Parece que volverá a ser complicado un año más, ver a todas nuestras estaciones de esquí abiertas este invierno. El Ayuntamiento de Riaza, propietario de La Pinilla SA, ha comenzado un proceso judicial para recuperar la administración de este complejo invernal de Segovia. El propio alcalde de la localidad reconocía en CLyTV, que esto será un trámite largo y que por tanto será prácticamente imposible entrar a las instalaciones para prepararlas de cara a una nueva campaña de nieve.
El Norte de Castilla explica hoy como ha llegado la estación de esquí de La Pinilla a esta situación en que ahora es el Ayuntamiento de Riaza quien quiere recuperar el control de las instalaciones. Entre otras cosas el consistorio denuncia que la empresa a la que había adjudicado la gestión habría subarrendado prácticamente todo el complejo invernal a cuatro sociedades, cuando el contrato solo permitía hacerlo hasta el 25 %.
Hay que recordar que la estación lleva cerrada desde marzo de 2026 y su futuro depende ahora de una batalla judicial en torno a la empresa que la gestionaba.
Para entender este embrollo, hay que saber que esta es una de las pocas estaciones de esquí de propiedad municipal que hay en España (las otras son Tavascán y Sierra de Béjar, casualmente también con problemas para abrir). Es el Ayuntamiento de Riaza, quién controla el accionariado a través de la sociedad La Pinilla S.A. Pero la gestión la adjudicó en 2022 a La Pinilla Management Corporation, S.L., que ahora está en concurso de acreedores. Ahora el consistorio intenta recuperar las instalaciones y a entrado en dos pasos muy concretos:
- El 1 de septiembre de 2026 presentando un contrainforme al administrador concursal.
- El 21 de septiembre de 2026 termina el plazo para que el Ayuntamiento se persone formalmente en el procedimiento concursal que se tramita ante el Juzgado de lo Mercantil nº 12 de Madrid.
El alcalde de Riaza, Benjamín Cerezo, considera que mientras el juzgado no resuelva, la estación seguirá parada. Y es por eso que ya se de por sentado prácticamente que se perderá la temporada de esquí 2026-2027.

Entrada a la estación de esquí de La Pinilla
Todo comienza en 2022
Tal como explica El Norte de Castilla, para entender el conflicto hay que remontarse al verano de 2022. La sociedad municipal La Pinilla S.A. estaba atravesando una situación económica complicada. Había acumulado dos años consecutivos de pérdidas. El Ayuntamiento de Riaza tuvo que intervenir económicamente. Durante el primer año, 2021, aportó 500.000 euros mediante un préstamo. Y para la siguiente temporada tuvo que utilizar ahorros municipales para mantener abiertas las instalaciones cuando la deuda acumulada rondaba ya los 400.000 euros.
Es entonces cuando aparece un vecino de la zona interesado en invertir en La Pinilla. Propone desarrollar un proyecto de bungalows, realizar mejoras y modernizar diferentes instalaciones. El Ayuntamiento optó entonces por formalizar un contrato de arrendamiento con la sociedad creada por este inversor: La Pinilla Management Corporation, S.L.
Por tanto, Riaza seguía siendo propietario de La Pinilla a través de La Pinilla S.A., mientras que La Pinilla Management Corporation asumía la explotación mediante un contrato de arrendamiento.
El proyecto presentado inicialmente era ambicioso. La empresa planteaba invertir entre 6 y 8 millones de euros durante cinco años para reformar el restaurante, mejorar el hotel, instalaciones, introducir nuevas actividades; y desarrollar los nuevos alojamientos. El primer año, según explica el alcalde, Benjamín Cerezo, funcionó razonablemente bien. Se hicieron reformas, se abrieron las instalaciones y la empresa pagaba puntualmente la cuota. Además, La Pinilla generaba empleo y actividad económica en la zona.
Pero ya existía un primer problema: las licencias urbanísticas y administrativas. Benjamín Cerezo reconoce que había fricciones porque la empresa pretendía acometer numerosas obras simultáneamente sin disponer siempre de los permisos necesarios. Sin embargo, durante esa primera etapa las liquidaciones económicas estaban al día.
Según el alcalde, el deterioro de la relación comienza durante 2025 por un cambio de administrador interno dentro de la empresa. El nuevo responsable tenía un perfil fundamentalmente contable. Al principio, la relación siguió siendo buena. Incluso se preparó la temporada de invierno sin grandes problemas. Pero entonces se juntaron varios factores: una temporada de nieve muy corta, la avería de un telesilla con decenas de personas y la amenaza de preconcurso.
Y la relación entre Riaza y la gestora empezó a romperse.
Enero de 2026 la empresa deja de pagar el alquiler a la sociedad municipal. En marzo ya acumulaba tres meses de impago. Al mismo tiempo, la temporada de nieve estaba siendo muy mala y la empresa anunció que se encontraba en una situación de quiebra.
Es en ese momento cuando se intensifica el conflicto con el Ayuntamiento de Cerezo de Arriba, que es el propietario de los terrenos donde se asientan las pistas y remontes. Es decir:
Riaza es el propietario de la estación a través de La Pinilla S.A.
Cerezo de Arriba es el municipio en cuyo término se encuentra La Pinilla y es quien tiene por tanto las competencias urbanísticas y administrativas que afectan a determinadas actuaciones.
La gestora empezó a enfrentarse con Cerezo de Arriba por la denegación de licencias para terrazas, un domo y proyectos de apartamentos. La versión de Benjamín Cerezo es especialmente dura: «Todo ello fue un pretexto para entrar en concurso». Es decir, el alcalde de Riaza considera que esos problemas administrativos fueron utilizados por la empresa como argumento para justificar su insolvencia.
