Que las estaciones de esquí abran de 9 de la mañana a 5 de la tarde no es ningún secreto. Con excepciones, claro. Lo que sí sorprende es que, cada vez más, no todos los esquiadores aprovechen esas ocho horas de apertura. La mayoría se retiran antes de las tres de la tarde.
Y es que el movimiento en pistas empieza a disminuir hacia las 2 de la tarde y, a las 3, el panorama es otro: los que siguen esquiando son unos auténticos motivados en contraste a la multitud que se ve en las primeras horas del día.
La pregunta surge por curiosidad: ¿Quiénes son los que deciden quedarse hasta el cierre?
Para salir de dudas, el pasado 12 de marzo estuvimos en Formigal, nos calzamos los esquís y aguantamos hasta el final de la jornada. Sin ánimo de hacer un estudio ni estadísticas, solo por pura curiosidad, hablamos con quienes permanecían en pistas para saber quiénes son y qué les motiva. Estas fueron sus respuestas.

Retorno telesilla Anayet
Iñaki Ibañez y Alejandro Vinuesa son dos amigos de Sangüesa, en Navarra, a poco más de hora y media en coche. Iñaki acostumbra a esquiar entre 3 y 4 días por temporada, siempre en plan sube-y-baja. Para Alejandro, en cambio, es su primer día.
“Tenemos la tarde libre y hemos venido prontico. Y bueno, con el precio que tiene esto, pues mejor aprovechar. Hay que amortizar porque si no, ost.., ciento y pico tantos euros es dinero…”, explica Iñaki.
Alejandro no había esquiado antes: “Es mi primera vez. No se me ha dado nunca eso de la nieve”, comenta. Le planteamos: ¿y ya estás bajando por pistas azules y rojas? Responde que “azules y mal. Me dan ganas de quitarme los esquís y bajar andando, pero al final le he hechado h… y mira, voy bajando. Y sí, nos van a dar las cinco de la tarde aquí en pistas.” Apurados en pistas, si, pero seguro que luego los vemos de Après-Ski en el Marchica. !Que se les ve venir!
Carles Bonmatí es el padre de la familia Bonmatí-Batlló. Son de Castelldefels y esquían entre 10 y 15 días por temporada, habitualmente en Masella. Les gusta variar de vez en cuando y, cuando lo hacen, prefieren escaparse a los Alpes. En esta ocasión, sin embargo, han apostado por Formigal, donde van a pasar cinco días, de miércoles a domingo. Se alojan en un apartamento en Sallent y les está gustando tanto la zona como la estación. Y es que Formigal también es una magnífica opción para esquiar en família.
"Aprovechamos sobre todo porque venimos poco; entonces, si no vienes a menudo, vale la pena apurar hasta las cinco de la tarde. Con el precio que tienen los forfaits y lo que cuesta subir a esquiar, hay que optimizar al máximo el tiempo que se pasa en pistas", argumenta. "Físicamente aguantamos, así que empezamos temprano y acabamos tarde. Además, por la tarde es muy interesante porque hay mucha menos gente que por la mañana: en realidad es cuando puedes esquiar más y mejor", ratifica Carles a la razón de los horarios.
Su esposa se suma a la conversación y cuenta que ya están de vuelta al parking, aunque hoy no llegarán a la hora del cierre de instalaciones por muy poco, ya que "las niñas ya están cansadas, tienen frío. No llegaremos a las cinco pero por poco".
Joseba Hernández y Olaya Hernández, padre e hija, son de Bilbao. Esquían unos 7 u 8 días por temporada, alternando Formigal con Baqueira. Llegaron ayer por la noche y, a las 09:30, ya estaban en el párking a pie de pistas, así que tiene toda la lógica que quieran sacar el máximo partido al día.
Joseba razona que “hemos venido para pasar el día, así que hay que aprovechar a tope. Llegamos ayer a la noche, pasaremos hoy el día en pistas y marcharemos cuando cierren”. Olaya se suma a la conversación y comenta que “llevo dos años sin esquiar, hemos comido en pistas y hay que exprimir bien el día”.
Gonzalo Díaz y Javier Wagner, vienen de Madrid, son amigos y compañeros de trabajo. Suelen esquiar en Baqueira, Grandvalira o Formigal. En esta ocasión estarán un par de días en la estación de Sallent de Gállego y, literalmente, nos dijeron que hay que “aprovecharlos a tope".
Explican que, en la presente jornada, “estamos intentando batir récords personales: 50 kilómetros esquiados y 10.000 m de desnivel”, y que por ello lo están registrando con una aplicación. Calculaban que podrían lograrlo poco antes de las cinco de la tarde, pues les quedaba poco para conseguirlo, y el único sacrificio para alcanzar ese récord —por así decirlo— fue haber comido muy rápido en pistas.
Iván Gilmerino, de Terrassa (Barcelona), y Mar Tapias, de Arenys de Mar (Barcelona), son una pareja que acaba de salir del telesilla Anayet. Aunque suelen esquiar en estaciones catalanas, en esta ocasión querían explorar las del Pirineo de Aragón. Es su primera vez en Formigal, donde van a estar un par de días para luego desplazarse hasta Benasque y esquiar en Cerler.
