Reportajes Viajes y aventuras en la nieve de nuestros visitantes
Última actualización: 29/06/2026 a las 12:03:33 (CET)

Unos días por Pitztal. 15-24 de abril de 2026

Unos días por Pitztal. 15-24 de abril de 2026
Llegando a la cima de Petersenspitze, con el Hinterer Brochkogel detrás.
Soy un enamorado de las montañas de Pitztal. Para mí, las instalaciones de Pitzaler Gletscher dan acceso al mejor freeride o esquí "big mountain" del Tirol, sin lugar a dudas. Diría que, de los sitios en los que he esquiado, solo l'Aiguille du Midi y la Grave están al mismo nivel, y personalmente prefiero Pitztal al haber mucha menos afluencia que en esos sitios tan conocidos.

Parte 1: 17 de abril

Pues bien, en un invierno con problemas de capa débil persistente desde noviembre, las montañas que tanto me gustan de Pitztal no se podían esquiar con garantías de seguridad. A parte que este invierno no ha sido especialmente abundante en nevadas, por lo que muchas líneas no han sido esquiadas en toda la temporada.

Aún así, la primavera es el momento para ir a por los glaciares, las montañas altas, y las líneas de ensueño. Y así es como el pasado viernes 17 decidíamos volver a Pitztal para hacer un poco de travesía después del éxito del día 15. El objetivo era sencillo, culminar el Wildspitze, cima del Tirol. Pero con las buenas condiciones y la marabunta que se lanza a por la cima cada mañana, pensamos que sería mejor hacer una bajada de menor altitud primero para luego subir al Wildspitze sin gente. Vistas desde el Mittelbergjoch de Taschachwand, Petersenspitze y Wildspitze.

Panorámica de las cimas Taschachwand y Petersenspitze desde el Mittelbergjoch en Pitztal Vistas del macizo del Wildspitze bajo un cielo despejado de abril

Grupo de esquí de travesía preparándose para la ascensión en el glaciar de Pitztal

Y así fue como, debidamente encordados, nos aventuramos por la subida alternativa del Taschachferner, evitando así los grandes grupos que iban por la ruta normal, cerca pero fuera de nuestro campo visual. Al lado de grandes grietas glaciares subíamos, despacito, hacia el Petersenspitze, pequeño pico de 3484m cubierto por el hielo de las estribaciones occidentales del Taschachferner.

Ascensión encordados por el glaciar Taschachferner sorteando grietas abiertas

Esquiador de travesía progresando por las pendientes suaves del glaciar hacia el Petersenspitze

La verdadera cima del Wildspitze a la vista.

Vista directa de la cumbre principal del Wildspitze, el punto más alto del Tirol

Llegando a la cima de Petersenspitze, con el Hinterer Brochkogel detrás.

Llegada a la cima del Petersenspitze (3484m) con el Hinterer Brochkogel al fondo

Vistas de aúpa, al fondo vemos el Gepatschferner, glaciar más grande del Tirol en las inmediaciones de Kaunertal.

Vistas panorámicas hacia el Gepatschferner y las montañas de Kaunertal desde la cumbre

En dirección oeste la arista enlaza hasta el Hochvernagtspitze (3536m) sin bajar en ningún momento de los 3200m. La cara norte resultante es un sueño para el esquí de pendiente, con opciones casi ilimitadas entre 300 y 700m de desnivel y siempre por encima de 2600m, todas ellas con pendientes que superan los 40 grados en parte del recorrido y en algunos casos flirtean con los 50 o incluso más. Llegar desde la estación de esquí se limita a una cómoda travesía (por glaciar, eso sí) de unos 400m de desnivel, y una vez abajo se puede seguir el valle hasta llegar de nuevo a la base del funicular.

Cuando hicimos la bajada del Taschachferner en febrero, me fijé en una corta canal orientada a oeste que bajaba del glaciar colgado que hay por debajo del Petersenspitze. Después de estudiarlo en mapas y tomas de satélite, parecía claro que era una bajada sencilla, de paisaje espectacular y sin exposiciones innecesarias. Perfecto para una toma de contacto. Así pues, una vez en la cima del Petersenspitze y aprovechando que estábamos aún encordados, uno de los compañeros se adentró en la cara norte, una corta (150m) pared de hielo que se suele citar como 50º, aunque me pareció algo menos.

