FORO GENERAL

Re: Cerveza y esquí

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Enviado: 06-01-2024 19:19
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Es importante que esquis y cervezas vayan a juego...
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como me mola este hilo Diablillo





Editado 1 vez/veces. Última edición el 06/01/2024 20:32 por nevasport.
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Enviado: 06-01-2024 22:58
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como me mola este hilo Diablillo

Pues hay uno por ahí que no le gustarisas



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Pues hay uno por ahí que no le gustarisas
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como me mola este hilo Diablillo

Pues hay uno por ahí que no le gustarisas

Será algún mormón de Utah

Pepe



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Re: Cerveza y esquí

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Enviado: 07-01-2024 07:29
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La última de anoche, a modo de despedida, casi casi en la calle:

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Enviado: 07-01-2024 08:38
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Pues hay uno por ahí que no le gustarisas

Será algún mormón de Utah

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Pues hay uno por ahí que no le gustarisas

Será algún mormón de Utah

Pepe

Algún mamón más bienrisas



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Enviado: 07-01-2024 08:47
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Pues hay uno por ahí que no le gustarisas

Será algún mormón de Utah

Pepe

Algún mamón más bienrisas
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Pues hay uno por ahí que no le gustarisas

Será algún mormón de Utah

Pepe

Algún mamón más bienrisas

Hemos pensado exactamente lo mimmo Viva la cerveza
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Enviado: 07-01-2024 14:06
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Me he encontrado esto de una excursión...







En Santa Inésrisas



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Enviado: 07-01-2024 15:13
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Pues hay uno por ahí que no le gustarisas
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Jairo
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Pues hay uno por ahí que no le gustarisas

Normal, mezcláis alcohol, deporte y naturaleza. Y luego esto lo leen los niños.

PD. Te he puesto un negativo a ti y a Pepe, por cierto.
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Enviado: 07-01-2024 15:53
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Pues hay uno por ahí que no le gustarisas

Normal, mezcláis alcohol, deporte y naturaleza. Y luego esto lo leen los niños.

PD. Te he puesto un negativo a ti y a Pepe, por cierto.
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Carl-Inox
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Jairo
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Pues hay uno por ahí que no le gustarisas

Normal, mezcláis alcohol, deporte y naturaleza. Y luego esto lo leen los niños.

PD. Te he puesto un negativo a ti y a Pepe, por cierto.

Pues ya no te ajunto



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Enviado: 07-01-2024 15:56
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Pues hay uno por ahí que no le gustarisas

Normal, mezcláis alcohol, deporte y naturaleza. Y luego esto lo leen los niños.

PD. Te he puesto un negativo a ti y a Pepe, por cierto.
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Carl-Inox
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Pues hay uno por ahí que no le gustarisas

Normal, mezcláis alcohol, deporte y naturaleza. Y luego esto lo leen los niños.

PD. Te he puesto un negativo a ti y a Pepe, por cierto.

¡¡¡¡al jefe!!!! Que miedito .Que quede claro Pepe tambien Hala Pepe ¡¡que echan del foro ojito!!😊



GLOB


Editado 1 vez/veces. Última edición el 07/01/2024 15:58 por glob.
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Re: Cerveza y esquí

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Enviado: 08-01-2024 14:12
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Hoy sí.



Aunque no sea políticamente correcto.

SL2, ratón.
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Enviado: 09-01-2024 11:25
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buen tamaño de birra pulgar arriba
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Re: Cerveza y esquí

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Enviado: 12-01-2024 21:07
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Lo siento, somos de interior desde que no fumamos...

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Enviado: 12-01-2024 21:13
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Lo siento, somos de interior desde que no fumamos...

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labardena
Lo siento, somos de interior desde que no fumamos...


Y eso es en ...
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Enviado: 12-01-2024 21:46
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labardena
Lo siento, somos de interior desde que no fumamos...


Y eso es en ...
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Carl-Inox
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labardena
Lo siento, somos de interior desde que no fumamos...


Y eso es en ...

Cerca no es, ski amade, en Salzburgerland, Austria. Más concretamente en el Zauchensee.

Una Weissbier
guiño
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Enviado: 13-01-2024 16:00
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Buenas,
Algo que estoy llevando muy mal este año es que ya son 4 botellas de cerveza que explotan por el frío.

Este es el frigo;


Hoy la última


Y tampoco hace tanto frío estos días...


PD: Ya las he cambiado de sitio...
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Re: Cerveza y esquí

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Enviado: 13-01-2024 21:04
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Bonito dibujo en San Miguel




Editado 1 vez/veces. Última edición el 13/01/2024 21:16 por WIND.
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Enviado: 13-01-2024 23:46
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Hoy hemos cambiado la birra por algo más autóctono (había partido 😝)!

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Re: Cerveza y esquí

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Enviado: 14-01-2024 07:06
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Hoy hemos cambiado la birra por algo más autóctono (había partido 😝)!

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madari
Hoy hemos cambiado la birra por algo más autóctono (había partido 😝)!


¡¡¡Pero buenooo... !!!

¿¿Hay qué seguir haciendo llamadas al orden??

