Acostumbrados a que sean siempre los negacionistas los que salen a poner trabas a prácticamente cualquier progreso para la montaña, ahora es un grupo de personas bajo el nombre de Futuro Pirineo los que han empezado a movilizarse para evitar que se vuelva a obstaculizar la construcción del telecabina Astún-Candanchú, amenazado ahora por un recurso impulsado por entidades ecologistas.
Bajo el lema "Defender el Pirineo también es permitir que avance" han empezado de momento solicitando firmas de apoyo a través de este enlace de Change.org. Explican la importancia de esta nueva infraestructura, no solo para el mismo sector del turismo de esquí, sino también para el propio territorio, sus gentes y sus habitantes. Cómo afectará en positivo a la movilidad y como se avanza de esta manera hacia un modelo moderno que ya se implanta en Europa.
Una movilización, embrionaria todavía, pero que podría ser el primer paso para que los que quieren progreso y quedarse a vivir en su territorio, salgan a defender sus intereses frente a los que desde las grandes ciudades se desplazan un día para protestar, obstaculizar y volverse de nuevo por donde vinieron.
El Pirineo aragonés necesita futuro.
Y el futuro no puede construirse únicamente desde la prohibición, el bloqueo constante o la paralización de cualquier proyecto estratégico para el territorio.
La unión entre Astún y Candanchú representa una oportunidad histórica para fortalecer la competitividad del valle, garantizar empleo, fijar población y asegurar la viabilidad económica de cientos de familias que viven directa o indirectamente del turismo de montaña.
Mientras otros grandes destinos de montaña europeos avanzan hacia modelos integrados, modernos y sostenibles, en nuestro territorio seguimos encontrando obstáculos permanentes impulsados por sectores que parecen olvidar que en el Pirineo vive gente, trabajan familias y existen pueblos que necesitan oportunidades reales para sobrevivir.
Defender el medio ambiente es imprescindible. Pero proteger el territorio también significa evitar su abandono, combatir la despoblación y permitir un desarrollo equilibrado que haga compatible naturaleza y progreso.
La conexión Astún–Candanchú no es únicamente una infraestructura turística:
• es empleo,
• es economía local,
• es comercio,
• es hostelería,
• es actividad para autónomos y pequeñas empresas,
• es fijación de población joven,
• y es garantizar que el Pirineo siga vivo durante las próximas décadas.
Aunque la nieve siga siendo un motor fundamental para la economía del valle, esta unión también debe entenderse como una infraestructura estratégica para impulsar un modelo de montaña activo durante todo el año, favoreciendo actividades vinculadas al senderismo, la bicicleta, la naturaleza, el turismo familiar y la movilidad sostenible entre espacios turísticos del territorio.
El futuro del Pirineo no puede depender únicamente de unos pocos meses al año. Necesitamos un modelo capaz de generar oportunidades, actividad y empleo estable durante las cuatro estaciones.
Además, una unión moderna entre estaciones puede contribuir a una movilidad más ordenada y eficiente, reduciendo desplazamientos innecesarios por carretera y mejorando la experiencia global del visitante dentro de un modelo turístico más competitivo y sostenible.
No queremos un Pirineo masificado. Queremos un Pirineo vivo Un Pirineo capaz de proteger su esencia sin renunciar al desarrollo responsable. Un Pirineo donde nuestros jóvenes puedan trabajar y construir su futuro. Un Pirineo que avance sin tener que pedir perdón por querer prosperar.
Por todo ello, pedimos respaldo ciudadano para apoyar la unión Astún–Candanchú y defender un modelo de desarrollo sostenible, equilibrado y con futuro para todo el territorio.