Esquiador asomándose a la empinada cara norte del Petersenspitze antes del descenso

Después de establecer que la nieve parecía estable, llegó la hora de bajar. Pues bien, con la nevadita de un par de días antes estaba en excelentes condiciones de nieve polvo, y se podían enlazar giros a alta velocidad con las purgas persiguiéndonos.

Descenso en nieve polvo por la cara norte con purgas de nieve superficial

Una enorme sonrisa al llegar al gran ventisquero que marcaba la segunda (y mucho más relajada) parte de la bajada. A vista de dron, espectacular el glaciar y disfrutona la bajada.

Animación aérea de un esquiador trazando curvas en el glaciar colgante de Pitztal

Esquiador disfrutando de la nieve polvo en la parte media del glaciar Detalle de la bajada relajada tras superar la sección más empinada

Al final la bajada gira hacia el oeste, por una canal relativamente ancha pero que desafortunadamente estaba llena de bolas debidas a la fusión provocada por las nubes que hubo por la tarde del día 15. Bajamos de aquella manera al glaciar y ponemos pieles a los pies de la imponente Taschachwand.

Transición a pieles de foca a los pies de la impresionante pared Taschachwand

Perspectiva desde la base de la Taschachwand mostrando la magnitud del muro de hielo

En la cima habíamos mirado horarios de autobuses, pues al ritmo que íbamos no íbamos a llegar a la estación antes de que esta cerrara. El último bus pasaba a las 19:30, por lo que en teoría tenemos tiempo para el Wildspitze.

Subimos despacito, pues las temperaturas son altas, por la lengua del glaciar hasta llegar al punto de inicio de la anterior subida.

Remontando por la lengua del glaciar bajo un sol intenso de primavera

Aquí, un poco de debate. A uno le molesta ir encordado, mientras al otro y a mí nos da pereza hacer la vía normal hasta el Wildspitze, pues se nos va a hacer tarde y son manyos kilómetros. Hay ya una traza bien marcada por la cara norte del Wildspitze, y decidimos ir encordados dos primero, y el otro detrás, sin cuerda, pensando que si fuera a pasar algo sería más probable que le pasara al primero o al segundo que al tercero.

Aproximación a la cara norte del Wildspitze con trazas de subida visibles

Así pues empezamos la subida, con la pared norte del Wildspitze cada vez más cerca (250m y, de nuevo, sobre 50º según reseñas).

Ascenso por la cara norte del Wildspitze con pendientes de 50 grados

Por encima de 3400 empezamos a notar la altitud y perdemos ritmo. La traza está resbalazida y la nieve dura a ratos. Las vistas lo compensan. La antecima está cerca....

Vistas hacia el valle desde la parte alta de la cara norte del Wildspitze Llegando a la antecima del Wildspitze con el esfuerzo reflejado en la nieve dura

Vistas a la parte superior del glaciar, vía normal de subida (y bajada) hacia el Wildspitze. Parece una pista de esquí.

Vista aérea de la ruta normal al Wildspitze parecida a una pista de esquí pisada

En realidad la cima que parece el Wildspitze desde la estación es el pico norte, mientras que el verdadero pico está justo detrás, separados por una afilada arista con algunas subidas y bajadas, delicada según las condiciones. Con el compañero de cordada dejamos las cosas en la cima norte y hacemos la arista para culminar el Tirol, ya que estamos cerca. Desde la cima norte mirando a la cima sur, con el compi llegando arriba.

Arista cimera entre el pico norte y el pico sur del Wildspitze

Y desde la cima sur mirando hacia la cima norte, con la arista que nos separa.

Vista de la arista técnica que une las dos cumbres del Wildspitze

El otro compañero, que ya había hecho el pico en otra ocasión, se toma el final de la subida con más calma y nos encontramos de nuevo en la cima norte para preparar las cosas. Vamos justos de tiempo para el bus, pero si no pasa nada de bajada llegamos.

"Si no pasa nada"... Empiezo diciendo, mientras me quito los esquís con las suelas llenas de hielo. Les digo que vayan tirando mientras empiezo a rascar, aún a 3700 metros. Me calzo de nuevo los esquís y me acerco a la pared norte. Uno que se ha ido a tierra de nadie, ni suficientemente a la izquierda para seguir las trazas de otros días ni suficientemente a la derecha como para esquivar el único obstáculo de la pared, una grieta glaciar considerable justo encima de la cuál está ahora, confiando en los cantos de los esquís. Después de unos gritos y la intervención del otro compañero para salir del paso (sólo hacía falta hacer una corta diagonal hacia la derecha), hago la bajada por donde pensaba que habíamos hablado antes que íbamos a bajar todos. Nieve polvo, el sol medio escondido detrás de una nube pero no había tiempo para esperar que esta se fuera.