En julio de 2026, el Juzgado de lo Mercantil nº 12 de Madrid declara la insolvencia de La Pinilla Management Corporation, S.L. El procedimiento refleja un pasivo corriente de 1,78 millones de euros y un activo corriente negativo (aquí hay una diferencia importante respecto a la cifra que maneja el Ayuntamiento que asegura que la deuda es de más de 2 millones de euros.)
La empresa, mientras tanto, había defendido meses antes que su situación estaba provocada por los «bloqueos administrativos» y por la escasez estructural de nieve.
Pero la empresa no tiene prácticamente patrimonio. Y este es uno de los puntos más importantes de todo este embrollo. La administración concursal realizó un inventario fechado el 24 de agosto de 2026. Y concluye que la sociedad prácticamente no posee nada.
¿Por qué?. Pues porque como hemos visto, las instalaciones de La Pinilla no son propiedad de La Pinilla Management Corporation. Son del Ayuntamiento de Riaza a través de La Pinilla S.A. La empresa las tenía en régimen de alquiler. Por eso Benjamín Cerezo denuncia en El Norte de Castilla: «Lo que ponen en concurso son activos que son nuestros, no de ellos».
Y esta cuestión es fundamental para entender la batalla judicial. Riaza considera que el procedimiento concursal está afectando a unos activos que en realidad pertenecen a la sociedad municipal.
Y entonces volvemos al asunto de los cuatro subarriendos. El Ayuntamiento denuncia un incumplimiento contractual. El acuerdo firmado en 2022 permitía a la gestora subarrendar hasta el 25 % de las actividades. Pero según Riaza, la empresa repartió la explotación completa entre cuatro sociedades que según el Ayuntamiento, tenían una renta conjunta de 111.000 euros al mes.
Riaza considera que esos subarriendos no son legales. Por tanto, el Ayuntamiento quiere que el juzgado determine qué ha ocurrido con esos contratos y hasta qué punto podían realizarse al amparo del acuerdo de 2022.
Es decir, que Riaza no solo está intentando recuperar La Pinilla; está intentando desmontar jurídicamente la estructura mediante la cual la gestora habría repartido la explotación entre otras sociedades.
Pero claro, muchos se estarán preguntando que si esto ya lo sabía el Ayuntamiento hace tiempo, ¿por qué no rescindió antes el contrato?. Pues según asegura el Acalde que los abogados recomendaron no rescindir el contrato en aquel momento ya que la plantilla estaba inmersa en un expediente de regulación de empleo (ERE). Si Riaza hubiera rescindido el contrato entonces, La Pinilla S.A. podría haber asumido la responsabilidad laboral. Por eso se prefirió esperar.
Ahora existen dos ofertas para intentar quedarse con la explotación
Una de ellas cuenta con el respaldo de La Pinilla S.A. porque llega de inversores ajenos a la actual gestora. Riaza considera que esta opción le interesa porque podría permitir recuperar rápidamente la actividad. El Ayuntamiento no pretender volver a gestionar directamente toda la estación, sino buscar una fórmula mixta con inversión privada.
La segunda oferta genera muchas sospechas. El alcalde cree que procede del entorno de los actuales gestores. Y aquí Benjamín Cerezo es muy crítico. Su temor es que se esté intentando utilizar el procedimiento concursal para cerrar una sociedad endeudada, crear otra y continuar explotando el negocio sin cargar con las deudas anteriores,
«Tú cierras la empresa, creas otra, no pagas a nadie y vuelves a empezar de cero».
El alcalde también critica la actuación inicial del administrador concursal, que considera «muy sesgada» a favor de la empresa saliente.
La deuda y los 1,6 millones reclamados a Cerezo de Arriba
Otro frente abierto es la deuda de 1,6 millones de euros que la propia empresa concursada reclama al Ayuntamiento de Cerezo de Arriba. Benjamín Cerezo considera que esa reclamación es inviable.
Por otro lado, Riaza continúa emitiendo mensualmente las facturas del alquiler y está intentando demostrar ante el juzgado la existencia de determinados recibos de IBI que no fueron admitidos.
El alcalde sospecha que algunas facturas declaradas como deuda «podrían» no corresponder a proveedores reales. Esto es una acusación del alcalde, no un hecho judicialmente establecido.
Con todo, el cierre de La Pinilla no afecta únicamente al esquí. El Bike Park y las actividades de verano generaban entre 300 y 400 visitantes cada fin de semana. Muchos procedían de otras provincias, lo que ayudaba a generar negocio en hoteles, restaurantes, comercios, servicios, y otros negocios de la comarca. Por eso el Ayuntamiento considera que el cierre tiene un impacto económico considerable.
También desaparecen al menos 8-10 puestos de trabajo correspondientes a la plantilla mínima necesaria para poner en funcionamiento los remontes. A ellos hay que sumar los empleos vinculados a la hostelería de la propia estación de esquí. El hotel estaba subarrendado. El restaurante cerró porque ya no existía actividad suficiente. Por tanto, el problema no es solamente que La Pinilla no esté vendiendo forfaits. La paralización está afectando a todo el pequeño ecosistema económico que se había desarrollado alrededor de la estación.
¿Cuándo puede volver a abrir La Pinilla?
La estación lleva cerrada desde marzo de 2026 y el alcalde de Riaza da por perdida la temporada de esquí 2026-2027. Aunque mañana hubiera abundante nieve, no habría tiempo suficiente, según el Ayuntamiento, para preparar las pistas, revisar remontes, contratar personal cualificado y en general, poner en marcha el complejo invernal.
Solamente una resolución judicial rápida podría cambiar ese escenario. Benjamín Cerezo considera que esa posibilidad es improbable, por eso el horizonte que maneja es verano de 2027.

La Pinilla no volverá a abrir sus pistas de esquí hasta 2028
