En Barcelona tenemos un debate por cual es la calle con más pendiente. La más famosa la de Conca de Tremp por que sale mucho en videos de redes sociales al discurrir por entre edificios. Pero hay quién asegura que realmente es la de Llobet i Vall-llosera. Ambas tiene más de un 30% de pendiente en su punto máximo. Pues bien, en Nueva Zelanda los vecinos de Baldwin Street zanjaron el asunto y a nivel mundial llamando a los del Guinness World Record que se fueron de allí certificando que aquella era la calle más inclinada del planeta.
Esta calle, situada en la ciudad de Dunedin, al sur de la isla sur de Nueva Zelanda, tiene una pendiente máxima de aproximadamente un 35% (un ascenso de 1 metro por cada 2.86 metros recorridos en horizontal). Sin embargo en Gales otros vecinos llamaron a los del Guinness asegurando que su calle Ffordd Pen Llech llegaba al 37%. Pero tras la revisión correspondiente, el récord se quedó en tierra 'kiwi'.
¿Y a qué viene todo esto? Pues a que esta semana ha caído nieve en Dunedin, y también en su ya famosa Baldwin Street. No ha sido una gran nevada porque aunque pudiera parecer que al estar al sur del sur allí debería nevar mucho, apenas lo hace cada dos o tres años, sobre todo porque tiene un clima relativamente seco, especialmente en invierno.
Dunedin además está bastante lejos de los Alpes Neozelandeses, la cadena montañosa que atraviesa la isla sur del país y donde están las estaciones de esquí. Así que para cualquier aficionado de la ciudad que quiera pegarse unas bajadas, le toca hacerse un largo viaje en coche de más de tres horas y media hasta alguno de los complejos invernales que rodean Queenstown, como Remarkables o Coronet Peak.
Pero resulta que este miércoles nevó en Dunedin, así que además de salir a saborear lo que es que te de un copo en la cara, hubo quién no se lo pensó dos veces, cogió sus esquís y se fue hasta la pista de esquí negra más efímera: Baldwin Street. Se trata de un joven estudiante de 23 años, Connor Addis, muy aficionado al freestyle que vio la oportunidad para hacerse unos videos y viralizarse por un día en las redes sociales. Dado que la calle estaba muy resbaladiza, se fue con un colega aprovechando que ningún coche se atrevería a circular en esas condiciones.
Por las imágenes tampoco es que se pegara un festival de powder. La nieve más que justita, era un elemento que simplemente pintó la calle. Pero fue suficiente como para hacer resbalar los esquís. Y vista la velocidad que cogió el esquiador del video, parece que dio para quemar también algo de adrenalina.
La situación ya se ha normalizado en Dunedin, así que tanto este esquiador casual como otros que lo vieron pero no llegaron a tiempo, ya se están preparando para la próxima apertura de la pista negra Baldwin Street que si seguimos el promedio, será dentro de dos o tres años.

Ha costado encontrar una imagen de Baldwin Street con la nevada de este 4 de agosto que no tuviera injerencia de una IA. Pero esta parece que es la buena
