Visitar la montaña, ya sea para esquiar o para cualquier otra actividad, exige preparación y previsión. No basta con subirse a un remonte: una mochila bien pensada marca la diferencia entre un buen día de esquí y una jornada que puede complicarse según el contexto.
La meteorología cambia repentinamente, algo muy frecuente en alta montaña; a veces llegamos a la estación en transporte público y no tenemos acceso fácil al coche; o simplemente tenemos necesidades determinadas que otros no requieren: un cuidado especial de la piel o de la vista, algún medicamento concreto, etc. Igual que se revisan frenos o neumáticos antes de un viaje por carretera, en la nieve hay elementos invisibles que conviene llevar previstos.
A continuación, repasamos qué llevar en la mochila cuando vamos a esquiar: diez cuestiones que conviene tener en cuenta. Vamos allá.
1. Sistema de tres capas… y algo más en la mochila
El clima en altura es cambiante y exige margen de adaptación. Nos vestimos por capas, como una cebolla:
• una capa base térmica, en contacto directo con la piel y encargada de evacuar el sudor;
• una capa intermedia (tipo forro polar), que conserve el calor corporal;
• una capa exterior, impermeable y cortaviento.
Este sistema permite regular la temperatura según el esfuerzo y la meteorología.
Además, en la mochila conviene llevar una braga o tapacuellos, unos guantes térmicos para días de frío extremo y una segunda capa de plumón, muy ligera y poco voluminosa. Es increíble cómo ha evolucionado este tipo de material en peso, prestaciones y tamaño. No ocupa y en días de "mèteo" extrema te salva la jornada.
2. Protección solar, incluso con nubes
La radiación UV en montaña es intensa y la nieve puede reflejar hasta el 80 %. El protector solar de factor alto y el bálsamo labial con SPF son imprescindibles.
Incluso llevando casco, hay que proteger la parte de la cara que queda al descubierto —nariz, pómulos, barbilla, cuello— con crema de factor 50. Y que no falte un tubo de protección labial.
3. Hidratación constante
El frío engaña, pero el cuerpo se deshidrata igual. Botellín de agua, bebida isotónica o sobres de sales ayudan a prevenir calambres y fatiga, especialmente en jornadas largas o de esquí intenso, muy habituales para quienes empiezan a las nueve de la mañana y alargan la esquiada más allá de las tres de la tarde.
4. Energía y vitaminas en formato compacto
Snacks fáciles de transportar y que no se congelen: frutos secos, barritas, geles o fruta deshidratada. O chocolate.
Un aporte rápido de energía puede marcar la diferencia en la última bajada, cuando el cuerpo empieza a estar exhausto pero las ganas pesan más que la retirada.
5. Guantes y calcetines de recambio
Un guante mojado —porque nos caemos, porque ayudamos a alguien a levantarse o a recoger los esquís, porque tiramos una bola de nieve— es sinónimo de manos frías durante horas.
Llevar un segundo par apenas ocupa espacio y aporta un plus de confort y seguridad.
La humedad en los pies no solo resulta incómoda, también aumenta el riesgo de frío y rozaduras.
Un par de calcetines extra puede darnos una sensación de confort inigualable cuando, a las cinco de la tarde, llegamos al párking en un día de frío, viento y con el sol ya escondiéndose detrás de las montañas.
6. Pañuelos de papel
Los clásicos kleenex que fabrican tantísimas otras marcas. Ya se sabe: en la montaña el frío pasa factura a nuestra respiración y a lo largo del día es muy posible que los necesitemos. Apenas ocupan, no pesan y nos aporta higiene. Y una vez usados los depositamos en papeleras a pie de remonte o los guardamos en la mochila.
7. Botiquín básico de montaña
Lo hacemos cuando practicamos senderismo y, sin embargo, no siempre lo aplicamos al esquiar. ¿Por qué? Es un hábito que conviene cambiar.
Un botiquín con tiritas, vendas, desinfectante y analgésicos ocupa muy poco y puede resolver desde una rozadura hasta un pequeño golpe lejos de los servicios de la estación.
8. Casco: no va en la mochila, ¿pero y un gorro?
El casco no es negociable. Es el elemento de seguridad más importante del esquiador y debe formar parte del equipo siempre, independientemente del nivel o del tipo de pista.
Ahora bien, una vez sentados en la terraza de la “cota 2500”, quizá agradezcamos más comodidad y cambiar el casco por un gorro que llevamos en la mochila.
9. El mapa de pistas
Puede que no te haga falta en tu estación habitual, pero sí cuando visitas una gran estación desconocida y te sorprende una niebla espesa que no se retira.
Aunque muchas estaciones ya ofrecen el mapa vía app, conviene contar con una alternativa. En esos casos, nada mejor que un clásico mapa de papel, de los que se recogen en taquillas u oficinas de atención al esquiador.
10. La cobertura invisible: seguro de esquí e imprevistos
Como el seguro del coche, no pesa ni ocupa espacio, pero se agradece cuando hace falta. Una cobertura adecuada puede ser clave ante una caída, un rescate o una asistencia médica inesperada.
Una opción muy completa es el Seguro de Esquí del RACC, que ofrece asistencia médica, rescate en pistas, reembolso de forfait no utilizado y repatriación en caso de accidente, entre otras coberturas específicas pensadas para esquiadores y snowboarders.
Si tu seguro funciona mediante app, no olvides descargarla en tu móvil, pero por si acaso lleva también una tarjeta física tipo PVC en la mochila. Y ya que estamos, añade una batería externa o power bank: en alta montaña el frío agota la batería del teléfono con rapidez. Que no ocurra que, ante una urgencia a última hora de la tarde, el móvil esté sin carga.
Y por cierto, cada vez que subís a un telesilla acordarse de retirar parcialmente la mochila de la espalda. Y especial cuidado al descender, que ninguna abrazadera y clavija del extremo quede atascada en alguna parte de la silla.
Y hasta quí los 10 imprescindibles. ¿Que opináis vosotros? ¿Esquiáis con o sin mochila? Si nos hemos dejado algún imprescindible os invito a compratirlas los comentarios...
Nota del autor: artículo pensado para esquiadores en pistas de alpino, siempre dentro del dominio esquiable securizado. Para la práctica del esquí fuera pistas, le dedicaríamos otro tipo de mochila y de artículo.
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