Acabo de descubrir que se puede acceder casi en directo a las imágenes que toman los satélites Sentinel y monitorizar la innivación. Me tiene fascinado.
La temporada acaba de terminar, pero los pesigas seguimos con el mono de esquí y ver las montañas desde el satélite es el modo que he encontrado para pasar la primera semana de verano.
La temporada no ha sido buena en la Cordillera Cantábrica por cuarto año consecutivo. Las lluvias han sucedido a las nevadas y los espesores se han mantenido en el entorno de los 40 cm.
Mientras Sierra Nevada y los Pirineos estaban llenos de nieve, nosotros hemos visto pasar las borrascas al sur de la Cordillera. Pero bueno, hemos podido esquiar desde mediados de diciembre hasta principios de abril, siempre a medio gas.
Algunos días, en enero, esquivamos en Pajares:

Un vistazo a las distintas estaciones desde el satélite nos revela alguna cosa que no sospechábamos.
La primera es que Alto Campoo está cubierta de nubes, y que tenemos que retroceder varias semanas para verla, así que no vamos a poder utilizarla en esta comparación.

La segunda es que ni en Manzaneda

ni en la antigua miniestación de El Morredero queda nada de nieve. Casi podemos decir que el esquí al sur del puerto del Manzanal es, ya, inviable.

Tampoco en Peña Trevinca, donde hubo dos pequeños telesquís en los años 80 alrededor de la cota 1800. Ni siquiera en la misma cumbre de Peña Trevinca queda apenas nieve.

Tampoco en el Teleno, cerca de Astorga, que casi llega a los 2200 metros de altitud.

Al norte del Manzanal, en Leitariegos quizás se podría esquiar en el telesilla superior, entre 1700 y 1850 m, pero el aspecto de la zona es bastante pobre.

Me ha sorprendido, en cambio, la sierra del Alto de la Cañada (2157 m), que cierra Babia por el sur, valles a los que se accede desde Riolago de Babia, que conservan más de 440 ha innivadas a partir de los 1650 m.

Decepcionante es la innivación en Peña Ubiña (2417). No se podría bajar esquiando desde Peña Cerreos (2111) hasta el refugio del Meicin (1550) a pesar de su buena orientación.

Apenas 40 ha, probablemente no esquiables, quedan con nieve en Valgrande-Pajares.

Algo mejor, pero decepcionante por su altitud, está la zona del Brañacaballo (2180). Podemos sumar 230 HA en tres manchas, la cara norte del propio pico, la de la Carba y, sobre todo, en el valle del Arroyo Riosal. Aproximadamente a partir de 1700 m.

La zona de la Cordillera Cantábrica que mejor conserva la nieve es el Puerto de Vegarada donde el manto llega hasta los 1550 m y todavía se miden más de 240 ha.
Tampoco está mal la zona del pico La Morala y el pico Huevo, que es el valle inmediatamente al sur del anterior, aunque la base de nieve se encuentre más alta.
Otras 240 ha podemos medir.

Las sorpresas surgen en Riopinos, que, a pesar de ser la zona de San Isidro que primero cierra, acumula todavía mucha nieve en la cara norte del Pico Roldán y podríamos llegar esquiando hasta la cota 1550 o, incluso, hasta la 1500.
Es, probablemente, el lugar con el mayor desnivel esquiable viable de la Cordillera Cantábrica. Es fácil imaginar un remonte desde esa cota hasta las cercanías del Pico Agujas (2141).
Nada de nieve queda ya por debajo de los 1680 metros en Fuentes de Invierno. Las pistas que bajan hasta 1500 m las últimas temporadas han estado pocos días abiertas. Todavía se podría esquiar en uno de los tres telesillas, La Llomba.
Entre Fuentes y San Isidro todavía conservan la nieve unas 330 ha, aunque muchas de estas en zonas fuera del dominio, en la norte del Pico Roldan y Agujas, en Riopinos, en el Cuerna (2140), en Requejines, y en la, quizás, futura zona de la Pareá del Toneo.

En todo caso, se confirma que esta zona es la óptima de la Cordillera Cantábrica para instalar una estación de esquí. Es una pena que se distraigan esfuerzos en otros lugares que, como estamos viendo, no pueden conservar bien la nieve.
Quizás lo que explique la buena conservación de la nieve es que desde Vegarada se suceden varias sierras, orientadas al norte y abiertas al oeste, y unas se van protegiendo a las otras.
Los picos del mediodía, al sur de Vegarada, protegen el Pico La Morala. Los de la Sierra de Ajo protegen a Vegarada, y el Pico Torres protege a Fuentes de Invierno y San Isidro. Protegen de la influencia marítima del Cantábrico y hacen que las borrascas se detengan en ese sistema.
Puede ser que la misma hipótesis explique por qué en la Sierra del Alto de la Cañada (2157 m), al sur de Babia, haya más nieve que en la zona del Meicín, en Peñaubiña.
Antes que en San Isidro, la Diputación de León dudó si instalar la estación en Maraña (1300), en el magnífico macizo del Mampodre (2192), donde había mucha afición en los años 1940 y 1950. Sin embargo, la foto satelital solo nos muestra nieve en las más altas cumbres.

Poca nieve queda en los Picos de Europa, que solo se salvan por su elevada altitud. En el macizo occidental, los dos refugios de Vegarredonda (1450) y Vega de Ario (1650) ya no tienen nieve.

Y en el central, la nieve no llega ni al hotel refugio de Áliva (1650) ni al Mirador del Cable

Especialmente decepcionante es Peña Prieta (2.540), donde hubo un proyecto de estación de esquí durante la burbuja inmobiliaria.
El Collado del Robadoiro (2100), al este del Refugio del club Tajahierro (1550), casi no tiene nieve.
Tampoco en el valle de Bobias que está a 1800 m. La cota de nieve anda por los 1900 m.

Desde luego, no queda nada de nieve en Lunada (1500).

Si vemos la foto general de la Cordillera Cantábrica, apenas unas islas de nieve quedan en algunas sierras.

Contrasta profundamente con los Pirineos, donde ha estado nevando sin cesar todo el invierno y toda la Semana Santa. Hay 300 Km continuos nevados.

Desde Leitariegos hasta Alto Campoo hay 163 km en línea recta. 250 km separan, en cambio, La Pierre Saint Martin - Arette de Vallter 2000
Los Pirineos tienen otra longitud, otra altitud y otra anchura distinta a la Cordillera Cantábrica. Su mayor envergadura, su red de múltiples cordales paralelos y perpendiculares, y su lejanía del mar los hacen mucho más propicios para la nieve.
Paradójicamente, San Isidro se encuentra en la latitud 43 N, un poco más al norte que Baqueira, incluso más al norte que el Pic du Midi de Bigorre.
Sobra también la nieve en Sierra Nevada, en la latitud 37.

También en los Apeninos cercanos a Nápoles, casi dos grados más al sur que Fuentes de Invierno y a la misma distancia del mar y parecida altitud.

Desde luego, en los Alpes, que entre Isola 2000 (latitud 44) se extienden hasta Bad Gastein (latitud 47), por lo menos, a lo largo de un arco que mide 700 km.

Podemos consolarnos con que solo se puede llegar al pie de pistas de Aspen esquiando gracias a la nieve de cañón.
Aspen está en la latitud 39, 2 grados más al norte que Sierra Nevada, a 2400m de altitud.

En cambio, todavía queda mucha nieve en la estación turca de Sarikamis, en la latitud 40. Muy cerca de la ciudad de Kars, donde el premio nobel Orhan Pamuk situó su maravillosa novela Kar (Nieve).