Esquiador iniciando el descenso de la cara norte del Wildspitze bajo nubes

GIF del descenso fluido por la pendiente de 50 grados de la norte del Wildspitze

Otra parte empinada en un repecho antes de llegar por tercera vez al punto de inicio de la aventura, para esta vez seguir bajando.

Superando un repecho empinado antes de la bajada final por el glaciar

Gritos de éxtasis con el sol ya bastante bajo, y la larga lengua glaciar bajo nuestros esquís con nieve crema en su "segundo punto" al bajar la temperatura por la tarde.

Esquí en nieve crema al atardecer en la lengua glaciar del Taschach

La bajada prosigue sin más contratiempos más allá de la nieve que en cotas bajas está bastante blanda y lenta.

Descenso por la parte baja del glaciar con nieve blanda de primavera

Tramo final de la bajada hacia la pista forestal al final del día

Las avalanchas húmedas que me preocupaban de este valle ya se vinieron abajo hace tiempo, por lo que hacemos la larga pista forestal con los esquís a los pies, remando de vez en cuando, hasta llegar a la base 10 minutos antes del bus. Menuda aventura buena.

Preparamos las cosas en un banco, vamos a por agua en el Après Ski y esperamos al bus. Cuando llega nos acercamos, dejando espacio para que pueda girar. En febrero presenciamos cómo un bus de la línea que no era se llevaba por delante a varias personas que se habían "acercado demasiado". En fin. El caso es que, ante nuestra completa y absoluta estupefacción, el bus terminó la maniobra y, en nuestras narices, se fue. Gritando y corriendo fuimos detrás, igual miraba en el retrovisor. Nada. El último bus del día, no desde la estación sino de todo Pitztal, se acababa de ir. Intenté llamar a la compañía de transportes, sin éxito. Un chico que había escuchado nuestros gritos se acercó y nos ofreció acercarnos a otro pueblo, pues él se quedaba durmiendo en el párking. Aceptamos la simpática oferta y nos acercó a Plangeross. Preguntamos en varios hoteles si alguno tenía opciones de transporte e intentamos parar los coches que bajaban. Nada.

Esperando el autobús en la base de Pitztal tras perder el último transporte

Sopesamos opciones y al final llamamos un taxi, que nos llevó a los tres, esquís incluidos, a Imst, donde llegamos justos para el tren. Una hora y media más tarde y 90 euros más pobres de lo esperado llegamos de nuevo a Innsbruck, donde el día después iba a ser de descanso (léase, fui a hacer telemark en Stubai. Necesité una siesta a mediodía para poder seguir esquiando la tarde)

Resumen de la jornada de freeride y travesía en los glaciares de Pitztal

Parte 2: 20 de abril

Nevadita y paciencia. Caen 10-15 cm de nieve fría con bastante viento. El plan que se empieza a dibujar es de bajar el Taschachwand, pero el día después de una nevada con viento no es para nada razonable. Hacemos pues repetición de la jugada del día 15. Freeride en la estación para aprovechar que no hay casi nadie que hace fuerapista y que la nieve está aún muy disfrutona.

Pasamos el día haciendo pequeñas líneas y algunos saltos. En las umbrías la nieve sigue polvo fría, en zonas con más sol la cosa se va calentando. En ambos casos, las placas de viento están reactivas. Son pequeñas y manejables, pero adaptamos nuestra elección de terreno según las avalanchas que creemos que se pueden desencadenar.

Sesión de freeride en la estación con nieve recién caída Salto de un esquiador en el fuera de pista de Pitztal tras la nevadita

Esquiador trazando en nieve polvo fría en una zona de sombra

GIF de un salto de roca en nieve polvo GIF bajando por un corredor estrecho en la estación

Y aquí algunas fotos que hicimos de las placas accidentales para informar el Lawinenwarndienst.

Fractura de una placa de viento provocada durante el esquí Detalle de alud de placa de pequeñas dimensiones para reporte de seguridad
Análisis de la nieve reactiva por el viento en laderas umbrías Vista general de una ladera con purgas y placas tras el viento

Último vistazo al Taschachwand, con los dedos cruzados para que esta nieve estabilice antes de acercarnos en un par de días...