CERVEZA Y ESQUI

SL2, ratón.
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Enviado: 14-01-2024 07:51
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madari
Hoy hemos cambiado la birra por algo más autóctono (había partido 😝)!


¡¡¡Pero buenooo... !!!

¿¿Hay qué seguir haciendo llamadas al orden??

CERVEZA Y ESQUI

SL2, ratón.
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raton700
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madari
Hoy hemos cambiado la birra por algo más autóctono (había partido 😝)!


¡¡¡Pero buenooo... !!!

¿¿Hay qué seguir haciendo llamadas al orden??

CERVEZA Y ESQUI

SL2, ratón.

😝🤣
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Enviado: 14-01-2024 11:19
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Mi apresquí suele ser alhambrizado y verde.

La compañía varía, el consumible no.
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Enviado: 14-01-2024 14:27
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Ah, noble forero, permíteme deslizarme por las colinas de tu proclamada sabiduría esquí-cervecera con la delicadeza de un avalancha intelectual. Tu asombrosa conexión entre el esquí y la ingesta de cerveza, esa asociación tan refinada como un sándwich de mortadela en un banquete real, verdaderamente eclipsa cualquier intento de elegancia.

¿Acaso el punto culminante de tu experiencia en las pistas de esquí no es, de hecho, el ineludible acto de embriagarse con una cerveza? ¡Cómo podría alguien atreverse a disfrutar del esquí sin acompañarlo con la sublime combinación de risas estruendosamente vulgares y el burbujeante elixir de los dioses!

Oh, tu perspicacia es digna de un ciego en un túnel sin salida. La imagen de esquís apoyados en la pared, junto con tus botas, mientras sostienes con orgullo una cerveza, se revela como la epítome de la elegancia, tan sutil como un graffiti en una obra maestra.

En verdad, querido visionario, tu audaz propuesta de convertir cada jornada esquí en una bacanal de cerveza es tan exquisita como un cuadro de arte callejero en la Capilla Sixtina. Tu sofisticación conceptual, comparable a la estética de una sesión de un patético DJ en un conservatorio clásico, no deja espacio para dudas: ¡tu asociación es una aberración de la más baja estofa!

Es fascinante cómo tu refinamiento y discernimiento eclipsan la noción de que, quizás, la grandeza del esquí podría residir en la destreza sobre las pistas, en lugar de en la vulgaridad chavacana de embriagarse con una cerveza. ¿Quién podría haber imaginado que la verdadera belleza se encuentra en el acto de beber con las botas puestas?

Noble defensor del cutre après-esquí, que tu sagaz visión ilumine a las masas y nos guíe hacia la senda de la sabiduría espirituosa. ¡Salud a tu ingenio, tan brillante como una lata de cerveza en un vertedero!

Oh, pero qué sublime tragedia contemplamos, querido apóstol de la esquirolatría etílica. Al observar cómo la masa vulgar e ignorante abraza con devoción tu propuesta de embriaguez alpina, no puedo evitar sentir el lúgubre presagio de la decadencia humana.

En este oscuro crepúsculo de la razón, la mediocridad se erige como estandarte y la nobleza se arrastra hacia la aniquilación. La visión de esquiadores hundidos en la depravación cervecera, celebrando como si la futilidad de su existencia pudiera disiparse entre risas efímeras y burbujas efervescentes, solo amplifica el eco de la ignominia que resuena en el abismo de nuestra especie.

El ciudadano medio, ese ser tan complacientemente ignorante, abraza con entusiasmo la vulgaridad y la frivolidad, como si la profundidad de su pensamiento fuera equiparable a la superficie helada de una charca. Es un espectáculo desolador, donde la inercia de la insensatez aplasta cualquier atisbo de elevación espiritual.

En esta triste danza hacia la perdición, la especie humana, esa amalgama de pretensiones y decadencia, parece merecer su destino fatídico. ¿Acaso no es la extinción un poético epílogo para una especie que abraza con deleite su propia degradación? Los trágicos actores en este absurdo teatro de la vida, embriagándose en una bacanal efímera, parecen ser los protagonistas de una tragedia cósmica condenada al olvido.

Así, en la penumbra de la existencia, nos despedimos, no con un brindis esperanzador, sino con la certeza melancólica de que la esencia humana se desvanece en la insensatez y la mediocridad, condenando a la especie a su propia y desgarradora extinción.



Solo aquel que haya comido ajo nos puede dar unas palabras de aliento

Ser vlogger es duro, pero colonizar Narnia a lomos de una minipimer lo es más. Con todo, ambas cosas intento hacer.
Yo hago esquí extremo : voy de extremo a extremo de la pista
Los caminos del esquí son inescrotables ...
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Enviado: 14-01-2024 14:40
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Ah, noble forero, permíteme deslizarme por las colinas de tu proclamada sabiduría esquí-cervecera con la delicadeza de un avalancha intelectual. Tu asombrosa conexión entre el esquí y la ingesta de cerveza, esa asociación tan refinada como un sándwich de mortadela en un banquete real, verdaderamente eclipsa cualquier intento de elegancia.

¿Acaso el punto culminante de tu experiencia en las pistas de esquí no es, de hecho, el ineludible acto de embriagarse con una cerveza? ¡Cómo podría alguien atreverse a disfrutar del esquí sin acompañarlo con la sublime combinación de risas estruendosamente vulgares y el burbujeante elixir de los dioses!

