Como buen suizo a Stan Wawrinka le encanta esquiar. El que es considerado como segundo mejor tenista de la historia de Suiza, por detrás de la leyenda Roger Federer, hizo el otro día en Gstaad su despedida de los circuitos internacionales. Seguirá jugando algún partido aquí y allá, pero ya alejado de la presión de los Grand Slams y por tanto sin esa prohibición que tienen muchos deportistas: la de esquiar.
Considerado como una actividad de riesgo porque puede acarrear lesiones con cierta facilidad, el esquí está prohibido en los deportistas de élite. Una accidente fatal y les puede dejar fuera de combate durante toda una temporada, con los perjuicios económicos que supone eso para las empresas que les apoyan.
No son pocos los tenistas a los que les encanta el esquí. Y muchos de ellos en cuanto dejan la alta competición lo primero que buscan es una pista donde tirarse. Sin ir más lejos, el español Rafa Nadal volvió a esquiar este pasado mes de febrero en Baqueira tras la friolera de 26 años alejado de las tablas. El serbio Novak Djokovic es otro que desde pequeño esquió y luego tuvo que dejarlo hasta que cuelgue la raqueta.
Por lo que parece el esquí les ha ayudado a muchos de estos tenistas a lograr esa estabilidad en la pista de tenis. Lindsey Vonn así lo defendía hace unos días con Jannik Sinner. El italiano, doble campeón de Wimbledon tras llevarse de nuevo la bandeja de plata hace unos días, competía de pequeño, hasta que debió elegir entre raquetas o esquís. Sin embargo sí siguió esquiando estando en los puestos más altos del ranking ATP y de hecho ha llegado a compartir esquiadas con dos leyendas como Lindsey Vonn y Manfred Moelgg.
Pero quién no tuvo esa suerte pese a decir en varias ocasiones que le encanta esquiar, es Stan Wawrinka. Nada menos que 20 años lleva el tenista suizo sin poder sentir la sensación del viento en la cara mientras baja una montaña admirando las espectaculares montañas de los Alpes.
Ganador de tres torneos de Grand Slam (Australia en 2014, Roland Garros en 2015 y el US Open de 2016), llegó a escalar al puesto n.º 3 en el ranking ATP individual. Con su gran amigo Roger Federer ganó la medalla de oro olímpica en Pekin 2008.
Su primer partido del circuito ATP fue en Gstaad en 2002, y solo tres años después ya fue finalista. Pero esa misma pista, que queda a unas dos horas de su casa, ha sido también la última de su carrera como deportista de élite. Hace unos días anunció que a sus 41 años se retiraba y que jugaría allí su último partido. Como queriendo cerrar un círculo que comenzó hace 24 años.
Así que los organizadores del torneo de Gstaad le organizaron un homenaje y en esa fiesta le regalaron unos esquís con la inscripción "The Man", en referencia a su apodo "Stan El Hombre".
Fabricado por una de las pocas marcas de esquí suiza que quedan, Limpd Skis, fue diseñado especialmente para Stan Wawrinka, ya que como se puede ver, tienen el mismo patrón que los icónicos shorts que había usado durante su título en Roland-Garros en 2015 en cuya final se batió con Novak Djokovic, otro gran aficionado a esquiar. Fueron unos pantalones que crearon tanta sensación en aquel torneo de París, que incluso se crearon ediciones especiales por parte de la marca.

Stan Wawrinka celebra su triunfo sobre Novak Djokovic en Roland Garros en 2015
En las tablas también se puede ver el logotipo del torneo y las montañas en la parte superior.
Un regalo hecho rápidamente porque no solo fue eliminado en la primera ronda por el portugués João Faria, sino que hace tan solo unos días antes de comenzar a jugar en Gstaad dijo en un rueda de prensa:
“Hay algo que sé que voy a hacer el próximo año cuando me retire: esquiar. Es un sacrificio cuando eres un jugador de tenis, al menos no he esquiado en más de 20 años, así que esa es una de las primeras cosas que quiero hacer de nuevo”
Ahora tiene los pantalones cortos para el après-ski en el jacuzzi y los esquís. Lo único que le falta es un traje de esquiador a cuadros para completar su atuendo perfecto.

Stan Wawrinka ahora también es esquiador