La imponente cara norte del Taschachwand esperando condiciones estables

Parte 3: 22 de abril

Miércoles 22 de abril. Vamos cuatro con la idea de hacer algo en la zona del Taschachferner. Luca y Louis que van en coche, Cole que que también prefiere dormir un poco más, y yo que ya veo que llegar al trabajo por la tarde va a ser estresante. En principio teníamos la idea de subir "la pirámide", un pico de 3678m sin nombre (por falta de prominencia al este) con una estética canal que da a una pared de hielo de unos 45º.

La cima sin nombre conocida como La Pirámide con su canal estética

Vamos subiendo, más deprisa que la última vez pero es que hemos salido más tarde. Una de las opciones que barajamos es la bajada de la cara noroeste.

Vista de la cara noroeste y las posibles líneas de descenso

Pero, entre pitos y flautas queda claro que no vamos a tener tiempo de esquiar ni la cara noroeste ni el pico sin nombre y aprovechar el resto de la bajada. Así que, llegando a las inmediaciones del Petersenspitze, me digo que si vamos a bajar el Taschachwand por lo menos tenemos tiempo de rapelar en la cara para comprobar la nieve y ver si las placas de viento siguen reactivas. Que hace fresquito aún y que esa bajada ofrece más que las demás. Y que así, por lo menos, llego bien al trabajo.

Vistazo al Wildspitze y la pirámide que, nos decimos, ya bajaremos otro día.

Vistazo atrás hacia el Wildspitze desde las cercanías del Petersenspitze

Y llegamos al Petersenspitze. Con los esquís ya en los pies para bajar, voy tirando a la entrada de la cara. Vistazo atrás con la cara que hicimos el viernes anterior. Se ve buena nieve.

Estado de la nieve en la cara descendida el viernes anterior

Y la bajada que hicimos por el glaciar colgante.

Trazas visibles en el glaciar colgante bajo el Petersenspitze

Llego por primera vez a la entrada. Menuda pared.

Punto de entrada vertical a la cara norte del Taschachwand

Empiezo a hacer un agujero para enterrar un esquí para poder testear la cara encordado. Llegan los demás, bajo a ver la nieve y parece que el riesgo es limitado. La operación ha tomado algo más de tiempo de lo que preveía. Empezamos la bajada y me siento algo a contrarreloj.

Primero baja Cole la primera pala hasta la salida a la derecha que hemos acordado. El dron en el aire y la nieve que se ve genial. vaya sitio. Louis pide permiso para hacer la bajada entera. Aceptamos. Llega abajo y me toca a mí. Miro la hora. Le pregunto a Luca si le parece bien si luego de hacer la bajada vaya tirando hacia el trabajo. Acepta, no está preocupado. Bien pues.

Empiezo la bajada. Nieve polvo, el hielo está más lejos de lo que pensaba, así que genial.

Cole descendiendo la primera pala de la Taschachwand Esquiador en mitad de la inmensa pared de nieve polvo

Hago la bajada y en uno de los cambios de pendiente me doy cuenta que estoy demasiado hacia la derecha. En vez de estar entre el hielo y la peña estoy encima del hielo.

Salto de serac en la Taschachwand por error de línea, aterrizaje en polvo

No es un salto muy grande y la recepción está genial. Buen subidón, y seguimos hasta abajo.

Tramos finales de la cara norte con gran exposición y belleza

Izquierda hacia la salida...

Saliendo de la vertical de la Taschachwand hacia el glaciar

Gritos de alegría con Louis, hijo de un operador internacional de heliesquí, que dice que la bajada era como hacer heliesquí. Pues ya ves. Saco la cuerda de la mochila, me despido y voy tirando.

Aquí algunas de las tomas que sacó Luca.

La nieve está mucho más rápida que el otro día y avanzo bien hasta llegar a la pista. Vistazo atrás, se intuían nuestras trazas a lo lejos....

Vistazo atrás desde el valle mostrando las líneas esquiadas en la pared

Una vez en la pista, en algún sitio me tengo que sacar los esquís al haber desaparecido el manto nivoso, pero en general se puede seguir bajando.

Caminando sin nieve en tramos bajos de la pista forestal Últimos metros esquiables del descenso de Taschach

Con todo, llego más que sobrado al autobús. Vaya buena mañana había salido. Un sueño hecho realidad.

