Desde finales de junio y hasta octubre, más de 7.000 cabezas de ganado entre ovejas, cabras, vacas y caballos, pastan en las estaciones de montaña de La Molina, Vall de Núria, Vallter, Espot, Port Ainé y Boí Taüll. Todas están gestionadas por Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya (FGC) bajo la marca Pirineu365. Esta ganadería extensiva ayuda a gestionar el territorio de forma sostenible y a mantener los prados que en invierno se convierten en pistas de esquí.
Durante el verano, las estaciones de Pirineu365 combinan turismo, conservación del medio natural y ganadería extensiva. Así se pone en valor una práctica tradicional con beneficios ambientales, sociales y económicos.
El pastoreo es una herramienta natural y eficaz para mantener los prados de alta montaña. La acción del ganado controla la vegetación, conserva los hábitats naturales, mejora la biodiversidad y la polinización, y preserva el paisaje de montaña.
Esta actividad también impacta de forma positiva en las pistas de esquí. El pasto conserva la cubierta vegetal, protege el suelo de la erosión y prepara las pistas para el invierno. Carles Ruiz, presidente de Ferrocarrils, explica que
“Las ovejas y otros herbívoros mantienen la vegetación baja y homogénea. Dejan las pistas rasuradas, lo que facilita una mejor distribución y compactación de la nieve en invierno. De este modo, el pastoreo complementa los trabajos de mantenimiento de las estaciones.”
El ganado también mejora el suelo y su fertilidad natural. Sus excrementos aportan nutrientes y favorecen la microbiología de la tierra. Además, la gestión sostenible de los pastos aumenta la cobertura vegetal y la captura de CO2 contra el cambio climático tal como apunta Ruiz,
“Todos estos beneficios refuerzan el papel de las estaciones de montaña como infraestructuras naturales y climáticas, más allá de su función turística”.
El pastoreo también beneficia al territorio y a la comunidad local. Apoyar la ganadería extensiva ayuda a los ganaderos y garantiza la continuidad de un modelo económico tradicional.
“Mantener una actividad económica estable fuera de la temporada de invierno nos ayuda a fijar población y refuerza la identidad de nuestras estaciones”.
Con esta iniciativa, Ferrocarrils reafirma su apuesta por gestionar las estaciones todo el año. Más allá del turismo y el deporte, las estaciones protegen los ecosistemas, promueven la biodiversidad y apoyan al mundo rural.

Ovejas pastan junto a un cañón de nieve artificial en La Molina
Gestión activa de pistas y restauración ambiental
El pastoreo se complementa con trabajos técnicos durante los meses sin nieve para garantizar la calidad de las pistas y conservar el entorno:
- Limpieza de piedras y acondicionamiento del terreno: Retirada de piedras e irregularidades para mejorar la seguridad y asegurar una mejor cobertura de nieve en invierno.
- Sistemas de drenaje y gestión del agua: Trabajos para evacuar el agua de forma natural, reducir la erosión y estabilizar el suelo.
- Mejora de suelos y control de la erosión: Aplicación de técnicas de bioingeniería para preservar la fertilidad del terreno y evitar su degradación.
- Renaturalización de espacios: Eliminación de instalaciones en desuso y restauración de las zonas afectadas para recuperar hábitats naturales.
Estas actuaciones se alinean con el modelo de gestión del capital natural de FGC, centrado en mejorar los ecosistemas, la estabilidad del suelo y la gestión activa del paisaje.

Las ovejas usan el snowpark de La Molina