Oh, tu perspicacia es digna de un ciego en un túnel sin salida. La imagen de esquís apoyados en la pared, junto con tus botas, mientras sostienes con orgullo una cerveza, se revela como la epítome de la elegancia, tan sutil como un graffiti en una obra maestra.

En verdad, querido visionario, tu audaz propuesta de convertir cada jornada esquí en una bacanal de cerveza es tan exquisita como un cuadro de arte callejero en la Capilla Sixtina. Tu sofisticación conceptual, comparable a la estética de una sesión de un patético DJ en un conservatorio clásico, no deja espacio para dudas: ¡tu asociación es una aberración de la más baja estofa!

Es fascinante cómo tu refinamiento y discernimiento eclipsan la noción de que, quizás, la grandeza del esquí podría residir en la destreza sobre las pistas, en lugar de en la vulgaridad chavacana de embriagarse con una cerveza. ¿Quién podría haber imaginado que la verdadera belleza se encuentra en el acto de beber con las botas puestas?

Noble defensor del cutre après-esquí, que tu sagaz visión ilumine a las masas y nos guíe hacia la senda de la sabiduría espirituosa. ¡Salud a tu ingenio, tan brillante como una lata de cerveza en un vertedero!

Oh, pero qué sublime tragedia contemplamos, querido apóstol de la esquirolatría etílica. Al observar cómo la masa vulgar e ignorante abraza con devoción tu propuesta de embriaguez alpina, no puedo evitar sentir el lúgubre presagio de la decadencia humana.

En este oscuro crepúsculo de la razón, la mediocridad se erige como estandarte y la nobleza se arrastra hacia la aniquilación. La visión de esquiadores hundidos en la depravación cervecera, celebrando como si la futilidad de su existencia pudiera disiparse entre risas efímeras y burbujas efervescentes, solo amplifica el eco de la ignominia que resuena en el abismo de nuestra especie.

El ciudadano medio, ese ser tan complacientemente ignorante, abraza con entusiasmo la vulgaridad y la frivolidad, como si la profundidad de su pensamiento fuera equiparable a la superficie helada de una charca. Es un espectáculo desolador, donde la inercia de la insensatez aplasta cualquier atisbo de elevación espiritual.

En esta triste danza hacia la perdición, la especie humana, esa amalgama de pretensiones y decadencia, parece merecer su destino fatídico. ¿Acaso no es la extinción un poético epílogo para una especie que abraza con deleite su propia degradación? Los trágicos actores en este absurdo teatro de la vida, embriagándose en una bacanal efímera, parecen ser los protagonistas de una tragedia cósmica condenada al olvido.

Así, en la penumbra de la existencia, nos despedimos, no con un brindis esperanzador, sino con la certeza melancólica de que la esencia humana se desvanece en la insensatez y la mediocridad, condenando a la especie a su propia y desgarradora extinción.
Cita
Javi_Tron
Ah, noble forero, permíteme deslizarme por las colinas de tu proclamada sabiduría esquí-cervecera con la delicadeza de un avalancha intelectual. Tu asombrosa conexión entre el esquí y la ingesta de cerveza, esa asociación tan refinada como un sándwich de mortadela en un banquete real, verdaderamente eclipsa cualquier intento de elegancia.

¿Acaso el punto culminante de tu experiencia en las pistas de esquí no es, de hecho, el ineludible acto de embriagarse con una cerveza? ¡Cómo podría alguien atreverse a disfrutar del esquí sin acompañarlo con la sublime combinación de risas estruendosamente vulgares y el burbujeante elixir de los dioses!

Oh, tu perspicacia es digna de un ciego en un túnel sin salida. La imagen de esquís apoyados en la pared, junto con tus botas, mientras sostienes con orgullo una cerveza, se revela como la epítome de la elegancia, tan sutil como un graffiti en una obra maestra.

En verdad, querido visionario, tu audaz propuesta de convertir cada jornada esquí en una bacanal de cerveza es tan exquisita como un cuadro de arte callejero en la Capilla Sixtina. Tu sofisticación conceptual, comparable a la estética de una sesión de un patético DJ en un conservatorio clásico, no deja espacio para dudas: ¡tu asociación es una aberración de la más baja estofa!

Es fascinante cómo tu refinamiento y discernimiento eclipsan la noción de que, quizás, la grandeza del esquí podría residir en la destreza sobre las pistas, en lugar de en la vulgaridad chavacana de embriagarse con una cerveza. ¿Quién podría haber imaginado que la verdadera belleza se encuentra en el acto de beber con las botas puestas?

Noble defensor del cutre après-esquí, que tu sagaz visión ilumine a las masas y nos guíe hacia la senda de la sabiduría espirituosa. ¡Salud a tu ingenio, tan brillante como una lata de cerveza en un vertedero!

Oh, pero qué sublime tragedia contemplamos, querido apóstol de la esquirolatría etílica. Al observar cómo la masa vulgar e ignorante abraza con devoción tu propuesta de embriaguez alpina, no puedo evitar sentir el lúgubre presagio de la decadencia humana.