Parte 4: viernes 24 de abril

Cole es baja para el viernes, pero se suman Timmy y su amigo Matti. De nuevo, el plan era tirar hacia la pirámide, pero justo la noche antes veo en instagram que alguien se nos ha avanzado, por lo que decidimos mirar qué nos apetece y decidir sobre la marcha. Me vienen en mente multitud de opciones. Podemos empezar por la Weite Rinne, o hacer una variante del Mittagskogel por la cara este. Podemos intentar una canal sureste primero dentro de la estación, para luego enlazar con una suroeste para ir hacia el glaciar y subir hacia el Wildspitze para hacer la cara norte. O algo. Demasiadas opciones, por suerte Louis al ir con tabla puede vetar un montón. Nada de nieve mala, nada de largas diagonales, nada de bolas, etc. Vamos, hay que tirar directos hacia el glaciar de Taschach para ir a buscar polvo. Pero, como somos más en el grupo, y alguno sí tiene ganas de exploración, logro convencer a todos para hacer una subidita de 5-10 minutos desde la pista para ir a ver la canal suroeste. Que la nieve va a ser una mierda, pero también es una mierda por el camino normal, y así hacemos una bajada nueva.

La caminata es corta pero hace ya calor en la canal este por la que subimos, y estar por encima de los 3000 siempre se nota. Llegamos arriba y se confirma que la nieve da asco. Sigue completamente en la sombra pero ha estado claramente expuesta al sol, montones de bolas de fusión y nieve dura en la canal. A Timmy no parece importarle demasiado y se tira. Ya que tenemos hasta 6 baterías, qué menos que unas tomas de dron.

Entrada a la canal suroeste con nieve dura y bolas de fusión

En solo dos giros los demás deciden que se la ahorran. Timmy busca un cambio de canal para ver si la nieve mejora algo...

Timmy buscando nieve decente en la canal suroeste Esquiador sufriendo la nieve costra en un pasillo estrecho

Vista del corredor desde abajo mostrando las malas condiciones de la nieve

No lo vemos, pero escuchamos la calidad de la nieve. Mal, muy mal.

Descenso técnico en nieve difícil rodeado de paredes de roca

Llega abajo y, como no quiero dejarle solo, bajo yo también.

Nieve nefasta, pero bonita canal con acceso muy sencillo. Si las condiciones acompañan, mucho mejor que bajar por la sur de la vía normal.

Llegados abajo tenemos que cruzar la morrena lateral del glaciar, libre de nieve e inestable. Esquís a la mochila y bajamos al glaciar, donde ponemos pieles y empezamos a subir hacia la ruta normal. Preciosa la zona en la que el glaciar dibuja una curva de noeste a oeste, con esa escalinata de grietas.

Grietas espectaculares en la curva del glaciar Taschach Formaciones de hielo glaciar en la ruta hacia el Wildspitze

No sé si nos estaban esperando pero no parece que hayamos perdido mucho tiempo respeto a guardar el dron, bajar por el otro lado, seguir la diagonal, hacer la pequeña subidita, la bajada derrapando y la transición una vez abajo. No fue el día para esta canal, pero queda más que anotada. Otra más en Pitztal...

Subimos por la vía normal, los dos nuevos están flipando con el glaciar como flipamos nosotros la primera vez una semana antes.

Nos acercamos al Hinterer Brochkogel, que tiene una cara norte también interesante que puede servir de alternativa a la ya trazada Pirámide. Teniendo en cuenta la nieve que nos encontramos unos días antes en el Taschachwand, intuyo que para subir va a tomar mucho tiempo, y la motivación para intentar la pirámide sigue intacta. De hecho, al verla subiendo parece que el viento ha borrado más o menos las trazas del día anterior, por lo que nos las prometemos felices. Nos decimos que luego haremos aún una variante de la cara noroeste del Wildspitze antes de remontar para hacer de nuevo el Taschachwand. Hay ganas, mola.

De nuevo, a partir de los 3400 el ritmo empieza a bajar. Sin prisa, nos acercamos a la zona donde hay que abandonar la ruta principal. Hay unas trazas de esquiadores que han subido el pico secundario para disfrutar de las vistas, pero al empezar a seguirlas de subida veo que estoy sobre una grieta abierta. Mal, sabía que estaba aquí pero me dejé llevar por la seguridad de ver trazas. Mejor rodear por la cresta. Las vistas hacia el Ötztal son un espectáculo. Hipnotizantes Granatenkogel y Monte Principe, dos de las montañas que habíamos planteado hacer el viernes de la semana anterior pero que descartamos por falta de calidad de nieve por debajo de 3000 metros.

