar al profesional de la tienda (sí, hay que comprar las botas en la tienda, nada de pillarlas por internet sin probarlas siquiera) datos como nuestro peso, estado de forma, nivel y tipo de esquí.
Y ya sobre eso, probar probar y probar... hasta encontrar la bota que mejor se adapta a nuestros pies. No hay más secreto.
Y al probarlas, hay un factor clave que muchas veces olvidamos: la temperatura ambiente. Las botas que probamos en una tienda, a temperatura ambiente, son siempre mucho más blandas de lo que serán en la nieve. No un poco más blandas… mucho más. Eso significa que una bota que en tienda nos parece cómoda y “bien de dureza”, puede resultar claramente más rígida cuando estamos esquiando a varios grados bajo cero.
Y si bien una bota demasiado rígida nos puede ser un problema (limita la mobilidad), una demasiado blanda tampoco nos irá bien (limita la transmisión y control del esquí). Encontrar el equilibrio adecuado lleva tiempo, y, a veces, algunas visitas al taller o bootfitting.
Por eso, cuando hablamos de botas, conviene huir de respuestas rápidas y de recomendaciones 'universales'. La bota que le va perfecta a tu amigo puede ser un absoluto desastre para tí.
No hay atajos. Dedícale tiempo y cariño a la elección, posiblemente (casi seguro) estés comprando la pieza de equipo más importante de todas.
¿Y tú, has tenido alguna vez problemas al elegir tus botas? Si tenéis dudas, ¡dejadlas en los comentarios!
Nos vemos en pistas,
“Aprender, enseñar, divulgar.”
Sam Suarez
Técnico deportivo superior de esquí alpino
Formador de profesores de esquí @FESNEU
Entrenador competición @LMCE