En este oscuro crepúsculo de la razón, la mediocridad se erige como estandarte y la nobleza se arrastra hacia la aniquilación. La visión de esquiadores hundidos en la depravación cervecera, celebrando como si la futilidad de su existencia pudiera disiparse entre risas efímeras y burbujas efervescentes, solo amplifica el eco de la ignominia que resuena en el abismo de nuestra especie.

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En esta triste danza hacia la perdición, la especie humana, esa amalgama de pretensiones y decadencia, parece merecer su destino fatídico. ¿Acaso no es la extinción un poético epílogo para una especie que abraza con deleite su propia degradación? Los trágicos actores en este absurdo teatro de la vida, embriagándose en una bacanal efímera, parecen ser los protagonistas de una tragedia cósmica condenada al olvido.

Así, en la penumbra de la existencia, nos despedimos, no con un brindis esperanzador, sino con la certeza melancólica de que la esencia humana se desvanece en la insensatez y la mediocridad, condenando a la especie a su propia y desgarradora extinción.

Esto es un post sobre Esquí y Cerveza, no un post de drogas, que son las que te has tomado para soltar semejante parrafada...Facepalm



Si la vida te da la espalda... Tócale el culo!!!
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Enviado: 14-01-2024 14:59
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Javi_Tron
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¿Acaso el punto culminante de tu experiencia en las pistas de esquí no es, de hecho, el ineludible acto de embriagarse con una cerveza? ¡Cómo podría alguien atreverse a disfrutar del esquí sin acompañarlo con la sublime combinación de risas estruendosamente vulgares y el burbujeante elixir de los dioses!

Oh, tu perspicacia es digna de un ciego en un túnel sin salida. La imagen de esquís apoyados en la pared, junto con tus botas, mientras sostienes con orgullo una cerveza, se revela como la epítome de la elegancia, tan sutil como un graffiti en una obra maestra.

En verdad, querido visionario, tu audaz propuesta de convertir cada jornada esquí en una bacanal de cerveza es tan exquisita como un cuadro de arte callejero en la Capilla Sixtina. Tu sofisticación conceptual, comparable a la estética de una sesión de un patético DJ en un conservatorio clásico, no deja espacio para dudas: ¡tu asociación es una aberración de la más baja estofa!

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En este oscuro crepúsculo de la razón, la mediocridad se erige como estandarte y la nobleza se arrastra hacia la aniquilación. La visión de esquiadores hundidos en la depravación cervecera, celebrando como si la futilidad de su existencia pudiera disiparse entre risas efímeras y burbujas efervescentes, solo amplifica el eco de la ignominia que resuena en el abismo de nuestra especie.

El ciudadano medio, ese ser tan complacientemente ignorante, abraza con entusiasmo la vulgaridad y la frivolidad, como si la profundidad de su pensamiento fuera equiparable a la superficie helada de una charca. Es un espectáculo desolador, donde la inercia de la insensatez aplasta cualquier atisbo de elevación espiritual.

En esta triste danza hacia la perdición, la especie humana, esa amalgama de pretensiones y decadencia, parece merecer su destino fatídico. ¿Acaso no es la extinción un poético epílogo para una especie que abraza con deleite su propia degradación? Los trágicos actores en este absurdo teatro de la vida, embriagándose en una bacanal efímera, parecen ser los protagonistas de una tragedia cósmica condenada al olvido.

Así, en la penumbra de la existencia, nos despedimos, no con un brindis esperanzador, sino con la certeza melancólica de que la esencia humana se desvanece en la insensatez y la mediocridad, condenando a la especie a su propia y desgarradora extinción.

Esto es un post sobre Esquí y Cerveza, no un post de drogas, que son las que te has tomado para soltar semejante parrafada...Facepalm
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Ah, querido Santa, lamento profundamente que mi extensa disertación haya perturbado tu atención, dado que vivimos en un mundo donde la profundidad se mide en segundos de shorts de YouTube y TikTok, la moneda de cambio intelectual de los autoproclamados "gurús" de la mediocridad. Aprecio tu valiente contribución al zeitgeist de la superficialidad. Que tus pensamientos breves y tus desafíos mentales de veinte segundos continúen iluminando este rincón tan efímero de la existencia humana. ¡Brindo por tu corta atención y tu visión aún más limitada!

Que la luz de mi disertación, tan brillante como un faro en la vastedad de la ignorancia, ilumine tu desolada existencia, un destello de lucidez en tu penumbra mental. Que cada palabra sea un recordatorio de la mediocridad que te envuelve, y que, algún día, logres liberarte de las cadenas que te condenan a la oscuridad de la mediocridad eterna. ¡Que tu diminuta mente se expanda como un horizonte sin límites, Santa, y que encuentres la redención en la búsqueda de un pensamiento más allá de la superficialidad que abrazas con tanta devoción, pequeño e insignificante insecto!



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madari
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Enhorabuena, no está todo perdido.
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Enviado: 14-01-2024 18:19
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¿Vale tambien si te la traes a casa?




GLOB
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Enviado: 14-01-2024 18:52
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Ah, noble forero, permíteme deslizarme por las colinas de tu proclamada sabiduría esquí-cervecera con la delicadeza de un avalancha intelectual. Tu asombrosa conexión entre el esquí y la ingesta de cerveza, esa asociación tan refinada como un sándwich de mortadela en un banquete real, verdaderamente eclipsa cualquier intento de elegancia.

