Arrancar la temporada con cabeza (y sin prisa)
Y un año más arrancamos la temporada. Y, como siempre, en estos primeros días de esquí después del largo verano, surgen los mismos temas al hablar con mis alumnos...
Y uno de los principales, en esas primeras conversaciones, es que hay que recordar que no hay prisa. Que es necesario no precipitarse, empezar de forma suave, con trabajo de base, poca velocidad… y calentar bien.
Suelo insistir en algo que creo que todos notamos los primeros días: la cabeza tiene claro lo que quiere hacer, pero las piernas aún no responden con rapidez ni eficacia. Nos sentimos 'torpes', descoordinados. Y esto se nota especialmente cuando debemos reaccionar a un imprevisto, un pequeño desequilibrio o una situación un poco delicada.
Por eso, comenzar la temporada de forma calmada y con un nivel de intensidad 'moderado', esquiando con cuidado y sin asumir que aquello que hacíamos el pasado abril sigue a nuestro alcance desde el primer día, es la mejor receta para evitar lesiones y recuperar sensaciones. Llegará, seguro, pero conviene dejar que el cuerpo vuelva a encontrar su sitio sobre los esquís.
Por qué calentar no es opcional (especialmente a principio de temporada)
Después de meses sin tocar nieve, a todos nos falta rodaje: los músculos están menos reactivos, los reflejos no son tan rápidos y muchas sensaciones necesitan un pequeño reajuste.
En este contexto, un mal gesto, un tirón o un movimiento brusco pueden jugarnos una mala pasada. Por eso, en los primeros días de esquí, calentar bien antes de arrancar no es una recomendación: es una obligación para cuidarnos.
Un buen calentamiento mejora la movilidad, activa la musculatura y nos coloca en una disposición mucho más segura para afrontar un largo día de esquí.
Cómo calentar antes de esquiar (una propuesta sencilla y eficaz)
Para mí, el mejor enfoque para calentar bien antes de esquiar combina tres puntos:
- Calentamiento articular y muscular antes de subir al remonte. Movilidad suave, activación de piernas, cadera, tobillos, un poco de core… En 4–5 minutos podemos preparar el cuerpo sin complicaciones.
- Primeras bajadas esquiando de menos a más. Empezar con poca velocidad y movimientos amplios y suaves, dejando que las piernas “despierten”. Progresivamente podemos ir aumentando el ritmo e intensidad cuando el cuerpo ya está preparado.
- Y si además incorporamos algún ejercicio técnico que nos ayude a colocarnos bien sobre los esquís (equilibrio, posición base, cambios de canto sencillos…), tendremos un inicio de día perfecto para esquiar mejor y con más seguridad.
Conclusión: disfruta, recupera sensaciones y cuida tu cuerpo
Estos primeros días, por difícil que parezca, debemnos resistir al 'ansia' de esquiar al 100%... debemos entender que los primeros días nuestros objetivo debe ser el volver a conectar con la nieve, para reajustar sensaciones y para construir una base sólida de cara al resto de la temporada. No se trata solo de técnica: se trata de escuchar al cuerpo, avanzar con calma y disfrutar del proceso.
¿Y tú, cómo organizas tus primeras bajadas de la temporada?
¡Nos vemos en pistas!
“Aprender, enseñar, divulgar.”
Sam Suarez
Técnico deportivo superior de esquí alpino
Formador de profesores de esquí @FESNEU
Entrenador competición @LMCE



