Zermatt cerró el esquí de verano en el glaciar del Theodul el pasado 31 de julio y, cuando comienza octubre, todavía no ha anunciado una fecha para reabrirlo.
Durante décadas, Zermatt ha utilizado el glaciar del Theodul como una de sus grandes garantías: poder ofrecer esquí prácticamente durante todo el año. Su propia promoción todavía presenta el área como el dominio de esquí de verano más alto de Europa, con hasta 21 kilómetros de pistas y actividad prevista entre el 4 de mayo y el 31 de octubre de 2026.
Pero este año la realidad ha sido muy diferente. El 31 de julio, Zermatt Bergbahnen suspendió temporalmente el esquí en el glaciar. La compañía justificó la decisión por las temperaturas persistentemente elevadas, la falta de heladas nocturnas, las tormentas repetidas y el cambio de las condiciones de nieve y del propio glaciar. También reconoció que las nuevas condiciones estaban complicando cada vez más el mantenimiento técnico de los remontes. Dos meses después, el cierre continúa.
El problema estaba también en los remontes
Uno de los aspectos más relevantes de lo ocurrido este verano es que el problema no era únicamente la calidad de la pista. Walter Reusser, codirector de Swiss-Ski, explicó en los primeros días del cierre que la fuerte fusión del glaciar estaba afectando especialmente a las pilonas de los remontes, ya que debido al deshielo del glaciar no eran estables.
La situación tiene un precedente reciente. En 2022 Zermatt ya tuvo que interrumpir temporalmente el esquí de verano por problemas similares: el hielo que rodeaba las estructuras de los remontes se fundía y obligaba a intervenir sobre ellas. Este verano el fenómeno ha vuelto a aparecer, pero dentro de un escenario meteorológico todavía más extremo.
Por eso resulta importante entender qué significa realmente que Zermatt haya cerrado. No es simplemente que haya desaparecido la nieve suficiente para preparar una pista. La superficie del glaciar sobre el que se extienden las instalaciones está cambiando y obliga a revisar continuamente la estabilidad de las estructuras. Había nieve, pero faltaba algo más importante: esas heladas nocturnas.
Otro dato relevante es que el Theodul no llegó a quedarse completamente sin nieve. Ski Racing Media informó en agosto, citando una fuente conocedora directamente de las condiciones, de que la parte alta del glaciar todavía conservaba una cobertura de nieve considerable. El problema era que las temperaturas nocturnas no bajaban lo suficiente para que esa superficie pudiera volver a congelarse y consolidarse. Esto explica por qué una nevada puntual no solucionaba necesariamente el problema.
En verano, las pistas sobre glaciar necesitan aprovechar las horas frías de la noche para que la nieve se endurezca. Cuando ese rehielo desaparece, la superficie permanece demasiado blanda y la preparación resulta mucho más complicada. Al mismo tiempo, la fusión continúa afectando al hielo situado debajo y alrededor de las instalaciones.
Zermatt no ha hecho público, al menos hasta ahora, un determinado espesor mínimo de nieve o hielo que permita volver a abrir. Tampoco ha establecido una temperatura concreta como requisito para la reapertura. Su comunicado del 31 de julio se limita a señalar que la situación se controla continuamente y que el esquí para clientes se reanudará “en cuanto las condiciones naturales vuelvan a permitirlo”.
No osbstante, Zermatt mantuvo algunas pistas de entrenamiento preparadas por sus equipos para determinados grupos de Swiss-Ski. Pero el funcionamiento fue muy diferente al habitual. En lugar de utilizar normalmente los remontes, algunos esquiadores fueron trasladados mediante motos de nieve, reduciendo considerablemente la capacidad de entrenamiento.
Para Swiss-Ski, que mantiene un acuerdo con Zermatt para garantizar el entrenamiento de sus equipos, la situación fue especialmente relevante. El problema es que trasladar a todos los equipos afectados a otras estaciones tampoco resultaba sencillo: Saas Fee, la otra gran referencia suiza del esquí glaciar estival, tenía ya una elevada ocupación, con cientos de deportistas entrenando allí.
De esta manera, el cierre de Zermatt no ha afectado únicamente al turista que quería esquiar en agosto. También ha reducido una de las principales superficies disponibles en los Alpes para el entrenamiento sobre nieve durante el verano.
Mientras ocurre todo esto, Zermatt trata de ir consolidando las pistas de entenamiento que tiene e incluso abrir alguna más, mediante un sistema de fabricación de nieve a casi cualquier temperatura. Las pisanieves la recogen y la llevan a diferentes zonas de la montaña.

Estas pistas para entrenamiento son las únicas disponibles en Zermatt. Los corredores, de Swiss Ski, tienen que remontar con motos de nieve
Un seguimiento especializado de las condiciones de los glaciares alpinos señalaba a mediados de septiembre que el Theodul había registrado 13 noches con heladas en los 16 días anteriores y había recibido unos 3,2 centímetros de nieve nueva. Pese a ello, Zermatt seguía sin anunciar una fecha de reapertura. Es un dato significativo porque demuestra que el problema no se resuelve simplemente esperando la primera nevada o algunas noches frías.
El glaciar necesita recuperar unas condiciones que permitan preparar las pistas y, al mismo tiempo, garantizar la estabilidad y seguridad de las instalaciones. Y Zermatt no ha explicado qué grado de consolidación necesita la superficie o qué otros parámetros técnicos deben cumplirse antes de que puedan volver a transportar clientes. Lo único que ha comunicado oficialmente es que seguirá evaluando la situación y que reabrirá cuando las condiciones naturales lo permitan.
La situación del Theodul coincide con un verano extraordinario en toda la región.
MétéoSuisse ha señalado que el periodo comprendido entre abril y septiembre de 2026 ha sido el más cálido y seco de los últimos 160 años de registros en Suiza. El climatólogo Reto Knutti, de la ETH de Zúrich, explicó a Blick que durante este semestre las temperaturas fueron cerca de cinco grados superiores a las de alrededor de 1900.
El resultado se puede observar estos días incluso sin recurrir a mediciones científicas. Una imagen del Cervino tomada el 27 de septiembre y difundida en redes sociales ha acumulado millones de visualizaciones al mostrar prácticamente sin nieve su cara sur.
No significa que el Cervino se haya quedado sin hielo ni que el glaciar del Theodul haya desaparecido. Pero sí ofrece una imagen muy visible de hasta qué punto ha sido excepcional este verano en los Alpes.
Además, la ausencia de nieve tiene consecuencias que van más allá del paisaje. La nieve protege el hielo y, en las zonas rocosas del Cervino, la pérdida de esa cobertura permite que el calor penetre en las grietas y favorezca la inestabilidad de la roca. Los guías de Zermatt llegaron a recomendar durante el verano que se suspendieran temporalmente las ascensiones al Cervino por el aumento del riesgo de desprendimientos.

Imagen de Zermatt Cervino tomada el 27 de septiembre de 2024

Imagen de Zermatt Cervino tomada el 27 de septiembre de 2025

El Zermatt-Cervino sin nieve en su cara sur este pasado 29 de septiembre (webcam Zermatt)