¿Acaso el punto culminante de tu experiencia en las pistas de esquí no es, de hecho, el ineludible acto de embriagarse con una cerveza? ¡Cómo podría alguien atreverse a disfrutar del esquí sin acompañarlo con la sublime combinación de risas estruendosamente vulgares y el burbujeante elixir de los dioses!

Oh, tu perspicacia es digna de un ciego en un túnel sin salida. La imagen de esquís apoyados en la pared, junto con tus botas, mientras sostienes con orgullo una cerveza, se revela como la epítome de la elegancia, tan sutil como un graffiti en una obra maestra.

En verdad, querido visionario, tu audaz propuesta de convertir cada jornada esquí en una bacanal de cerveza es tan exquisita como un cuadro de arte callejero en la Capilla Sixtina. Tu sofisticación conceptual, comparable a la estética de una sesión de un patético DJ en un conservatorio clásico, no deja espacio para dudas: ¡tu asociación es una aberración de la más baja estofa!

Es fascinante cómo tu refinamiento y discernimiento eclipsan la noción de que, quizás, la grandeza del esquí podría residir en la destreza sobre las pistas, en lugar de en la vulgaridad chavacana de embriagarse con una cerveza. ¿Quién podría haber imaginado que la verdadera belleza se encuentra en el acto de beber con las botas puestas?

Noble defensor del cutre après-esquí, que tu sagaz visión ilumine a las masas y nos guíe hacia la senda de la sabiduría espirituosa. ¡Salud a tu ingenio, tan brillante como una lata de cerveza en un vertedero!

Oh, pero qué sublime tragedia contemplamos, querido apóstol de la esquirolatría etílica. Al observar cómo la masa vulgar e ignorante abraza con devoción tu propuesta de embriaguez alpina, no puedo evitar sentir el lúgubre presagio de la decadencia humana.

En este oscuro crepúsculo de la razón, la mediocridad se erige como estandarte y la nobleza se arrastra hacia la aniquilación. La visión de esquiadores hundidos en la depravación cervecera, celebrando como si la futilidad de su existencia pudiera disiparse entre risas efímeras y burbujas efervescentes, solo amplifica el eco de la ignominia que resuena en el abismo de nuestra especie.

El ciudadano medio, ese ser tan complacientemente ignorante, abraza con entusiasmo la vulgaridad y la frivolidad, como si la profundidad de su pensamiento fuera equiparable a la superficie helada de una charca. Es un espectáculo desolador, donde la inercia de la insensatez aplasta cualquier atisbo de elevación espiritual.

En esta triste danza hacia la perdición, la especie humana, esa amalgama de pretensiones y decadencia, parece merecer su destino fatídico. ¿Acaso no es la extinción un poético epílogo para una especie que abraza con deleite su propia degradación? Los trágicos actores en este absurdo teatro de la vida, embriagándose en una bacanal efímera, parecen ser los protagonistas de una tragedia cósmica condenada al olvido.

Así, en la penumbra de la existencia, nos despedimos, no con un brindis esperanzador, sino con la certeza melancólica de que la esencia humana se desvanece en la insensatez y la mediocridad, condenando a la especie a su propia y desgarradora extinción.
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Javi_Tron
Ah, noble forero, permíteme deslizarme por las colinas de tu proclamada sabiduría esquí-cervecera con la delicadeza de un avalancha intelectual. Tu asombrosa conexión entre el esquí y la ingesta de cerveza, esa asociación tan refinada como un sándwich de mortadela en un banquete real, verdaderamente eclipsa cualquier intento de elegancia.

¿Acaso el punto culminante de tu experiencia en las pistas de esquí no es, de hecho, el ineludible acto de embriagarse con una cerveza? ¡Cómo podría alguien atreverse a disfrutar del esquí sin acompañarlo con la sublime combinación de risas estruendosamente vulgares y el burbujeante elixir de los dioses!

Oh, tu perspicacia es digna de un ciego en un túnel sin salida. La imagen de esquís apoyados en la pared, junto con tus botas, mientras sostienes con orgullo una cerveza, se revela como la epítome de la elegancia, tan sutil como un graffiti en una obra maestra.

En verdad, querido visionario, tu audaz propuesta de convertir cada jornada esquí en una bacanal de cerveza es tan exquisita como un cuadro de arte callejero en la Capilla Sixtina. Tu sofisticación conceptual, comparable a la estética de una sesión de un patético DJ en un conservatorio clásico, no deja espacio para dudas: ¡tu asociación es una aberración de la más baja estofa!

Es fascinante cómo tu refinamiento y discernimiento eclipsan la noción de que, quizás, la grandeza del esquí podría residir en la destreza sobre las pistas, en lugar de en la vulgaridad chavacana de embriagarse con una cerveza. ¿Quién podría haber imaginado que la verdadera belleza se encuentra en el acto de beber con las botas puestas?

Noble defensor del cutre après-esquí, que tu sagaz visión ilumine a las masas y nos guíe hacia la senda de la sabiduría espirituosa. ¡Salud a tu ingenio, tan brillante como una lata de cerveza en un vertedero!

