El invierno ha vuelto en pleno mes de mayo, y no solo con una bajada de temperaturas, sino además dejando unas nevadas bastante interesantes en muchos puntos de la península. Nadie va a abrir un solo remonte, pero puede que más de un aficionado al esquí de montaña pueda aprovechar este fin de semana lo que ha caido.
Una masa de aire frío ártico marítimo, canalizada directamente desde Groenlandia, ha provocado un desplome térmico y nevadas significativas que han teñido de blanco los principales sistemas montañosos del tercio norte. Sorprende la intensidad (para ser mayo) y la cota tan baja de las precipitaciones.
Este fenómeno, que coincide con el periodo tradicional de los "Santos de Hielo", ha dejado espesores que en algunos puntos han alcanzado los 30 centímetros. Seguro que más de uno asegurará que esto ya pasaba antes, pero la realidad es que ha sido calificada como atípica para por la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), que mantiene activos diversos avisos amarillos por acumulaciones de nieve. Los expertos advierten de que este "pequeño invierno" será breve, dando paso a una fuerte subida de las temperaturas la próxima semana.
En la Cordillera Cantábrica, el temporal ha golpeado con especial fuerza, generando complicaciones en la red viaria de Cantabria, Asturias y León. Según los datos registrados en Meteored, los espesores han llegado a los 30 centímetros de nieve nueva en los puntos más altos.
En la provincia de León, la situación es notable en la estación de esquí de San Isidro, donde desde las primeras horas del viernes caía una intensa nevada que ha cubierto carreteras y pistas. La cota de nieve en esta zona ha oscilado sobre los 1.200 metros, aunque se han producido desplomes puntuales que han llevado el blanco a cotas inferiores.
Otros enclaves leoneses como Leitariegos, el Puerto de la Tarna, Vegarada y zonas altas de las comarcas de Babia, Laciana, Omaña y Los Ancares también han amanecido bajo el manto nival, con temperaturas máximas que difícilmente superan los 10 grados en la montaña.
En Cantabria, la estación de Alto Campoo registraba a las ocho de la mañana unos 10 centímetros de nieve, sumando así 63 días de nevadas desde que comenzó su temporada allá en el mes de diciembre.
En Asturias, localidades como La Uña han ofrecido imágenes plenamente invernales, y el puerto del Huerna se ha visto afectado por el temporal. La AEMET mantiene el aviso amarillo en la zona leonesa y palentina por acumulaciones de 5 centímetros por encima de los 1.300 metros.
Por su parte, el Pirineo también ha experimentado un retorno al invierno de gran intensidad geográfica. En la parte de Navarra, el municipio de Ezcároz ha protagonizado una de las anécdotas de la jornada, ya que la nieve ha llegado a cuajar a tan solo 700-744 metros de altitud, un hecho extremadamente inusual para mayo. En la misma región, el área de El Ferial, a 1.590 metros, ha reportado espesores superiores a los 10 centímetros.
Hacia el Pirineo aragonés, estaciones como Astún y Candanchú, a pesar de estar ya cerradas al público, han visto cómo sus bases a 1.200 metros se cubrían con una capa de 10 centímetros. En el Pirineo catalán y el Principado de Andorra, el frente atlántico ha dejado nevadas intermitentes pero constantes; en el Pas de la Casa la estampa es de pleno invierno tras una noche de precipitaciones intensas.
Los datos técnicos recogidos en las estaciones meteorológicas de alta montaña de Lleida confirman la intensidad del episodio. En el Port de la Bonaigua, a 2.262 metros, el termómetro ha caído hasta los -4,1 °C, mientras que en Espot Esquí, a 2.519 metros, se han registrado -5,1 °C. Otras estaciones como Certascan y Sasseuva también han marcado valores negativos de -4,8 °C y -4,5 °C respectivamente.
Paradójicamente, este episodio de nieve fresca llega en un momento de preocupación por las reservas hídricas. Según datos de la Confederación Hidrográfica del Ebro y María Luisa Moreno, responsable de Hidrología, las reservas de nieve en el Pirineo han caído a 189 hectómetros cúbicos, por debajo de la media estacional, debido al calor inusualmente alto de abril que provocó un fenómeno de sublimación, que es cuando la nieve se convierte directamente en vapor y por tanto n hace aportaciones de agua a los ríos y lagos.
A pesar de los 6 metros de espesor registrados en invierno, el abril más cálido de la historia aceleró el deshielo, aunque estas nuevas nevadas y la normalización de temperaturas han logrado frenar temporalmente la pérdida de reservas.

El Cap del Port de la Bonaigua mostraba un aspecto invernal este viernes 15 de mayo


