A Les Angles le ha salido una 'china en el zapato' con el proyecto para crear un embalse de agua en altura. El objetivo es poder garantizar una buena producción artificial de nieve. Si bien la estación de esquí tiene una buena red de cañones, hacerlos funcionar todos de golpe en caso de necesidad, se vuelve complicado sin la suficiente alimentación hídrica. En estos casos los complejos invernales suelen ir dando prioridad a unos ejes principales para posteriormente ir poniendo en marcha los aparatos en otras zonas conforme avanza la temporada.
Para poder poner en marcha más zonas, y sobre todo garantizar un calendario completo de la temporada de esquí, incluso en inviernos con menos nevadas, se ha puesto en marcha la construcción de un gran embalse en altura con capacidad para 113.000 m3 de agua. Pero varios grupos ecologistas se han puesto en contra y este fin de semana se plantaron en la base de la estación para mostrar su rechazo.
Les Angles cuenta actualmente con dos embalses para sus sistemas de producción de nieve. Con esta nueva retención de agua el objetivo es multiplicar casi por tres la capacidad actual. Y esto no ha gustado a unas veinte asociaciones ecologistas de todo tamaño, la mayoría pequeñas, pero que se coordinaron este fin de semana bajo el lema "Agua para la vida, no para el esquí".
Para el portavoz ecologista David Berruet, el proyecto representa un claro ejemplo de mala adaptación frente al calentamiento global. Los opositores argumentan que intentar salvar la actividad del esquí a través de estas infraestructuras implica un consumo desmedido de espacio alpino y una devastación irreversible del paisaje montañoso. Asimismo, los biólogos de las asociaciones protectoras alertan de que el movimiento de tierras destruye de forma inmediata la vegetación autóctona y amenaza la supervivencia de fauna endémica protegida en la zona, especialmente las poblaciones de urogallo y de perdiz pardilla, que utilizan este sector como santuario y área de alimentación.
En el extremo opuesto, la dirección de la estación de esquí y las autoridades locales defienden firmemente la idoneidad del proyecto, calificándolo como un paso crucial para la transición ecológica del territorio. El plan no se plantea únicamente para garantizar la temporada turística, sino como un eje multifuncional para la gestión del agua en la comarca del Capcir. Los promotores aseguran que la reserva servirá para garantizar el mantenimiento de ganado durante el verano, proteger los bosques ante el riesgo creciente de incendios y generar energía verde ya que se creará una minicentral hidroeléctrica que aprovechará el movimiento del agua para generar electricidad.
Lo de este fin de semana es el intento a la desesperada de los ecologistas, que primero llevaron el proyecto al tribunal administrativo, que rechazó la suspensión de las obras. Ahora tratan de pararlas con protestas en la misma estación de esquí, al tiempo que han anunciado un recurso ante el Consejo de Estado.

Una pancarta muestra el rechazo a la construcción de un nuevo embalse en Les Angles
