Tras el sorprendente anuncio de su regreso a la Copa del Mundo de esquí alpino con el objetivo de competir en los Juegos Olímpicos de Invierno en Milano-Cortina d'Ampezzo 2026, los pasos que fue dando Lindsey Vonn fueron meticulosos y calculados. Primero se entrenó concienzudamente, después participó en carreras FIS de Estados Unidos, y en cuanto se vio preparada se metió en el circuito internacional.
Sin embargo aquel primer año en Copa del Mundo se lo tomó con tranquilidad, sin apretar, y solamente ya en la Finales de Sun Valley de aquel mes de marzo de 2025 apretó ligeramente el acelerador para subirse a su primer podio desde su regreso.
Para su primera victoria prefirió esperar unos meses más, y ya en su primera participación esta pasada temporada, logró el ansiado triunfo de su regreso. El 12 de diciembre en St Moritz se llevó los 100 puntos en el primer Descenso del invierno. Exactamente un mes después volvió al triunfo en el estadio austriaco de Zauchensee, colocándole ya como líder de la disciplina.
Cuando faltaba apenas cuatro semanas para su esperada y metódicamente preparada participación en los Juegos de invierno de 2026, se había subido al podio ya en siete ocasiones, cinco por el Descenso y otras dos por Super-G. Lamentablemente tan solo ocho días antes de su bajada olímpica en Cortina d'Ampezzo, tuvo una fatal caída en una carrera en Crans Montana que no se debía haber ni comenzado por las malas condiciones que presentaba la pista. De hecho tras su accidente, del que salió con el ligamento cruzado roto, se canceló la prueba.
Y en esas circunstancias, con un ligamento cruzado roto y después de año y medio preparándose con una buena planificación, decidió participar igualmente en el Descenso olímpico. Se lo había ganado y había demostrado sobradamente en la Copa del Mundo que tenía serias opciones a medalla.
Para cuando le tocó el turno de bajar con el dorsal 13, medio mundo, aficionados al esquí y no, ya estaba con Lindsey Vonn. Una esquiadora que a sus 41 años demostraba que la edad no era más que un número y que podría hacer historia. Lamentablemente todo duró solamente 13 segundos, el tiempo que tardó en engancharse con su brazo derecho en una de las puertas de marcaje de trazado, lo que la desequilibró de tal manera que acabó volando mientras volteaba en el aire. La caída esta vez fue fatal. Pocas veces en la historia olímpica o de Copa del Mundo se había visto un accidente con consecuencias tan graves.
A excepción, irónicamente, del que había sufrido unos meses antes la italiana Federica Brignone en los Campeonatos Nacionales, también tras un enganchón en una de las puertas y con una recuperación que está siendo larguísima.
Parecen dos historias paralelas, porque Lindsey Vonn reconoció hace unos días a la revista People, que aunque ya camina sin ayuda de muletas y la vemos entrenar en el gimnasio a través de sus publicaciones en las redes sociales, su recuperación está todavía lejos de ver el final.
En la alfombra roja de los premios ESPY de Nueva York, este pasado miércoles 15 de julio, fue preguntada por People como iba su proceso de recuperación. Y Vonnn, explicó que
“Está siendo un proceso muy lento. Han pasado cinco meses desde que pude ir al gimnasio de forma regular. Y caminar todavía me cuesta mucho. Sigo con el tobillo roto.
Ya estuve en silla de ruedas durante mucho tiempo, más de lo que pensé, y después usé muletas también muchas semanas más. Sinceramente, estuve casi tres meses y medio sin poder caminar sin ayuda.
Así que me emocioné mucho cuando finalmente pude caminar por mi cuenta”.
Evidentemente ante esta situación no solo no hay fecha de regreso, sino que ni siquiera se sabe si podrá volver a competir. En teoría todavía le queda una operación quirúrguica más en otoño, ya justo al comenzar la temporada de Copa del Mundo de esquí alpino, pero viendo que su recuperación está siendo más lenta de lo esperado, es probable que esta nueva intervención se posterga hasta ya casi al invierno.
De su regreso quedan esos siete podios y sobre todo las dos victorias extras en la Copa del Mundo. Pero el precio que ha pagado ha sido extremadamente alto. Sobre todo porque llevaba cinco años de recuperación después de que en 2019 se retirara tras anunciar que no podia seguir por los fuertes dolores que sentía en una de sus rodillas. La misma que unos años después fue sustituida parcialmente por otra de titanio.

Lindsey Vonn en los premios ESPY