Oh, pero qué sublime tragedia contemplamos, querido apóstol de la esquirolatría etílica. Al observar cómo la masa vulgar e ignorante abraza con devoción tu propuesta de embriaguez alpina, no puedo evitar sentir el lúgubre presagio de la decadencia humana.

En este oscuro crepúsculo de la razón, la mediocridad se erige como estandarte y la nobleza se arrastra hacia la aniquilación. La visión de esquiadores hundidos en la depravación cervecera, celebrando como si la futilidad de su existencia pudiera disiparse entre risas efímeras y burbujas efervescentes, solo amplifica el eco de la ignominia que resuena en el abismo de nuestra especie.

El ciudadano medio, ese ser tan complacientemente ignorante, abraza con entusiasmo la vulgaridad y la frivolidad, como si la profundidad de su pensamiento fuera equiparable a la superficie helada de una charca. Es un espectáculo desolador, donde la inercia de la insensatez aplasta cualquier atisbo de elevación espiritual.

En esta triste danza hacia la perdición, la especie humana, esa amalgama de pretensiones y decadencia, parece merecer su destino fatídico. ¿Acaso no es la extinción un poético epílogo para una especie que abraza con deleite su propia degradación? Los trágicos actores en este absurdo teatro de la vida, embriagándose en una bacanal efímera, parecen ser los protagonistas de una tragedia cósmica condenada al olvido.

Así, en la penumbra de la existencia, nos despedimos, no con un brindis esperanzador, sino con la certeza melancólica de que la esencia humana se desvanece en la insensatez y la mediocridad, condenando a la especie a su propia y desgarradora extinción.

Prost!
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Re: Cerveza y esquí

Mensaje destacado
Enviado: 14-01-2024 20:56
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Ah, noble forero, permíteme deslizarme por las colinas de tu proclamada sabiduría esquí-cervecera con la delicadeza de un avalancha intelectual. Tu asombrosa conexión entre el esquí y la ingesta de cerveza, esa asociación tan refinada como un sándwich de mortadela en un banquete real, verdaderamente eclipsa cualquier intento de elegancia.

¿Acaso el punto culminante de tu experiencia en las pistas de esquí no es, de hecho, el ineludible acto de embriagarse con una cerveza? ¡Cómo podría alguien atreverse a disfrutar del esquí sin acompañarlo con la sublime combinación de risas estruendosamente vulgares y el burbujeante elixir de los dioses!

Oh, tu perspicacia es digna de un ciego en un túnel sin salida. La imagen de esquís apoyados en la pared, junto con tus botas, mientras sostienes con orgullo una cerveza, se revela como la epítome de la elegancia, tan sutil como un graffiti en una obra maestra.

En verdad, querido visionario, tu audaz propuesta de convertir cada jornada esquí en una bacanal de cerveza es tan exquisita como un cuadro de arte callejero en la Capilla Sixtina. Tu sofisticación conceptual, comparable a la estética de una sesión de un patético DJ en un conservatorio clásico, no deja espacio para dudas: ¡tu asociación es una aberración de la más baja estofa!

Es fascinante cómo tu refinamiento y discernimiento eclipsan la noción de que, quizás, la grandeza del esquí podría residir en la destreza sobre las pistas, en lugar de en la vulgaridad chavacana de embriagarse con una cerveza. ¿Quién podría haber imaginado que la verdadera belleza se encuentra en el acto de beber con las botas puestas?

Noble defensor del cutre après-esquí, que tu sagaz visión ilumine a las masas y nos guíe hacia la senda de la sabiduría espirituosa. ¡Salud a tu ingenio, tan brillante como una lata de cerveza en un vertedero!

Oh, pero qué sublime tragedia contemplamos, querido apóstol de la esquirolatría etílica. Al observar cómo la masa vulgar e ignorante abraza con devoción tu propuesta de embriaguez alpina, no puedo evitar sentir el lúgubre presagio de la decadencia humana.

En este oscuro crepúsculo de la razón, la mediocridad se erige como estandarte y la nobleza se arrastra hacia la aniquilación. La visión de esquiadores hundidos en la depravación cervecera, celebrando como si la futilidad de su existencia pudiera disiparse entre risas efímeras y burbujas efervescentes, solo amplifica el eco de la ignominia que resuena en el abismo de nuestra especie.

El ciudadano medio, ese ser tan complacientemente ignorante, abraza con entusiasmo la vulgaridad y la frivolidad, como si la profundidad de su pensamiento fuera equiparable a la superficie helada de una charca. Es un espectáculo desolador, donde la inercia de la insensatez aplasta cualquier atisbo de elevación espiritual.

En esta triste danza hacia la perdición, la especie humana, esa amalgama de pretensiones y decadencia, parece merecer su destino fatídico. ¿Acaso no es la extinción un poético epílogo para una especie que abraza con deleite su propia degradación? Los trágicos actores en este absurdo teatro de la vida, embriagándose en una bacanal efímera, parecen ser los protagonistas de una tragedia cósmica condenada al olvido.