Vistas hipnotizantes del Granatenkogel y el Monte Principe en Ötztal

Tampoco están mal las vistas hacia Italia...

Panorámica de los picos italianos desde la frontera en el Tirol

O ver desde cerca los grupos que se disponen a hacer el Wildspitze.

Grupos de alpinistas ascendiendo por la vía normal al Wildspitze

Claramente estoy con esquiadores y no con alpinistas. Nadie plantea hacer el sencillo sube-baja hacia el pico, y eso que sería su primera vez. Quitamos pieles y comemos algo mientras Luca saca el dron de nuevo. Vamos a ver qué tal.

Llegamos a la entrada y la cosa pinta mucho peor de lo que parecía desde abajo. La canal está destrozada por la gente que la hizo el día antes, pero lo que es peor, parece que la nieve está durísima. Timmy se dispone a hacer una variante expuesta. Me parece una locura, pero lo ve bien claro. Un salto, una curva (y el ruido de la mala nieve) y está en la pared de hielo donde, de nuevo, la calidad de la nieve parece mala. Nada de polvo, estamos entre hielo, nieve dura y crostas de viento. Pues nada, modo supervivencia por segunda vez. Curvas con salto, que de eso sí sé.

Curva con salto en nieve dura en la bajada de La Pirámide

En la parte más abierta la nieve está "decente" por lo que se puede ir más deprisa. Pero madre mía, menuda decepción. Y pensar que el día antes esto era polvo inmaculado. Maldito viento.

Esquiador en la parte abierta de la cara tras superar el tramo más duro Nieve venteada y trazas en la salida de la cara norte

Después de esta bajada los ánimos decaen un poco. Igual subir de nuevo para hacer la noroeste no vale la pena si nos encontramos nieve similar. Parecía que el Taschachwand había tenido menos viento, y ya se va haciendo tarde. Igual nos dejamos de aperitivos y vamos directo al plato principal.

Dicho y hecho, pieles y hacia el Petersenspitze por tercera vez en una semana. Llegando arriba, a los pies del Hinterer Brochkogel (entonces ¿esa nieve igual hubiera estado mejor...? ¿Nos equivocamos de bajada...?)

Ascenso final al Petersenspitze con el Hinterer Brochkogel dominando el paisaje

Hace un viento del carajo, voy con poca ropa y tengo frío. Aún tenía las marcas de las quemaduras solares que me hice la semana antes por quitarme la camiseta de manga larga, por lo que me pareció inteligente ir de manga corta: protección solar y menos calor. Vaya si menos calor, estoy temblando en la cima mientras hablamos opciones, los chicos miran mis fotos de la cara, el dron hace un vuelo de reconocimiento, etcétera. Se me hace demasiado, entro en la cara para salir del viento y entrar un poco en calor. Bajan Matti y Louis por la bajada que hicimos el miércoles. La nieve está decente. Nada que ver con el polvorón de dos días antes, pero tampoco nada que ver con las primeras bajadas del día. Esto nos anima a Timmy y a mí a hacer bajadas más serias.

La sensación durante la semana fue bien curiosa. Bajar el Taschachwand era un sueño desde que me acerqué a Pitztal por primera vez. La primera bajada fue ya una experiencia inolvidable, con las vistas del glaciar colgante, la buena nieve de la primera pala y confirmando las opciones de la zona. Al llegar abajo y mirar hacia arriba, la línea que hicimos en nuestro segundo día me llamaba la atención. Rápida, buena nieve, y segura en caso de que algo pasara en la mayoría de sitios. La forma perfecta de introducir a mi amigo Cole (que lleva esquiando dos temporadas) en esto del esquí de "caras", o "big mountain" como se le suele llamar. Él se cayó en la parte de abajo al haber un cambio de polvo a crosta traicionera en el llano. De hecho, a mí casi me pasó lo mismo. Esa caída, y un par de enganchones en las primera curvas, le hicieron darse cuenta que, aunque esquiando no parezca gran cosa y resulta hasta sencillo, no se pueden cometer errores. Incluso en esta bajada había sitios en los que una caída podría haber terminado con consecuencias graves. Le conté sobre mi accidente subiendo el couloir Piaget en francia. 200m de caída rodando por una cara de 45º, por fortuna sin mayores consecuencias. Me prometí ese día que nunca iba a tirarme por una cara con consecuencias sin estar seguro de lo que estaba haciendo. Y aún así, esa segunda bajada se me hizo tan fácil que empecé a olvidar esa promesa.

