La FIS abre la puerta al regreso de rusos y bielorrusos al esquí internacional estableciendo las condiciones que permitirán a atletas de ambos países participar durante la temporada 2026/27 bajo el estatus de Atletas Individuales Neutrales (AIN).
La decisión supone un cambio significativo respecto a la postura mantenida por la federación durante las últimas temporadas. Hasta ahora, Rusia y Bielorrusia permanecían excluidas de las competiciones FIS como consecuencia de las medidas adoptadas tras la invasión rusa de Ucrania. De hecho, en octubre de 2025 el Consejo de la FIS había rechazado expresamente permitir la participación de sus deportistas incluso como neutrales en las pruebas de clasificación para los Juegos Olímpicos de Milano-Cortina 2026.
La situación cambió posteriormente por la vía judicial. El Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) determinó en diciembre de 2025 que los deportistas rusos y bielorrusos que cumplieran los criterios de neutralidad debían poder participar en los eventos FIS relacionados con la clasificación olímpica. Una resolución posterior precisó además que los deportistas rusos que cumplieran los requisitos debían poder participar como neutrales en todos los eventos FIS, y no únicamente en las pruebas clasificatorias olímpicas.

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No significa el regreso de las selecciones
El cambio tiene importantes límites. Rusia y Bielorrusia no regresan como equipos nacionales al circuito internacional.
Los deportistas deberán competir exclusivamente de forma individual y neutral. No podrán participar en pruebas cuya clasificación se base en equipos y las selecciones nacionales rusas y bielorrusas seguirán excluidas de las competiciones de la FIS. Tampoco podrán aparecer símbolos nacionales como banderas, himnos o uniformes que identifiquen a Rusia o Bielorrusia.
Además, cada deportista deberá obtener previamente la autorización de la FIS como AIN. La federación mantiene un procedimiento de revisión individual y exige una declaración de neutralidad. Entre las condiciones figura no haber mantenido vínculos voluntarios con las fuerzas armadas o los organismos de seguridad de Rusia o Bielorrusia y no haber mostrado apoyo a la guerra de Ucrania. El cumplimiento de estas condiciones será supervisado y la FIS podrá imponer sanciones si se incumplen.
La consecuencia deportiva más evidente llegará cuando estos atletas empiecen a reaparecer en las carreras internacionales.
Rusia dispone de una estructura deportiva de invierno de primer nivel y, antes del veto, sus deportistas tenían una presencia importante en varias disciplinas de la FIS. Su regreso no significa que vayan a recuperar inmediatamente el nivel competitivo que tenían antes de 2022, después de varias temporadas alejados de la Copa del Mundo, pero sí introduce nuevamente competencia, especialmente en las pruebas de esquí de fondo, freestyle y snowboard, y en menor medida en el esquí alpino.
La situación será especialmente interesante en aquellas especialidades en las que Rusia disponía de deportistas capaces de luchar por posiciones de cabeza. Su presencia puede modificar las listas de salida, la distribución de puntos FIS y la lucha por las posiciones intermedias y de acceso a las grandes competiciones. La parte positiva es que el regreso de estos deportistas vuelve a hacer más competitivas determinadas carreras internacionales, especialmente en esquí de fondo, donde estos años ha sido campo abonado para los noruegos, lo que ha reducido tanto la competitividad, que incluso ha perdido el interés de las cadenas de televisión.
El cambio de la FIS no aparece de repente. La disputa comenzó a cambiar de rumbo cuando el TAS obligó a la federación a permitir la participación de deportistas rusos y bielorrusos que cumplieran los criterios de neutralidad establecidos para el ciclo olímpico. La FIS tuvo que crear entonces un procedimiento específico para estudiar individualmente las solicitudes.
La federación ya había publicado a finales de agosto de 2026 una lista actualizada de atletas y personal de apoyo de nacionalidad rusa o bielorrusa autorizados como AIN después de someterse a ese proceso de revisión. Por tanto, la decisión anunciada ahora para la temporada 2026/27 consolida un proceso que ya había comenzado durante el ciclo de Milano-Cortina.
Con todo, existe además un factor que la propia normativa de la FIS deja expresamente fuera de su control: los visados y las condiciones de entrada de cada país. La FIS establece que las políticas de entrada y concesión de visados corresponden exclusivamente al país anfitrión. Por tanto, un corredor puede estar autorizado por la federación internacional y, al mismo tiempo, tener problemas para desplazarse a determinados países europeos donde se celebren pruebas.
Esto puede provocar que Rusia y Bielorrusia vuelvan a estar admitidas sobre el papel, pero su presencia real puede variar considerablemente de una carrera a otra en función del país organizador.
También cambia el escenario político del esquí. Durante más de cuatro años, la FIS había mantenido una de las posiciones más restrictivas entre las grandes federaciones internacionales de deportes de invierno. En octubre de 2025 todavía defendía que no facilitaría la participación de rusos y bielorrusos como neutrales en el proceso de clasificación de Milano-Cortina. Ahora, en cambio, acepta su participación durante toda la temporada 2026/27 siempre que se sometan al régimen de neutralidad.
Con todo, no cabe esperar necesariamente una vuelta masiva de las delegaciones rusas y bielorrusas a la Copa del Mundo desde el primer fin de semana. El número de deportistas autorizados, su estado de forma después de años sin competir internacionalmente, los requisitos administrativos y las restricciones de entrada de cada país determinarán el alcance real del regreso. Pero el principio ya está establecido.

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