No andan las cosas muy finas en las Federaciones de esquí de Europa. Países con larga tradición en deportes de nieve como son Francia o Alemania, llevan unos años lamentando que los números no salen. Pero donde al parecer están realmente peor es en países como Suecia o Finlandia. Aparentemente países ricos donde deberían salir esquiadores por las orejas, actualmente se mueven con mucha discreción por la Copa del Mundo. Apenas un puñado de podios y muy contadas victorias.
Países como Suiza o Austria aún lo tienen mejor gracias a los fuertes patrocinios que mantienen las estructuras. Aunque siguen sin poder pagar bien a sus deportistas. Muchos de ellos si no superan ciertos baremos tienen que pagárselo todo (viajes, técnicos y skiman) para seguir compitiendo.
En Italia solucionaron este tema metiendo a muchos de sus corredores y corredoras de élite en cuerpos militares (Carabinieri, Fiamme Gialle, Ejército, Aeronautica, Policia, etc.). Reciben un sueldo y un rango militar, pero su actividad principal es deportiva; no significa que ejerzan funciones policiales o militares operativas.
Federica Brignone por ejemplo es nada menos que Sargento mayor-mariscal de los Carabinieri. Y Sofia Goggia Agente/suboficial junior de la Guardia di Finanza, donde también está Dominik Paris, pero también deportistas de otras modalidades como natación, como por ejemplo Federica Pellegrini.
Hasta la propia FIS tiene problemas de dinero, y de ahí el revuelo que se montó en las últimas elecciones a Presidente de esta organización.
Pues bien, hace unos días Sara Hector, sin duda la mejor baza que tiene Suecia actualmente tanto en categoría masculina como femenina, publicó una carta abierta en la que lamentable el poco apoyo que se da desde las instituciones públicas al deporte del esquí.
Parece que la cosa ya viene desde hace años, provocado sobre todo por deudas de la Federación por culpa de la organización de eventos de gran calado como los Mundiales de Are en 2019. Desde entonces, no levantan cabeza, como les pasa a sus vecinos de Finlandia. De hecho hace ya cinco años publiqué un artículo explicando la situación de los finlandeses.
¿Hay que ser rico para ser esquiador de élite en Suecia?
Por Sara Hector
Tengo una pregunta importante que debatir. Ser deportista de élite en Suecia es demasiado duro en comparación con otros países. Hoy he estado en Almedalen analizando precisamente este problema.
Tengo muchos compañeros que luchan con recursos tan escasos que necesitan la ayuda económica de sus padres para poder seguir compitiendo. Competir por Suecia en esquí alpino significa contar con apenas una cuarta parte del presupuesto de potencias como Noruega, Alemania, EE. UU., Suiza o Austria.
Debuté en la Copa del Mundo en 2009. Desde entonces, las condiciones para salir adelante como atleta en nuestro país han empeorado notablemente. Ahora tenemos menos días de entrenamiento en nieve y se selecciona a menos deportistas por falta de presupuesto.
Sin recursos familiares no hay oportunidad
Crecí en una familia con padres profesores y tres hijos dedicados al esquí alpino de élite. No creo que hoy lo hubiera logrado. Mis padres lo dieron todo por nosotros y por nuestro deporte, y ya entonces estábamos al límite. Con la situación actual, yo no habría tenido esa oportunidad. ¿Es que no se puede ser atleta de élite sin padres ricos?
Hasta el 40 % de los deportistas que solicitan el apoyo de élite y promesas del SOK (Comité Olímpico Sueco) viven por debajo del mínimo de subsistencia. Solo conozco la realidad del esquí alpino, pero quienes no tienen el respaldo de este organismo lo pasan aún peor. ¿De verdad queremos esto para Suecia?
Suecia es el país que más medallas olímpicas femeninas consigue. Sin embargo, este gran rendimiento corre peligro si los políticos y las empresas no empiezan a priorizar el deporte.
Agradezco haber tenido tanto éxito estos últimos años, lo que ha mejorado mi situación financiera. Pero ¿y si no lo hubiera logrado? El deporte de alto rendimiento ya conlleva mucha presión. No deberíamos permitir que la falta de recursos obligue a los jóvenes talentos a retirarse. Sin referentes, el deporte perderá su papel en la sociedad.
El peso del patrocinio privado
Durante mi camino hacia el oro olímpico pasé muchos años con dificultades económicas. Sé perfectamente lo duro que es.
Actualmente, la financiación de la Federación de Esquí Alpino no basta para ser competitivos. Agradezco el apoyo base de la federación con firmas como Svenska Spel, Bauhaus, Skistar, Audi, Cloetta, Phoenix y Vattenfall. También el de mis patrocinadores personales: HEAD, Craftor, Nibe, Aqua Dental, Tripoint, Kungsberget, Friuli Venezia Giulia, Leki, Hestra y el apoyo de Christer Gardell. Sin ellos no podría competir contra figuras como Mikaela Shiffrin, Lara Gut o Federica Brignone.
A pesar de todo, he logrado terminar en el top 3 de la Copa del Mundo de Eslalon Gigante en cuatro de los últimos cinco años. Esto es posible porque las empresas creen en mí y creamos acuerdos beneficiosos para ambas partes. Me siento muy orgullosa de ello.
Un cambio de cultura urgente
¿Cómo hemos logrado el éxito en el esquí alpino femenino? En gran parte se debe a entrenadores entregados que hacen un trabajo enorme y tienen excelentes contactos. Ellos nos han asegurado buenas condiciones de entrenamiento. Pero ¿qué pasaría sin ellos?
Tampoco hay que olvidar el apoyo del SOK, clave en las medallas. Sin embargo, el comité cuenta con pocos recursos y debe priorizar entre atletas de verano e invierno, lo que frena el desarrollo en ciertos años.
Fuera de Suecia muchos no lo entienden. Nos dicen: "¿Pero de verdad la economía en Suecia es tan mala?". El problema no es el dinero del país, sino la cultura de financiación del deporte de élite. Esto tiene que cambiar.
Gracias a las empresas que marcan la diferencia. El deporte inspira a los jóvenes a superarse, previene problemas de salud mental, genera comunidad y fomenta la esperanza. Debemos unirnos en esta lucha.
La realidad es que muchos talentos se retiran antes de alcanzar su máximo potencial. Si Suecia quiere seguir ganando medallas en el futuro, los políticos y el sector empresarial deben cambiar sus prioridades de manera urgente.
Gracias.

Sara Hector posa con la bandera de Suecia