Mar toma la iniciativa y nos cuenta que “desde pequeña, que voy a esquiar con mi familia, siempre nos ha gustado empezar tarde cuando subimos a esquiar. Nos levantamos tarde, desayunamos con calma y, sabiendo que la gente empieza a las 9, pues nosotros empezamos a partir de las 12 tranquilamente, sin problema: sigue habiendo nieve para ti y hay menos gente, y por la tarde menos colas. Y sí, vamos a intentar apurar hasta las cinco de la tarde”, afirma.
Le comento que parece una “herencia familiar en la cuestión del horario” y sugiero a Iván que él se ha adaptado. Su respuesta: “Yo me he adaptado, ja, ja… No suelo hacer mucho esquí alpino; normalmente practico el esquí de montaña, así que cuando vengo a pistas con ella me adapto a sus horarios de esquí”.
Esquiadores del sector Izas
En la pista azul Sarrios nos encontramos con la familia García García, de Valladolid. Esquían unos cinco días por temporada y llevan tres años seguidos escogiendo Formigal, que —aseguran— es su estación de referencia por cercanía y por la calidad de sus modernas instalaciones. Se nota que están entusiasmados con esta estación, entre otras cosas, porque aseguran que aquí es donde de verdad han visto progresar a sus hijos a nivel técnico.
Declaran que los acompañan por la mañana a la escuela de esquí y allí mejoran su esquí hasta la una de la tarde, y que por la tarde se reunen de nuevo con ellos. "Cuando terminan la clase, hacemos una comida ligera con ellos y después aprovechamos para esquiar los cuatro", cuentan casi al unísono.
—O sea: ¿Van a apurar hasta las cinco de la tarde? —les pregunto en tono de broma. "Sí, hasta las cinco menos cuarto. En ocasiones depende un poco de la "mèteo", pero sí, solemos apurar hasta el cierre", concluyen.
A las 16:25, en el sector Izas, parados en un lateral de la pista charlando distendidamente, nos encontramos con Marcos Raga, de Zaragoza, y Alicia Soro y Germán Cremades, ambos de Elx (Alacant). Son trabajadores de la estación, se conocieron aquí y hoy es su día libre, así que aprovechan para esquiar y surfear. Se nota que lo están pasando bien y les hacemos la misma pregunta.
Marcos explica que “al final hemos empezado tarde también, entonces… pues hasta que nos cansamos, no hay mucho más que añadir, ja, ja”.
Alicia interviene y expresa que “el día también ha sido muy bueno y da para alargarlo hasta la hora de cierre”, y Germán se suma para argumentar que “quedan dos o tres semanitas de nieve para aprovechar y hay que dar todo lo que se pueda hasta el final".
Y, poco antes de tomar el último telesilla del día para el retorno a Sextas, nos encontramos en pistas con Marina Jover, Mauricio Sebarán y Carmen Ricoy, los tres de Madrid. Están disfrutando de sus ya habituales viajes de "semana blanca", de sábado a sábado: una la disfrutan en Navidades y otra a finales de temporada, como era el caso de ese 12 de marzo. Comienzan a esquiar a las nueve de la mañana, con puntualidad suiza. Aseguran que Formigal es una estación enorme, estupenda, maravillosa y "además con buena gente", afirma Mauricio.
Tienen claro que, si el tiempo acompaña y las fuerzas lo permiten, "hay que aprovechar al máximo; la gente suele rendirse pronto. Venimos de Madrid y a todo esto hay que sacarle partido", añade Marina. Sin pausa ni respiro, Carmen se suma a la conversación y asegura que "somos incansables. Vamos a estar en pistas hasta las cuatro y media, o cinco menos cuarto, sí. Y encima ahora sale el sol". Para no perder tiempo sin los esquís puestos, explican que "salimos de casa bien desayunados y, como mucho, paramos para un tentempié, un refresco...", comenta Marina, a lo que Mauricio añade: "después, al terminar la jornada, llega la merecida cerveza y una cena en condiciones. Si comemos en pistas, luego no me levanto".
Los dejamos allí, con su espíritu jovial y enérgico y, mientras nos alejamos y nos disponemos a subir al telesilla de Cantal, observamos que siguen conversando animadamente en medio de la pista.
En la pista Río
Prácticamente llegando a las cinco menos cuarto de la tarde, en la entrada de la pista Río, nos encontramos con esta pareja de Córdoba: Carmen María Morales y Carlos Reyes. Es su primera vez en esta estación, ya que habitualmente esquían en Sierra Nevada, y han venido para pasar una semana entera, si la méteo lo permite —destacan—, de lunes a domingo.
—¿A qué se debe que exprimáis tanto el día? —les preguntamos.
“A lo poco que venimos, máximo hacemos unos 5 o 7 días por temporada, así que hay que rentabilizarlo todo muy bien”, argumenta Carlos. “Nos echamos algo a la mochila y no paramos ni para comer. Unas barritas mientras subimos por el telesilla y ya comemos algo más cuando lleguemos al coche”, añade Carmen María.
“Si acaso, una cena reconfortante antes de tumbarse en la cama”, finaliza Carlos, quien asegura que este horario y dinámica van a mantenerlos toda la semana y que, esquiando tan pocos días por temporada, justifican el esquiar “hasta las cinco de la tarde". "Que si no, esto no renta”, expresa con energía y alegría Carmen María.
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