Así, en la penumbra de la existencia, nos despedimos, no con un brindis esperanzador, sino con la certeza melancólica de que la esencia humana se desvanece en la insensatez y la mediocridad, condenando a la especie a su propia y desgarradora extinción.
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Javi_Tron
Ah, noble forero, permíteme deslizarme por las colinas de tu proclamada sabiduría esquí-cervecera con la delicadeza de un avalancha intelectual. Tu asombrosa conexión entre el esquí y la ingesta de cerveza, esa asociación tan refinada como un sándwich de mortadela en un banquete real, verdaderamente eclipsa cualquier intento de elegancia.

¿Acaso el punto culminante de tu experiencia en las pistas de esquí no es, de hecho, el ineludible acto de embriagarse con una cerveza? ¡Cómo podría alguien atreverse a disfrutar del esquí sin acompañarlo con la sublime combinación de risas estruendosamente vulgares y el burbujeante elixir de los dioses!

Oh, tu perspicacia es digna de un ciego en un túnel sin salida. La imagen de esquís apoyados en la pared, junto con tus botas, mientras sostienes con orgullo una cerveza, se revela como la epítome de la elegancia, tan sutil como un graffiti en una obra maestra.

En verdad, querido visionario, tu audaz propuesta de convertir cada jornada esquí en una bacanal de cerveza es tan exquisita como un cuadro de arte callejero en la Capilla Sixtina. Tu sofisticación conceptual, comparable a la estética de una sesión de un patético DJ en un conservatorio clásico, no deja espacio para dudas: ¡tu asociación es una aberración de la más baja estofa!

Es fascinante cómo tu refinamiento y discernimiento eclipsan la noción de que, quizás, la grandeza del esquí podría residir en la destreza sobre las pistas, en lugar de en la vulgaridad chavacana de embriagarse con una cerveza. ¿Quién podría haber imaginado que la verdadera belleza se encuentra en el acto de beber con las botas puestas?

Noble defensor del cutre après-esquí, que tu sagaz visión ilumine a las masas y nos guíe hacia la senda de la sabiduría espirituosa. ¡Salud a tu ingenio, tan brillante como una lata de cerveza en un vertedero!

Oh, pero qué sublime tragedia contemplamos, querido apóstol de la esquirolatría etílica. Al observar cómo la masa vulgar e ignorante abraza con devoción tu propuesta de embriaguez alpina, no puedo evitar sentir el lúgubre presagio de la decadencia humana.

En este oscuro crepúsculo de la razón, la mediocridad se erige como estandarte y la nobleza se arrastra hacia la aniquilación. La visión de esquiadores hundidos en la depravación cervecera, celebrando como si la futilidad de su existencia pudiera disiparse entre risas efímeras y burbujas efervescentes, solo amplifica el eco de la ignominia que resuena en el abismo de nuestra especie.

El ciudadano medio, ese ser tan complacientemente ignorante, abraza con entusiasmo la vulgaridad y la frivolidad, como si la profundidad de su pensamiento fuera equiparable a la superficie helada de una charca. Es un espectáculo desolador, donde la inercia de la insensatez aplasta cualquier atisbo de elevación espiritual.

En esta triste danza hacia la perdición, la especie humana, esa amalgama de pretensiones y decadencia, parece merecer su destino fatídico. ¿Acaso no es la extinción un poético epílogo para una especie que abraza con deleite su propia degradación? Los trágicos actores en este absurdo teatro de la vida, embriagándose en una bacanal efímera, parecen ser los protagonistas de una tragedia cósmica condenada al olvido.

Así, en la penumbra de la existencia, nos despedimos, no con un brindis esperanzador, sino con la certeza melancólica de que la esencia humana se desvanece en la insensatez y la mediocridad, condenando a la especie a su propia y desgarradora extinción.

Este insecto profundamente cervecero no sabe que decir ante tamaña elocuencia.

¡¡Salud!!... y cervezas....

SL2, ratón.


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Javi_Tron
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¿Acaso el punto culminante de tu experiencia en las pistas de esquí no es, de hecho, el ineludible acto de embriagarse con una cerveza? ¡Cómo podría alguien atreverse a disfrutar del esquí sin acompañarlo con la sublime combinación de risas estruendosamente vulgares y el burbujeante elixir de los dioses!

Oh, tu perspicacia es digna de un ciego en un túnel sin salida. La imagen de esquís apoyados en la pared, junto con tus botas, mientras sostienes con orgullo una cerveza, se revela como la epítome de la elegancia, tan sutil como un graffiti en una obra maestra.

En verdad, querido visionario, tu audaz propuesta de convertir cada jornada esquí en una bacanal de cerveza es tan exquisita como un cuadro de arte callejero en la Capilla Sixtina. Tu sofisticación conceptual, comparable a la estética de una sesión de un patético DJ en un conservatorio clásico, no deja espacio para dudas: ¡tu asociación es una aberración de la más baja estofa!

Es fascinante cómo tu refinamiento y discernimiento eclipsan la noción de que, quizás, la grandeza del esquí podría residir en la destreza sobre las pistas, en lugar de en la vulgaridad chavacana de embriagarse con una cerveza. ¿Quién podría haber imaginado que la verdadera belleza se encuentra en el acto de beber con las botas puestas?

