Si José Pirinoli levantara la cabeza, no daría crédito a lo que se está convirtiendo La Pinilla. Una estación que en su día llegó a organizar la primera Copa de Europa de esquí en nuestro país, hoy languidece buscando alguna solución para que no cierre definitivamente. Y esto después de que desde 2022, cuando su gestión fue asumida por una empresa especializada en ocio nocturno y restauración que se quedó con la gestión de las instalaciones. Desde entonces no solo no llegó a poder abrir las pistas más que un puñado de días, sino que han ido dando bandazos buscando como obtener ingresos.
Ayer se dio a conocer que presentó un concurso de acreedores después de que las deudas se hayan convertido en inasumibles. Ya ascienden a 1,78 millones de euros, de los que unos 900.000 deben pagarlos a corto plazo si quieren seguir operando las instalaciones. Como resultado, ya no se ha podido abrir este verano y de hecho el BikePark de La Pinilla está cerrado indefinidamente.
Este viernes El Mundo explica que lo que se presentó es lo que se conoce como 'Pack Preconcursal' porque junto a la propuesta para un Concurso de Acreedores, también se sumó una oferta por la compra por los activos de La Pinilla Management SL. El diario madrileño ha desvelado que la empresa interesada se llama Kat Events, que tal como sugiere el nombre se dedica a organización de eventos como festivales o encuentros. Aunque en los Registros Mercantiles también figura la actividad de promoción inmobiliaria.
Es una empresa relativamente nueva, de esas que se crean para algún negocio en concreto. La sociedad KATS Promociones y Eventos 2020 S.L. se constituye con un capital de 3.010 euros en abril de 2019 con Jesús María Álvarez Plaza como administrador y socio único. Tan solo una semana después entra su pareja como apoderada, la modelo, y actriz eventual, Kathya Adam. Su nombre, coincidente con el de la empresa, ya sugiere que era un movimiento preparado.
Pero en enero de 2021, Jesús deja de ser administrador, Kathya pasa a ser la administradora y además pasa a ser socia única. No se sabe si hubo venta o una cesión de acciones. En 2024 es cuando se cambia el objeto social de la empresa, de solo rganizadora de eventos a también promoción inmobiliaria. Y un año después Alvarez Plaza vuelve a tomar los mandos de esta SL. y sale totalmente Kathya. Entonces la sede se va a San Sebastián de los Reyes tras ampliar el capital social desde los 3.001 euros iniciales a los 250.455 €.
Jesús Maria Alvarez Plaza con su pareja Kathya Adams
Kat Events se compromete a mantener la actividad por un mínimo de tres años.
¿Qué busca esta empresa en La Pinilla? Pues está claro que no tiene experiencia en la gestión de una estación de esquí. Pero esto no tiene porque ser negativo, si delega este asunto en una empresa que sí tuviera ese know-how. Esto en España ya pasa por ejemplo en Fuentes de Invierno con buenos resultados.
De todas maneras lo que resulta llamativo son esos 13.090 euros de oferta de adquisición. Porque no se está comprando la estación como propiedad inmobiliaria sino que adquiere una unidad productiva dentro de un concurso. Esto incluye el derecho de explotación de la estación de esquí y montaña de La Pinilla, integrando específicamente la subrogación en un contrato de arrendamiento industrial fechado el 23 de diciembre de 2022.
Por tanto no se queda con terrenos, ni siquiera la concesión administrativa (que depende del Ayuntamiento); lo que sí se queda es con los activos que pueda transmitir La Pinilla Management SL (y que el Juez quiere saber cuáles son antes de autorizar la transmisión. Dependiendo de esos activos, la cifra a pagar parece muy reducida.
No se asumen los 1,78 millones de deudas, aunque esto es algo habitual en un pack preconcursal, pero sí se subroga en litigios. Y esto sí es relativamente poco usual. Normalmente un comprador intenta evitar procedimientos judiciales abiertos. Aquí acepta asumir demandas del Ayuntamiento de Cerezo de Arriba (donde están los terrenos de la estación de esquí) y la Asociación Pico del Lobo. Eso puede significar que considera que esos pleitos tienen valor económico o estratégico.
Con todo, la gran incógnita no es el precio de 13.090 euros. En un prepack concursal el precio puede ser muy bajo porque lo verdaderamente valioso es mantener viva la actividad. La cuestión realmente importante es quién financiará la explotación de La Pinilla una vez adquirida. Porque comprar la unidad productiva es solo el primer paso. Después habrá que afrontar gastos como personal, mantenimiento de remontes, revisiones obligatorias, seguros, suministro eléctrico, producción de nieve, maquinaria, inversiones en instalaciones.
Eso requiere una capacidad financiera muy superior al importe de la oferta de compra.
Mientras no se conozca quien paga todo esto, es lógico que existan dudas sobre la viabilidad del proyecto. Ese es, probablemente, el aspecto que más interés despertará entre acreedores, trabajadores, el administrador concursal y el Ayuntamiento antes de autorizar una operación de este tipo.

Restaurante El Lobo de La Pinilla