Pues mirando las fotos, había otra línea que me llamaba la atención. Quería hacer la bajada directa. De arriba a abajo escuchando solo la atracción de la gravedad. El peligro objetivo iba a ser la purga que me iba a perseguir. Si podía gestionarla (si no crece demasiado, si no me avanza) podía esquiar todo de una tirada. Pensaba que, si en algún momento me parecía demasiado, me podía apartar y dejarla pasar. Y no habría mayor problema. Tú y tu esquí.

Así que, en esta tercera ocasión, con el frío en las piernas y en el cuerpo, pensé que, incluso sin sentirme al 100%, podía hacerlo.

Dos veces tenía que esquivar unas rocas, y al final tirar hacia la izquierda, fuera de lo que pensaba que era la canal por la que iba a bajar la purga. Un pequeño salto y unas cuántas curvas para salir hacia el lado, ya en la zona baja y fuera de peligro. 3, 2, 1....

Las primera curvas me dicen que la nieve está mejor de lo que me esperaba, por lo menos aquí. Una pequeña placa de hielo glaciar que gestiono bien. El salto de la peña no lo hacemos, no hace falta. Primer vistazo atrás, la purga aún lejos. Bien. Ligero giro a la derecha para seguir la canal. Nieve cambiante a ratos, pero sigo enlazando a alta velocidad. Las rocas, es verdad. Medio giro y las paso. Ahí abajo a la izquierda tengo mi salida de emergencia. Las piernas empiezan a cargarse. Bajo la velocidad, miro atrás. Nada. De acuerdo.... seguimos pues. Otras rocas, estas a baja velocidad son sencillas de gestionar. La bajada sigue hacia la estrecha canal de salida, momento en el que me tengo que meter hacia la izquierda. De momento no se ve nada, bajo la velocidad de nuevo, quiero ver el aterrizaje antes de tirarme. Parece que está bien. Abajo pues. Pequeño salto, nieve venteada. Aguanta el giro.... nube de polvo detrás, mejor no frenes. Sigo y salgo. Hacia la derecha que hay menos bolas. Curvas por buena nieve crema hasta llegar a donde están Matti y Louis. Me tiro al suelo. 700 metros de bajada sin parar, he llegado. Estoy alucinando. Qué bajadón. Madre mía. No me lo puedo creer....

El esquiador en la inmensidad.

Esquiador minúsculo en la vasta cara norte de la Taschachwand Línea de descenso directa esquivando rocas y seracs

Aquí la toma que me sacó Luca.

Me di cuenta luego que la purga no bajó por donde pensaba que iba a bajar. Mientras bajaba no tenía nada detrás, pero porque iba por una canal paralela. Sinceramente, tuve suerte que no me pillara justo en la salida. Y de nuevo ese momento de reflexión. Este tipo de esquí puede llegar a ser muy peligroso. Y cada vez que haces una bajada, que dibujas la línea que querías dibujar, esa sensación que fue más fácil de lo que te imaginabas. Más fácil y, a la vez, igual más arriesgado. Eventualmente, los errores se pagan... Llegas abajo flipando, pero rápidamente piensas lo que podrías haber hecho mejor, más rápido, más alto....

Timmy se había ido más hacia la izquierda. Una pequeña trepada para llegar a la entrada de su línea. En cierto sentido, la verdadera entrada al Taschachwand. La parte de arriba la hizo fluida, rápida. Alta velocidad por zonas donde pensaba que había demasiados tiburones, que para mí parecían demasiado arriesgadas. Y así cada uno con su balanza. Sale por la izquierda para evitar problemas con la canal principal. Le empiezan a fallar las piernas, un enganchón del esquí en la crosta, frena. Se para unos segundos antes de bajar, y se tira a la nieve antes de llegar donde estamos nosotros. Todo bien, pero está reventado. Un espectáculo, y esa duda. ¿Yo también lo podría haber hecho?

Timmy bajando por la variante más a la izquierda de la pared Esquí de alta velocidad en la zona baja de la Taschachwand

Abajo, todos en una nube. Luca baja por donde bajamos un par de días antes. Había trazas de otra gente que enlazaron la bajada de la pala del Petersenspitze con la bajada de la lengua glaciar, por lo que estaba algo trillada. Y como la nieve no era lo que había sido dos días antes, pues mira. Pero la experiencia compartida de conquerir esa cara no nos la quitaba ya nadie. Bajamos hasta el valle. Nieve menos rápida que el miércoles pero más rápida que la semana pasada.