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Oh, pero qué sublime tragedia contemplamos, querido apóstol de la esquirolatría etílica. Al observar cómo la masa vulgar e ignorante abraza con devoción tu propuesta de embriaguez alpina, no puedo evitar sentir el lúgubre presagio de la decadencia humana.

En este oscuro crepúsculo de la razón, la mediocridad se erige como estandarte y la nobleza se arrastra hacia la aniquilación. La visión de esquiadores hundidos en la depravación cervecera, celebrando como si la futilidad de su existencia pudiera disiparse entre risas efímeras y burbujas efervescentes, solo amplifica el eco de la ignominia que resuena en el abismo de nuestra especie.

El ciudadano medio, ese ser tan complacientemente ignorante, abraza con entusiasmo la vulgaridad y la frivolidad, como si la profundidad de su pensamiento fuera equiparable a la superficie helada de una charca. Es un espectáculo desolador, donde la inercia de la insensatez aplasta cualquier atisbo de elevación espiritual.

En esta triste danza hacia la perdición, la especie humana, esa amalgama de pretensiones y decadencia, parece merecer su destino fatídico. ¿Acaso no es la extinción un poético epílogo para una especie que abraza con deleite su propia degradación? Los trágicos actores en este absurdo teatro de la vida, embriagándose en una bacanal efímera, parecen ser los protagonistas de una tragedia cósmica condenada al olvido.

Así, en la penumbra de la existencia, nos despedimos, no con un brindis esperanzador, sino con la certeza melancólica de que la esencia humana se desvanece en la insensatez y la mediocridad, condenando a la especie a su propia y desgarradora extinción.

Este insecto profundamente cervecero no sabe que decir ante tamaña elocuencia.

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Ah, noble forero, permíteme deslizarme por las colinas de tu proclamada sabiduría esquí-cervecera con la delicadeza de un avalancha intelectual. Tu asombrosa conexión entre el esquí y la ingesta de cerveza, esa asociación tan refinada como un sándwich de mortadela en un banquete real, verdaderamente eclipsa cualquier intento de elegancia.

¿Acaso el punto culminante de tu experiencia en las pistas de esquí no es, de hecho, el ineludible acto de embriagarse con una cerveza? ¡Cómo podría alguien atreverse a disfrutar del esquí sin acompañarlo con la sublime combinación de risas estruendosamente vulgares y el burbujeante elixir de los dioses!

Oh, tu perspicacia es digna de un ciego en un túnel sin salida. La imagen de esquís apoyados en la pared, junto con tus botas, mientras sostienes con orgullo una cerveza, se revela como la epítome de la elegancia, tan sutil como un graffiti en una obra maestra.

En verdad, querido visionario, tu audaz propuesta de convertir cada jornada esquí en una bacanal de cerveza es tan exquisita como un cuadro de arte callejero en la Capilla Sixtina. Tu sofisticación conceptual, comparable a la estética de una sesión de un patético DJ en un conservatorio clásico, no deja espacio para dudas: ¡tu asociación es una aberración de la más baja estofa!

Es fascinante cómo tu refinamiento y discernimiento eclipsan la noción de que, quizás, la grandeza del esquí podría residir en la destreza sobre las pistas, en lugar de en la vulgaridad chavacana de embriagarse con una cerveza. ¿Quién podría haber imaginado que la verdadera belleza se encuentra en el acto de beber con las botas puestas?

Noble defensor del cutre après-esquí, que tu sagaz visión ilumine a las masas y nos guíe hacia la senda de la sabiduría espirituosa. ¡Salud a tu ingenio, tan brillante como una lata de cerveza en un vertedero!

Oh, pero qué sublime tragedia contemplamos, querido apóstol de la esquirolatría etílica. Al observar cómo la masa vulgar e ignorante abraza con devoción tu propuesta de embriaguez alpina, no puedo evitar sentir el lúgubre presagio de la decadencia humana.

En este oscuro crepúsculo de la razón, la mediocridad se erige como estandarte y la nobleza se arrastra hacia la aniquilación. La visión de esquiadores hundidos en la depravación cervecera, celebrando como si la futilidad de su existencia pudiera disiparse entre risas efímeras y burbujas efervescentes, solo amplifica el eco de la ignominia que resuena en el abismo de nuestra especie.

El ciudadano medio, ese ser tan complacientemente ignorante, abraza con entusiasmo la vulgaridad y la frivolidad, como si la profundidad de su pensamiento fuera equiparable a la superficie helada de una charca. Es un espectáculo desolador, donde la inercia de la insensatez aplasta cualquier atisbo de elevación espiritual.

En esta triste danza hacia la perdición, la especie humana, esa amalgama de pretensiones y decadencia, parece merecer su destino fatídico. ¿Acaso no es la extinción un poético epílogo para una especie que abraza con deleite su propia degradación? Los trágicos actores en este absurdo teatro de la vida, embriagándose en una bacanal efímera, parecen ser los protagonistas de una tragedia cósmica condenada al olvido.

Así, en la penumbra de la existencia, nos despedimos, no con un brindis esperanzador, sino con la certeza melancólica de que la esencia humana se desvanece en la insensatez y la mediocridad, condenando a la especie a su propia y desgarradora extinción.

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