Prohibido en prácticamente todos los países alpinos, Suiza se ha convertido en la sede del heliski en Europa. Ahora la Mountain Wilderness Suiza quiere poner coto al gran incremento de turistas y aterrizajes de hleicópteros, especialmente en 17 zonas que consideran de especial protección medioambiental.
La organización de conservación de la naturaleza recuerda que hay 40 zonas de aterrizaje en Suiza a más de 1100 metros de altitud, lo cual supone un récord. En Austria solo hay dos zonas autorizadas. Francia y Alemania han prohibido totalmente el heliesquí.P
A partir de 400 a 500 CHF (prácticamente lo mismo en su equivalente en euros), un helicóptero te puede dejar en lo alto de una montaña para que bajes esquiando. A esto se le puede sumar otros extras como aperitivos en la montaña, servicios de fotografía/video o abonos para varios descensos.
Mountain Wilderness Suiza va a solicitar al Departamento Federal de Medio Ambiente, Transporte, Energía y Comunicaciones (DETEC) que reevalúe el uso de 17 puntos de aterrizaje en montaña (PAM), en lo que respecta a su compatibilidad con la Ley Federal de Protección de la Naturaleza y el Paisaje (LPN). Estas zonas se encuentran principalmente en el Valais, así como en la Suiza central y en los Grisones. La organización también desea que se suprima el uso turístico de estas pistas en las zonas inscritas en el IFP (Inventario Federal de Paisajes, Sitios y Monumentos Naturales de Importancia Nacional).
Según esta organización, en 2017 se registraron 10.112 movimientos aéreos en los puntos de aterrizaje situados en las zonas del IFP; esta cifra ascendió a 17.024 en 2024. Es decir, un aumento de casi el 70 %. La mitad de estas actividades corresponden al turismo, mientras que el resto son vuelos de formación. En total, a estas 17 zonas protegidas se transportó a 13.389 personas en 2024, frente a las 8.610 de 2007.
La entidad conservacionista lleva años luchando por la reducción de estos vuelos, pero sus resultados son mínimos. En 2007 consiguieron que el Consejo Federal iniciara una revisión de los PAM, aunque solamente de la región del sureste del Valais. Se constatón que algunos de estos puntos eran efectivamente incompatibles con la preservación de esas montañas. Por ejemplo la zona de aterrizaje Monte Rosa, está dentro del "IFP Dent-Blanche - Matterhorn - Monte Rosa". Sin embargo en 2014, tras años de conversaciones, se puso fin abruptamente a esta revisión. Y ante el requerimiento de Mountain Wildnerss, se dio la callada por respuesta.
Cinco años después y tras la interpelación al Tribunal Federal, la respuesta fue que la actividad de turismo en estos puntos de aterrizaje son mínimos, y que iba a menos cada año. Pero Mountain Wilderness no está dispuesta a quedare con los brazos cruzados y en el mes de septiembre presentará un estudio que demostrará que al contrario de lo que se indica, estos movimientos para el uso recreativo de esquiadores ha aumentado en los últimos años.

Miembros de Mountain Wilerness Suiza protestan ante unos clientes de heliesqui
Según Mountain Wilerness Suiza, el impacto medioambiental no es menor: en 2019, estos vuelos representaron el equivalente a 570 toneladas de CO₂, es decir, 4 millones de kilómetros recorridos en coche.
Por su parte, estas empresas de heliski se defienden. Según un piloto de Air Glacier entrevistado por la RTS, supone entre el 2 % y el 4 % de los ingresos. O, en términos de horas de vuelo, entre 170 y 200 horas al año de las 6.500 horas que suman todas las actividades que ofrece una empresa como Air Glacier.
Y finalmente los guías de esquí y montaña también consideran que el heliesquí es una actividad necesaria para ellos. Al menos para algunos. Solo entre una decena de guías obtienen cerca del 40 % de sus ingresos de las excursiones de heliesquí, siempre según la RTS.

Manifestantes muestran pancartas contra el heliski en Suiz