Vistazo atrás llegando al final del glaciar

Trazas de los esquiadores marcando la historia del día en la pared norte

Qué cara

Detalle de la línea directa esquiada en la Taschachwand

La última.

Adiós a las cumbres blancas de Pitztal al final de la jornada

Algún trozo ya más sin nieve.

Descenso entre rocas y lenguas de nieve que desaparecen

Qué valle.

Vista del valle de Taschach con los últimos restos de nieve invernal

Llegando abajo, menos nieve que dos días atrás pero aún más nieve que tierra.

Remando con los esquís en el tramo final del valle

Y llegamos al párking, mil metros más abajo que el final de la cara.

Final de la aventura en el parking de Mandarfen tras 5 días de esquí

En total, cinco días en Pitztal que saben a broche de oro a una temporada con altos y bajos, muchos problemas de avalanchas y poca nieve. Mucho esquí, eso sí, por lo que, cuando llegó la hora, estábamos preparados. Las otras muchas bajadas aparte, increíbles las 3 bajadas desde el Petersenspitze, auténticos sueños hechos realidad, cada cuál más que el anterior. Veremos qué nos deparan las próximas (y ya últimas) semanas de la temporada. Pero esto hecho está, y que así quede para poder revivirlo en futuras lecturas. Este hilo como testimonio de lo bien que me lo llego a pasar esquiando, como recordatorio de porqué lo hacemos cuando en un par de años me acuerde solo de días puntuales. En ese sentido, igual estos días no necesitaban de reportaje, pues estos los recordaré por mucho tiempo.

Un saludo y nos vemos en lo blanco.

10 Comentarios Escribe tu comentario

  • #1
    Fecha comentario:
    29/04/2026 13:31
    #1
    Estuve en enero porla zona, Pitzal espectacular. ¡ Muy buen repor !

    karma del mensaje: 16 - Votos positivos: 1 - Votos negativos: 0

    • Gracias!
  • #2
    Fecha comentario:
    29/04/2026 15:36
    #2
    Otro más. Vaya reportaje y vaya nivel os gastáis. Enhorabuena.

    karma del mensaje: 16 - Votos positivos: 1 - Votos negativos: 0

    • Gracias!
  • #3
    Fecha comentario:
    30/04/2026 04:09
    #3
    Excelente reportaje, ¡esquí de montaña con mayúsculas!

    karma del mensaje: 16 - Votos positivos: 1 - Votos negativos: 0

    • Gracias!
  • #4
    Fecha comentario:
    30/04/2026 11:20
    #4
    Nivel profesional que bestias

    karma del mensaje: 16 - Votos positivos: 1 - Votos negativos: 0

    • Gracias!
  • #5
    Fecha comentario:
    01/05/2026 22:30
    #5
    Impresionante, menudo nivelazo! enhorabuena!

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    • Gracias!
  • #6
    Fecha comentario:
    02/05/2026 17:56
    #6
    La pinta es increíble. Lamentablemente a mediados de verano la cosa ya está muy mal...

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  • #7
    Fecha comentario:
    08/05/2026 11:28
    #7
    Buenas:

    Un apunte, el tema de encordarse o no en un glaciar, eso de que como pasan el primero y el segundo sin problemas el tercero no se encuerda, craso error... Nunca, nunca sabes qué puede pasar con un puente de nieve en un glaciar,... Siempre hay que encordarse todos... Sin dudarlo,... Por lo demás mucha envidia...

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    • Gracias!
  • #8
    Fecha comentario:
    08/05/2026 16:57
    #8
    #7 estoy de acuerdo, pero siendo todos adultos no puedo forzar a alguien a encordarse si se niega. Y la verdad que en ese glaciar en particular a estas alturas de la temporada ya bien poca gente se ve que vaya encordada. Pero vaya, que eso de ir primeros era para minimizar riesgos teniendo en cuenta que se negaba a encordarse :frown:

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    • Gracias!
  • TMG
    TMG
    #9
    Fecha comentario:
    10/05/2026 10:19
    #9
    Fabuloso reportaje, gracias por hacernos soñar con tus aventuras.

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    • Gracias!
  • #10
    Fecha comentario:
    02/06/2026 09:55
    #10
    Buena lectura cuando fuera hacen 34 grados!!!! pedazo de salida!!!!

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    • Gracias!

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