La esquiadora suiza Lara Gut-Behrami ha anunciado oficialmente su retirada definitiva de la competición de esquí alpino con efecto inmediato este 5 de agosto de 2026.
A sus 35 años, la deportista de 🇨🇭 Ticino pone fin a una trayectoria de casi dos décadas en la élite tras un largo proceso de reflexión derivado de su última y grave lesión. El anuncio se ha producido mediante una extensa e íntima carta publicada por la cadena RSI, en la cual la campeona explica que ha llegado el momento de priorizar su salud y su bienestar personal por encima de la competición.
La razón principal de esta despedida se remonta al 20 de noviembre de 2025, cuando sufrió una dura caída durante un entrenamiento en Copper Mountain, Estados Unidos. Las pruebas médicas confirmaron en aquel momento un grave diagnóstico: rotura del ligamento cruzado anterior, del ligamento colateral medial y una lesión en el menisco de su rodilla izquierda. Este percance no solo le impidió seguir durante toda esta pasada temporada de Copa del Mundo de esquí, sino que también le arrebató la posibilidad de participar en los Juegos Olímpicos de Milán-Cortina, que debían ser su última gran cita y la razón por la que decidió seguir un invierno más.
Aunque dedicó los meses posteriores a una intensa rehabilitación para recuperar la confianza en su físico, Gut-Behrami ha reconocido que su cuerpo y su cabeza ya no están dispuestos a soportar el dolor ni a seguir forzando los límites a cualquier precio.
En su comunicado de despedida, la esquiadora destaca la suerte que tiene de poder elegir su propio final. A pesar de los numerosos accidentes y cirugías sufridas a lo largo de los años, afirma que en la actualidad no padece dolores recurrentes y su objetivo es mantener esa calidad de vida en el futuro. Para ella, intentar obligarse a competir de nuevo supondría empañar la imagen mágica y natural que conserva del esquí, un deporte que ha practicado con pasión desde su infancia.
El legado que deja Lara Gut-Behrami es uno de los más impresionantes en la historia del deporte suizo y mundial. A lo largo de 18 temporadas y sus 395 participaciones en la Copa del Mundo, la esquiadora acumuló un palmarés que incluye 48 victorias y 101 podios. Un dato histórico que subraya su versatilidad es que se ha convertido en la única mujer en la historia capaz de ganar al menos diez carreras en tres disciplinas distintas: 24 victorias en Super-G, 13 en Descenso y 10 en Gigante, una hazaña que en el circuito masculino solo han logrado leyendas como Hermann Maier y Pirmin Zurbriggen.
En su vitrina de trofeos destacan dos Grandes Globos de Cristal como ganadora de la clasificación general de la Copa del Mundo, obtenidos en las temporadas 2015-2016 y 2023-2024. Además, sumó siete títulos de especialidad, con seis en Super-G (2014, 2016, 2021, 2023, 2024 y 2025) y uno en Gigante (2024).
En el ámbito de las grandes citas internacionales, su consagración definitiva llegó con la medalla de oro olímpica del Super-G de los Juegos de Pekín 2022, donde también obtuvo un bronce en el Gigante. Previamente, ya había logrado un bronce en Descenso en Sochi 2014. A nivel mundialista, se retira con nueve medallas, destacando los dos oros conseguidos en Cortina d'Ampezzo en 2021.
Una de las grandes anécdotas de la esquiadora suiza se vivió muy pronto, eL 2 de febrero de 2009. Ese día a sus 17 años, logró su primer podio pese a caerse a pocos metros de la linea de meta. Perdió uno de sus esquís que se quedó atrás, pero se le validó el resultado (unos años antes a Hermann Maier sin embargo le invalidaron una victoria por la misma razón).
Poco después, en los Mundiales de Val d'Isère de 2009, sorprendió al mundo al colgarse dos medallas de plata con apenas 17 años. Sin embargo, su camino no fue lineal; en 2017, durante los Mundiales de St. Moritz, sufrió otra grave rotura del ligamento cruzado de su rodilla izquierda que interrumpió su progresión cuando estaba en la cima.
En lo personal, la vida de la deportista dio un giro relevante en 2018 al contraer matrimonio con el futbolista Valon Behrami, momento en el que añadió el apellido de su marido al suyo propio. En su carta de adiós, dedica palabras de profundo agradecimiento a su círculo más cercano, especialmente a su padre, Pauli, quien fue su entrenador y apoyo constante; a su madre y a su hermano Ian, así como a su último equipo técnico compuesto por figuras como Babi, Tom, Flavio y Ladina, quienes la ayudaron a recuperar la pasión por el esquí en los momentos de mayor dificultad humana y física.
Lara Gut-Behrami concluye su misiva afirmando que, aunque ya no volverá a ponerse un dorsal de competición, la sensación de libertad absoluta que siente sobre la nieve la acompañará siempre. Su decisión cierra una era dorada para el esquí suizo, dejando un vacío difícil de llenar pero asegurando su lugar en el Olimpo histórico de este deporte. Ella misma resume este cierre de ciclo con una reflexión directa:
"hay un tiempo para todo en la vida, y ahora mi felicidad se encuentra en esquiar sin la presión del cronómetro."

Lara Gut-Behramí fijará su residencia en Londres donde vive su marido, e impulsará una bebida de refrescos
